Conocí a José Luis Molinero a través de Gonzalo Giner y desde el primer momento supe que tenía que echarle una mano en la difusión de su novela, ya que él fue el encargado de formar la Biblioteca de IFEMA y me pareció una labor de alabar y de darle su reconocimiento ahora como escritor.

Hoy soy yo la que habla de él para contaros lo que me ha parecido su novela La isla de los habitantes sin nombre. Una novela dedicada a JRAMM y en el que el apartado de agradecimientos nombra de manera anónima a los pacientes y sanitarios que atendió y con los que estuvo trabajando. De cómo se le ocurrió la idea de formar una biblioteca y de que JUNTOS todo se consigue mejor.

“El camino te viene ya marcado por las elecciones de tu pasado”

He de deciros que fue una novela que llamó mi atención desde las primeras páginas y es que la forma de adentrarnos en ella ya es curiosa. Sabemos por su índice que es un libro dividido en cinco partes y en el primero ya se nos ubica en una isla y en el año 1962.

Un hombre despierta y el primer rasgo que conocemos de él es que tiene la mente en blanco, una pulsera en la mano derecha y no recuerda nada. De momento sabe que está solo pero al poco tiempo se dará cuenta de que no. Se encuentra con una mujer que está igual que desorientada que él. En esos primeros momentos de lectura ya te sientes contagiado por la angustia de sus personajes y de la impotencia de la situación que están viviendo. Es grandioso cuando un escritor te hace adentrarte tanto en su novela que puedes sentir lo que están viviendo sus personajes por lo menos a mí me ocurre.

El escenario es dantesco, pero nos encontramos en un lugar paradisiaco y es el autor el que de momento los coloca y les da un poco de respiro al encontrarse un hotel de cuatro plantas, vacío y abandonado en el que tras adentrarse en él e investigar un poco, abren un ropero y les cae encima ropa y comida.

“Hay que aprender a vivir disfrutando lo bueno y aceptando lo malo”

José Luis te va llevando de la mano de un relato en el que no sabemos cómo va a continuar porque de primeras son dos personas que se encuentran desnudas en una isla y sin nada para comer y beber.  Me ha hecho que pensar esta parte para saber de lo que poco que necesitamos para sobrevivir. Ahora sus personajes están vestidos y han comido y ahora es el momento de que se conozcan, sin prisas y sin estrés. Relajados sin recordar el pasado ni sus vidas. Como Adán y Eva en el paraíso. ¿Quién no desearía alguna vez estar en una isla de esas características?

Una aventura sin precedentes en los que más adelante averiguaremos de que se trata. La novela está escrita a modo de diario. Entre los que destaca el diario de Andy Ramos (Sol) y del Doctor Donald E. Cameron.

“Sin riesgo no hay dolor, pero tampoco felicidad”

Los nombres de los personajes también se envuelven en magia, porque al no recordar cómo se llaman, van a ser ellos mismos los que se los pongan utilizando nombres relacionados con la naturaleza. Así que sabemos que sus primeros actores se llaman Luna y Sol. Me llama la atención la introspección que realiza José Luis hacia el mundo interior a través de estos personajes. Es momento de disfrutar del aquí y ahora y eso es precisamente lo que hacen porque no saben nada más.

Pero parece que en la isla no están solos ya que al ratito de estar leyendo ya sabemos que Luna y Sol se han encontrado huellas humanas. Y aparecen otros más a los que conoceremos como Estrella, Astro, Océano, Mar, Arrecife y Roca en el que deben acordar unas normas para juntos superar esta etapa.  Lo que hace tan bonitos estos nombres es que cada uno de los nombres va asociado con el carácter de su personaje o la visión de ellos mismos y con la naturaleza que les rodea.

Al avanzar nos damos cuenta que de repente, esta historia empieza a entremezclarse con un proyecto de investigación de la CIA en el que se está trabajando y en el que van a estudiar el comportamiento del ser humano a través de estas ocho personas con el fin de a través de pacientes mentales y esquizofrénicos curados, tratan de desarrollar la manera de borrar de manera existencial sus mentes y reconstruir su psique por completo durante tres meses.

Sé de manera fehaciente que José Luis se ha documentado muy bien en este apartado.

