Tito Lucrecio Caro es para nosotros solamente un libro y un sinfín de preguntas sin respuesta. De él dijo Ovidio que sus versos perdurarían mientras lo hiciera el mundo. Y no se equivocó, aunque estuvo a punto de hacerlo. De hecho, su De rerum natura, título que podría traducirse como Sobre la naturaleza de las cosas, no fue precisamente un superventas cuando apareció.

Lucrecio (99-55 a.C.), contra la superstición

Su hundimiento en el olvido empezó rápido, a finales del siglo I, y en el siglo XV la memoria del autor y su obra se habían evaporado definitivamente. Entonces, el humanista italiano Gian Francesco Poggio Bracciolini (1380-1459), rastreador incansable de textos antiguos, redescubrió el manuscrito, lo copió y difundió el legado de Lucrecio en Occidente.

Según Stephen Greenblatt, autor del libro El giro, donde se cuenta la azarosa historia de De rerum natura, su desafío frontal a las coartadas religiosas y las supersticiones para explicar los fenómenos naturales no solo lo convirtieron en un pilar del pensamiento científico en el mundo clásico, sino que también puso las bases del racionalismo moderno. Es, a la vez, un poema de verso exquisito y un tratado donde se establece que el universo solo está compuesto de átomos y vacío. El alma, por consiguiente, estaría hecha de estas partículas indivisibles que se disuelven al morir y que vuelven a la naturaleza dando forma a los árboles, las rocas o los lagos.

Anuncios

De Lucrecio se ha dicho que es un precursor del evolucionismo de Darwin y las teorías de Newton o Einstein. Y, sin embargo, sabemos muy pocas cosas de él, como que vivió en el siglo I antes de Cristo, y que, según afirma san Jerónimo, enloqueció por culpa de un filtro amoroso y acabó suicidándose.

También que fue seguidor de Epicuro, el filósofo que esbozó por primera vez la teoría atomista y que probablemente perteneció a una distinguida familia patricia de Roma. Mantuvo una relación estrecha con Cayo Memmio, cónsul de la República en el año 34 a.C., quien a buen seguro promocionó su carrera literaria. La sensibilidad y especial interés por la naturaleza de Lucrecio ha llevado a algunos autores a defender que se trataba de un terrateniente y por consiguiente vivía en el ámbito rural, pero son meras especulaciones.

Anuncios

Por Roberto Piorno (con información de Pablo Colado)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: