Elegir   el título de una obra es para el autor cuestión capital   que decide  y cataloga la esencia   de un libro.   Aurelio Yuste concede el privilegio de aparecer en primer lugar    a su querida molinerilla  pecosa, convirtiéndola en estandarte de    una peculiar literatura costumbrista. En este magistral relato el propio autor se hace presente como coprotagonista adolescente y en ágil pirueta literaria, jugando con el tiempo, reaparece ya como adulto.

 

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Este es precisamente un contraste en el tiempo que aparece en la mayoría de los relatos, el protagonista, convertido en viajero, evoca, pasa de la  niñez a la juventud, a la madurez y a la ancianidad, paseando toda una filosofía aprendida al calor de la lumbre  y  de los morillos de la chimenea…de compartir buenos ratos  de conversación al carasol de una tapia o  de observar cualquier mínimo detalle de vida en humildes hierbas y juguetones ruiseñores:

“De las cosas bonitas que le iba a decir, cuando caminaba junto al caz solamente se me ocurrió el canto de un ruiseñor”.

La aparición de la molinerilla pasado ya todo un ciclo vital, una molinerilla eternamente  adolescente, como si el tiempo se hubiera detenido en otra época, es un bello recurso poético, símbolo del amor volcánico y contenido  a la vez de la adolescencia, una forma insólita de belleza, un leiv-motiv presente en la mayoría de  los  relatos   de este genial autor  conquense.

Analicemos en primer lugar, sin exhaustividad,  la forma literaria y lingüística del libro:

1.-Lenguaje   popular: léxico campesino

Del mismo modo que en sus libros ¡Adiós labriego, adiós! y Voces del pasado, Aurelio Yuste Valero  utiliza en gran parte de los   relatos de su magistral Molinerilla pecosa un vocabulario  propio de un ambiente rural y campesino. Sin duda es Aurelio un excelente recopilador de palabras olvidadas que sirven para enmarcar la literatura ambiental de la Cuenca serrana, sufrida y correosa de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo.

Palabras como Ascuarril- Lebrillo- Apachusques-Pozales-Bardales- Mascurrear-Cerner-Emboque-Guacho-Parva-Azacaneo-Bocastejas-Garrancho, Realda…y un larguísimo ecétera, imprimen a la obra una peculiar pátina  semántica. Como curiosidad destaco el vocabulario específico del relato  “La cámara de la tía Cecilia”, que bien pudiera constituir todo un museo lingüístico-etnográfico:

Devanaderas-Cepo de lobos-Torno-Rueca-Cencerros-Albardas-Aguaderas-Tinajas-Cocioles-Trillos-Horcas-Palas de aventar-Areles-Cedazos-Trojes-Agramadora-Tronzador-Perpalo-Almaena…

Transcripción fonética de giros y usos populares:

Utiliza con frecuencia el habla del pueblo al desnudo, un pueblo que nada sabe de sintagmas, morfemas o lexemas, que habla como se le viene a las mientes. Lengua viva que Aurelio recoge en parte y nos brinda, dosificada en aperitivos lingüísticos para abrir las ganas de  conocer el verdadero sabor del lenguaje, el que vale para entendernos:

Colgar los bártulos – Dar el barrunto  – Pararse en mientes – Llegado el cabe  – No ser humo de pajas -A ojo de buen cubero…

Uso peculiar y constante de sufijos:

Diminutivos: en Ejo/eja/ete:

Animalejos- Sombrerejo-Butaqueja-Balconcejo-Silloncejo-Rubiejo-Carretereja-Calderete-Pantorrillejas- Pantaloncejo- Lomeja.

En illo: Carpetilla-Guedejillas-Trajecillos-Perrillos-Ojillos-Asadillos-Porroncillo-Montoncillo-Achuchoncillo-Cantillos-Rodajillas-Butaquillas-Reguerilla-Mimbrecillo.

Aumentativos:

En on/ona/ones:

Grandón-Grandona-Portalón-Cascarrón-Casona-Anchona-Antañón-Chorritón-Ramerón-Alterón-Mandilón-Ribazones-Sorditón-Pegotón-Temblón-Dientón-Infelizón…

Despectivos:

Ote/ota:

Saquilote-Niñote-Novelote-Perrotas-Sillotas-Riscotas-Sillote-Chicota-Pajarote-Zanganote-Jerseyzote, Canterote…

En acho/acha:

Hilachos-Sombreracho.