“La vida no es tan larga sino un cruce de caminos, una sucesión de historias, que te llevan al final predestinado al que te corresponde y al que llegarás por mucho que intentes escapar de él”

En la oficina de la CIA suena la música de Lenny Welch y me paro aquí porque me gusta cuando los escritores citan música en sus novelas porque quizá tiene que ver con sus gustos musicales. Y también sabemos la época histórica que estamos viviendo, porque sabemos de la existencia del Muro de Berlín y estamos en vísperas de la Guerra Mundial. Así como con el régimen de Fidel Castro. Lo que da la vuelta a la novela es que uno de los habitantes de la isla tiene relación con uno de la cúpula de la CIA.

Es curioso cómo de repente de un paisaje paradisiaco y de un momento en el que se empieza a mirar para dentro, aparece esta situación en la que nos deja desconcertados en la lectura. Es muy llamativo que el escritor tuviera la experiencia citada anteriormente porque en fragmentos de la narración la delicadeza de cómo trata a alguno de sus personajes y las cosas que les ocurren pienso que es de alguna historia que vivió en IFEMA.

“La conciencia es el juez más despiadado, implacable e impertinente que uno se puede encontrar”

Y por lo que veis hay dos partes bien diferenciadas que se van a ir sucediendo. Es una novela que expresa muchas emociones durante, mientras y después entre las que podría nombrar la desesperanza, el abatimiento y la resignación que José Luis las maneja con excelente maestría.

A través de la novela se te hace reflexionar sobre los errores del pasado y las nuevas oportunidades y de que hay que vivir la vida, así como de lo poco que se necesita para ello. Al igual que la importancia del interior de cada uno.  Es una introspección a mirar dentro de cada uno de nosotros.

Se tratan temas históricos como la guerra con Cuba en la que nos adentramos en la segunda parte y sin nombrar la Crisis de los misiles en Cuba en la que se vio afectado EEUU, la Unión Soviética y Cuba.  Y un mandatario Fidel Castro. Nos adentramos en territorio cubano y empieza la persecución y un cambio en la novela en el que ya no va a gustar tanto. Viene el dolor, la revolución y las historias que envuelven y, sobre todo, de la historia de Alejandro.

Llega un momento en el que parece que has perdido de vista a los personajes que se encontraban en la isla, pero no es así porque hay una historia detrás de lo que está sucediendo, pero quiero que lo descubráis vosotros.

“Un golpe de mala suerte puede hacer que todo cambie de un día para otro”

Mención especial a los libros e épocas literarias que se nombran en el libro. El Siglo de las Luces, y a Alejo Carpentier. Me gusta cuando se refleja en la ficción las novelas o personas literarias que vivieron en la época en la que se está sucediendo la novela.  Un guiño siempre a la literatura.

Acercándonos al final del libro en el que la ciudad ahora donde nos encontramos es en EE.UU.  y es momento de tratar la conciencia, el aprendizaje de la vida, el destino y de cómo disfrutar la vida (que se nos presenta en el capítulo 25). Un final trágico y a la vez esperanzador de lo que debemos aprender y tomar como importante en la vida.

 “Nuestro destino nunca es un lugar sino una nueva manera de ver las cosas”

Ya en la quinta parte de La isla de los habitantes sin nombre se nos habla de Madrid en la actualidad. Parte que creo que ha querido dedicar a su gente. Y en el que se nos hace una reflexión sobre el aprendizaje de la vida y en el que el amor también juega un papel importante en esta historia.

Para acabar con una frase de Haruki Murakami que me ha encantado “El destino se lleva siempre su parte y no se retira hasta obtener lo que le corresponde”.

Acabamos con un epílogo en el que el autor nombra a Fidel Castro y encontramos una nota del autor en la que nos cuenta cómo elaboró el final de su novela y anima al lector a que compartan con él las inquietudes de la lectura de su libro.

Es un libro que nos hace reflexionar sobre las casualidades, que no existen y que todo sucede por algo.

¡Enhorabuena José Luis! Una gran labor

 

Reseña del libro La isla de los habitantes sin nombre de José Luis Molinero
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Editado en Alicante por Eva María Galán Sempere
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