El obispo leproso de Gabriel Miró

Novela de Gabriel Miró publicada en 1925, que es temáticamente la continuación de Nuestro padre san Daniel. Un prelado aquejado de la terrible dolencia que señala el título excita la curiosidad del lector, pero el asunto es principalmente la segunda parte de la legendaria vida de Oleza (Orihuela). La acción se extiende a lo largo de unos diez años.

El obispo leproso de Gabriel Miró

El argumento es una serie de episodios inconexos, imprevisibles, en un intento de reflejar el desarrollo de los días, presididos por el obispo de la ciudad que aparece de vez en cuando desde su palacio episcopal resignado a seguir el largo y silencioso camino hacia la muerte. Y lo acompaña un secreto: su amor platónico por Paulina.

Los ciudadanos bullen, desfilan por la vida tranquila y continua de la ciudad: Paulina sigue prisionera de su esposo y de su terrible cuñada Elvira ya no tiene fuerzas ni para pensar en su propia liberación. Su hijo Pablo, recoge la vitalidad que le falta y tiene un extraño idilio con María Fulgencia, hacia el final de la novela, único acontecimiento humano que ennoblece de modo natural la vida sin alma de la pequeña población. María Fulgencia, la ahijada del deán, vive de obsesiones y confunde sus fiebres eróticas con arrebatos místicos, hasta que pasados éstos, se muestra propicia a casarse <<con el primero que llegue>>, que es don Amancio. Pablo y ella se enamoran y se consuma el adulterio. La terrible Elvira, histérica y viciosa, constituida en ángel malo y mandona del hogar de su cuñado don Álvaro, pone fin a su dominio con el grotesco intento de atraer a su sobrino. De doña Purita dice que es <<lozana y espléndida, demasiado decente para lo que algunos quisieran y demasiado libre para esposa…>> Entre los hombres, el señor deán vive entregado a sus pericias caligráficas y don Amancio Espuch es un hombre ridículo y aventajado. Destaca con cierto protagonismo Pablito, el hijo de don Álvaro Galindo. El obispo leproso de Gabriel Miró

Anuncios

Muchos lectores interpretan el mensaje del autor como la crítica a una educación rígida e irracional, responsable de la desviación de algunos personajes. Los episodios se presentan aislados, de modo que es el lector quien los rehace al darles unidad. El autor es un maestro del léxico, del sentido musical, de los adjetivos sensoriales y de la evocación en la línea en que él entendía la novela, según la cual es mejor <<decir las cosas por insinuación. No es menester agotar los episodios>>. Pero su lectura se hace difícil por su aridez de su argumento que puede parecer orientado a destacar la dimensión artística. La historia queda plagada de obstáculos impuestos por la ocultación de datos, la elipsis, el desorden estructural, la lejanía en el tratamiento de los hechos, la ambigüedad de las frases…Los personajes quedan agudamente analizados, con ingenio, destacando matices, con frases finas y elaboradas, dilatadas, casi inabarcables. Son seres del día a día, sin perfiles heroicos, que rezuman una ternura entre sensual y mística, entre poética y maliciosa al tiempo, sin que parezca obedecer a una línea preconcebida. El tono de una resignada melancolía. Ortega y Gasset dijo de ella: <<Buena o mala novela, la obra de Miró es un libro espléndido, reverberante, recamado de luces y de imágenes, hasta el punto que casi ha de leerse con la mano en visera, amparando los ojos…>> Sin embargo añadió: <<Me desazona sobremanera decir resueltamente…que El obispo leproso no queda avecinada entre las buenas novelas>>. Aunque carece de la unidad y densidad de la novela anterior, la supera en riqueza de situaciones y en el tono lírico de éstas. Para Ruiz Silva tiene <<mayor dinamismo y una inventiva novelesca más rica y original>>. Algún crítico ha comparado la ciudad que aquí aparece con Orbajosa, la creación de Galdós en Doña Perfecta y otros han visto en ella la Vetusta de Clarín en La regenta. Provocó cierta polémica en su tiempo por la dura crítica anticlerical.

3 pensamientos sobre “El obispo leproso de Gabriel Miró

  1. Me gusta este estilo de prosa literaria. Soy eskritora y poeta . Utilizo este estilo . Uno de mis libros es “Franco el verdugo de la democrazia” está en internet gratuito. no me gusta la vulgaridad de la literatura moderna (kontemporanea). Este estilo en de dificil komprensión para el pueblo llano; empero, un plazer para un poeta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: