Entrevista a Susana Aguilera Sánchez, escritora

Entrevista a Susana Aguilera Sánchez, escritora

Susana Aguilera Sánchez nació en Granada, pero de muy pequeña se fue para Madrid. Aunque el sur está siempre en su corazón. De siempre ha escrito y pintado. De chica ganaba los concursos de relatos y pintura en el colegio y en el instituto. Se le daba muy bien las ciencias también. No sabía a qué dedicarse. Tenía mucho lío en la cabeza, tanto que después de selectividad echó la matricula tanto en Bellas Artes como en Telecomunicaciones porque no sabía qué hacer. Al final fue ingeniera. Lleva más de veinte años trabajando en una empresa de Telecomunicaciones pero la creatividad le sale por los poros.

Nunca ha dejado de escribir. Lo hacía en un blog para sus amigos. Al final le convencieron para publicar un libro con esas historias. Tardó casi cuatro años en darle forma, pero le encantó la experiencia.

Entrevista a Susana Aguilera Sánchez, escritora

1.- ¿Quién es Susana Aguilera Sánchez y cuáles son sus sueños?

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Una persona muy optimista y positiva que sueña con llegar a mayor rodeada de libros y de sus escritos. Me veo de vieja en una casita con mi familia, mis plantitas y mis mascotas escribiendo mientras el sol me calienta el rostro J

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2.- ¿Cómo un día una mujer dedicada a las telecomunicaciones se enfrenta a un papel en blanco y transmite sus ideas en forma de novelas?

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En realidad, empecé escribiendo en mi propio blog a modo de terapia para n volverme loca cuando tenía los niños chicos y cada día era una aventura intentar conciliar mi vida familiar con mi vida profesional. Cada domingo contaba a mis seguidores mis desventuras con mucho humor porque pensé que era mejor reírse que llorar y aún mejor compartirlo.

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Todos los lunes me leían y les alegraba la mañana, que no es poco J. Entonces me empezaron a decir que hiciera un libro con todos mis relatos. A mí me daba mucho miedo y no me atrevía, pero entonces alguien que quiero mucho me dijo “pues sólo tú te lo pierdes” y me di cuenta de que tenía razón. Así que estuve varios años intentando dar forma a mi primer libro “Dorita Desapercibida” que finalmente publiqué en enero de 2017.

Me emocionó el respaldo que tuve de todo mi círculo de amigos y familiares, así que en junio publiqué otro y en 2018 un tercero.

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He descubierto que escribir me gusta incluso más que leer

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3.- ¿Qué momento fue el que se dio cuenta que quería escribir para transmitir a los demás?

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Siempre había escrito para mí, tengo miles de diarios y pensamientos recogidos, pero me daba mucho miedo poner a disposición del público mis palabras. Con Dorita descubrí que es genial que lo que opinas, lo que piensas, la historia que cuentas llegue a gente y les provoque algo. Mejor bueno J

Tengo una reseña maravillosa de una persona que me cuenta que a pesar de que está en una sala triste de un hospital se está riendo con mis historias. Pues eso es lo que me emociona y me llega al fondo del corazón. Eso es lo que me impulsa a escribir más.

4.- ¿Qué evolución presenta a la hora de escribir de su primera novela, Dorita desapercibida a Todavía no quiero recordar? ¿Qué es lo que desea transmitir a sus lectores con sus obras? ¿Podria compartir un fragmento con los lectores de Alquibla de alguna de sus novelas?

Mi primer libro no tenía estructura. Me costó muchísimo porque no sabía por dónde meter mano e hilar las historias. Pero aprendí mucho. Luego asistí a cursos de escritura online y junto con las críticas constructivas que tuve en cuenta el segundo ya tenía más cuerpo, había más personajes, había ambiente, había más trama, suspense…. Con el tercero nuevamente mejoré, porque otra vez me apuntaron cosas que tenía que mejorar y nuevamente tuve en cuenta al escribir. Y espero que el cuarto, que estoy escribiendo sea aún mejor y redondo.

Quiero transmitir mi forma de ver la vida, buscar el lado bueno de las cosas. Contar como se puede salir para adelante. También en mis libros denuncio lo que me parece mal de nuestra sociedad y modo de vida. Hablo de todo lo que me preocupa e interesa.

