Para la mayoría de las personas en el mundo, solo con escuchar el nombre de Venezuela, se le estremece el cuerpo y es encerrada en un grupo de países en los que “no existen” valores, respeto o educación; así como la delincuencia desatada que se refleja a diario en los noticieros de todo el territorio mundial.

Como Venezolana emigrante, rescataré en esta oportunidad, grandes cualidades que aún guarda el país que me vió nacer, donde recibí mis estudios y ese rincón del planeta donde pude desarrollarme como profesional y ser feliz a ratitos. Esta vez no se trata de seguir poniéndole sal a las heridas; es la oportunidad de ver lo bueno que nos ha dejado Venezuela.

En general, los venezolanos somos personas alegres y dicharacheras; le buscamos la gracia a todo, incluso a situaciones negativas de la vida cotidiana, cosas que, inclusive para ciudadanos de otras partes del mundo podrían significar un desastre total. Para el año 2015, Venezuela aún figuraba en el puesto número 23 del informe anual sobre la felicidad (Ranking Global de Felicidad).

Si bien el fenómeno de la alegría se ha disipado poco a poco por la situación política del país Sur Americano; aún el venezolano de a pié, trata de sonreír frente a las adversidades. Si debe hacer fila para poder adquirir combustible para su coche, pues lo espera con calma, encienden los equipos de música y terminan haciendo una fiesta durante la espera.

Para el venezolano nunca hay puertas cerradas y menos si se trata de un vecino; en un residente cercano, se termina teniendo más que un amigo, un hermano, al que tus hijos le pedirán la bendición, llamándoles tíos. Un vecino termina siendo parte de tu familia sin mayor complicación.

“Donde comen uno, comen dos, tres y hasta cuatro”, típico dicho del venezolano; y esto sin importar la necesidad alimenticia que tenga la familia, nadie se va sin comer. Las mesas son grandes, para poder compartir entre familia, vecinos y amigos allegados; no es necesario tener una fecha específica para celebrar, el simple hecho de estar en pié y con salud, es un motivo de celebración para los venezolanos.

El congeniar y ser afable con otros, es una de las principales características de quienes nacen en este país Latinoamericano. El compañerismo y la amistad es parte primordial de su personalidad; en general el venezolano que sale de su tierra, trata de encontrar esta hermandad, la cual en muchos casos, no es posible, debido a las diferencias entre culturas.

Sin embargo, mis coterráneos, donde quiera que van, tratan de agradecer y ser agradecidos, dejando algo de nuestra cultura; bien sea en al ámbito culinario, cultural y social… así es el venezolano.

Radiografía de un venezolano por Fabiola Maldonado Mastrojeni
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Editado en Alicante por Eva María Galán Sempere
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