Arqueología industrial

Disciplina que investiga, analiza y registra los restos materiales de la era industrial. El término arqueología industrial aparece por primera vez a principios de los 50 en Gran Bretaña, cuando todavía estaban cercanos los devastadores efectos que sobre el paisaje habia ocasionado la Segunda Guerra Mundial y cuando emergía una nueva situación en la que el desarrollo tecnológico, las nuevas fuentes de energía, los continuos avances en los medios de transporte y el rápido crecimiento urbano, amenazaban con destruir el patrimonio industrial.

Pronto aparecerían publicaciones periódicas y no periódicas sobre esta nueva disciplina, que llegaría a ser disciplina universitaria en algunas universidades británicas, se crearían museos al efecto, se iniciarían planes de actuación para preservar y conservar el patrimonio industrial, y la arqueología industrial Alquiblase extendería a Europa y Estados Unidos aunque con desiguales resultados en según países.

Como toda disciplina nueva, ha sido objeto de polémica en cuanto a su propia definición, objetivos y límites. Aunque algunas opiniones hacían objeto de su estudio toda la producción industrial de la historia de la humanidad, hoy se entiende que éste debe limitarse al periodo de la industria capitalista, en tanto que supone el origen de una determinada organización del trabajo desconocida hasta entonces y de un nuevo sistema de vida, de unas nuevas actitudes mentales y de unos nuevos comportamientos.

La desigualdad del proceso industrializador según países o regiones, hace que el marco más adecuado para su investigación sea el local. Sus fuentes son principalmente las arqueológicas, por lo cual puede salvaguardar a la historia de la intencionalidad de los documentos escritos, que suelen representar opiniones de una minoría en un contexto cultural determinado que pretenden influir en la opinión de sus contemporáneos. Ello no quiere decir que no cuenta con otro tipo de documentos, tales como los archivos empresariales, catálogos publicitarios, fotografías o películas, o encuestas orales. Pero la prioridad de las fuentes no escritas, hace que sea la capacidad de análisis e interpretación del historiador lo que permita reconstruir las actividades materiales y ampliar los conocimientos acerca del pasado industrial y de la aparición y mutación de determinados modelos de comportamiento resultantes de la industrialización. Esto lo sitúa en el plano totalizador del estudio de un sistema global de vida [Manuel Cerdá]

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