Llega a mis manos la novela Un puente de Peulla de Eloy Gayán Rodríguez un hombre ovetense, abogado de profesión que escribe esta joya para el deleite de las letras y los sentidos.

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Me encanta observar cómo al comienzo de los libros, los autores dedican sus primeras páginas a expresar lo que sienten hacia sus seres queridos a modo de dedicatoria. Y en este caso y en primer lugar sus palabras van hacia Isabel y Mariola.

El protagonista de esta historia es un hombre arquitecto de 32 años, del que en ningún momento conocemos su nombre, pero sí sabemos lo que siente y los objetivos que tiene a lo largo de la novela.

Si hay algo que me ha tocado la fibra sensible es la forma de escribir de Eloy. Letras traspasadas a la ficción, pero con un ritmo en poesía sublime y enriquecedora que hace que te sientas transportado a los sentimientos y emociones que derrocha de principio a fin Un puente a Peulla.

Cómo empieza la novela y dónde nos ubicamos

Nos encontramos en el año 2016 y es nuestro narrador (que vive en Sevilla) quien recibe una carta con un matasellos de Chile firmado por Beltrán Torres, un antiguo compañero de trabajo que solicita su ayuda.

De momento se nos empieza a hablar de dos poblados llamados Petrohué y Peulla en los que está basada principalmente la novela. No sé si su autor habrá visitado esos lugares en Chile, pero lo que sí sabemos es que te transporta a un lugar con mucho amor y mucha energía. De Peulla sabemos que es un lugar en el que el tiempo y el pensamiento se detienen.

Nuestro narrador se traslada a Chile a visitar a su amigo y durante el trayecto en avión podemos conocer sus inquietudes en cuanto a la arquitectura y los sentimientos por los que se siente atrapado en esos momentos tan cruciales.

Personajes de Un puente a Peulla

En los personajes tenemos la antítesis con los personajes masculinos de la novela, si en Beltrán conocemos a un personaje impertinente e inmaduro, en el narrador nos encontramos a una persona reflexiva, sentimental y que se deja llevar por sus emociones. Tiene el afán de ayudar y de resolver todo lo que esté en su mano.

Aylin es la figura femenina, es una camarera de hotel que ha desaparecido y es un amor que tuvo Beltrán. Tenemos también al padre de Aylin, Pedro Barrientos, un personaje más despreciable por su carácter y por otras cosas que conoceréis al ir leyendo la novela. Sin embargo, es un personaje que siempre tiene un libro entre las manos y disfruta con la lectura.

Otros personajes secundarios son Aroldo y Trinidad.

Me ha llamado la atención también ese guiño a la importancia de la lectura, ya que casi todos los personajes de la novela aparecen leyendo en algún momento de la misma.

“No olvido que los paisajes están definidos por sentimientos, por sensaciones; por todo aquello que deseamos contemplar o que, en ocasiones, creemos ver”

También hay que hacer mención especial al cuidado que transmite a la naturaleza y a los paisajes de la zona.

La misión del narrador

Es nuestro narrador el que tiene la difícil función de mediar entre Aylin y Beltrán, de encontrar los puntos de unión entre ambos y de recuperar a ambos la creencia en ellos mismos con la construcción de un puente. Pero tú, lector, averiguarás el tipo de puente al que se refiere nuestro autor.

Aylin también es un personaje que sufre constantemente las amenazas de su padre y necesita creer en ella, para alcanzar y dar a conocer lo que lleva dentro. Nuestro narrador también siente momentos de soledad que son descritos también con una vena poética no antes conocida.

“No hay nada más resbaladizo que los sentimientos que frustran las relaciones imposibles”

Un puente a Peulla, es un grito al amor, a la libertad y a los sentimientos que se nos muestra a lo largo de la misma. Tenemos continuas reflexiones a lo largo de sus 154 páginas al amor y a lo más bonito al interior de cada uno de nosotros. Y es entonces cuando Aylin saca a relucir lo que esconde detrás de ella, el arte y el amor en libertad que nunca se le dio. A emociones que tiene dañadas en su interior como la traición y el abandono.

A través de los libros de Beltrán conocemos la etnia mapuche y su cultura y un poblado llamado Chiloé que es otro escenario mágico en los que Eloy nos ubica dentro de la novela para llegar a una figura controvertida como es Crisóstomo Saravia un jesuita que va a afectar negativamente a Pedro Barrientos.

Y conforme vas llegando al final de la narración va ganando fuerza la libertad, el arte y la liberación de los sentimientos que han estado atados. Y es cuando te encuentras con frases tan bonitas como la que muestro a continuación:

“El amor protege, acaricia como los rayos del sol, y permite que germine el colorido que la vida merece”.

“Los arrastro con las escasas fuerzas que me quedan, en compañía del silencio que me impide gritar, como en los sueños de la noche, al tiempo que las burbujas encapsulan mis palabras”

 

Acabamos con un epílogo que el autor trata también con especial cuidado y en el que el narrador tiene una misión muy particular tras la finalización de su misión en Chile. Quizá es probable que tengamos segunda parte de Un puente a Peulla.

Su nota final dedicada al fruto de la lectura y empleo de la detallada obra de Adalberto Salas El mapuche o Araucamo, Madrid 1992, en el que se ha inspirado en parte para los lugares, cultura, etc de Un puente a Peulla.

 

 

 

Reseña del libro Un puente a Peulla de Eloy Gayán

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Editado en Alicante por Eva María Galán Sempere
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