Signo ( – ) que representa una raya horizontal que tiene la longitud de un cuadratín del cuerpo correspondiente. Se usa en los diálogos para indicar los párrafos de cada interlocutor. El signo se coloca después de la sangría correspondiente a la medida, pero sin posponerle espacio alguno.

Cuando a continuación de lo hablado por los interlocutores sigue texto explicativo del autor, al mejor separa una cosa de otra. Pueden presentarse dos casos: que el inciso explicativo interrumpa la intervención de un interlocutor, o que esté al final de ésta. En el primer caso el menos abre y cierra el inciso, debiendo llevar propuesta al último la puntuación correspondiente. Ejemplo: – Me voy – dijo Carlos -. Es posible que tarde un mes en volver.

Si la puntuación correspondiente es dos puntos, se ponen también detrás del segundo menos, en todos los casos: -Querido amigo   – dijo don Anselmo como si estuviera declamando. Calló un momento para dar más solemnidad a lo que iba a decir y luego continuó – :¿Qué sabe usted de Isabel? Cuando lo hablado por el interlocutor termina en punto, el inciso empieza con versal.

Algunos autores suelen construir mal el diálogo. Por ejemplo, se da con frecuencia el caso de que un interlocutor hable dos veces seguidas, sin intervención de otro interlocutor. La solución consiste en unir ambas partes del diálogo, pues una persona no puede abrir un diálogo dos veces consecutivas sin que medie otro texto.

El corrector deberá leer con suma atención para que no falte una respuesta o pregunta, con lo cual uno de los interlocutores apareciera hablando dos veces seguidas; esto suele suceder a menudo cuando una pregunta o respuesta es corta: puede que el teclista la salte y componga la siguiente, o que la línea no funda; de aquí la importancia de que el corrector sepa en cada momento, y por ello por el sentido de lo que va leyendo, quién habla y quién da la réplica.

Puede darse también que el teclista salte de una palabra situada en medio de una intervención a otra de la siguiente, componiendo en un solo bloque dos partes distintas del diálogo. Si el corrector no presta la máxima atención, puede suceder que el lapso pase inadvertido; los inconvenientes que presentan al corrector de segundas pruebas, si se percata del salto, o el resultado final si tampoco advierte el desaguisado, son de imaginar.

Cuando la intervención de un interlocutor sea excesivamente larga, el corrector de estilo puede señalar puntos y aparte donde ello sea oportuno para desahogar el texto y facilitar la composición. Entones se hará uso de las comillas de seguir, para indicar que sigue hablando el mismo interlocutor.

Las comillas de seguir se emplean también cuando un interlocutor transcribe lo hablado por otro o un trozo de texto de algún autor, pero no cuando oiga una conversación desarrollada en sus cercanías, aunque él no esté presente en ella.

EL MENOS EN FUNCIÓN DE SEPARACIÓN

  1. En el texto, el menos separa nombre de interlocutor y texto
  2. Se usa en los sumarios, tanto si van al principio de un libro, de un capítulo o en el índice de capítulos.
  3. En noticias de prensa y trabajos similares, el menos separa el lugar de procedencia, del texto propiamente dicho.

EL MENOS SE USA PARA ENCERRAR INCISOS

Téngase en cuenta que este signo no sustituye al paréntesis sino que cumple su propio cometido. El menos encierra incisos cuyo significado se aparte levemente del de la oración principal. Cuando el menos se usa para cerrar incisos, este signo ha de acompañar siempre a la parte de texto a que corresponde; por ello, el primer menos no debe quedar nunca solo al final de línea y el último no puede quedar a principio.

OTROS USOS DEL MENOS

  1. Se usa frecuentemente en catálogos, tablas, cuadros, índices, bibliografías, etc. para sustituir el nombre inmediatamente superior; los datos, naturalmente, habrán de quedar en columna
  2. En poesía puede usarse en el diálogo, pero no para encerrar incisos, que deben cerrarse entre comas. Sin embargo, el autor es el que tiene en estos casos la palabra,
  3. En la composición de folios
  4. En algunas obras, para indicar las fechas anteriores a Jesucristo
  5. Para indicar grados bajo cero: – 29ºC
  6. Para indicar depresiones bajo el nivel del mar: – 25 metros
  7. En matemática, para indicar la resta

CASOS EN QUE DEBE SUPRIMIRSE EL MENOS

En obras extranjeras, sobre todo anglosajonas y francesas, se advierte la costumbre de abrir menos donde deberían ir dos puntos o coma o punto y coma. Muchos correctores, engañados por este menos, que les parece el comienzo de un inciso, tienden a cerrarlo en el punto más próximo con un menos de cierre; esta solución es incorrecta en la mayor parte de los casos.

MENOS Y PARÉNTESIS, JUNTOS

Hay casos en que pueden ir juntos menos y paréntesis. Por ejemplo, cuando en un diálogo el autor incluye un comentario que en cualquier otro caso también hubiera ido entre paréntesis. Ejemplo: – Estaba de pie – dijo él, asustado. – Esto no quiere decir que no estuviera usted dormido. – (nuevas risas en el público) -. ¿Habría podido usted responder en qué año estamos?

Bien es verdad que estos casos no suelen darse muy a menudo.

(Diccionario de tipografía y del libro. José Martínez de Sousa. Madrid: Paraninfo, 1981)

 

El uso del menos en los textos
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Editado en Alicante por Eva María Galán Sempere
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