Enheduanna o Enkheduanna (finales del siglo XXIV a. C.) fue una poeta acadia, hija del rey Sargón de Akkad. Fue nombrada por su padre suma sacerdotisa de Nanna, el dios-Luna sumerio, una de las mayores divinidades del panteón mesopotámico, en Ur. Después, otras hijas de los reyes que dominaron Mesopotamia ocuparon aquella misma función (como Enmenanna, hija de Naram-Sinde Akkad, hasta la hija de Nabonid, rey de Babilonia en el siglo VII a. C.).

La escritora en Mesopotamia

Enheduanna es sobre todo célebre en Mesopotamia por haber sido una poetisa brillante. La más célebre de sus obras es un himno dedicado a Inanna de Ur (a veces llamado Exaltación de Inanna), y otros cinco poemas le son igualmente atribuidos.

Sus temas son religiosos: himnos al dios Nanna y a su templo de Ur, mas también a la diosa Inanna, protectora de la dinastía de Akkad. Enheduanna es la autora más antigua de la Historia, porque escribió los primeros textos que se pueden atribuir a un autor. Es también la única mujer entre los grandes autores de la literatura mesopotámica.

Enhedu era la sacerdotisa de la diosa luna de Babilonia. Este era un papel sumamente poderoso, ya que la sacerdotiza era la única persona que podía nombrar a cualquier nuevo mandatario de la ciudad.

Sumeria y Babilonia

Fueron las primeras ciudades en establecer astronomía y matemáticas. Estas disciplinas fueron creadas y controladas por los sacerdotes y sacerdotizas de las ciudades. Por esto, Enhendu era la principal regente de la astronomía y matemáticas.

Ella, junto a otros sacerdotes, creó varios observatorios dentro de templos religiosos, para poder ver lasEnheduanna, la escritora más antigua de la Historia estrellas y la luna. Se hicieron mapas de los movimientos de cuerpos celestes.

Enhendu también ayudó a crear uno de los primeros calendarios religiosos, que hasta hoy día son usados por algunas religiones para la celebración de Pascuas cristianas y hebreas, y otros eventos religiosos. Enhendu fue la primera mujer en formar parte de la historia técnica.

En la confrontación con Lugalzzagesi – que tras apoderarse de gran parte del país, se proclamó “señor de Su’hi”—del templo de Nanna y afrentó y desterró a Enheduanmna, ella deja su testimonio:

“Yo, la que alguna vez se sentó triunfante
fui arrojada del santuario,
como una golondrina (Lugalanne) me hizo volar por las ventanas,
y mi vida se fue consumiendo.
El me hizo caminar sobre las breñas al borde del desierto
Me arrancó la corona
y me dio daga y espada: “esto es para tí” -me dijo.