En azo/aza:

Aguaza-Grandazo-Manazas

Arro /arra

Tontarra, fearro.

-¡Tío Martinarro. Tío guarro!

En aco/ajo:

Pajarraco, hierbajos.

En ucho/ucha/uchel/ujo/uja/uca/ uco:

Aldeucho-Blanduja-Ventanuca-Cuartuchel-Pantalonzucos

Destaca de forma peculiar el acabado en arrón/arrona:

Huecarrón-Puentarrón-Fuentarrón-Nubarrón-Grietarrón-Lomarrón-Costarrón.

Una de las características peculiares es el uso del lexema medio, usado como partitivo, a veces adjetivo, a veces adverbio, que imprime a los sustantivos y verbos correspondientes un significado enigmático, una alternancia semántica con la que el lector ha de decidir su significado exacto:

-Medio ahuecando todos las palabras, medio abrasándose…

-Desde su media sordera.

-Cigarro medio blanducho.

-Medio arrastran las patas.

-La medio luna medio alumbra la aldea.

-Arrancan un medio trote.

-Dos juegos de muelas grandonas giraban con sonido rítmico, medio sordo.

-Caldero medio volcado.

-Trenzas medio destrenzadas.

-La medio reúma de la Leandra…

-Candelario, corto y zaíno, se ríe a saltos de gorrión, mientras habla, y se le entornan unos ojillos de medio infeliz y medio granuja.

-Tan solo una mirada, una media sonrisa, un medio zarpazo, un zarpazo entero…

Abundan las frases poéticas que infunden a toda su obra una pátina metafórica, sensible y lírica a un tiempo:

 

*La nostalgia del viejo va y viene del castaño claro de sus ojos, a las copas de las acacias.

*El autobús va dejando una extraña tristeza colgada en los almendros.

*Cuando sonreía el alba recuerdo que me decías: “Otra vez, el Cielo ha llenado nuestra casa”.

*Se oye el blanco silencio de los copos con su caer  lento, zigzagueante, bello.

*Enseguida regresan las palomas de la fantasía, con las alas rotas, convertidas otra vez en las piedras sillares de estos paredones.

COMPARACIONES POÉTICAS

-Ojos dorados como miel fresca de romero.

-Poesía también en la mozuela de trenzas rubias como manojo de espigas y ojos color de amanecer.

-Siento a noviembre como al extraño perfume de las cartas de amor, un poco triste.

Composiciones literarias, bellas, como:

Se apiñan las higueras silvestres  y las madreselvas y los guillomos y los enebros y los endrinos y los espliegos y el té, intensamente perfumado, con sus flores amarillas, hincado en el mismo roquedo, siego un pequeño manojo, en el  que camino de casa, nos parece aprisionar un poco la belleza de la tarde, con su parpadeo de colores cambiantes, cielo arriba, malva, rojizo, azul…

 

Abundan también descripciones de la Naturaleza, fruto de su amor al campo, al monte, a la tierra… Aparecen muestras del saber popular como predicciones del tiempo y sobre todo una buena recopilación de refranes, algunos poco usuales en la paremiología clásica:

-El hombre es fuego y la mujer estopa y viene el diablo y sopla.

-La cabeza, el comer la endereza.

-Beber y sudar y el fresco en balde buscar.

-Enero, leña vieja, rancio vino, fresco tocino y nueva pelleja.

-Cuerpo de tordo, la pechuga fina y el culo gordo.

Descripción  de personas

Digna de una mención especial es su gran maestría en la descripción de personas:

*La abuela Remedios   era huesuda, encorvada ya, hombruna. Debió tener la  fortaleza física de un hombre y su azacaneo viudo, con media docena de hijos talludones, debió ser la dura lucha de un patriara.

*La tía Segunda   altucha, huesuda, desgarbada y adusta, aunque cascarrona al mismo tiempo.

*La Blasa, con sus sayotes largos y su sombreracho de paja y su lozano calor de hembra joven en su corazón “ya viejo”.

*El primo Vene, bobalicón, descuidadazo, fearro, patizambo.

*El tío Soguilla, menudo, chaparrote, de piernas sobrestevadas, la cara chupada, de barbilla huida, picón de dientes, nariz grande y colorada avanzando hacia delante, a modo de proa.

*Natalia, la albardera, una moza escurrida que no tiene nada más que nervio  y tendones.

