1.- ¿Quién es Antonio Álvarez Gil y cuáles son sus sueños?  Soy un escritor cubano-sueco que vive actualmente en Alicante. Por veleidades de la vida en mi tierra, he desarrollado la mayor parte de mi carrera fuera de mi patria. Y esto no sería tan dramático si allí, en el país donde nací y di mis primeros pasos en la creación literaria, mis libros pudieran circular y ser leídos libremente, si no estuvieran vetados para el común de los lectores cubanos.

Sobre los sueños, cualquier escritor alimenta casi siempre alguno sobre el éxito de sus libros, e incluso sobre la trascendencia de su obra literaria. Yo no seré la excepción. Pero, además de estos, tengo un gran sueño, seguramente el primero y más entrañable de mis sueños, que es encontrarme algún día en Cuba, en un teatro lleno de personas que han leído mi obra y con los cuales mantengo una charla sobre ella. Me gustaría que conocieran y apreciaran mis libros, que pudiéramos mantener una conversación larga y amena, y responder a sus preguntas sobre las circunstancias en que he escrito mis cuentos, artículos y novelas. Si ese sueño se diera, les contaría lo que he extrañado en todos estos años el calor de mi pueblo y mi país. Les hablaría, en fin, de cómo ha trancurrido mi vida de escritor cubano en otros países del mundo y cómo nunca he dejado de pensar en ellos. Por último, desearía que en el futuro mi obra fuera considerada digna de ser leída y estudiada por las nuevas generaciones de cubanos. En resumen, quisiera se recordado por mi pueblo con el mismo cariño con el que yo he escrito sobre él.

2.- ¿Desde qué momento sintió la necesidad de escribir sus sentimientos y sus pensamientos en forma de novela ? Aún de niño me gustaba la palabra escrita, le encontraba algo que me subyugaba, sin que yo mismo supiera los motivos del encantamiento. Luego, en la adolescencia, escribí algunos poemas, que por suerte fueron a dar al cesto. Ya de adulto, volví sobre la poesía, pero esta vez para traducir la obra de algunos poetas rusos. Entre ellos, traduje a Pushkin, cosa endemoniadamente difícil, puesto que me propuse volcarlo al español con la rima y el ritmo con que el gran poeta ruso había escrito sus poemas. Algunas de estas traducciones aún pueden encontrarse en libros publicados en varios países del mundo. Luego decidí escribir mis propios textos; pero ya en forma de cuentos. Con algunos de ellos tuve la suerte de triunfar en encuentros de talleres literarios municipales, provinciales y, finalmente a nivel nacional. Entonces reuní un libro con el que gané el Premio David de Cuento, que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba al mejor cuaderno concebido por un escritor novel. Cuando tuve aquel pequeño libro en mis manos me prometí a mí mismo que no sería otra cosa en la vida sino escritor. Como yo escribía sin parar, muy pronto publiqué otros volúmenes de relatos, hasta que en 1993 terminé mi primera novela, que resultó finalista en el Premio Casa de las Américas de ese año. Ya en Suecia, continué escribiendo obras en prosa, sobre todo novelas. Desde entonces he publicado casi una veintena de libros con mi firma, y algunos más en coautoría con otros colegas.

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3.- ¿Qué tipo de novela le gusta escribir? ¿y leer? Trato de escribir historias que sean capaces de despertar emociones en el lector. Y, sobre todo, que su lectura produzca un determinado placer estético en quien las lea. Con esto quiero decir que a mí me preocupa no sólo el contenido de la novela, sino la forma en que el texto llega a sus lectores. Le concedo gran importancia al lenguaje portador de la historia. El lenguaje, en mi opinión, debe ser sencillo pero bello, sin estridencias ni palabras altisonantes. Ha de ser espontáneo, natural, y fluir como un arroyuelo imparable, como una melodía que entra por el oído y crea imágenes en el cerebro sin que el lector apenas note que está viendo un mundo nuevo crecer en su cabeza.  Por lo demás, me siento satisfecho si el texto que he escrito es capaz de atrapar la atención de quien lo lee, si la persona en cuestión pasa las páginas si darse cuenta de que lo hace. En dos palabras, si el lector disfruta de la lectura, tanto por lo que le cuento como por el modo en que lo hago. Para leer textos de otros escritores, observo más o menos los mismos criterios. Si un libro no está escrito con un lenguaje correcto y fluido, si contiene expresiones ramplonas o palabras manidas, empiezo a sospechar de él. Luego, si la acción no resulta interesante, si no atrapa mi atención, es muy probable que lo deje. En ocasiones lo termino, sobre todo si es necesario hacerlo por algún motivo ajeno a mi voluntad; pero no me quedará una buena opinión del libro ni del autor y es casi seguro que no abra ningún otro libro suyo.

