Laura Martínez González, escritora

Entrevista a Laura Martínez González, escritora

Laura Martínez nació en Madrid en 1992. Estudió redacción y estilo y escritura creativa en el club de escritura Fuentetaja. Actualmente, colabora para la revista Culturamas, es escritora independiente y bloguera literaria. Se considero una persona perspicaz que analiza la vida desde un punto distinto a la mayoría. Opuesta a seguir el pensamiento único y todas las modas que se imponen en la sociedad. Casi todos sus escritos tienen un trasfondo social y filosófico que muestran la manera en la que ella ve el mundo. Escribir es su manera de revelar, a través de otros personajes, cómo es y cómo piensa.

Laura Martínez González, escritora

En cuanto a sus libros, ha escrito dos novelas cortas: El extraño secuestro de Lucy Miller y La chica de papel y dos libros de relatos en el que están incluidos estas novelas.

  1. ¿Quién es Laura Martínez González y cuáles son sus sueños?

 

Laura Martínez González es una escritora madrileña de 26 años. Se considera una chica espiritual, fuera de lo común, que a veces tiene la sensación de haber nacido en la época equivocada. No le gusta seguir las modas establecidas en la sociedad ni el modo de vida impuesto. Cree que todas las personas tenemos un don especial que deberíamos potenciar, para conseguir vivir de otra manera que nos hiciera más felices, pero para eso tendríamos que dejar de pensar y estar atados a don dinero.

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Estudió redacción y estilo y escritura creativa en el club de escritura Fuentetaja. Allí, comenzó a escribir relatos, sobre todo de terror, y decidió crear un blog literario para publicarlos.

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No es una chica que tenga grandes sueños. Lo único que le pide a la vida es que algún día pueda dedicarse a escribir; aunque sea de manera minimalista, para tener más libertad de horario y más tiempo que dedicar a la gente que quiere.

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  1. ¿Desde qué momento supo que quería dedicarse a la escritura?

Laura supo que quería ser escritora cuando leyó, con cinco años, su primer libro: Harry Potter y la piedra filosofal. Desde entonces, quiso ser como J.K. Rowling y comenzó a escribir en su diario cuentos basados en Harry Potter.

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Sin embargo, a los nueve años conoció en el colegio al autor juvenil Santiago García-Clairac y fueron sus palabras de ánimo y de superación las que la motivaron para dedicarse al mundo literario.

  1. ¿Qué nos puede contar de sus colaboraciones para la revista Culturamas?

 

Colabora, sobre todo, escribiendo reseñas literarias, para la sección de novela. Ha escrito críticas de la novela Hombres buenos, de Arturo Pérez-Reverte; de La juguetería errante, de Edmund Crispin y de Crisis de reputación, de Ramón Calatayud. Aunque también ha participado, en la sección de música, con una crítica a la canción Muérdeme, de María Villar. No lleva mucho tiempo colaborando con la revista, por lo que aún no puede mostrar más trabajos.

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  1. ¿Qué es lo que desea transmitir con sus escritos?

 

Con sus escritos, Laura busca concienciar sobre algunos de los muchos problemas que a diario sufre la sociedad. Problemas de los que nadie habla, o nadie se atreve a hablar, porque no salen en los medios de comunicación. Y si salen, los muestran de pasada.

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  1. ¿Qué evolución presenta de El extraño secuestro de Lucy Miller a La chica de papel? ¿Podría compartir algún fragmento con los lectores de Alquibla?

 

En realidad, La chica de papel lo escribió antes que El extraño secuestro de Lucy Miller, pero están publicados de manera desordenada. Ambos comparten una historia de drama y suspense. Sin embargo, se diferencian porque La chica de papel es una historia para lectores juveniles, mientras que El extraño secuestro de Lucy Miller es un thriller psicológico y de ciencia ficción cuyo trasfondo revela los peligros que los avances tecnológicos pueden causar a la sociedad en un futuro cercano.

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Fragmento de El extraño secuestro de Lucy Miller:

Una mañana mientras removía el café, sonó el timbre. Le dio un sorbo y fue a abrir. Amy se llevó una mano al pecho y suspiró.

   ––¿Qué haces aquí?

   ––Comprobar que sigues vivo. ¿Por qué no coges el móvil? Llevamos un mes sin saber nada de ti.

   Jerry se quedó pensativo y empezó a enroscarse la barba entre los dedos.

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   ––Necesitaba estar solo ––dijo al cabo de un rato––. Y si me disculpas, quiero seguir estándolo.

   Hizo ademán de cerrar la puerta, pero Amy la paró con el pie.

   ––Espera un poco, joder, tengo que hablar contigo.

   Él resopló, la dejó entrar y la acompañó hasta el salón. Le ofreció asiento y se marchó a la cocina a por el café. Cuando se sentó a su lado, gran parte de la bebida estaba derramada en el suelo.

   ––¿Quieres uno?

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   Amy observó, asqueada, los bordes, llenos de roña, de la taza y negó con la cabeza.

   ––Bueno, ¿y de qué quieres hablar?