* El tío Joselón, talludo, fearro, con unos dientes de burro que se le salían de la boca.

* El tío Baldomero era un hombre altucho, de natural, pero jorobado entonces, con las patas chairas, como pasando de diez menos diez a y diez pasadas. Tenía las manos grandes y potrosas.

O situaciones especiales, argumentos y temas que bien pudieran ser aprovechados por artistas pintores para  cuadros inmortales:

Postales realistas  

-Los mulos se paran, coceando pacientes un enjambre de moscas. Los tábanos grandazos han clavado su potente aguijón y un hilacho de sangre, primero roja, luego negruzca, gotea por la piel resudada de los animales.

-El segundo disparo debió sorprender al tío Joselón, de tal modo que cayó cual largo era, con los ojos extraviados y los dientones abiertos en una mueca como si se resistiese a terminar a manos de aquel hombre sin traza…

-La señora Ramona  es gordinfla y lacia, está criando a Ramoncín, que chupitea la teta con desgana, a veces se queda un poco traspuesta,  con el pecho fuera, blanco grande como un globito inflado, sin darse cuenta de que el crío se ha dormido hace rato…

-Los relámpagos cruzan el valle como latigazos de fuego, y el trueno retumba pajar adentro, mientras las gentes de la trilla, esperan con el ánimo encogido, acobardados…

-Una bandada de tórtolas revuela entre las sabinas y el zureo montaraz de las torcaces rellena el hueco del barranco.

-El cementerio era un corralizo grande con un huecarrón en la pared y apenas cuatro cruces maltrechas  entre un hierbazal salvaje, por encima de las rodillas. Me impresionó el ruido escalofriante de los gasones al caer sobre el ataúd.

Detalles que solo un gran observador puede alcanzar a ver:

Enseguida comienzan a lavar al cerdo…con agua medio hirviendo … el vapor del agua corta el recendor de la mañana  y humea sobre el corro una nubecilla caliente.

-La misma pausa ritual, de los ancianos, para liar sus cigarros…al pegar el engomado hay, en el abuelo, un gesto como de éxtasis fugaz entre el deslizar los dedos sobre el extremo del cigarro y el momento de llevárselo a los labios. 

 

2.-Temas de fondo

Si peculiar es la forma que configura el estilo literario, es preciso destacar el fondo, el tema o tesis que todo autor imprime a su obra, en LA MOLINERILLA PECOSA Y OTROS RELATOS  se reflejan  los siguientes:

*Servilismo, pobreza, hipocresía: Pobreza crónica, encarnada por las chicas de servicio, con frecuencia vejadas, y engañadas, explotadas la mayoría de las veces: “Somos pobres y no hay más remedio que aguantar”. Los pobres tenemos que hacer de tripas corazón.

*Deterioro de la Naturaleza: Las gentes han hecho tanto ruido y levantado tantas humaredas quemando los bosques y encendiendo motores, que contaminan la atmósfera con el aire de su propia desidia.

*España vaciada: El convoy, lento, sucio, cacharroso, se va deteniendo en todos los viejos apeaderos, estaciones hoy en ruinas donde no sube ni baja un alma…

*Soledad: La soledad ha nacido con el progreso y su consiguiente hacinamiento urbano.

*Éxodo rural: Ancianos que tuvieron que dejar el pueblo y vivir con las hijas en la ciudad.

*Terapia alentadora del anciano: Contar su pobre y pequeña historia.

*Precoz abandono del  aula: Hoy no irás a la escuela porque tienes que soltar el ganado.

*Paso del tiempo: El ayer ya pasó y el mañana trae ilusiones que pronto envejecen.

* Crítica urbana: televisores estruendosos, cencerrada de diversos musicales, monstruosa avalancha de coches que se atropellan calle abajo para llegar unos segundos antes a los semáforos. Ciudad: avispero ciudadano. Centrada en la ciudad de valencia: donde en el viejo cauce del Turia  en cuyo secano vado se plantó  un jardín que iba a ser bello y florido, pero que en el que como paradoja, solamente floreció la albañilería, el asfalto y las cacas de los perros.

* Respeto a la Naturaleza: Respeto por cuanto está, vive, nace o crece: un mayor cuidado hasta por esa pequeña flor o por el tallo de hierba que se inclina al borde del camino.

