Hoy tengo el placer de compartir con vosotros una entrevista cargada de sensibilidad, verdad y amor. María, autora del poemario Desde el alma, nos abre las puertas de su mundo interior a través de sus versos, surgidos no de la pretensión literaria, sino del impulso genuino de recordar, sanar y conectar. Sus poemas, que nacieron en redes sociales y fueron moldeados por vivencias personales y por el reencuentro con su yo universitario, componen un viaje emocional que ha tocado a muchos lectores.
En esta conversación, María nos habla del amor en todas sus formas, de cómo la poesía llegó a su vida sin buscarla y de la vulnerabilidad que se transforma en fortaleza cuando se comparte desde lo más profundo. Su historia es también un homenaje al poder de las letras como refugio, como terapia y como forma de expresión.
Os invito a descubrir la voz sincera de una mujer que escribe desde la experiencia y con el alma en cada palabra.
María, ¿qué te inspiró a escribir Desde el alma? ¿Hay alguna experiencia personal detrás de estos poemas de amor? La verdad es que los poemas que componen este poemario los empecé a escribir sin un propósito de que saliera un libro. De hecho, los publicaba en redes como fruto de un recuerdo por una experiencia que dio un giro a mi vida de entonces. La inspiración primaria fue mi reincorporación, después de muchos años, a la universidad en un máster de Estudios Literarios. El reencontrarme con la joven universitaria que fui fue, de alguna manera, mi inspiración.
Sí, claro que en la mayoría me basé en la experiencia, pero no en una específica, sino en varias experiencias que recordaba. Mis recuerdos venían de un tiempo en el que no había ni redes ni nada de lo que hay hoy, y por esa razón traje experiencias mías del pasado al presente mediante la publicación en redes.
¿Cómo definirías el amor que expresas en este poemario? ¿Es un amor idealizado, real, doloroso, esperanzador? El amor que aparece expresado en los poemas tiene sus fases y, como todos los amores, en cada poema se acoge más a una u otra definición, pero lo que yo realmente quise cuando decidí convertirlo en libro fue conectar con los lectores y lectoras. Es un hecho que todo el mundo ha estado enamorado alguna vez y ha vivido un amor con cada uno de los adjetivos que enumeras y que están englobados a lo largo de todo el libro.
¿Hay algún poema en Desde el alma que consideres especialmente representativo o que te haya resultado más difícil de escribir? Representativo como tal no hay ningún poema, pero sí hay uno al que le tengo especial cariño por la repercusión que tuvo. Me refiero a Algo pendiente. Ese poema lo escribí durante el confinamiento pensando en las parejas que tenían que estar separadas. Tenía una amiga en aquel entonces que acababa de empezar una relación estando muy enamorada y lo pasaba mal. Ella no escribe y es muy diferente a mí, pero creo que fue su historia el germen de ese poema que escribí porque empaticé con ella; y por supuesto, se extendía a miles de parejas en la misma situación. La repercusión por redes fue muy satisfactoria para mí. Se compartió de una manera asombrosa e incluso un joven escritor mexicano hizo un vídeo con el poema. Lo guardo con gran cariño.
¿Cómo fue el proceso creativo de este libro? ¿Escribías de forma espontánea o más reflexiva y pausada? Esta pregunta enlaza con mi primera respuesta porque yo soy más de narrativa y nunca pensé que llegaría a escribir poesía. No me veía capaz ya que, repito, siempre había escrito narrativa y me sentía colmada con ella. Mediante relatos, novelas e incluso mi vida personal se llenaba mi deseo de escribir, pero… la poesía tocó mi puerta, como he dicho, a partir del recuerdo.
Las primeras versiones que publicaba en redes sí las escribía de forma espontánea y me sorprendía el efecto que tenían. Mis seguidores me pedían que hiciera un libro de poesía y yo me sentía un poco perdida y sorprendida, hasta que pasado un tiempo en el que hacía (y hago) recitales con mi hijo sin tener entonces ningún libro publicado y había asistentes que me pedían que lo publicara, me decidí a sentarme frente a mis poemas, reflexionar y revisarlos para perder el miedo, crear el libro y… lanzarme con la poesía.