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Os comparto el principio de “Todavía no quiero Recordar” al final de la entrevista

5.- ¿Con qué problemas se encuentra un escritor indie a la hora de publicar su novela y de darse a conocer en el gran mundo de Internet?¿Cree que las redes sociales perjudican o ayudan a difundir la cultura?

En mi caso soy Indi porque ninguna editorial me dio la oportunidad de publicar con ellos. Solo las de autoedición y me pedían dinero a cambio de hacer lo mismo que Amazón. Me enteré de que Amazón permite publicar lo que quieres, no hay un número mínimo de volúmenes al que tengas que hacer frente, se publican según se venden.

Así descubrí la libertad de ser Indi, de romper las reglas, mezclar géneros, escribir lo que piensas sin censura, plasmar toda tu creatividad sin filtros y sinceramente me encantó.

El problema es que hoy en día quien suele leer le encanta escribir.  Y sospecho que en las redes hay casi más escritores que lectores. Así que existe una “caza del lector” sin cuartel. Se hace publicidad de un modo descontrolado en los grupos de los escritores. Un infierno. Es despiadado.  Y muy difícil darse a conocer en esa vorágine. Yo creo que el lector debe estar confuso con tanta información 😀

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Pero es verdad que creo que las redes es la única herramienta que tenemos los escritores independientes y sin respaldo de una editorial para darnos a conocer.

6.- ¿Cree que hay que leer más y difundir e inculcar la lectura desde bien pequeños?

Creo que se está perdiendo la lectura con los móviles, las series y los video Juegos. Las nuevas generaciones no tienen paciencia para leer. Hoy en día si vas en el metro todo el mundo está con el móvil, casi nadie va leyendo.

7.- ¿Qué piensa del trato que se da a la cultura en España?¿y a las bibliotecas?

Una pena que la cultura haya quedado relegada por la producción y el dinero. La cultura es fundamental para que las personas sean más tolerantes, educadas y respetuosas con otras ideas; para que descubran que hay más modos de vivir en este mundo, para abrir las mentes y tener pensamientos propios y sentido crítico y analítico.

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Sin cultura formaremos una sociedad productiva de borregos. Quizás eso es lo que se quiere…

8.- ¿Piensa seguir escribiendo? ¿Tiene proyectos en marcha?

Sí, quiero seguir escribiendo el resto de mi vida. Imagino que mientras me dejen publicaré y espero ir ganándome poco a poco lectores que disfruten con mi modo de contar las historias que se crean en mi cabeza.

Me encanta coleccionar lectores, conocerlos y crear un vínculo con ellos.

Ahora mismo estoy trabajando en el cuarto libro que mezcla los géneros de terror gótico, romántico y thriller J. Estoy disfrutando muchísimo y no quiero darme prisa por terminar, aunque me gustaría que estuviese listo para el concurso de Amazon que comienza en Julio.

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También estoy trabajando en una antología benéfica de cuentos para los niños que tienen el síndrome de Collins. He escrito un cuento y estoy ilustrando varios. Me emociona y encanta este proyecto J

9.- ¿Qué piensa de Alquibla www.alquiblaweb.com como página de difusión cultural?

Estuve buscando blogs y páginas con las que poder contactar para que me ayudasen a llegar a más público. Alquibla me gustó porque me parece muy interesante como mezcla entrevistas y reseñas de autores y libros, lo que permite a los lectores acercarse a los escritores y a nosotros darnos a conocer más como personas. Me parece importante las páginas como la tuya donde aceptáis leer libros de autores no conocidos como yo, lo que nos da una oportunidad y hacéis una reseña lo que permite al lector no volverse loco con la oferta tan descomunal que hay. Personalmente te agradezco mucho tu esfuerzo para llevar la lectura a más personas porque hoy en día es una empresa difícil.

Algo que añadir…

Solo añadir el deseo de que le deis una oportunidad al mundo de los escritores independientes y no consagrados porque es un movimiento libre, creativo, lleno de fuerza innovadora, de otros modos de escribir que rompen las normas impuestas hasta ahora, donde nos aventuramos y corremos el riesgo de crear lo que el corazón y el alma nos dicta, aunque no sea comercial. Y nos esforzamos mucho para que nuestros libros sean de la mayor calidad para que el lector no se sienta defraudado. Os animo porque seguro que descubrís un mundo muy interesante y único.