 

LA NATURALEZA está presente a lo largo de la obra y se centra en el mundo animal y vegetal:

Los animales, aparte de los clásicos del campo y sus labores y los domésticos: fabuloso el relato del perrillo  Quico, salvador de su amo, un viejo pastor que se había despeñado y caído a un    barranco: ”El hombre quiso gritar, pedir auxilio y no pudo. Apenas el instintivo movimiento de empujar a Quico, como diciendo avisa, corre….el perrillo ladró y en cuatro brincos fue y volvió donde el vecino que pasaba con una caballería, al pobre anciano cuyo aliento se apagaba sobre las losas frías del vallejo”.

Destacan las aves: entre las que aparecen….mirlos, ruiseñores, grajos, totovías, picarazas, palomas, alondras, golondrinas, vencejos, perdices y gorriones a quienes dedica todo el cap. 79: ¿Cómo recuerda uno aquel “pioteo” alborotado, entre los ramajes de sabina que se amontonaban en los bardales! Yo creía entonces que el mundo estaba lleno de gorriones.

El mundo vegetal  se centra en los árboles: acacias, almendros…cerezos, sabinas, manzanos, membrillos, pinos, carrascas, enebros, cedros y arbustos como  jaras retamas y romeros.

También en las flores: Amapolas, claveles rojos, rosas, margaritas, malvas, tamarillas, madreselvas, la flor del espino, jazmines, lilas, espliegos, geranios y azucenas.

Exaltaciones características del autor

A la PRIMAVERA, como estallido colorista y vivo de la Naturaleza:

-Uno siente que la primavera es, precisamente, esa muchacha que lleva juventud y vida cuando pasa ondulando de azul el camino de Montalejos.

-No sabes lo hermosa que está la primavera por este cuerpazo de tu Piluca.

-Aunque la primavera vuelva con sus tallos de esperanza y los gorriones sigan colgando sus nidos en el cerezo nadie sabrá de la inmensa soledad de un  espantapájaros.

-Sobre la soledad de la plazuela comienza a pasar la primavera.

-Cuando era joven contaba el tiempo por los empujones de las primaveras que me cubrían de flores blancas y bellas.

-(De “Reflexiones de un cerezo llamado Cecilio”: Pagaría con flores cada cántaro de agua, y luego pintaría el cielo de rojísimas cerezas, para que el azul fuera aún más bello y para alegrar la primavera a todos los pájaros del valle.

-Se llamaba Rosa  y era bonita como las rosas de nuestro patio que le cedían su nombre, o quizás fuese ella la que embellecía de primavera a los rosales que enmarcaban la puerta de casa.

Primavera de los enamorados que se anudan  junto al tronco de un árbol.

-Contemplar el revuelo de las golondrinas que  volvían anunciando la primavera.

-Tampoco en el Valle de los Cerezos hubo valle, ni cerezos que pintaran de rojo la primavera.

-Un canario llena el patio con su bella melodía anuncio de la primavera.

*PROFESIONES RURALES, encarnadas en la maestra de aldea:

“Nadie como la maestra sentirá tan angustiosa la soledad de la aldea. Pocas veces debe sentirse el corazón de una mujer tan desvalido como el de esa maestra, desvelada en la encogida en la encogida soledad aldeana. Nadie como ella sentirá   tan angustiosa esa soledad, ese temblor del candil que se apaga, de las sombras fantasmas…

OBSESIONES particulares

Dos conceptos o situaciones vitales aparecen con relativa frecuencia a lo largo de la obra, siendo una característica que denota   el ánimo del autor:

*Poeta sin rima

*Viejo aún demasiado joven

Y sobre todo, de forma obsesiva utiliza el color azul para teñir de este color singular muchos de sus relatos:

Color azul: sensibilidad poética:

-Motas oscuras sobre el azul.

-Viste un traje azul.

-Bicicleta azul.

-Pijamas de color azul claro.

-Los almendros apuntan la primavera bajo un cielo azul.

-Colina azul.

-Rayando el azul.

-Tenemos por alma el azul de un trozo de cielo.

-Camisa azul.

-Blusa azul.

-Echando a volar las palomas de su fantasía allá por donde va de azul….

-Volutas de humo azules y grises, al solano de la atardecida.

La gran metáfora de todo el  libro, puede resumirse en esta frase: solo el amor puede concentrarse en la primavera y resguardarse bajo un techo azul:

BAJO AQUEL TECHO AZUL CRECIERON MIL PRIMAVERAS Y LA VIDA SE HIZO ESPERANZA.