4.- ¿Que evolución literaria presenta de Una muchacha en el andén a El pianista y la noche? Si bien mi obra fundamental está compuesta por novelas, tengo varios libros de relatos escritos en diferentes momentos de mi vida. Da la casualidad que Una muchacha en el andén (cuentos) fue el primogénito y El pianista y la noche (también cuentos) el último de mis libros publicados. Entre estos dos títulos, está el resto de mi obra. A veces le echo un vistazo a aquellos primeros cuentos de Una muchacha… y me parecen un poco ingenuos, tanto por la forma en que están escritos como por el mundo presentado. Ese cuaderno mereció un premio nacional en Cuba, el Premio David, como he dicho antes, lo cual fue un gran estímulo para mí. Tras su aparición en el mercado me sentí un escritor verdadero, joven e inexperto; pero verdadero. Cuando lo tuve por primera vez en mis manos, me dije que había descubierto mi vocación en la vida. Yo quería ser escritor y sólo escritor, aunque fuera pobre. Desde entonces, no he dejado de escribir y publicar libros.

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En general, cuando pienso en mi evolución literaria, veo dos aspectos dignos de reseñar. El primero tiene que ver con los temas de mi obra narrativa. Al principio de mi andadura literaria, yo estaba muy apegado a mi mundo más inmediato, a mis vivencias personales, y utilizaba casi exclusivamente temas que conocía de primera mano. Ahora, sin embargo, escribo sobre aquello que me parece interesante, sin atender al sitio, la procedencia ni la época en que ocurren los hechos. Para ello me preparo, estudio e investigo sobre el asunto alrededor del cual habrá de girar la historia. Creo que actualmente puedo escribir una obra de ficción sobre cualquier tema que me proponga reflejar en ella. El segundo aspecto tiene que ver con el plano estilístico: Desde aquellos primeros cuentos y novelas, escritos casi siempre con un estilo directo y sencillo, con estructuras más o menos convencionales, mi prosa ha evolucionado hasta lo que yo llamaría “mi estilo personal”. Podría decir que he encontrado mi propia voz, que es, según me han dicho varias veces, del todo reconocible en el concierto de los escritores actuales. Pero no seré yo quién describa aquí los rasgos distintivos de mi estilo; prefiero que otros lean mis libros y se formen por sí mismos una opinión al respecto. Por último, lo que sí quisiera agregar es que la mayoría de mis historias se desarrollan en escenarios diferentes a mi patria. Esto, pienso, es algo que me diferencia un tanto de la mayoría de mis colegas cubanos.

5.- ¿Qué premio de los que se le ha otorgado lo ha recibido con más entusiasmo?  Sin duda, el Premio Ciudad de Badajoz de Novela, que alcancé con Naufragios. La explicación a esta respuesta reside en el estado de desesperanza en que me encontraba por entonces, luego de haberme establecido en Suecia y comprender que yo nunca podría dominar el idioma local lo suficientemente bien como para pergeñar con él una obra literaria digna de tal nombre. Dado que sin escribir buenos libros no podría publicar jamás en mi nuevo país, me vi ante la alternativa de conseguir un triunfo en España o dejar definitivamente la carrera. Y cuando más desalentado estaba, me llamaron una noche a Estocolmo para decirme que mi novela Naufragios había ganado el premio Ciudad de Badajoz y sería publicada y distribuida por la editorial Algaida, del grupo español Anaya. Según supe muy pronto, el teatro donde tenía lugar la premiación estaba repleta de público, y cuando yo respondí al teléfono y fui informado de la noticia, la sala rompió en un fuerte aplauso de felicitación. Allí mismo el conductor de la velada me sometió a una entrevista sobre mi novela y mi vida en general. Fue mi primera entrevista en España, trasmitida en directo por la radio y la televisión de Badajoz para los oyentes de Extremadura y las regiones vecinas. Bueno, aquella noche mi esposa y yo estábamos tan felices que no pudimos conciliar el sueño.

