La sección infantil en las Bibliotecas Públicas

La sociedad en la que nos ha tocado vivir, la llamada sociedad de la información, ha dejado atrás un siglo XX en el que toda una vorágine de cambios sociales, económicos, políticos, artísticos, etc. han sido su principal característica.  El libro tiene también una dimensión socializadora.

La sección infantil en las Bibliotecas Públicas

Es un bien cultural que ha acompañado históricamente al ser humano en su proceso madurativo. Y es en esta dimension en la que se inserta, entre otros elementos, la biblioteca, y más especialmente la biblioteca infantil. Si no prende en la primera edad, no prende nunca ¿Quién te empujará a ella, Tobías? Si lees, ¿qué leerás? Si no, ¿cómo tropezarás contigo mismo, cómo aprenderás a conocerte y a expresarte, y cómo a preguntar? Tal vez, parte de la respuesta a estos interrogantes que plantea A. Gala esté en las bibliotecas infantiles y en los bibliotecarios que en ellas trabajan.

¿BIBLIOTECA INFANTIL O SECCIÓN INFANTIL EN LA BIBLIOTECA PÚBLICA?

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El que la biblioteca infantil sea una biblioteca autónoma o constituya una de las secciones de la biblioteca pública, tal vez, más que planteamientos teóricos se deba a una cuestión de índole económica. Si el presupuesto es limitado y lo empleamos en construir maravillosas bibliotecas infantiles, ¿qué haremos con esos exigentes lectores que hemos creado, si el dinero no llega para crear unas buenas bibliotecas públicas? Ante este dilema y la escasez de los presupuestos suele ser lo habitual, salvo contadas excepciones, parece ser que la tónica general en nuestro país ha sido y es la de concebir la biblioteca infantil como una sección o La sección infantil en las Bibliotecas Públicassucursal de la pública.

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FINES Y OBJETIVOS

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La infancia es el momento principal de crecimiento y aprendizaje en todos los aspectos de la vida. Por tanto, el objetivo general de la biblioteca infantil será el de apoyar este desarrollo proporcionado al niño los materiales y servicio apropiados, sin olvidar nunca que, aunque el aprendizaje continúa durante toda su vida, es ahora cuando se crean sus cimientos, la base sólida en la que deberá apoyarse todo aprendizaje posterior.  Tampoco debemos olvidar que el aprendizaje en la infancia ha de ser agradable y estimulante para que resulte motivador para el niño y es en el apoyo a esta automotivación, donde la biblioteca infantil ha de hacer hincapié si quiere conseguir todos los demás objetivos, que serían:

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– Fomentar y extender el gusto por la lectura para crear en el niño el hábito lector

– Orientar y enseñar a los niños cómo utilizar su ocio

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– Introducir al niño en la vida social, al permitirle el contacto con otros niños que tienen intereses e inquietudes similares.

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– Dar respuesta a las preguntas que se plantea el niño y satisfacer su curiosidad

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– Fomentar el sentido crítico, el respeto y la libertad

– Despertar y educar su sentido estético fomentando la fantasía y la imaginación

– Guiar al niño en la elección de libros y materiales que le ofrezcan los fondos de la biblioteca, introduciéndole en la misma y enseñándole a utilizarla.

– Contribuir a la educación permanente del niño, pero sólo como auxiliar de la familia y la escuela. Si bien es verdad que en mucho casos suple a las bibliotecas escolares, tan precarias todavía.

De lo que se trata es de contribuir en la medida de sus posibilidades y en la parte que le toca, a la formación de niños críticos y creativos, capaces de colaborar en el progreso y la mejora de la sociedad en la cual viven.

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LOCAL, MOBILIARIO Y HORARIO

La biblioteca infantil debe reunir unas condiciones ambientales en lo que se refiere a su localización e instalación. Debe instalarse en un lugar céntrico y de fácil acceso, si es posible con algún jardín próximo y en una zona de poco tráfico. Si está instalada en una biblioteca de adultos, la zona de niños debe estar aislada del resto, para que la presencia y actividad, siempre más ruidosa, de los niños no implique molestias para los mayores. Este espacio debe contarcon una buena iluminación natural y también artificial, pero nunca individual; ventilación y refrigeración adecuadas y un buen aislamiento acústico. Tampoco debemos olvidar la estética.  La decoración debe ser apropiada para la edad infantil con plantas, acuarios, carteles, es decir, un diseño y decoración atractivos que provoquen en los niños el deseo de entrar y ojear sus materiales.