Finalmente, su tesis principal en la primera parte del libro es la propia del beatus ille (Qué descansada vida la que huye del mundanal ruido), encontrando   la PAZ EN LA NATURALEZA:

 Al pasar por un puente de arco a piedra seca, rústico como bello, expresa:

 Es grato sentarse aquí  en el pretil y contemplar la limpia transparencia del agua con su relajante rumor  de río y sentir  el latido vital de los pájaros y de las hojas rozando apenas este silencio, que se oye,  mientras se respira una bocanada de paz que   le hace a uno sentirse como más humano…

Y disfrutar de cosas sencillas como una bocanada de aire limpio, una mañana de sol, la contemplación de un tallo verde, el revuelo de un pájaro, caminar sin rumbo, sin prisas, etc…respirar el silencio…o el aprecio por la vida del campo: el aroma del espliego, la vistosa madreselva, el revuelo de los pájaros, el cambiante colorido de un atardecerla transparencia de un arroyuelo, el aroma de un humilde tomillo o la bocanada de un aire suelto…

Los relatos de la segunda parte tienen un corte muy diferente, según el propio autor están inspirados y dedicados  a la vez a personajes populares, colectivo de mayores, que le salieron al camino, gentes sencillas de estar por casa, que tienen un lenguaje peculiar:

Diálogo entre el tío Joselón y Norberto por culpa de unas ovejas que pacen donde tienen:

-Pero hostias, Norberto, ¿ande vas tú con ese trasto que hace más bulto que tú, a cazar gambusinos?

–No des un paso más…o echas tu ganao de mi pirigallo, o la de esta tarde va a ser nombrá…

O también… el habla  peculiar del pastor Candelario:

–Que güenas nos dé Dios a la güena gente, por más que no  son mu güeñas, pos noviembre ya pal gato. ¿Qué señá, maestra, barrunta el tiempo? pos paece que se acerca a los tizones….

Los protagonistas  de los relatos encarnan  hazañas de juventud, trasladando al lector situaciones  decadentes del ser humano, como el   deterioro de la vejez, el abandono de las fuerzas jóvenes, o la soledad, sin cargar el acento en una tristeza irremediable, mostrando en cambio, con frecuencia cierto gracejo, picardía…incluso humor, como “Las gafas del muerto”.

El cojo del Acebillo – Ancianos al carasol –  El jarro del tío Chispas…etc. Aparecen envueltos en una sencilla vida que raya incluso   la pobreza material, pero cuyos personajes se agrandran moralmente, todos ellos ofrecen una estampa retrospectiva de la vida rural, de una España adusta, anclada en la escasez.

No puedo dejar de expresar mi predilección por el titulado “Las mozas del tío Cecilio”, teñido de humor picarón y tragedia agazapada, con los maquis y la guardia civil a unos metros en la misma casa y las mozas protagonistas de una  heroicidad tragicómica que podría haber desencadenado un drama popular.

Sería muy larga y extensa la exposición de una crítica exhaustiva de este libro extraordinario y singular, no es posible en este sencillo trabajo, que pretende rendir homenaje y consideración a un autor Aurelio Yuste Valero, al que el destino me ha concedido la dicha de conocerlo personalmente e identificarme, con su prosa marcada a buril castellano poética y explosiva a un tiempo.

Cuando alguien como un servidor, apasionado del lenguaje, es capaz de quedarse embelesado leyendo y releyendo una y cien veces esta frase lapidaria:

RAMBLIZO HUNDIDO EN EL BARRANCAL BOSCOSO

o caminar, como Aurelio, entre el BROZAGAL SEQUIZO de la vida …es señal de que el cielo ha bajado a visitarnos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reseña de La molinerilla pecosa y otros relatos por Juan Clemente

2 pensamientos en “Reseña de La molinerilla pecosa y otros relatos por Juan Clemente

  • 13 octubre 2020 a las 02:36
    Enlace permanente

    Gracias por compartir esta reseña, aunque el autor me es desconocido, definitivamente ha despertado mi interés por leer sus relatos. Me encanta el contraste observado entre la poesía de sus palabras y el lenguaje popular, que creo que son dos elementos muy importante en esta clase de escritos cuando se quiere contar una historia ambientada en el campo.

    Una pregunta, si no es molestia, ¿el libro se puede comprar en línea?

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