Mis 25 hábitos para una vida musical saludable

Mis 25 hábitos para una vida musical saludable por Héctor Plácido

Mis 25 hábitos para una vida musical saludable

 

  1. El músico más feliz del mundo es que aquel que disfruta con lo que hace, el que intenta superarse día a día con nuevos objetivos, aquel que aprende de los errores para crecer, aquel que sabe perdonarse, aquel que ve en cada dificultad una solución, aquel que ve el lado bueno de las personas y sabe disfrutar y admitir los logros ajenos, aquel que lleva el entusiasmo por bandera, aquel que vive para la música y no solo de ella, aquel que sabe que el tiempo es finito y debe aprovecharse en vivir experiencias que enriquezcan. Solo será feliz cuando vea la música no como una competición sino como un lenguaje fraternal imposible de dividir a las personas.
  2. Asiste con frecuencia a escuchar a otros músicos. Compra sus discos, escríbeles y si es menester, recorre 300 Km para escucharles en directo. Apóyales. Es una ley cósmica si la cumples desde el corazón y sin caretas. “Recibirás en la medida que abras tu mano”. No tengas ideas preconcebidas o ideas de terceros, déjate seducir por lo que hagan otros en el escenario. Quizás descubras que hay vida más allá de ti y si obras con inteligencia, aprendas a sacar ideas positivas que inspiren tu propio camino.
  3. Estudia, escucha música, sumérgete en libros y enciclopedias, investiga, navega por internet en busca de respuestas, lee, imagina, ejercita los buenos sentimientos y vibraciones todos los días.
  4. Fórmate a ti mismo. No te excuses en las carencias o desinterés de tus profesores. Tú, eres el único responsable de tu sabiduría. No busques culpables, lo contario quita mucho tiempo y energías.
  5. Sé puntual cuando trabajes con alguien. Establece horarios ya que con frecuencia trabajas con otras personas y su tiempo es tan valioso como el tuyo. Aprender a valorarlo es cultivar el buen ambiente y la confianza de los demás.
  6. Una vez comiences un ensayo trátalo como algo sagrado. Apaga el teléfono móvil, que nade perturbe el objetivo por el que ensayas, centra las energías y no critiques a ningún artista que no esté presente.
  7. La frase popular de: “No hay mayor enemigo que el de tu propia profesión” es una triste verdad. Transfórmala, no hay mayor lucha que la que puedas librar contigo mismo. Ya tienes suficiente, ¿no?
  8. Es imposible gustar a todo el mundo ni a todo el mundo le parecerán bien tus decisiones y formas de vida. Tus errores y aciertos por suerte o desgracia, son sólo tuyos. No permitas que nadie manipule tus voluntades.
  9. Como dice un *sabio abulense: “No siempre que te dan la enhorabuena es de corazón pero sí es de corazón cuando no te la dan”. Los silencios en música son en ocasiones más importantes que los sonidos. Aprende a interpretarlos también en la vida diaria. El silencio habla, en ocasiones tanto que ensordece.
  10. No seas sectario ni crees guetos de buenos y malos cuando tengas que trabajar con alguien. “O conmigo o contra mí”. La música no es el ministerio de la guerra. Que tu única condición sea exigir: Puntualidad, trabajo, optimismo y libertad para ser tú mismo. Un músico es un alma autónoma y debe estar abierto a todos y a todo. A nadie perteneces ni nadie te pertenece. Es común observar celos infantiles fruto de la envidia, el miedo y los complejos.
  11. No tiene por qué gustarnos todas las personas y lo que hacen. No hay que ser hipócritas. Solo se trata de respetar que cada cual se experimente a sí mismo y haga su camino. Si al cabo de la semana no has hablado de cinco músicos bien, cambia de disciplina, es cuestión de ecología musical. El universo te compensará.
  12. No con todas las personas tenemos la misma afinidad personal y profesional. Aprender a relacionarte con ellas es la clave del éxito. Pero más exitoso es aún rodearte de quienes te hacen sentir bien, seguro, libre, tú mismo, en definitiva: Huye de la gente tóxica que tiene la habilidad de generar “mal rollo” con la misma facilidad con la que un niño llora cuando tiene hambre.