Las dimensiones, en el caso de que forme parte de una biblioteca pública, han de ser el 50% del total del espacio destinado al servicio público. En cuanto a la distribución del espacio por zonas de edad, depende del espacio total con el que se cuente. Lo ideal serían tres zonas: zonas para niños hasta 6 años, zonas para niños entre 7 y 10 años, zona para niños entre 10 y 14 años. Si esto no fuese posible debería tener, al menos, dos zonas: zona para niños hasta 10 años y zona para niños entre 10 y 14 años.

El recinto bibliotecario debe contar con:

– Una sala de lectura con espacio para consulta y estudio

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– Un depósito para los fondos

– Un espacio para el préstamo que comprenda zonas para libros, otros materiales y expositores.

– Un lugar de trabajo para el personal

– Zonas de audiciones y visionados individuales para utilizar videos, discos, cintas, etc.

– Un espacio con ordenadores donde se inicie al niño en la utilización de las nuevas tecnologías e internet.

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– Un espacio para actividades patrocinadas por la biblioteca como talleres, charlas, etc.

Por lo que se refiere al mobiliario,  ha de ser flexible y adaptado a las peculiares características de sus usuarios y al material que utilizan.

– Las estanterias han de ser abiertas y adecuadas a la estatura infantil (entre 1,20 y 1,70 metros de altura y 4 estantes). También se ha de tener en cuenta que los libros para niños no suelen tener la consistencia necesaria para mantenerse derechos en los estantes, de ahí que muchos libros deban exhibirse en plano, por lo que será necesario mayor espacio para los fondos. La proporción suele ser de 15 metros cuadrados por cada 1000 volúmenes.

– Las mesas, es aconsejable que sean redondas u ovaladas para los niños pequeños; para el resto pueden ser cuadradas o hexagonales. La altura debe estar entre 65 y 70 cm y siempre pesadas para evitar que las muevan o las tiren. El espacio entre mesas y estanterías debe ser, como mínimo, de un metro.

Otros materiales, todos los necesarios para la utilización de medios audiovisuales o de los ordenadores que tanto le gustan a los niños, y que hoy por hoy no pueden estar ausentes de ningún tipo de biblioteca.

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En cuanto al horario, lo único que debe tenerse en cuenta es el horario y calendario escolar de la localidad. Las horas habituales de una biblioteca infantil suelen ser  las tardes desde las cinco hasta las ocho, lo que no quiere decir que no puedan prestar sus servicios durante toda la jornada.

FONDOS

La selección de los fondos de una biblioteca infantil es un trabajo difícil y delicado, ya que éstos han de ser elegidos por los adultos que a menudo olvidamos que el niño ve y siente de forma diferente. A la hora de seleccionar un libro para niños tenemos que pensar no sólo en la calidad de sus ilustraciones, la exactitud de su contenido y la adecuación de éste a la psicología infantil, sino, y muy especialmente, en las posibilidades que ese libro tiene de ser leído por un niño. Las Pautas para Bibliotecas Públicas, al referirse a libros para niños, decían: “Los libros ofrecidos a los niños deberían elaborarse con los más altos niveles de redacción, ilustración y producción, para que favorezcan una temprana apreciación de los libros tanto por sí mismos como por su contenido“.

El fondo de la biblioteca infantil debe ser amplio y variado, reuniendo todo lo que se publica referido a niños, las obras clásicas de la literatura infantil y una buena colección de diccionarios y enciclopedias de todos los temas y niveles, que respondan a tres criterios básicos:

– Que sirva para dar respuesta a la demanda de información de sus usuarios

– Que satisfaga las necesidades recreativas de los niños

– Que no solo responda a preguntas sino que sea capaz también de generarlas.

Además de estos tres criterios, a la hora de seleccionar los libros infantiles podemos tener en cuenta los siguientes principios generales:

– Adaptación del libro al lector al que va dirigido y en especial a su edad

– Facilidad de lectura

– Argumento atractivo

– Solidez de los libros y otros materiales

– El autor y la colección a la que pertenece el libro, revista, vídeo, etc.

– Ilustraciones atrayentes.

