Colocación de los cuadros en la página

Un cuadro no tiene que ocupar forzosamente la totalidad de la medida de la página; cuando sus componentes permitan hacerlo a medida menor, es preferible, antes que presentar un cuadro absurdamente alargado o ensanchado. Cuando ocupen toda la página se componen de forma que quepa el folio; si no fuera posible, se suprime éste. Cuando, por ser el cuadro muy grande, no cupiere en una página, se pasa el resto a la siguiente, repitiendo la cabeza; en todo caso, la parte trasladada ha de ser mayor que su encabezamiento

Colocación de los cuadros en la página

 

Si este tipo de cuadros llevasen cantidades para sumar, al partirlos se pone una línea de suma y sigue, y se efectúa la suma. En la página siguiente se repite esta suma, con la línea suma anterior, y al final suma total, o simplemente total.

Cuando un cuadro sea mayor que el espacio disponible en la plana, se procura hacerle sitio reduciendo blancos e incluso procurando ganarlos de las páginas anteriores; si esto no es posible, se pasa el cuadro a la página siguiente y el espacio de la anterior se deja en blanco, en caso de necesidad o se procura un recorrido del texto anterior o posterior, si es posible

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Encima de un cuadro puede ir un mínimo de cinco líneas de texto o tres en casos muy apurados, pero si aun así no cabe, lo mejor es suprimirlas todas y alargar un poco el cuadro para que ocupe todo el espacio de la página.

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En toda obra que lleve cuadros se debe procurar que haya uniformidad total en lo concerniente a tipos, filetes, cabeceras, blancos, títulos, etc.

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(Diccionario de tipografía y del libro. José Martínez de Sousa. Madrid: Paraninfo, 1981)

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