Origen del humor y su reflejo en la literatura

Origen del humor y su reflejo en la literatura

A finales del siglo XVII, los ingleses usan la palabra humor para calificar un  chiste en el cual una aguda visión de los hechos está por encima del sentido común.

Origen del humor y su reflejo en la literatura

El sentido del humor se introdujo en Francia en el siglo XVIII. Con el romanticismo y el siglo XIX el humor se utiliza como medio que adjetiva la propia personalidad y comienza a significar el malestar del “yo” frente al universo. Los alemanes, con Jean Paul, fundan la metafísica del humor; de ellos proviene, por ejemplo, la nueva consideración de El Quijote como obra de humor melancólico y redentor que está en el fondo de la concepción de obras como el Pckwick de Dickens, Tartarín de Daudet o El idiota de Dostoievski. El humor satírico, violento, corrosivo, al cual se le da nombre de humor negro existía ya en el Cuento del tonel de Swift. El surrealismo se aviene perfectamene con este humor negro, en el que lo absurdo es presentado como la ley misma del universo.

En España, la tradición goyesca tiene el moderno contrapunto del “esperpento” de Valle-Inclán o el cuadro literario de Camilo J. Cela. El humor del absurdo, nihilista y poético, está representado por las novelas de R. Gómez de la Serna y sus imitadores, así como el teatro de Miguel Mihura.

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Humor gráfico

La forma más frecuente del humor gráfico es el chiste gráfico, aunque también puede expresarse por medio del cómic o historieta ilustrada, o por la caricatura, por lo que estas formas gráficas se entrecruzan. Vinculado a la evolución de la prensa y estrechamente relacionado con la caricatura, su auténtico despegue estuvo determinado, a partir del siglo XIX, por la difusión de la litografía y el auge de las publicaciones satíricas.

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A partir de 1830, surgieron en Francia publicaciones como La caricature y Charivari, en cuyas páginas, y en torno a su director Charles Philipon, un equipo de dibujantes como Daumier, Grandville y Gavarni, desarrollaron todas las posibilidades de la sátira, alcanzando un éxito sin precedentes. En Gran Bretaña, tras la brillante época de Rowlandson, Gillray y Cruikshank, el humor gráfico de tipo caricaturesco conoció su máxima difusión a través del semanario Punch (1841). En Alemania, Wilhelm Busch fue el mejor humorista gráfico de la época. Destacaron publicaciones como Fliegende Blätter, Lustige Blätter y Simplicissimus. Al término de la segunda guerra mundial se reafirmó la incidencia del humor gráfico a escala mundial. La simplificación gráfica, unida a su autonomía como género y a una mayor acidez crítica, especialmente la dirigida a la política, introdujo a las nuevas generaciones de dibujantes en las secciones fijas de periódicos y revistas. A partir de ese periodo, E.U.A. ha desarrollado y difundido masivamente los cómics en el mercado internacional.

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El humor gráfico en España y Latinoamérica

En España, las primeras publicaciones satírico-humorístico surgieron durante la segunda mitad del siglo XIX, El sainete (1867) y Jeremías (1869). Con la llegada de la Restauración, el humor gráfico español inició su auténtico desarrollo. Destacaron Mecachis, Huertas, Cilla, Tovar, Gascón, Apel.les Mestres, Karikato y Sileno. En Cataluña, el humor gráfico peninsular se puso a la altura del europeo por medio de los semanarios Cu-Cut! (1902) y Papitu (1908).

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El humor absurdo de raíz española se impuso en las páginas de La codorniz (1941), de Miguel Mihura. Junto a este humorista alcanzaron popularidad Tono, Herreros, Chumy-Chúmez, Gila y Mingote. Durante los años setenta, después de tres décadas de protagonismo absoluto por parte de La codorniz, en España reaparece con profunda incidencia el humor gráfico de sátira política directa. Este impulso estaría propiciado por semanarios de información, en cuyas páginas consiguieron el éxito Cesc. Chumy Chúmez, Ops y Perich. La actividad de todos ellos, a las que se sumaron entre otros Forges, Guillén, Ivá, Ja, Martinmorales, Máximo, Óscar, Romeu, Summers y Peridis, se vio favorecida por la proliferación de revistas especializadas como Hermano Lobo, Por Favor, Barrabás, El Papus. En la década de los ochenta destacan los semanarios El jueves y El cocodrilo, dos publicaciones sin la fuerza corrosiva de sus predecesores.

El continente latinoamericano de gran tradición en el humor gráfico, a través de publicaciones y de autores como Aurelio Giménez, José María Cao, Columba, Tristán y Divito, ha asistido desde la década de los setenta a una gran proliferación de humoristas de prestigio internacional.

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