6.- Después de recorrer medio mundo por Cuba, Suecia, Estados Unidos, etc. ¿qué le sedujo de Alicante para quedarse? De Alicante me gustan muchos rasgos peculiares; pero aprecio sobre todo el carácter de su gente, su manera abierta y a la vez respetuosa de acoger a quienes hemos llegado de otros sitios del mundo. Por otra parte, las comidas de la región levantina, con el arroz y los productos del mar como protagonistas, son algo exquisito. Finalmente, las tradiciones, la cultura popular. El día de San Juan, por ejemplo, es una celebración de la que había oído hablar antes de venir a estas tierras, aunque no la imaginaba tan hermosa, ni que tuviera tanto arraigo popular. Y no me olvido de las fiestas de Moros y Cristianos, que son un espectáculo que todo el mundo debería presenciar alguna vez en su vida. Pero es sin duda el clima, la cercanía de las montañas y, sobre todo la omnipresencia del mar a lo largo de la provincia, lo que nos hizo decidirnos a mi esposa a mí por esta región de España. Además, estamos a unas cuatro horas en coche de Madrid, ciudad en la que vive nuestra hija con su familia. En fin, que somos muy felices en Alicante.

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7.- ¿Qué nos puede contar de los cursos que imparte de creación literaria por todo el mundo? En el panorama actual del libro hay numerosos amantes de la literatura que están escribiendo y publicando sus obras. Pues bien, muchos de ellos tienen poco o ningún oficio; necesitan que alguien les enseñe las claves de la creación de textos literarios. Una novela o un cuento no se puede escribir —escribir bien, aclaro— si no se domina el lenguaje literario. El lenguaje es el instrumento que del que se vale el artista de las letras para construir su obra. Si no tiene buen dominio del estilo, es difícil que lo que escriba tenga las cualidades inherentes a un texto literario. Por otra parte, cualquier obra de ficción debe contar con una estructura, un desarrollo dramático y un diseño de los personajes que le permitan al texto ganar credibilidad ante el lector. Si el creador no domina estos aspectos, puede escribir cuantos libros quiera, vender miles de ellos; pero nunca llegará a ser un escritor verdadero.

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El talento y la aptitud para determinados oficios artísticos son algo innato y connatural en ciertas personas. Con el talento se nace; pero la habilidad y la pericia se adquieren con el conocimiento, el trabajo y la práctica. Puedes hacerlo tú solo, con tiempo y esfuerzo, o aprenderlo de alguien que te lo enseñe, lo cual es mucho más rápido y efectivo. A partir del estudio, el conocimiento y el trabajo continuo, casi todo el mundo puede adquirir las destrezas necesarias para escribir un buen texto literario. La vocación, por otra parte, es fundamental para cualquiera que añore dedicarse a la creación literaria. Pero ella por sí sola no basta. Hay otros factores más importantes, si cabe, a tener en cuenta para desarrollar con más o menos éxito una carrera de escritor. De eso tratan mis cursos, de encontrar y desarrollar las aptitudes de los discípulos para progresar en la creación y escritura de textos literarios.

Yo soy un amante de las bellas letras; pero soy también una persona con vocación de educador. Me gusta compartir los conocimientos sobre literatura y creación literaria que he ido acumulando a lo largo de mi carrera. Lo hago con sumo placer y trato de enseñar a quienes vienen a mis cursos. Creo que muchos de los que han pasado por mis “manos” han mejorado su manera de escribir. Podría afirmar incluso que algunos de ellos lo hacen muy bien.

8.- ¿Si tuviera que definir la literatura en pocas palabras cómo lo haría? La Literatura es el arte que emplea como instrumento la palabra. Y si ampliara un poco la definición, agregaría que es un lenguaje artístico elaborado con los medios y procedimientos de una lengua. Me gustaría expresar aquí algunos de los conceptos que les enseño a los participantes en mis cursos de creación literaria; pero me has pedido ser breve,  y a eso me atengo.