Se me olvidaba que con cada libro preparo una colección de puntos de lectura decorados con acuarela únicos y exclusivos que regalo a las personas que me leen y me dan su opinión, que se interesan y me ayudan a crecer. Es mi modo de agradecerles la oportunidad que me dan y su cariño. Por supuesto tengo uno para ti J

PRÓLOGO TODAVIA NO QUIERO RECORDAR

La claridad se filtra por mis ojos cerrados mientras mis oídos solo escuchan un susurro lejano, está presente, me hace compañía, pero no me molesta, me agrada. Me invade un olor intenso a gasolina; a mí siempre me gustó como huele, así que me complace mucho. Siento mi cuerpo ingrávido, relajado, abandonado, insensible. Soy mecida despacio por una fuerza invisible, delicada, suave, muy plácida. Con tanta paz, mi cerebro no recuerda ninguna de sus preocupaciones e inquietudes, están anuladas, muy lejanas, perdidas en algún limbo olvidado. No quiero ni puedo recordar nada. Estoy realmente en la gloria. Abro levemente los ojos y vislumbro un cielo azul brillante intenso. Los cierro rápidamente: en realidad no quiero despertar.  Sin duda estoy en el paraíso, pienso, mientras me abandono al vacío para sentir de nuevo solo la levedad de mi ser meciéndose sobre un ente viscoso.  En una condición semiinconsciente decido que este es el modo perfecto de pasar la vida, no quiero ni parpadear para no romper, el más sutil, ligero y maravilloso estado en el que me encuentro; estando, pero sin casi estar… Sin sentir, sin pensar, sin ser, sin recordar. No quiero recordar.

Pero penetra en mi inconsciencia una sirena lejana.  Me incomoda mucho, no quiero escucharla, aunque va incrementando su volumen rompiendo mi perfecto bienestar. Me niego a desprenderme de esta oquedad en la que floto. Se estaba tan bien así… Pero el ruido del pitido es insufrible, cada vez más alto, cercano e irritante. Creo que alguien me toca y me habla, es una voz bonita, profunda, agradable; me gusta.

Pero déjame, no quiero contestar. Estoy tan a gusto ahora, ya te haré caso luego, ahora solo quiero quedarme tranquila, lejos de todo, abandonada a la paz y al vacío. Así se está tan tranquilo…

− ¡Abre los ojos! ¡Por favor! ¡Contéstame!

Déjame, no me hables, no me toques, estoy bien… Solo quiero paz, necesito tranquilidad…

− ¡Cálmate! Tiene las constantes correctas, el pulso es bueno y respira regularmente.

Callaos… No quiero escuchar. Dejadme descansar. Habláis demasiado alto.

− Tiene una brecha. Presiónala para cortar la hemorragia.

−No puede ser… Sandra, ¿Me escuchas?

No. No te quiero escuchar.  Déjame tranquila. ¿Dónde está la calma ahora?

−Se ha tenido que salir de la curva a bastante velocidad para que el coche haya llegado hasta aquí.

− Sandra, por favor… ¡Háblame! ¡Te lo ruego! ¡Sandra! ¡Sandra!

Déjame en paz, no llores, no grites, no quiero hablar, no quiero abrir los ojos, no insistas, así estoy bien, solo quiero estar tranquila. Así se está bien. Déjame, olvídame, vete…

−Tranquilo, déjala. ¿No ves que está inconsciente? No te va a contestar.  No te preocupes muchacho, ha llegado la ambulancia. Todo irá bien amigo…

No, no, dejadme, no me toquéis, no me mováis, que duele.  Ahora ya no hay paz, ahora solo hay dolor. Quiero volver, quiero regresar al sitio vacío y oscuro donde me encontraba; esto me lastima mucho y no me gusta. Quiero dormir de nuevo, solo necesito volver otra vez al olvido para no sentir, para no pensar, para no recordar…

Nuevamente la claridad se filtra por mis ojos cerrados mientras mis oídos escuchan un pitido lejano pero desagradable. Está presente todo el rato, no me deja descansar, me acompaña con cada latido de mi corazón. Un olor intenso a lejía invade mis sentidos. ¡Odio la lejía! Me irrita mucho. Tengo una sensación oscura y maligna que no me gusta. Mi cuerpo pesado está contraído, atrapado, no lo puedo mover. Lo siento tenso y dolorido. Me estalla la cabeza, un dolor profundo aguijonea mi pierna y me arde el brazo.  ¿Qué ocurre? ¿Dónde estoy?  Abro los ojos buscando una explicación y me ciega una luz intensa.  Sin duda estoy en el infierno, pienso, mientras me abandono de nuevo a un vacío oscuro, hostil y frío para no sentir nada, para no pensar, para no recordar.

