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Aclaraciones del texto que se añaden aparte y que pueden ir colocadas al margen, a pie de página, al final del capítulo, parte, sección, libro, obra, etc. Se componen de tipo más pequeño que el del texto, pero de la misma familia.

Toda nota debe responder a una llamada colocada en el lugar adecuado del texto sobre el cual se desea aclarar algo; a la llamada corresponde la notación, o sea la repetición de ese mismo signo al pie de la página o donde la nota se halle situada.

Nota bene. Locución latina que significa <<adviértase bien>>, y que suele abreviarse en N.B. Se usa cíndiceomo nota puesto a continuación del texto, y se compone en versalitas o cursiva cuando va con toda la letra. El texto de la nota bene se compone de tipo menor que el del texto, al menos dos puntos y se coloca entre líneas de blanco, una arriba y otra abajo.

NUMERACIÓN DE LAS NOTAS

Si se numeran con cifras (siempre arábigas), puede hacerse de varias formas: por páginas, por capítulos o por libros. La primera forma se adopta cuando la colocación de las notas se hace a pie de página; la segunda, o sea correlativamente a lo largo de un capítulo, cuando van a pie de página o al final de capítulo, y en el tercer caso, cuando van a pie de página o a final de la obra. Así pues, las notas van a pie de página pueden numerarse de estas dos formas: comenzando la numeración en cada página o haciéndola correlativa a lo largo de un capítulo, parte, sección o libro. La mejor forma, en todos los casos, es la de la numeración correlativa, pues, sea cual fuera la forma de colocarlas, nunca ofrecerán los problemas de cambiar la numeración de las notas al compaginar, pues los números que se colocan al componerlas casi nunca coinciden con los que una vez compaginadas les corresponden con la colocación a pie de página; numerándolas correlativamente se salva desde el principio este grave inconveniente, que siempre obliga a rehacer líneas.

LLAMADA DE NOTA       

La llamada de nota o reclamo, es la señal que en el texto indica la existencia de la nota. Suelen componerse de diversas formas, según los casos:

1) Por medio de números voladitos: a) sueltos ; b) entre paréntesis voladitos y c) entre paréntesis normales

2)Por medio de asteriscos: a) sueltos y b) entre paréntesis normales

3) Por medio de números normales entre paréntesis

4) Por medio de letras minúsculas: a) voladitas ; b) voladitas entre paréntesis voladitos ; c) voladitas entre paréntesis normales y d) normales entre paréntesis normales.

5) Por medio de letras versales, siempre entre paréntesis

Con números voladitos. La llamada con número voladito (sin paréntesis)

es la más usada hoy día por las facilidades que proporciona en todo sentido; se emplea mucho en obras técnicas (matemática, física, química, filosofía, etc.). Estas obras suelen abundar en notas aclaratorias o bibliográficas; la colocación de llamadas con números voladitos pasa casi inadvertida en una mirada general de la página, lo que contribuye a restarle pesadez al texto, y, sin embargo, son fácilmente advertidas por el lector. iu_22

Su colocación debe hacerse de la siguiente forma: el número indicador de nota debe situarse fuera de todo signo de puntuación, anteponiéndole espacio fino si va detrás de letra o signo más alto que la mitad de la letra (corchetes, admiración, interrogación, dos puntos, punto y coma, etc.) y sin espacios en los signos bajos (punto, coma, puntos suspensivos, etc.); en cuanto al paréntesis, la llamada debe ir antes de abrirlo si pertenece a la oración anterior a aquél; dentro de él si se refiere a alguna palabra, frase u oración situadas dentro de ese signo, y fuera del paréntesis de cierre si la nota hace referencia a todo lo incluido dentro del signo, sin pertenecer en especial a una palabra u oración incluidas en él.

Las llamadas con números voladitos entre paréntesis no son muy usadas, y ello porque ofrecen muchos inconvenientes y ninguna ventaja con respecto a las anteriores. De todas maneras, deben atenerse en todo a las normas dadas para los números voladitos sin paréntesis, incluso por lo que respecta a los signos de puntuación, pues al no pertenecer al cuerpo del texto pueden perfectamente colocarse fuera de los signos; sin embargo, si el número es voladito y los paréntesis son normales, se atendrán a las normas generales para el uso de paréntesis.