  13. Respeta el espacio de los demás. Con frecuencia confundimos trabajo con servidumbre. Establecer límites y condiciones no te hace peor persona ni ser más despegado. Por el contrario te hace ser más consciente y respetuoso con tu ser y con el que tienes enfrente. La ultra conectividad en la que estamos todos inmersos en la actualidad donde ya no hay horarios no parece ser una forma muy sana de relacionarnos.
  14. No confíes en aquellos que hablan diferente según las personas con quien hable. Alíate con aquellos que hablan bien de otros sin que estén estos últimos delante. La idea de hacer el bien sin esperar distinción es muy loable.
  15. Alegrarse de los éxitos ajenos es una gran virtud. Es realmente gratificante, te hace sentir bien y sin deudas. Practica en lo posible el buen pensamiento hacia los demás. Siempre nos quejamos de que el mundo de la música es un mundo muy envidioso y “marrullero”, haz tu parte. No podemos revindicar un océano limpio cuando nos dedicamos a verter suciedad en los ríos.
  16. Y es de justicia: Si no quieres o no sabes luchar por mejorar tu situación al menos no juzgues a aquellos que sí lo hacen o lo intentan.
  17. La música es una disciplina sagrada, un lenguaje divino digno de reverencia. No perviertas su destino solo en pro de tu propia gloria y beneficio.
  18. Nadie puede esconder durante mucho tiempo quien es en realidad. Sé el reflejo de tu alma. Intenta ser cortés, amable y constructivo con tus compañeros y organizadores en los diferentes espacios. Camina con los demás, no por delante de ellos. Como dice el *sabio abulense: “Buen trato y educación es el mejor proyectil directo hacia el corazón”. Por suerte o desgracia todos olvidamos un favor y recordamos con vehemencia un mal gesto o palabra.
  19. Como artista ten referencias que te inspiren, pero intenta no imitar a nadie. Ten ideas propias, crea tu estilo.
  20. Respeta y cuida al público que te sigue. Muestra deferencia por el tiempo que te brinda. Comienza por respetar la hora que pusiste en programa para comenzar el concierto.
  21. Si en un ensayo presencias una reyerta entre compañeros, la primera vez guarda silencio, la segunda vez coge tus cosas y márchate.
  22. Tener una actitud crítica después de un concierto es bueno, eso nos hará mejorar pero no justo al terminar el espectáculo. Es intolerable perturbar y romper la magia y la alegría del momento. Para todo en la vida hay su instante y lugar, no debemos olvidar la razón por la que hacemos música, que es la de comunicar emociones y compartirlas con los demás. Las críticas constructivas o malintencionadas, para otro día.
  23. No creas todo lo que dicen de ti, sea positivo o negativo. Ponlo en cuarentena y analiza ambas cosas. En una ocasión, una señora me dijo al terminar una actuación: “Hijo mío, eres un gran virtuoso, pero tocas a veces muy fuerte, ¿no?” Después advertí que esa señora era amiga de la familia y llevaba “Sonotone”…
  24. Debes saber delegar en los demás. Confiar no es ser ingenuo. Es dar a los demás la misma oportunidad de crédito y reconocimiento que tú demandas. El hecho de no hacerlo y justificarte es en realidad una muestra de una profunda inseguridad para liderar. El mejor dirigente es aquel que sabe sacar de los demás sus mejores potencialidades y les hace brillar.
  25. Practica la tolerancia y el altruismo sincero. No podrás ocultar durante mucho tiempo falsas palabras envenenadas de intereses. Habrá cosas que no puedas cambiar de otras personas o situaciones. Todo el mundo libra una batalla consigo mismo y su realidad. Si algo no vibra en tu misma frecuencia no luches por combatirla. No hay culpables. El silencio-espacio es el mayor maestro. “A la oscuridad no se le combate sino con más luz”.

 

Héctor Plácido.

El “sabio abulense” es mi padre.

 

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