9.- ¿Tiene proyectos en marcha?¿seguirá escribiendo?¿qué piensa del trato que se da a la cultura en el mundo? Sí, estoy trabajando en un proyecto un tanto complicado, de mucho trabajo y estudio. He debido documentarme mucho antes de sentarme a escribir. Me está costando bastante tiempo y esfuerzo; pero tengo fe en que, finalmente, lo sacaré adelante. Si logro hacerlo, es probable que salga una novela interesante. Y sí, desde luego que seguiré escribiendo. Si no lo hiciera así, no sabría qué hacer con mi vida. Si todo marcha bien con mi condición física general, pararé sólo el día en que ya no tenga nada que decir. Por fortuna, en mi cabeza hay todavía algunas historias que me gustaría convertir en novelas y compartirlas con mis lectores. Espero que Dios me dé salud para llevar a cabo mis planes.

Antes de contestar a la tercera parte de la pregunta, quisiera detenerme en el concepto de “cultura” y en las dos vertientes que existen actualmente de ella. La cultura tradicional, la verdadera, va quedando, desgraciadamente, para disfrute de las élites. Los gobiernos se han desentendido de su existencia y apenas le destinan subsidios o ayuda material, si es que lo hacen. Como consecuencia de esto, se han incrementado las dificultades para su producción y los costes para quienes deben mantenerla a flote. Y esto, a su vez, ha llevado al aumento en los precios de las entradas a los espectáculos en las diversas manifestaciones culturales. Hoy en día mucha gente que lo desearía se ve imposibilitada de asistir al teatro, ir a un buen concierto de música o visitar un museo famoso. Tampoco puede comprar siempre un buen libro de literatura. En resumen, el consumo de cultura “seria” le va quedando cada vez más lejos al pueblo de a pie. Para este fue creada, a mediados del siglo XX, la llamada “cultura de masas”. Esta supuesta manifestación cultural, si fuera realmente “cultura”, es el circo al que asisten los que tienen poco pan en su mesa. Se sustenta en tres pilares claves, como son la sociedad de consumo, la cultura comercial y la publicidad. En general, la cultura de masas se asocia a la industria que funciona con fines de lucro y está dirigida a millones de consumidores. Por eso se vale del marketing y la publicidad para alcanzar una gran difusión y convertirse en un producto rentable. Con esto se enriquecen los grandes consorcios internacionales que producen todo tipo de mercancía supuestamente cultural, dedicada a las grandes masas de población. En los últimos años, al convite se han sumado las interminables series de televisión y los juegos electrónicos. Estos últimos son los culpables del enorme rebrote de la ludopatía en una parte de la sociedad. En general, antiguamente los juegos eran asunto de niños o de ludópatas. Hoy en día duele ver cómo jóvenes y adultos dedican horas y horas a estar sentados ante un costoso aparato llamado consola, jugando con ella. Y duele más aún cuando muchos hijos de familias pobres se gastan los ahorros del año para hacer una cola de varias horas y comprarse la última versión de tal o más cual artefacto de juego.

Mención aparte merece lo que está ocurriendo en la industria del libro. Desgraciadamente, esta es cada vez más industria y menos libro, más mercado y menos literatura de calidad. Muchos editores, e incluso buena parte de los escritores, se han entregado al cultivo de géneros fáciles, de textos con argumentos concebidos tan sólo para el entretenimiento más ramplón y peregrino que se haya visto jamás; de libros, en fin, a menudo con escasas o ningunas cualidades literarias. Pero ya se sabe que el capital produce lo que pide el pueblo. Y el pueblo, metido ya del todo en su papel de consumidor de cultura de masas, hace lo que se espera de él, es decir, va y compra y le da vida a quienes tienen más talento para hacer dinero que para crear auténtica cultura. Y así nos va.

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10.- ¿Qué piensa de Alquibla www.alquiblaweb.com como página de difusión cultural? Alquibla es un proyecto interesante. Confieso que para mí fue una agradable sorpresa enterarme de su existencia, y te agradezco por dármelo a conocer. Pero más que un proyecto, es un hecho que te permite saber de colegas de diferentes sitios, de bibliotecarios y profesores, de personas cuya actividad gira en torno a los libros. Como el trabajo del escritor transcurre principalmente en soledad, siempre es bueno asomarse a una ventana como Alquibla para saber qué ocurre más allá de nuestro campo visual.

Algo que añadir… Sí, te agradezco por invitarme a entrar en Alquibla y hablar sobre mi carrera y mi obra. Por lo demás, te felicito por esta iniciativa, te deseo suerte con ella y te exhorto a seguir adelante, para bien de los libros y de la gran familia que los hace posibles.

 

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