Con asteriscos. Este método es ya poco usado, salvo en casos excepcionales, por ejemplo en otras técnicas con abundancia de cifras y fórmulas; aunque en estas obras se emplea por lo general la llamada con números voladitos, se usa el asterisco para hacer una llamada excepcional precisamente en una fórmula o cifra en que señalarla por aquel medio pudiera inducir a error. Además, adolece este método de otro defecto, cual es el de no poder repetir muchas veces la misma llamada, pues un número grande de asteriscos resulta poco estético y muy engorroso en una página.

Se pueden colocar entre paréntesis o sin él. Al componer las notas a pie de página es aconsejable componerlas en columna, como si fueran números para sumar pues así se guarda un orden, aunque varíe la sangría; el método contrario resulta poco estético.

Con números entre paréntesis. Se hace la llamada con números del cuerpo entre paréntesis cuando, por existir pocas notas y no tratarse de obras técnicas con muchas cifras y fórmulas, no ha lugar a confusión; generalmente se emplean más en obras literarias. Para la colocación de los signos de puntuación se tienen en cuenta las normas generales para uso de paréntesis. La llamada de nota debe acompañar siempre a la palabra o frase a que se refiere y, por tanto, en ningún caso pueden pasar solas a la línea siguiente, o, lo que es lo mismo, ninguna línea puede empezar con llamada de nota.

Con letras de caja baja. Prácticamente son poco necesarias, salvo para las notas de un cuadro o caso similar, en que también se usan los asteriscos

Con letras versales. Ésta es la forma menos empleada de hacer llamadas de nota. Se ponen siempre entre paréntesis, y en este sentido siguen las mismas normas que las llamadas con números arábigos entre paréntesis.

COLOCACIÓN DE LAS NOTAS

1. Generalmente las notas se colocan a pie de página, que es, en principio, su lugar propio, pero esto, por razones técnicas, no siempre es posible. Cuando las notas son muchas o muy largas, es aconsejable colocarlas al final del capítulo, sección, parte o incluso del libro. Esto facilita grandemente la compaginación. Si se colocan a final de sección, parte o capítulo, se separan por capítulos. Pero véase lo que dice Alfred Sauvy, en Los mitos de nuestro tiempo (Editorial Labor, Barcelona, 1969): <<Las notas a pie de página, de fácil lectura, se ponen ahora a final del libro o del artículo, lo cual es más cómodo para el redactor y el impresor, pero no para el lector>>. colocacion

2. Cuando una nota, por su extensión, no cabe en una página, debe pasarse el resto a la siguiente, teniendo en cuenta que si en ésta hay notas, el resto de la anterior se coloca en primer lugar, nunca detrás de aquéllas.

3. Las notas se separan del texto bien por un filete, bien por una línea de blanco del cuerpo del texto; este segundo método es el más usado hoy, dado que la diferencia de cuerpo entre el texto y el de la nota es suficiente para hacer la distinción. Sin embargo, aunque las notas no lleven filete en una obra, lo llevarán siempre los restos de nota que pasen a la página siguiente de aquella en que empiecen.

4. Si se emplea filete de separación, éste debe tener de tres a cinco cíceros de largo, aunque sea la sangría y se coloca a la izquierda de la plana. (No se emplea ya el filete a toda la medida, por razones de fácil comprensión, si su misión es la de señalar la separación entre el texto general y el de la nota, esto se consigue con la sola diferencia en el cuerpo de los tipos, razón ésta por la que muchos prefieren solo la línea de blanco en vez de filete).

5. Las notas se colocan por lo general una debajo de otra sin separación alguna entre ellas. Sin embargo, en caso de necesidad, aunque no son muy corrientes, puede recurrirse a los siguientes métodos:

  1. Poner dos o más notas citas seguidas, siempre que respondan exactamente al mismo concepto.

  1. En casos de notas cortas pueden ponerse seguidas en la misma línea.

  1. Finalmente, aunque es poco usado, también se pueden colocar todas las notas, sean cortas o largas, una a continuación de la otra. Sin embargo, su desuso indica por sí cuán poco adecuados son estos tres sistemas en la colocación de notas.