   ––De Lucy.

   Jerry bebió, dejó la taza, en la mesa, y se quedó en silencio.

   ––No puede andar, Jerry, y no deja de decirnos que quiere verte. Te necesita y nosotros ya no sabemos qué inventarnos para que no parezcas la persona más despreciable del mundo.

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   Amy le cogió la cara y le giró hacia ella. Los ojos de Jerry brillaban y algunas lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas. Durante todo ese tiempo, había decidido hacer vida allí, en el salón, y mantenerse alejado del piso del arriba. Cada vez que entraba en su habitación y veía la foto de Lucy, su conciencia le hacía esclavo del más intenso dolor.

   Por eso pensó que dejar de verla era la solución para no seguir atormentándose, para olvidarse de lo sucedido, pero de nada sirvió y las noches eran largas horas de llanto hasta que, derrotado por el cansancio, se quedaba dormido.

   Amy le besó en la mejilla y le abrazó. Cuando se calmó un poco, le pidió que se fuera con ella a su casa y se quedará allí unos días. Él aceptó y se marcharon.

Jerry se despertó y se envolvió en aquellas sábanas con olor a jazmín. Disfrutó de su fino tacto mientras contemplaba el techo de la habitación que Amy había dispuesto para él. Alargó el brazo, hasta la mesilla, y cogió el móvil. Eran las tres de la tarde. Respiró hondo y salió al salón.

   ––¡Hola, tío Jerry!

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   El niño corrió a abrazarle, pero él se apartó y se marchó a la cocina. Al verle entrar, con la cara desencajada, Amy dejó el bol de la ensalada y le ayudó a sentarse.

   ––Jerry, ¿qué ocurre?

   ––Eso es lo que me llevo preguntando desde… ––suspiró––ya ni me acuerdo.

   ––No te entiendo.

   ––La última vez que vi a Gillian era un adolescente. Lo vi pintado en un cuadro que tenías en el salón.

   ––¿Qué cuadro?

   ––Y ahora, vuelve a ser un niño ––Se llevó las manos a la cabeza––. ¿Cómo es posible? No lo sé. Llevo tanto tiempo sin entender nada, sin saber en qué día o año estoy, sin distinguir si lo que he vivido ha sido real…

   ––Creo que necesitas descansar un poco más. Vete a la habitación, ahora te llevo la comida en una bandeja.

   Jerry movió la cabeza de un lado a otro y volvió al salón. Se agachó junto a su sobrino, que estaba sentado en el suelo frente a la tele, y le dio una palmada en la espalda. Entonces, el pequeño cayó hacia un lado y se quedó inmóvil con los ojos abiertos.

   ––¡Hostias!

   Amy entró, precipitadamente, y se quedó petrificada. Jerry intentó explicarle lo que había pasado, pero no conseguía hilar ninguna frase con sentido. Le temblaba todo el cuerpo y sentía el corazón en la garganta. Ella no parecía escucharle. Solo miraba a su hijo. Lo miraba con una mezcla de terror y desconcierto.

  1. ¿Cuál es su lugar preferido para ponerse a escribir? 

 

Cualquier lugar le sirve para ponerse a escribir. Lo que le importa más a la hora de escribir es que haya tranquilidad y silencio.

  1. ¿Qué tipo de libros podemos encontrar en su casa? ¿Algún escritor/a con quien se haya visto identificada?

 

La biblioteca de su casa cuenta con libros de todos los estilos y de todas las épocas. Aunque las novelas favoritas de Laura son las de terror, las de suspense detectivesco y esoterismo, le gusta leer otros géneros ya puede servir de inspiración.

Que ella recuerde, nunca se ha visto identificada con ningún escritor ni escritora. Se ha inspirado en varios, como Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle y J. K. Rowling. Ha tratado aprender de ellos, entender su técnica literaria, pero siempre siendo ella misma y tratando de dejar constancia de su personalidad en cada uno de sus escritos.

  1. ¿Tiene presencia en redes sociales? ¿Cree que perjudican o ayudan a difundir la cultura?

No tiene presencia en muchas redes sociales. Solo en Linkedin, Blogger y Google +. Nunca ha tenido mucha presencia en ellas; no es algo que le haya llamado la atención. Sin embargo, es consciente que, ahora mismo, es la mejor opción para darse a conocer como escritora.

Considera que las redes sociales ayudan a difundir la cultura, pero a veces deberíamos reflexionar sobre lo que valoramos como cultura y arte.

  1. ¿Qué piensa del trato que se da a la cultura y a las bibliotecas en España?

 

Cree que se les da un trato considerable a ambas. Las bibliotecas que ella conoce ofrecen una gran variedad cultural y un servicio bastante bueno a los usuarios.

  1. ¿Qué piensa de Alquibla alquiblaweb.comcomo página de difusión cultural?

 

La definiría en tres palabras: original, interesante y bonita. Es una página que recomendaría visitar a cualquiera, le guste o no la cultura. Laura Martínez González se siente muy afortunada por poder tener un hueco, como escritora, en su página.

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