Conoce la Biblioteca de la Antigua Escuela Especial de Estado Mayor

En este caso y de la mano de José Manuel García Ramírez, nos adentramos en la primera biblioteca del ejército que visita Alquibla. Todo un honor poder conocer su funcionamiento y sus normas en una institución como la vuestra. Gracias por todo.

Conoce la Biblioteca de la Antigua Escuela Especial de Estado Mayor

El primer reglamento de la Escuela Especial de Estado Mayor, publicado por Real Decreto de 18 de agosto de 1845, prescribe la creación de una biblioteca “con obras clásicas y modernas de historia y arte militar, y demás ramas del saber que tengan relación con éstos, y especialmente con la parte teórica y práctica del servicio del Cuerpo”. Se encarga a la junta de profesores elegir las obras que haya que adquirir, según los fondos con que se pueda contar para este objeto.

La biblioteca estará a cargo del subprofesor más antiguo, permanecerá abierta cuatro horas al día y dentro del local se facilitarán para leer las obras que pidan los Oficiales del Ejército y demás personas a quienes el Director de Estudios permita concurrir. Se prohíbe absolutamente que persona alguna pueda sacar de la biblioteca ninguna de sus obras, excepto el Director de Estudios, profesores, subprofesores y aquellos que tengan orden escrita del Director General, dejando todos ellos sus recibos al bibliotecario.

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La primera noticia que se tiene de la existencia real de esta biblioteca es la entrega para este uso de un local en el torreón del acuartelamiento de Guardias de Corps, segunda sede de la Escuela, el 26 de diciembre de 1848.

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Por orden de la Dirección General del Cuerpo de Estado Mayor de 20 de abril de 1852, se establece que la biblioteca de la Escuela Especial de este Cuerpo se hallará abierta todos los días no festivos del año académico, de las once de la mañana a las tres de la tarde. Se da publicidad para conocimiento de aquellos a quienes convenga consultar las obras que encierra dicha biblioteca, que está concretada a las ciencias exactas y militares, y compuesta de las obras escogidas de estas clases.

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El reglamento de la Academia de Estado Mayor de 1878 dedica varios artículos a la biblioteca y entre ellos establece:

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1)      El Director designará como bibliotecario al ayudante de profesor que juzgue más conveniente

2)      Que se remita al final de cada año estado del movimiento ocurrido en la biblioteca a la Dirección General del Cuerpo

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3)      Que los relevos de bibliotecario se realicen con acta de entrega intervenida por el Jefe del Detall  visada por el Director.

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4)      Que la Academia y las demás secciones del Cuerpo contribuyan mensualmente al fondo de la biblioteca con los fondos que se señalen por el Director General, cuyas cantidades se entregarán al bibliotecario

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5)      Que se haga balance mensual de las cuentas y se remita copia visada a la Dirección General

6)      Que cuando los fondos existentes no alcancen a cubrir el coste de las obras cuy compra esté acordada y no pueda aplazarse su adquisición, el bibliotecario solicite al Director de la Academia que pida adelanto de fondos al Director del Cuerpo.

7)      Que en el caso de tener noticia de hallarse en venta alguna biblioteca o porción considerable de libros, el Director de la Academia solicite adelanto de fondos para su adquisición al Director General del Cuerpo si lo juzga conveniente

8)      Que figure un ejemplar de cada libro de texto de la Academia en la biblioteca

9)      Que los diccionarios, atlas generales y obras de consulta no puedan sacarse de la biblioteca sin autorización del Director General.

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En la actualidad, la biblioteca ocupa cinco locales en la escuela. Tres de ellos unidos entre sí en la primera planta del edificio principal, un depósito en el torreón y una sala en la residencia de Oficiales. El salón principal, que se conserva tal como fue entregado al uso el 16 de diciembre de 1920, es una sala de 25 metros de largo y 7 de ancho, con una altura de 5 metros, situada en el ala noroeste. Contiene 41 armarios de madera de dos, tres o cuatro cuerpos, con puertas de cristal transparente, organizados en cinco baldas y adaptados a los huecos que dejan las puertas y ventanas de la galería. Este gran fondo permite colocar tres filas de libros por balda, escalonados de mayor a menor. Quince de los armarios (43 cuerpos) están en la planta baja, sobre estantes de un metro de altura con cajoneras y puertas de madera. Los otros 26 (75 cuerpos) están en la planta superior, a la que se accede por dos escaleras metálicas de caracol situadas en esquinas opuestas, guarnecidos por una barandilla metálica.