COMPOSICIÓN DE LAS NOTAS

  1. La práctica aconseja componerlas aparte del texto cuando aparecen en gran cantidad, y sacarlas en prueba en galeradas aparte. Pueden leerse en primer lugar, cuidando después, al leer las pruebas del texto de comprobar que los números de llamada y el texto se corresponden con la notación, o bien al final, comprobando su correcta colocación al leer, las compaginadas. Lo más aconsejable, sin embargo, es leer las notas a medida que las llamadas aparecen en el texto de la prueba de galeradas; de esta forma no queda ninguna duda alguna acerca de si la llamada corresponde a la nota, y viceversa. Cuando en el texto aparece la llamada, el corrector debe ovalarla con color llamativo, para que sirva de guía al compaginador.

  1. Cuando las notas son pocas lo mejor es componerlas junto con el texto, en el lugar en que esté la llamada y el corrector deberá llamar la atención sobre ella poniendo al margen: <<Nota>>, para que el compaginador la coloque en su lugar.

  1. En general, los nombres y títulos citados en las notas, si son bibliográficas, se componen como se indica en Cita, 2.

Los nombres de publicaciones (obras, revistas, etc.) se escriben en su idioma original (en el idioma en que fueron escritas); pero el resto de detalles, así como el lugar de impresión, se traducen al castellano. Por lo que respecta a las obras, si han sido traducidas al español puédese, o bien usar el título de la traducción castellana o bien consignar el título original y poner una contracita en el que se diga el título de la traducción, lugar de la impresión, editorial y año. Esta contracita puede colocarse a la manera tradicional o a continuación de la nota, poniéndola entonces entre corchetes.

También se debe traducir al español los títulos de las obras que en el original proceden de traducción, esto es, que en el libro del cual se toman no están escritas en el idioma en que fue escrita la obra, sino su traducción. Por ejemplo, si se traduce un libro del francés en el que se menciona (en francés) el título de una obra que originalmente fue escrita en ruso y que no ha sido traducida ni al francés ni al español. Esto quiere decir que la obra ha sido consultada en su obra original. Se describe pues, el título en español, seguido de la expresión de la lengua de origen (entre paréntesis). Esto, naturalmente, ha de venir señalado en la obra original, pues de lo contrario es casi imposible saber si una obra ha sido o no traducida al idioma que se traduce.

Las citas suelen llevar muchas abreviaturas referentes a tomos, libros, capítulos, partes, números, páginas, etc., estas abreviaturas deben unificarse para cada caso. No obstante ser un caso excepcional, es conveniente no dejar abreviaturas ni a principio ni a final de línea, ni números a principio de éstas; cuando la cuestión se presente, el linotipista debe emplear la palabra completa. Puédese, en caso de muchas citas, usar solo números arábigos para expresar todas las partes de una obra.

Sin embargo, esto es solo una licencia para casos excepcionales, pues lo correcto es poner cada parte con la clase de numeración que le corresponda: volúmenes, tomos, libros y capítulos, con numeración romana; partes y ediciones, con números ordinales (1ª parte); páginas, con números cardinales.

  1. A veces por diversas causas, es necesario añadir una nota al texto cuando ya está compuesto y resulta antieconómico recorrer la numeración de las notas. Entonces se obvia la dificultad con índices o subíndices alfabéticos añadidos a la nota anterior.

NOTAS DEL AUTOR

En las traducciones se respetará en lo posible la numeración de las notas del

autor. Aunque en principio nada impide que el traductor interpole sus notas personales, recorriendo la numeración, es preferible que éste distinga sus propias notas con llamada distinta de la empleada para las del autor.     FOTO-Met-Puccini

Las notas del autor, a diferencia de las del traductor y del editor, no llevan al final anotación de procedencia. La abreviación de N. del A. que algunos suelen ponerse es innecesaria, salvo en ediciones anotadas o críticas. Sin embargo, cuando una obra consiste en la recopilación de escritos de otro u otros autores, las notas que el recopilador añada a los textos habrán de llevar una indicación, que generalmente consiste en poner sus iniciales al final de la nota, entre paréntesis y de redondo.

