Tirso de Molina dramaturgo español

Tirso de Molina dramaturgo español

Pocos datos se conocen sobre su vida. Se sabe que se ordenó en el convento de Guadalajara en 1601, cuando contaba diecisiete años. En Madrid, una junta de Reformación le condenó a destierro de la corte por escribir comedias profanas que podían atentar contra la moral. Sin embargo, en 1626 estaba de nuevo en la corte y fue nombrado comendador del comienzo de Trujillo. En 1632 fue nombrado cronista general de su orden; en 1645 comendador del convento de Soria y en el año siguiente defensor provincial de Castilla.

Tirso de Molina dramaturgo español

Tirso fue un escritor muy fecundo. Sus comedias – cerca de tres centenares – se imprimieron en cinco partes: Primera parte (Sevilla, 1627), Segunda parte (Madrid, 1635); Tercera Parte (Tortosa, 1634); Cuarta Parte (Madrid, 1635) y Quinta parte (Madrid, 1636).

La temática de sus obras es muy variada y abarca desde el auto sacramental hasta la comedia de intriga. Como dramaturgo religioso escribió varios autos sacramentales que carecen aún de la perfecta conjunción entre argumento y alegoría, comedias bíblicas y comedias hagiográficas. Como Lope, acudió a las historias y leyendas nacionales para extraer argumentos de numerosas comedias como sucede en la trilogía sobre los Pizarro (1631) o la historia de María de Molina. En las comedias llamadas de carácter destacan Marta la piadosa y El vergonzoso en palacio. Muy semejante al grupo anterior son las comedias de intriga, como La villana de Vallecas, Don Gil de las calzas verdes. Finalmente se atribuyen a Tirso dos obras de contenido filosófico de gran importancia El burlador de Sevilla y convidado de piedra y El condenado por desconfiado.

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Como prosista, escribió dos obras misceláneas, Los cigarrales de Toledo (Madrid, 1621) y Deleitar aprovechando (Madrid 1635). Como dramaturgo sigue fiel a la comedia de Lope; es decir, mezcla el elemento trágico con el cómico; no guarda la unidad de tiempo ni de lugar; utiliza con frecuencia la canción tradicional como motivo lírico y adopta la métrica a las distintas situaciones dramáticas. Se diferencia de Lope por el análisis más profundo de la sicología de sus protagonistas, en especial de los tipos femeninos, cuya variedad y matización resulta casi desconocida en el teatro español de su tiempo.

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