− ¡Sandra!¡Sandra! ¿Estás despierta? ¡Háblame!

−Déjala, necesita descansar…

−Sandra…

Una vez más la claridad se filtra por mis ojos cerrados y otra vez mis oídos escuchan aquel pitido, pero esta vez más cerca; juraría que es mi pulso. Continúa oliendo a lejía, pero también a una colonia que me es gratamente familiar. Me duele aún la cabeza, una pierna y el brazo. ¿Qué me ha pasado? Abro los ojos y veo el techo. Recorro con la mirada una habitación blanca, fría y triste.  Tengo cables que salen de mi brazo y se enchufan a una máquina que suena intermitente. Veo mi latido. Es sereno.

Continúo girando la cabeza y al final le veo. Sonrío. Era su colonia lo que olía: es él.  Tan joven, tan bueno e inocente. La única persona pura que conozco, aún sin corromper por esta jodida vida. Nada que ver conmigo; a quien la vida le ha enseñado sus garras y ha maltratado, apaleado y herido tanto que he desarrollado una coraza dura y fría, que sorprendentemente él logra derretir.

Me pregunto por qué está conmigo. Me encanta cuando va, como ahora, con su uniforme. Le queda tan bien; como si lo hubieran pensado para ajustarlo a su bendito cuerpo. Siempre intenta controlar su pelo para parecer un profesional serio, pero inevitablemente se le escapan los rizos para caer sobre sus ojos, como ahora. El pobre está dormido en un sillón cerca de… ¿mi cama? ¡Pero si estoy en el hospital! Pero, ¿qué hago aquí?

−David…− Susurro despacito con miedo de asustarle, pero él abre los ojos sobresaltado y en un suspiro está a mi lado con cara de preocupación.

−Sandra, tesoro, ¿Cómo te encuentras?

−Dolorida… ¿Cuánto llevo aquí?

−Dos días.

−Pero, ¿qué me ha pasado? ¿Qué hago aquí?

−Tuviste un accidente de tráfico. Alguien avisó a la Guardia Civil y Martínez y yo te encontramos. Tienes una contusión en la cabeza y roturas en el brazo y la pierna.  Es un milagro que vivas Sandra − me dice conteniendo las lágrimas en sus ojos mientras me acaricia la cara con cariño.

− ¿Un accidente? No, no puede ser. No lo recuerdo.

−Sandra, ¿no te acuerdas de nada?

−No.

−Sandra…  ¿No te acuerdas si pasó algo en tu cochera?

−No, no recuerdo nada…

− ¿No te acuerdas si huías?

− ¿Huía? ¿De qué huía?

−No lo sabemos…− se le oscurecen los ojos cuando me dice. −. Sandra, algo horrible ha sucedido. No sé cómo decírtelo…

− ¿Horrible? ¿Le ha pasado algo a Marta?

−No, Marta está bien. No te preocupes, está con tu vecina. Pero algo le ha ocurrido a tu marido.

− ¿Qué…? ¿Qué le ha pasado?

−Sandra, está muerto.

− ¿Muerto?

−Sí. Quizás fuiste testigo y por eso conducías tan rápido. Te has estrellado cuando huías. ¿Lo recuerdas? ¿Lo viste? ¿Te perseguían? No ha podido ser de otro modo, es la única explicación…

− ¿Le han matado? ¿Y yo huía? No recuerdo nada.

No, no, no puede ser…, muerto, “Malamen” muerto… Y yo huía… ¿De quién? Me duele tremendamente la cabeza, me va a explotar, no recuerdo nada, solo una luz, una paz, una tranquilidad… No debí despertar, yo solo quería no sentir, no pensar, no recordar.

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