Reseñas literarias El imaginario de Pop y otras

Reseñas literarias El imaginario de Pop y otras

Un plan totalmente descabellado, bien podría ser que Sofía, Sophie, después de pasear por el Retiro se pusiera manos a la obra para fundar un colegio destinado a los dinosaurios donde  en el imaginario de Pop el mundo fuera diferente. ¿Es posible sobrevivir sin comer? ¡Sería estupendo! La cuchara menguante  serviría de gran ayuda, con permiso de la hija del relojero, naturalmente. Todo a su debido tiempo.

Reseñas literarias El imaginario de Pop y otras

 

INFANTIL

 

El imaginario de Pop.-Bárbara Fernández (Traductor/a), Pierrick Bisinski (Autor/a), Alex Sanders (Ilustrador/a).-Editorial Bruño

 

Pop es un simpático dinosaurio al que le encanta ir al cole y jugar con sus amigos. En este libro, Pop te enseñará un montón de palabras nuevas, ¡verás qué divertido! (De 0 a 3 años)

Un plan totalmente descabellado.-Autor/a: Gina Mayer.-Ilustrador/a: Joëlle Tourlonias.-Editorial Edebé

 

Violet le ha prometido a su tía que no volverá a tocar el libro de flores mágico. Lo malo es que su amigo Zack necesita ayuda urgentemente. Si hace mal papel en el campeonato deportivo, toda la clase se reirá de él. Claro que con un hechizo floral Violet podría transformar a su amigo en todo un atleta. (A partir de 8 años)

 

JUVENIL

 

Sofía, Sophie.- Jesús Díez de Palma .-Editorial Algar

 

Al fondo se divisaban los árboles de un parque. Sophie volvió a la habitación e hizo caso a su tía. Se quitó el vaquero negro que llevaba y se puso otro azul con agujeros estratégicamente repartidos por ambas perneras. Cuando se hubo mudado de atuendo, se encontró con su padre en el salón y poco rato después se les unió su madre, pero aún tuvieron que aguardar un buen rato a la tía Solange. A Sophie le sonaban las tripas de hambre y no entendía por qué en España había que comer tan tarde. Finalmente, apareció en el salón la tía Solange, que se había maquillado y cambiado de ropa, a pesar de que ya en el aeropuerto era la más elegante del grupo. No tardaron mucho en llegar al restaurante,

Sophie está de vacaciones en Madrid. Le gusta pasear en bicicleta por el Retiro, donde la estatua del Ángel Caído, una representación demoníaca, parece ejercer sobre ella una extraña atracción que inexplicablemente la hará viajar en el tiempo, hablar una lengua que desconoce, enamorarse de alguien que no pertenece a su época e intentar resolver el crimen de siete niños cuyos cadáveres aparecieron en el parque a principios del siglo xx.

Misterio, amor, asesinatos y viajes en el tiempo confluyen en una trama que mantiene en vilo al lector hasta el final. (A partir de 14 años)

 La cuchara menguante.-Sam Kean.-Editorial Anaya

 

Cuando era niño, a principios de los años 80, tenía la costumbre de hablar con algo metido en la boca: comida, tubos de dentista, globos que salían volando… De todo. Y, aunque no hubiera nadie a mi alrededor, yo hablaba de todos modos. Esta manía me condujo a mi fascinación por la tabla periódica la primera vez que me dejaron a solas con un termómetro debajo de la lengua. Tuve faringitis un montón de veces durante 2.º y 3.º de Primaria, y me pasaba muchos días sintiendo dolor al tragar. No me importaba faltar a clase y automedicarme con helado de vainilla y sirope de chocolate. Además, estar enfermo siempre me concedía una nueva oportunidad para romper uno de esos anticuados termómetros de mercurio.

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¿Por qué Gandhi odiaba el yodo? ¿Qué hizo el radio para estar a punto de arruinar la reputación de Marie Curie?
La tabla periódica es un logro científico excepcional, pero también es un filón de aventura, codicia, traición y obsesión. Las fascinantes historias contenidas en “La cuchara menguante” repasan los elementos de la tabla en función del papel que han desempeñado en la historia, las finanzas, la mitología, los conflictos, el arte, la medicina y las vidas de los científicos locos (algunos) que los descubrieron. (A partir de 14 años)

ADULTOS

La hija del relojero.-Kate Morton     .-Random House MOndadori.-Suma editorial

 

Al otro lado de los guantes había una mujer. Joven, con brazos de cervatillo, cuello delicado y rostro enmarcado por un cabello corto y negro. Sostuvo el bolso a distancia, pero no con asco.

Lo tocaba con delicadeza. Se le había fruncido la boca en un gesto de interés y los ojos grisáceos se le entrecerraron levemente antes de abrirse al observar las junturas cosidas a mano, el elegante algodón indio y los pespuntes precisos.

Recorrió con el pulgar las iniciales de la solapa frontal, desgastadas y tristes, y el bolso sintió un escalofrío de placer. Por algún motivo, la atención de esta joven sugería que ese viaje que había resultado tan largo se acercaba a su final.

Ábreme, le rogó el bolso. Mira en mi interior.

En el verano de 1862, un grupo de jóvenes artistas, guiados por el apasionado y brillante Edward Radcliffe, viaja a Birchwood Manor, una casa de campo en Berkshire. Tienen un plan: vivir los siguientes meses recluidos y dejarse llevar por su inspiración y creatividad. Sin embargo, cuando el verano toca a su fin, una mujer ha muerto de un disparo y otra ha desaparecido, se ha extraviado una joya de valor incalculable y la vida de Edward Radcliffe se ha desmoronado.

Unos ciento cincuenta años más tarde, Elodie Winslow, una joven archivista de Londres, descubre una cartera de cuero que contiene dos objetos sin relación aparente: una fotografía en sepia de una mujer de gran belleza con un vestido victoriano y el cuaderno de bocetos de un artista en el que hay un dibujo de una casa de dos tejados en el recodo de un río.

¿Por qué ese boceto de Birchwood Manor le resulta tan familiar a Elodie? ¿Y quién es esa hermosa mujer que aparece en la fotografía? ¿Le revelará alguna vez sus secretos?

Narrada por varias voces a lo largo del tiempo, La hija del relojero es la historia de un asesinato, un misterio y un robo, una reflexión sobre el arte, la verdad y la belleza, el amor y las pérdidas. Por sus páginas fluye como un río la voz de una mujer ya libre de las ataduras del tiempo y cuyo nombre ha caído en el olvido: Birdie Bell, la hija del relojero, la única persona que vio todo lo sucedido.

 

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