– Calidad en el estilo y correcta utilización del lenguaje.

Esta selección la puede llevar a cabo un comité de lectura formado por bibliotecarios, maestros, psicólogos, padres, pedagogos, etc. teniendo en cuenta que los propios niños siempre tendrán algo que decir por lo que es importante estar pendientes de las peticiones de los propios lectores. En cuanto al tamaño de la colección podemos decir que una biblioteca pública ha de dedicar como mínimo 1/3 de sus fondos para niños, teniendo también en cuenta que éstos se deterioran más rápidamente que los de los adultos y que han de ser reemplazados. La proporción temática de los libros en una biblioteca infantil podría ser: libros recreativos 45%, libros formativos 45%, tebeos 10%. Es importante que se cuente con otro tipo de material como periódicos y revistas para niños y algunos de adultos, además de material no impreso como videos, cintas, discos, diapositivas, CD-ROM’s, DVDs, etc.

SERVICIOS

La zona infantil debe prestar al niño unos servicios que son imprescindibles:

Lectura en sala, es un servicio básico. El niño debe encontrar en su biblioteca un espacio para estudiar, consultar materiales, hacer sus deberes o leer tranquilamente. No olvidemos que es ahora cuando el niño está adquiriendo el hábito de utilizar los fondos bibliográficos y que esto va a ser decisivo en el desarrollo de su personalidad.

Servicio de préstamo. Ha de contar con un espacio suficiente para acomodar a todos los niños de una clase de la escuela sin ocasionar molestias a los otros sectores y colas ruidosas. Las dimensiones serían de 75 por 100 metros cuadrados para una biblioteca que atiednde hasta 10000 personas.

Servicio de audiciones y visionados individuales. Ha de contar con los medios técnicos adecuados  y unas condiciones de insonorización, iluminación y comodidad apropiadas.

Estos tres servicios, se pueden ofrecer en una misma zona infantil convenientemente acondicionada. Pero, estos tres servicios, son básicos, en toda biblioteca infnatil se deben realizar también otro tipo de actividades patrocinadas por la propia biblioteca y que deberían contar con un espacio independiente.  Entre estas actividades podemos destacar: charlas y reuniones, proyecciones de películas, fichas de lectura, seminarios de biblioteca, libro-forum, presentaciones de libros, exposiciones, club de poesía, club de arte dramático, la hora del cuento, que tanto éxito tiene en estas bibliotecas…

La biblioteca infantil no debe conformarse con gestionar una buena colección e instalaciones, sino que debe ser capaz de salir a la calle en busca de posibles usuarios, por lo que debe estar presente en todas las actividades de la comunidad en la que se encuentra, colaborando con escuelas, asociaciones de vecinos, culturales, etc.

PERSONAL

Todo lo dicho anteriormente no sería posible si estas bibliotecas no contasen con el personal adecuado que sea experto en literatura infantil y juvenil y que tenga un perfecto conocimiento de la psicología de niños y jóvenes y de los recursos para una adecuada animación cultural de este tipo de bibliotecas. Debe ser una persona agradable, abierta, firme pero flexible y comprensiva, entusiasta y con capacidad para comunicarse fácilmente con los niños con una cierta vocación. Como dice Luisa Orera Orera, este personal debe estar preparado para resolver una serie de situaciones generadas por las propias necesidades y la psicología especial de los niños. Estas situaciones están relacionadas en algunas ocasiones con hechos tales como:

– El tiempo de permanencia de los niños en la biblioteca que es generalmente mayor que el de usuarios adultos, y con frecuencia necesitan ayuda en temas que no están relacionados con el servicio bibliotecario.

– Las preguntas formuladas por los niños suelen ser imprecisas y con frecuencia hacen referencia a ciertos libros para niños, por lo que el bibliotecario debe leerlos.

– Dentro de la biblioteca infantil juegan un papel muy importante las actividades relacionadas con la animación a la lectura y el uso de la biblioteca. Por la frecuencia con que deben darse, si se quiere observar cierta calidad en los mismos, implica mayores recursos de personal que las secciones de adultos.

– La selección de libros infantiles implica muchas veces la lectura de muchos libros por parte de los bibliotecarios

– El tratamiento técnico de los fondos debe ser el mismo utilizado en otras secciones, pero adecuándolo a la edad, lenguaje, etc. de los niños.

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