Beatus Ille de Antonio Muñoz Molina

Primera novela entre intelectual y policiaca, de Antonio Muñoz Molina publicada en 1986. Extraña investigación, en trama y estructura muy organizada, de la muerte de una mujer en la noche de bodas y otras insólitas muertes y sucesos con ambientaciones en la preguerra en ambos bandos de la guerra civil, en la posguerra y hasta en los últimos años del franquismo.

Beatus Ille de Antonio Muñoz Molina

Minaya es un estudiante madrileño que se recluye en su pueblo natural, Mágina (probablemente Úbeda), para escribir su tesis doctoral sobre un supuesto autor de la generación del 27. Es la primera parte, y viene precedida por una expresiva cita de Elliot: <<Mezclando memoria y deseo>>, y en efecto, el personaje evoca sus recuerdos en primera persona a partir de lo que será el final de la historia, la vuelta a Madrid una vez concluida su estancia en Mágina. Jacinto Solana, el ficticio escritor a quien da vida, es un hombre de origen humilde, rodeado de misterio, que ha sido amigo íntimo de su pariente rico, Manuel, en cuya casa quiere Minaya encontrar motivos para su indagación. Jacinto Solana es autor de un libro, Beatus ille, título de amplia tradición literaria en Horacio y fray Luis, entre otros. Un turbio suceso acusa a doña Elvira, madre de Manuel, mujer de carácter recio y dominador que aún conserva un sospechoso rencor contra el escritor y que también lo tuvo contra su nuera, Marina, la mujer de Manuel, muerta de un disparo en la misma noche de bodas. La bala se atribuyó a un tirotea en las inmediaciones de la casa durante la persecución de un falangista. Minaya, que ha intimidado con Inés, criada de la casa, descubre que el verdadero autor del crimen es Eugenio Utrera, un amigo de la familia y huésped por entonces. Eugenio Utrera mató a Marina azuzado por el chantaje de la madre de Manuel porque ésta, doña Elvira, no soportaba que Mariana convirtiera también su furtivo amor con Jacinto Solana.Beatus Ille de Antonio Muñoz Molina

La segunda parte viene encabezada por una cita del Quijote: <<Al cabo de tantos años como ha que duermo en el silencio del olvido>> y está dedicada a la vida del enigmático escritor que había combatido en la campaña del Ebro, que había sido luego encarcelado, y que había perdido a su padre asesinado por la guerra a pesar de su neutralidad. Luego supo al salir de la cárcel en 1945 que su mujer estaba viviendo con otro hombre. Se refugió en la casa de Manuel, y después en un cortijo de la familia de éste, y allí murió abatido por la Guardia Civil en un enfrentamiento en el año 1947. Todo esto lo ha ido descubriendo Minaya. Pero un día que está con Inés en la habitación que había quedado clausurada después de los trágicos sucesos de la boda del año 37, Manuel los descubre y muere de un ataque al corazón. Ahora que parecen encajar todos los misterios, Minaya se encuentra con uno más: Jacinto Solana no ha muerto y vive con Inés. Minaya se entera precisamente en el entierro de Manuel. Le rinde visita y después abandona Mágina. Solo entonces descubrimos que el narrador es el propio Jacinto Solana. La evocativa cita que encabeza la tercera parte, <<Fuego soy apartado y espada puesta lejos>>, también del Quijote, así como la anterior, evocan la existencia literaria del escritor: <<Usted me ha devuelto por unos días a la vida, y a la literatura, pero es posible que no sepa medir mi gratitud y mi afecto que son más altos que mi ironía…>>

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Lo aparente, o lo contradictorio, puede convertirse en un falso camino, o en la inesperada solución, en un mundo en que las conductas de los personajes se inspiran en la inmoralidad. Ese conducir al lector realza el relato y refuerza el atractivo. El ambiente intelectual y detectivesco de la obra, en la que el título alude también al desdichado Manuel, a cuya muerte hay que añadir la innecesaria de su mujer, la desaparición-muerte de su amigo y los reproches de su madre, contribuyen a crear un atractivo universo, así como la vida frustrada del escritor Jacinto Solana que solo ve publicados unos poemas.

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Novela armoniosa, rica en sugerencias, en cuidados en la estructura, en la forma y en el léxico, y en la elegancia de la prosa que desvela excepcionales técnicas narrativas. Para Asís, <<la escritura a través de los indicios, de reconstrucción de recuerdos, con todo el halo poético que la evocación del pasado suscita, se refuerza por la alta calidad de la prosa, que en su misterio tiene bastante de mito>>. Esa calidad llamó la atención de la crítica, que no del público lector.

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