En Venezuela, existen diferentes costumbres, tradiciones; y si hablamos de la navidad, para el venezolano ésta época del año comienza en octubre. Y es que es muy normal que a inicios de ese mes, se comiencen a ver los primeros destellos de luces por las calles y se empiecen a escuchar los cánticos típicos de la época decembrina.

Las gaitas y los villancicos, es la música más tradicional de las navidades; las gaitas es una música que lleva instrumentos de cuerdas y percusión;  el tambor, marca el ritmo de estas canciones, que en general llevan letra inspirada en Venezuela (Cuando voy pa` Maracaibo). En las escuelas se hacen concursos de gaitas desde la primaria, para incentivar el amor por la música tradicional, el trabajo en equipo y para darle un toque más especial en las navidades.

Los árboles de navidad se ponen el primero de noviembre y se quitan casi en carnavales; el tradicional nacimiento, es sin duda, una de las decoraciones más importantes para los nacidos en este país caribeño. Es común que a las 24:00 en punto, se coloque el niño Jesús dentro del nacimiento, para reflejar que acaba de nacer el niño Dios. Se cantan algunos villancicos frente a la decoración y los más pequeños se van a dormir, para esperar los regalitos, que les traerá el niño Jesús.

Sí, tal como lo habéis leído, para el venezolano de a pié, quien trae los regalos no es papá Noel, ni Santa; las sorpresas son preparadas por el niño Jesús justo al momento de su nacimiento; el día 25 de diciembre, los niños corren a ver que les ha dejado el niño bajo el arbolito de navidad, o junto el nacimiento.

Lamentablemente, con la situación del país Latinoamericano, muchos de los pequeños no reciben nada el día de navidad; pero la mayoría ha aprovechado la oportunidad para dar algún capricho de dulce o de comida especial, para que esta época del año, no pase por debajo de la mesa (dicho típico en Venezuela, cuando no se puede celebrar algo).

Las tradicionales “Hallacas”, la comida más representativa para los días más especiales de diciembre; son verdaderamente una mezcla de todo lo más delicioso que puede existir. Es parecido a un tamal, relleno de un jugoso guiso con tres tipos de carnes, aceitunas, alcaparras; cubierto con una capa fina de harina de maíz, envuelto en hoja de plátano… en fin, “una delicia para el paladar de quienes nacimos con el tricolor venezolano”.

El 24 y 31 de diciembre, las familias se reúnen, para celebrar las navidades; en alguna casa podrá haber un poco de vino, refrescos; así como en otras, quizá solo un cacho de pan para llevarse a la boca. Sin embargo, no todo es tan malo, pues la situación nos ha demostrado que no importa lo que tengas, sino con quien compartas el momento.

Llegan los Reyes Magos; los venezolanos en general no celebramos como tal su llegada, los acercamos en el nacimiento para que estén junto a Jesús. Algunos tienen la tradición de esperar dulces traídos por los Reyes; otros esperan algo de ropa. Pero en general, se traduce en un día especial en el que los Reyes Magos lograron llegar hasta el niño Dios para darle sus presentes.

Como saltar de las navidades a los Carnavales…

Pues la verdad es que es muy fácil; para nosotros casi todo va junto, poco antes de esta festividad, hemos recién quitado el árbol de navidad y hemos pasado a jugar con agua y globos. Actualmente, hay muchos lugares del país donde no llega el agua, pues el servicio no funciona del todo bien. Pero, esto no es impedimento, para que el venezolano disfrute a lo grande de los carnavales.

En las calles se pueden ver a los más pequeños disfrazados con material de desecho y con trajes maravillosos confeccionados en casa; por otro lado si no hay agua, pues no pasa nada, porque los más grandes esperan a la lluvia para jugar al carnaval de una forma improvisada, pero sin hacer daño a nadie.

Mis abuelos me decían de pequeña; “báñate con agua del tejado, para que tu piel se conserve y nunca lleves arrugas”, entonces era justo lo que hacía yo para esos momentos en carnavales. La verdad es que las arrugas salieron igual y la piel ha seguido su curso, pero cada vez que puedo, disfruto de un baño de agua de teja.

Con el frío de la primavera de acá en Galicia, creo que este año próximo, 2022, no podré darme el baño anti arrugas que mi rostro necesita. Sin embargo, os prometo que tan pronto llegue el verano, me permitiré “bailar bajo la lluvia”.

Venezuela y sus costumbres… por Fabiola Maldonado Mastrojeni
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Editado en Alicante por Eva María Galán Sempere
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