La masonería y sus documentos

La masonería y sus documentos

Los más antiguos documentos masónicos conservados datan del siglo XIV. El nombre de francmasón deriva del francés franc-maçon, que designaba a los constructores de catedrales, cuyos secretos no se divulgaban a los profanos y eran enseñados en la logia.

La masonería y sus documentos

Desde el siglo XVII se introdujo en Gran Bretaña la costumbre de admitir a masones aceptados, que no estaban relacionados con la construcción. Éstos, burgueses, aristócratas y clérigos, convirtieron las logias inglesas y escocesas en centros políticos de conspiración a favor de los Estuardo y de la restauración monárquica.

A comienzos del siglo XVIII apareció la masonería especulativa como asociación jerarquizada con unos principios religiosos limitados a un simple deísmo que admitían la participación de hombres de todas las religiones y que se extendió rápidamente por Europa.

A fines del siglo XVIII la masonería había alcanzado una enorme difusión en Francia y se extendió a USA, donde alcanzaría su mayor desarrollo. Las condenas lanzadas por la iglesia católica contra la masonería se iniciaron con Clemente XIII y Benedicto XIV (1751) y aumentaron a medida que se consolidaban en los países latinos, sus caracteres de liberalismo anticlerical. León XIII, en la encíclica Humanum genus (1884) afirmaba que la masonería está en la parte del mundo capitaneada por el diablo. En el transcurso del siglo XIX fue convirtiéndose en una institución cada vez más conservadora y burguesa, lo que motivó que fuera proscrita en los países fascistas y en los socialistas.

En España apareció muy pronto por influencia inglesa y se extendió entre las clases altas y el ejército. Durante el trienio constitucional se produjo la escisión de los comuneros de ideas políticas más avanzadas y dirigidos por Riego y Romero Alpuente. Perseguidos durante el absolutismo, se revitalizaron durante el reinado de Isabel II, a pesar de la división existente entre ellos. Ruiz Zorrilla intentó crear un oriente español unificado, pero siguieron las divisiones a pesar de los esfuerzos de Sagasta, Romero Ortiz y Moraita. En 1936 seguía dividida en Gran oriente español y Gran Logia de España. En 1940 fue prohibida y su práctica castigada con la cárcel; fue legalizada nuevamente en 1979.

Las logias masónicas tuvieron un destacado papel en la independencia Hispanoamérica, especialmente en México, Argentina y Chile, así como en los movimientos de fines del siglo XIX en Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

En cuanto a su organización, en la base están los llamados grados simbólicos o masonería externa: son los apéndices, oficiales y maestros. Solo unos cuantos elegidos pasarán a los 30 grados superiores de la masonería oculta. Los símbolos más conocidos son el compás y la escuadra. Su ritual es extraordinariamente complejo.

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