NOTAS DEL EDITOR

 

Suelen ponerse muy pocas notas del editor y generalmente sirven para aclarar un concepto o para hacer una advertencia con relación a un término o a una materia. Se colocan junto con las restantes, si las hubiese, o a pie de página en caso contrario. Llevarán siempre la indicación de nota del editor en forma abreviada, entre paréntesis y de redondo.

NOTAS DEL TRADUCTOR

 

Las notas del traductor, cuando son pocas y circunstanciales, no se suelen distinguir de las del autor salvo en la indicación, colocada al final de la nota, en que se haga constar que es nota del traductor, entre paréntesis y de redondo.

Sin embargo, existen obras en las que las notas del traductor igualan o superan a las del autor; en casos así es preferible usar dos clases de llamadas de nota, una para el autor y otra para el traductor; las del autor se pondrán, por ejemplo, con números voladitos, mientras que las del traductor pueden ponerse con asteriscos o con letras voladitas. Es conveniente también, caso de que unas u otras sumen gran cantidad, colocar unas a pie de página y otras al final del capítulo.

Cuando las notas del traductor vayan seguidas a pie de página solo la última lleva la indicación de notas del traductor, esta vez a lo largo, si bien entre paréntesis. Sin embargo, si entre ellas hubiere interpoladas notas del autor o viceversa la indicación se hará imprescindible en cada una de ellas, aunque coincidiera que dos o más de autor o traductor fueran juntas, pues al no llevar las del autor indicación alguna podría fácilmente producirse confusión.

NOTAS EN CUADROS Y ESTADOS

Se colocan las que correspondan a los cuadros, debajo mismo de éstos. Las llamadas se señalan con asteriscos o con letras voladitas, para distinguirlas de las demás notas de la obra, que pueden ir a pie de página. Cuando las notas del cuadro coincidan con las de pie de página sin una cantidad de blanco suficiente para diferenciarlas, se alargan los filetes del cuadro de forma que incluyan sus propias notas y así queda resulta la dificultad.

En obras extranjeras las notas de los cuadros cuando aquéllas son abundantes se indican con signos convencionales. En español suelen sustituirse por letras o asteriscos.

NOTAS EN PLANAS CORTAS

 

Algunos tratadistas indican que en las páginas de birlí las notas deben ponerse a continuación del texto, salvo que haya firma, fecha u otra indicación, en cuyo caso irán al pie. Parece que la norma está falta de base, aunque solo fuera por la razón de la unificación. Efectivamente, si todas las notas van al pie, ¿por qué no las de las páginas de birlí? El hecho de que vaya fecha, firma, etc., no sería, por otra parte, una razón muy convincente para hacer una excepción de la regla, si ésta fuera razonable. Por otro lado, las notas son a pie de página, tanto si el texto llega al final de aquélla como si no. La colocación de estas notas, pues, tanto si hay firma o fecha como si no las hay, es a pie de página.

NOTAS ENTRE TEXTO

A veces se coloca una nota entre párrafos, sin que obedezca a llamada alguna, e incluso se pone la palabra Nota, en versalitas. En estos casos es absolutamente correcta la posición de esta nota allí donde caiga, lo mismo que si se tratara de advertencia, aclaración, etc. que hacen el mismo oficio.

En otros casos, por necesidades de compaginación se incluye una nota dentro del párrafo, debido a que no resultaría estético en este caso particular (por existir grabados, cuadros, etc.) sacar la nota al pie de la página. Puédese, entonces, incluir la nota en el texto, dentro del mismo párrafo, sin llamada e incluso sin la palabra nota pero se compone entre corchetes e irá seguida, antes de cerrar éstos, de la indicación (N. del T.) o (N. del E.). Estas notas empiezan con versal y acaban con punto aunque el texto general no lo requiera. Precisamente, detrás del segundo corchete (el de cierre) se colocará la puntuación correspondiente a la oración que precede a la apertura de corchete.

