Entrevista a Luis Méndez, escritor de la novela El club de los suicidas

Entrevista a Luis Méndez, escritor de la novela El club de los suicidas

Hoy entrevisto a Luis Méndez escritor de la novela El club de los suicidas. Luis es funcionario de la administración local; estudios de derecho prácticamente terminados. Residente en Málaga capital desde los diez años. Desde los 20 años comenzó a colaborar con artículos en la prensa local: Diario Sur, Sol de España, Ideal de Granada, Xornal de Galicia, Periodistas.es, etc.

Entrevista a Luis Méndez, escritor de la novela El club de los suicidas

1.- ¿Quién es Luis Méndez y cuáles son sus sueños? En lo que a vosotros respecta, la pregunta seguramente es necesaria; sin embargo, en lo que a mí se refiere, me incomoda. Podría responder que una persona normalísima, pero veo que hay una gran diferencia con la mentalidad general. Por una parte creo que hay un exagerado sentido del yo, que a mí me empacha, y por otra, una tendencia irreflexiva hacia la búsqueda de la felicidad. Eso es muy evidente en la filmografía hollywoodense, y que lamentablemente se tiende a imitar. Todos son protagonistas atareadísimos e hiperactivos. Y el cine marca. Pongo un ejemplo del segundo caso: cuando los matrimonios se rompen, hay una frase muy típica: tengo derecho a rehacer mi vida, a ser feliz. Claro que sí, pero no a costa de todo. Los hijos no pidieron venir al mundo, y el derecho a imponerles un padrastro o una madrastra es un derecho limitado. Sueños: desde muy pequeño he considerado que es una palabra señuelo. Muchas personas viven de sueños, y no de la prosecución de objetivos razonables y posibles. Ese soñar les aparta del análisis objetivo de sus verdaderas posibilidades, y sobre todo, de la acción para derribar  injusticias y barreras artificiales que impiden que esos sueños se materialicen. Lo sé por experiencia. He sido una persona que se ha alimentado de sueños, y que ahora comprende que no dedicó suficiente tiempo a planificar inteligentemente su vida. Los sueños me convirtieron en un pésimo administrador de mis cosas. Todo esto, por supuesto hay que equilibrarlo con el contrapeso que puede ser la imaginación; Víctor Hugo decía que la máxima del sabio es no exagerar nada. Si se actúa convenientemente, los sueños pueden ser una oportuna gasolina y no una válvula por la que se pierdan energías.

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2.- ¿Desde qué momento supo que quería dedicarse a la escritura? Desde muy pronto. Los ocho o nueve años. En el colegio la literatura y la redacción siempre se me dieron muy bien. Las pésimas notas en física las compensaba  con notas brillantes en lo otro. Recuerdo que pronto (doce, trece años) la escritura la seguí como una disciplina: mal estudiante pero muy disciplinado en lo de escribir: buscando un estilo propio copiaba novelas enteras de autores que me gustaban: Baroja, Doblin, Brecht. Más tarde, el estudio del Código civil también me ayudó. No se dice, pero sintácticamente hablando es un texto ejemplar que ayuda a la economía del lenguaje. Dicen que escribir es saber podar.

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3.- ¿Qué le llevó a escribir El club de los suicidas o el malestar de la conciencia y porqué los lectores  la tienen que escoger para leer? ¿Puede compartir con los lectores de Alquibla algún fragmento? Principalmente la sorpresa que me causa comprobar lo poco consciente que es la mayoría de la gente del sufrimiento ajeno. Iba a decir humano, pero no: humano y animal. Lo que se hace con los animales es impresentable. Se nos debería caer la cara de vergüenza. Vemos una película de irrealidad donde todo un mundo de sufrimiento se nos hurta. Creemos que vivimos en un ambiente de civilización, pero podemos pasar indiferentes ante alguien que duerme en la calle. No somos capaces de imaginar –y luego queremos ser soñadores—que el hambre, la intemperie, la falta de atención médica, duelen, y mucho. ¿Qué se puede decir de un piloto que vuelve de un bombardeo y comenta que ha sido como jugar a los marcianitos? ¿Y de que  todos le rían la broma? Una esposa (o esposo) no admitiría una infidelidad sexual espontánea,  pero sí que bombardee una ciudad repleta de niños o realice un despido masivo de empleados porque los beneficios no han sido los esperados. Es una forma extraña de sentir.

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Todo eso enlaza con la falta de empatía, con la indiferencia, con el mundo de los suicidas, (la idea del suicido te permite pasar más de una mala noche, decía Nietzsche, creador del superhombre), con un club de supuestos suicidas que podría ser otra cosa; con la actitud hipócrita de quienes denostan  el suicidio como cobardía y luego desarrollan una vida que es una permanente y vergonzosa claudicación ante los fuertes.

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Todo ello desarrollado en una trama con crimen en la que nada es lo que parece.

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¿Por qué leerla? Sinceramente: creo que la gente es más insensible de lo que cree, que no lo sabe y que debería reflexionar sobre ello. La sensibilidad se ejercita. Uno de los personajes dice que el movimiento ayuda al pensamiento: movernos en el espacio, movernos en el tiempo nos ayudaría a salirnos de nuestras, en casos, acomodaticias situaciones, y que así veríamos la realidad. Por ejemplo: ¿hemos cambiado mucho con respecto a unas “buenas” gentes cristianas que se enriquecían con la esclavitud? Seguramente pocos saben qué es una maquila.