Además de la sala principal, la biblioteca, por necesidad de expansión, ocupa el antiguo despacho del jefe de la biblioteca y la antigua sala de lectura de los alumnos. El despacho es una sala de forma de trapecio rectángulo, está ocupado por 17 armarios de cristal, con bajos cerrados, que contienen varias colecciones de obras de historia y geografía las adquisiciones y donaciones de libros realizadas después del año 2006 y las colecciones audiovisuales. La sala de lectura contiene 15 armarios de madera de haya, con puerta de cristal. Aquí se depositan los libros incorporados entre los años 2000 y 2006.

En el salón principal, que hace las funciones de sala de investigación y de lectura, hay tres mesas de madera con 8 puestos de lectura en cada una de ellas. La mesa central conserva una original forma de atril lo que hace suponer que, en su día, estuvo dedicada al dibujo. Además, dispone de una mesa, y cuatro sillones acolchados, muy adecuada para pequeñas reuniones. En el fondo sur hay un mueble revistero, con tapa de cristal, en el que se exponen los últimos números recibidos de las diversas publicaciones españoles y extranjeras suscritas.

En el torreón del edificio principal se conservan las revistas de más de dos años de antigüedad, los Boletines Oficiales y de Defensa de más de un año de antigüedad y los libros de texto y publicaciones reglamentarias que se reciben en la Escuela.

FONDO BIBLIOGRÁFICO

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La biblioteca está clasificada como de “centro de enseñanza” y está especializada en temas de carácter militar. Los fondos de la biblioteca son amplios y variados, pero se estructuran mayoritariamente en los siguientes grupos:

–          Arte Militar: polemología, filosofía y sociología de la guerra, estrategia, logística y táctica.

–          Historia: historia militar e historia de España.

–         Geografía: geoestrategia y geopolítica

–          Política: política de defensa, política económica y derecho internacional

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Las enciclopedias y colecciones de historia y geografía están actualizadas  y cuentan con bastantes fondos. El resto lo componen libros de filosofía, ciencias sociales, sociología, política, derecho, ciencias aplicadas y ciencias naturales, deporte, lengua y literatura.

Todos los fondos de la planta principal están catalogados en ACCESS98, con arreglo a la Clasificación Decimal Universal, mediante una ficha que incluye 17 campos (registro, signatura, título, autor, fecha, editorial, etc.)

El total de existencias pueden cifrarse en unos 50.000 títulos (60.000 volúmenes), más de 2.000 monografías elaboradas por los alumnos, unos 200 documentos cartográficos y más de 200 documentos audiovisuales y discos compactos. Aparte de ello, se conservan colecciones legislativas de todos los tiempos, los boletines oficiales desde su origen, las publicaciones reglamentarias y las revistas de carácter militar, con la excepción de las publicadas en la guerra civil (1936-1939), cuando el edificio de la Escuela dejó de funcionar como tal.

El fondo histórico (anterior a 1901) está compuesto por 5.417 obras: 4 del siglo XVI, 12 del XVII, 159 del XVIII y 5.242 del XIX.

De los cuatro libros del siglo XVI destaca, como más antiguo, el “Vegetius de Re Militari”. Escrito en latín por el italiano Flavio Vegecio, en 1535, combina textos sobre técnica militar con ilustraciones y grabados.

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El siguiente en antigüedad es “El perfecto capitán instruido en la disciplina militar y nueva ciencia de la artillería” de 1590, escrito en castellano por Diego de Álava y Viamont y dirigido al rey Felipe II. EL texto, con aportaciones matemáticas y trigonométricas elementales, está precedido por unas cartas de aprobación real para su venta a cuatro maravedíes, por un periodo de diez años.

La obra “Comentarios a lo sucedido en las guerras de los Países Bajos” está escrita en Madrid, en 1592, por Bernardino de Mendoza, con lo acontecido en esos territorios entre 1567 y 1577.

El libro “Plática manual de artillería”, también dirigido a “La magestad Católica de el Gran Philippo II” data de 1593 y está escrito en Milán por Luys Collado, natural de Lebrixa, Ingeniero del Real Exercito de Lombardia y Piemonte, con licencia del Reverendo Padre Inquisidor General del Estado de Milán y del Reverendissimo Señor Arçobispo y Illustrissimo Senado.