NOTAS EN PLANAS A DOS O MÁS COLUMNAS

 

Pueden ponerse por columnas (esto es, al pie de cada columna loas que correspondan a cada una de ellas), con numeración propia para cada columna; lo mejor, sin embargo, es numerarlas correlativamente y distribuirlas el pie de la página tomando como medida de composición el ancho de la plana. En el primer caso, si una columna lleva una nota larga que no cabe entera a su pie, se divide en dos partes y se pasan a la segunda columna las líneas necesarias para, con las notas de ésta, formar dos partes iguales.

NOTAS LARGAS

Cuando una nota no cabe entera al pie de la página, si ésta es par y se dispone de espacio suficiente se divide en dos partes iguales y la segunda mitad se pasa a la siguiente; si en ésta también va nota y hay espacio suficiente, se suman las líneas de las dos y se reparten por igual entre las dos páginas (se trata, pues, de igualar las líneas de texto y las de las notas); estas soluciones son muy artísticas pero poco prácticas, por lo que se simplifica poniendo en cada página la parte de nota que quepa y pasando el resto a la siguiente, sea par o impar.

El espacio ocupado por el resto de una nota no debe sobrepasar en mucho los tres cuartos de una página. Algunos admiten una nota o resto de ella dejando solo dos líneas de texto, o una con tal que en ella vaya la llamada. Parece que lo correcto es dejar más texto de la obra, pues en principio la página no es para ser ocupada por las notas, sino por aquél. Lo correcto parece ser alrededor de los tres cuartos de página para notas largas o sobrante de nota, y el resto, de texto.

Si la nota fuese demasiado larga, se divide entre varias páginas, procurando que ninguna de éstas deje de llevar al menos un cuarto de ella de texto. Cuando en las notas que se parten para pasar a la página siguiente haya un verso, se procura que no quede al final ni al principio de texto de nota; si quedan en la página anterior, al menos habrá de llevar dos líneas más de texto de la nota y si pasan a la siguiente, otras dos líneas antes del verso. Un verso puede partirse en nota dividida si pasa de una cuarteta (cuatro versos), en cuyo caso se pueden dejar dos líneas en una página y el resto pasarlo a la siguiente.

PÁGINAS CON MUCHAS NOTAS

Hay obras especiales que llevan infinidad de notas y citas bibliográficas. En estos casos el compaginador se las ve y se las desea para que en la página entren todas las notas que responden a las llamadas situadas en aquéllas. Como lo normal es que en estos casos se numeren las notas correlativamente a lo largo del capítulo o del libro, se podrá si ello viene impuesto, pasar alguna nota a la página siguiente, aunque la llamada quede en la anterior; no obstante, debe usarse de esta excepción con parquedad. Cuando se recurra a esta solución, detrás de la notación se pondrá: (De la página precedente.) o (De la p. 128), si la nota se desplaza varias páginas, de cursiva y entre paréntesis, aunque, si se aprecia que no ha lugar a confusión, puede omitirse.

Si las notas se numeran por páginas, el recurso es el mismo, pero entonces se hace notar: 3. (De la página anterior) o (De la p. 128) y a continuación del texto de la nota, seguido después de la nota primera de la propia página.

NOTAS LARGAS A FINAL DE CAPÍTULO

A veces se da el caso de que en una página de final de capítulo llena de texto hay una nota que no cabe entera. La solución consiste en poner la parte que quepa y pasar el resto a la página siguiente, pero poniéndolo a la cabeza de la página, como si fuera texto normal, respetándose el folio y la cabecera si en las demás la lleva. Esta parte de nota que se traslada ha de tener como mínimo cinco líneas de texto.

NOTAS MARGINALES

También llamadas ladillos, son notas que se colocan al margen en obras históricas o didácticas. Se componen en tipo pequeño y se colocan a la altura del párrafo a que correspondan, salvo si el párrafo comienza a final de página; entonces se coloca de forma que la última línea del ladillo corresponda con la última línea de texto, aunque la cabeza de aquél comience antes que el párrafo. índice

En las páginas pares el ladillo se coloca en el margen izquierdo, mientras que en los impares se coloca en el margen derecho.

VERSOS QUE SON NOTA

Cuando un verso comience o forme por sí el texto de una nota, la llamada se pone al principio de la primera línea, a la misma altura que las demás (esto es, alineada con ellas), con la sangría normal, y el verso se centra prescindiendo para ello de la notación.