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4.- ¿Es la primera novela que ha escrito? Escribí una a los 23, pero como ejercicio. Sabía que era –es–  imposible acceder a las editoriales. Como en aquella época no existían los ordenadores, es decir, la corrección para nada, de una novela, era algo inútilmente gravoso. Me desfogaba con los artículos que me comenzaron a publicar. Que todo hay que decirlo: a esa edad, en la que era mucho más ignorante e inexperto que ahora, me era más fácil publicar. Vamos para atrás en la libertad, pluralidad de ideas y creatividad. Incluso en los contenidos. Hoy no hay guiones como los de Becket (Jean Anouilh, que, por cierto, dijo: ¿cómo voy a ser feliz sabiendo que hay por ahí un perro abandonado?).

Fragmento: aquí aparecen los dos primeros capítulos.

https://books.google.es/books/about/El_club_de_los_suicidas.html?id=qK2LDwAAQBAJ&redir_esc=y

5.- ¿Cuáles son las dificultades que se encuentra un escritor a la hora de ver publicada su novela? Con la coedición la cosa se ha facilitado algo. Proust fue el primer coeditor de su obra. Nadie la quería (En busca del tiempo perdido). Coelho, Luis Eduardo Aute también han recurrido a ese mecanismo… El problema ya no es tanto editar como salir del anonimato. ¿El fondo de la cosa? Antes un artesano amaba su trabajo. La obra en sí era un objetivo tan importante como el de la manutención del artesano. Hoy todo se mide por el dinero, por la ganancia, una ganancia incluso desmedida. Parece que uno de los personajes de una cadena de televisión va a ganar 80.000 € por sus memorias. ¿Qué memoria, si es joven? Son horizontes muy distintos que lo han distorsionado todo. Los triunfadores  han destruido el mundo ¡y lo peor es que no se han enterado! Siguen encantados de haberse conocido. Me hacen gracia esas campañas por el “quiérete”. ¿Aún más? Dicen que la cantidad se transforma en cualidad. Se ve que estamos en un momento de acumulación de cantidad. Hoy por hoy las editoriales no creen en el capital humano, en el capital cultural. El bestseller lo ha distorsionado todo.

6.- ¿Piensa seguir escribiendo?¿tiene proyectos en marcha? Dependerá de la acogida que tenga el Club. Cabría una segunda parte que versara sobre la violencia. Un Club humanista y otro en su seno justicialista, enfrentados con sus argumentos, justificables en parte ambos.

7.- ¿Tiene presencia en redes sociales?¿cree que perjudican o ayudan a difundir la cultura? No. Es uno de mis grandes problemas. Soy un analfabeto tecnológico. No tengo ni móvil. Las redes son un canal muy eficaz; ahora bien, todo dependerá de lo que se eche en él. Si queda en canal de cotilleo, pues tiempo restado a la lectura y a todo lo que derive de ella. Aunque con la lectura pasa igual. Dicen lee, lee: bueno, dependerá de lo que te den a leer. Todo es manipulable y todo necesita de una vigilancia permanente (si es posible). Y todo tiene un doble efecto. Por ejemplo, la denuncia de las llamadas “fake news”, (así en inglés queda más importante); es necesaria (la denuncia), pero cuidado con los daños colaterales (el gran lingüista Solana): puede convertirse en una censura para otras ideas que no sean falsas, y consolidar una “verdad oficial” excluyente. ¿Quién vigila al vigilante?

8.- ¿Qué piensa del trato que se da a la cultura en España? ¿y a las bibliotecas? Sintetizando, que así resulta más fácil pensar: 1) El Estado no se interesa por ella. Es más, la teme cuando es verdadera. He visto departamentos de cultura con presupuestos importantes cuyo dinero se destinaba a cosas que no son cultura.  Habían convertido esos departamentos en agencias de espectáculos. Eso no es cultura. Eso no es pensamiento investigador ni innovador de nuestra realidad. Incluso estoy percibiendo algo preocupante: se está intentando que se vuelva a un folclorismo que parecía superado. 2) Nuestra cultura está dominada por la ideología de la empresa privada, aunque no es algo exclusivo de España. El plan Bolonia consistió en introducir el pensamiento de la empresa privada en las universidades. 3) Los españoles: creo que no somos tal como quieren hacernos creer que somos: vacíos y despreocupados. Hay una proporción importante de gente preocupada por este ambiente de pandereta. Es más, vas a colegios y descubres asociaciones que no hubieras imaginado: el otro día, por ejemplo, una cuyos padres y alumnos estaban rescatando la música medieval. ¿Cuál es la proporción? Esa es la cuestión y la batalla. 4) Bibliotecas: insuficientemente dotadas. Es más, una que conozco no abre los sábados. No sé si ocurre en toda España, pero sé de países que incluso abren por la noche. ¿Ahorro? Que ahorren en subvenciones taurinas.

9.- ¿TIene alguna anécdota para contar? Sí, presenté unos cursos de formación (búsqueda del trabajo vocacional) e hicieron un gesto despectivo. Respondí que si era mejor fomentar las corridas de toros, y me dijeron  que… ¡esa era una de las competencias de la institución!

10.- ¿Qué piensa de Alquibla  www.alquiblaweb.com como página de difusión cultural? Me ha asombrado positivamente. He de leerla tranquilamente. Y este sistema de entrevistas me parece  muy adecuado para conocer, no precisamente al autor, sino su obra. De sus opiniones se sabrá de verdad cómo ha de ser el contenido de su trabajo.

Y me han gusto mucho los museos de Cervantes y de Lope de Vega. Muy oportunos. En esta época de anglofilia me sorprende que nos acordemos de Lope. No hace mucho leía con sorpresa que en Inglaterra lo conocieron por los años setentas, y por casualidad. Por cierto, parece que nuestros anglófilos sólo conocen a un autor inglés (Shakespeare), porque los demás brillan por su ausencia.

Algo que añadir… Nada; que ha sido un desahogo la entrevista. Gracias por ello.

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