Del siglo XVII hay doce libros, seis de ellos en castellano, cuatro en francés, uno en italiano y uno en catalán, que tratan de asuntos históricos, políticos, literarios y de técnica militar. Hay que destacar una excelente biografía de Felipe II titulada “Filipe Segvndo Rey de España”, escrita por Luis Cabrera de Córdoba y editada en Madrid en 1619. Sorprende su fidelidad y rapidez de ejecución.

De ese mismo siglo también cabe mencionar “L’art universel des fortifications”, dedicado al caballero Conde Georges de Guiscart y escrito en París por Silvere de BItanviev, en 1665.

Respecto del siglo XVIII, y a diferencia de lo que sucede con los siglos anteriores, la biblioteca dispone de 159 libros escritos en francés, castellano e italiano. Los contenidos de estos libros tratan de diversos asuntos tales como historia, religión, literatura, astronomía, física, matemáticas, geometría, trigonometría, ordenanzas y técnicas militares.

En este siglo hay que destacar la edición en seis volúmenes del primer diccionario de la lengua castellana, que constituye el tesoro más valioso de la biblioteca. Está editado por la Real Academia Española de la Lengua en 1726.

Hay varias obras del militar y poeta peruano Garcilaso de la Vega, editadas entre 1722 y 1723, como los “Comentarios reales de los incas del Perú”.

También merece la pena citar el libro del Marqués de Mondéjar, “Memorias históricas del Rey D. Alfonso VIII” editado en 1783 y las obras “Memoires de Montecuculi” y “Principes de l’art Militaire”, escritos por el Conde de Montecuculi y editados en París y Ámsterdam.

Del historiador de la antigua Grecia, temporalmente residente en Cartagena, Polybio Megapolitano, existen tres ejemplares del libro “Historia de Polibio Megapolitano” editados en Madrid, en 1789.

Finalmente, citaremos el libro “Historia General de la Florida”, del historiador de Indias Gabriel de Cárdenas Cano, editado en Madrid en 1723.

El siglo XIX está ampliamente representado con un gran número de títulos, de los que se pueden destacar “Des Methodes dans les sciences de Raisonneme” del escritor francés Georges Duhamel, editado en París, en 1865.

El General de Ingenieros José Almirante, cuenta con la “Guía del Oficial de Campaña” editado en Madrid en 1868 y, sobre todo, el “Diccionario Militar Etimológico, Histórico y Técnico”, editado en Madrid en 1896, una de las obras más destacadas de la biblioteca.

Para quien guste de la narrativa literaria de este siglo, la biblioteca dispone de numerosas obras de los conocidos autores españoles de esta época, Benito Pérez Galdós y José María de Pereda. Del primero se encuentran obras como las dedicadas a Torquemada, Misericordia, Tormento y otras. De Pereda se hallan obras como Tipos y Paisajes, Gonzalo González de la Gonzalera y otras, hasta nueve.

Volviendo al terreno militar, el Teniente Coronel de Ingenieros, Joaquín de la Llave y García está presente con su obra “Ataque y defensa de las plazas fortificadas”, editado en Madrid en 1864, mientras que el Ingeniero y Comandante Julio Cervera Baviera, tiene “La diplomacia y la guerra en Marruecos”, publicado en 1890.

Merecen una mención especial las “Reflexiones Militares” del Marqués de Santa Cruz de Marcenado, primer tratadista militar moderno. Se considera esta obra como el antecedente directo del tratado sobre la guerra de Von Clausewitz.

Uno de los libros más destacados de historia es la “Historia General de España”, del General José Gómez de Arteche, editado en Madrid en 1890.

Hay algunos libros de ciencias como el “Curso de Matemáticas Puras: Aritmética” de S.F. Lacroix, editado en Madrid en 1807 y la “Aritmética” de Ignacio Salinas y Angulo, editado también en Madrid en 1898.

Esto no es más que un bosquejo de lo que tradicionalmente se conoce como fondo antiguo, anterior a 1901. No obstante, no existe unanimidad en considerar esta fecha como punto de partida y por ello el Ministerio de Cultura al catalogar el fondo antiguo de la biblioteca de la Escuela de Guerra tomó como antigüedad base el año 1936. En esta catalogación, efectuada en los años 2001 y 2003 por la empresa Baratz, seleccionaron para el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico 9.284 registros bibliográficos, que incluían 10.740 ejemplares.

 Algunos documentos de interés,

SEDIC

revista 2012-13

revista 2011-12

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