La poesía de amor puede ser muy diversa. ¿Qué buscas transmitir con tus poemas a quienes los leen? El amor es un sentimiento eterno e infinito que tiene mil formas de ser sentido y lo que yo quisiera es que mis lectores encuentren en los poemas uno de ellos o varios que les lleve a uno de los momentos, que todo el mundo tiene, de ese amor que alguna vez sintió. Los poemas son de amor pero en ellos cabe cualquier tipo de amor: presente, pasado, un recuerdo. Lo que quiero es eso: que cada lector y lectora se encuentren en un poema. Por fortuna tuve una experiencia en un recital en la que un asistente se vio tan identificado que se emocionó y me pidió por favor que lo publicase. Hoy es un gran amigo.
¿Crees que escribir sobre el amor también es una forma de conocerte mejor a ti misma? ¿Qué has descubierto de ti en este camino? Bueno, escribir en sí es una forma de conocerme mejor a mí misma. Yo llevo escribiendo toda la vida y ya forma parte de mí. De hecho, la entrada de la poesía a mi vida me gustó pero todavía hoy me da un poco de miedo.
Lo que descubrí en mí escribiendo poesía fue que también existía la vía poética para mí, y también descubrí que siempre que escribas la puerta de la poesía está abierta. También me refugié en la poesía intercalada entre textos narrativos durante mi quimioterapia. Fue un modo que me ayudó mucho durante mi enfermedad como me ayudó en mi reencuentro con la universitaria que fui. Fueron dos épocas seguidas, muy diferentes entre sí como lo son los poemas de ambos libros, pero en las que la poesía, la síntesis de emociones en verso, me ayudó bastante. Descubrí una nueva faceta en mí aunque siempre priorizaré la narrativa.
En tus poemas, ¿hay algún recurso o imagen poética que te guste usar especialmente para hablar del amor? La verdad es que yo, siempre que escribo, me gusta recurrir a la comparación y a la metáfora y, por supuesto, lo utilicé también en mis poemas, pero no tengo nada específico que me guste en mis creaciones ni de amor ni de otro tema. Al escribir poesía o narrativa yo doy rienda suelta a lo que siento. De ahí el título y luego en la fase de revisión es cuando me doy cuenta de los recursos que he utilizado, pero, es espontáneo.
¿Cómo influye tu relación con la amistad en tu poesía? ¿Alguna vez mezclas amor y amistad en tus versos? Por el momento la amistad, que tengo la fortuna de sentirla con muchas personas, no me ha incitado a escribir poesía, pero en textos de narrativa me es más fácil. Nunca he mezclado el amor y la amistad porque, ya te digo, mis dos poemarios son específicos: uno de amor y el otro del tiempo de mi enfermedad, pero a la hora de escribir, todo lo que vivo y siento me influye.
¿Qué papel juega la vulnerabilidad en tus poemas? ¿Te sientes expuesta cuando los compartes con otros? A decir verdad, la vulnerabilidad a la hora de escribir es esencial. De hecho, en mí representa un factor imprescindible, pero no porque recurra a ella, sino que es parte de mí. Este matiz vulnerable de mi personalidad es esencial a la hora de crear porque soy así y la mayoría de las veces forma parte de lo que escribo.
No me siento expuesta cuando comparto lo que escribo porque no lo hago pensando en la respuesta de los demás sino como esa parte de mí que necesita salir en versión literaria. Es algo que llevo muy dentro y desde siempre. Verme expuesta sería ir con temor por la vida por mostrarme como soy.
Desde tu experiencia como amiga y poeta, ¿qué consejo le darías a quienes quieran expresarse a través de la poesía pero no se atreven? Mi consejo es que se dejen llevar por las letras, por lo que les pida el alma, sin pensar ni en repercusión ni en la opinión de los demás. Escribir es siempre una terapia y quien desee hacerlo mediante la poesía que lo haga sin esperar nada y después, poco a poco, se deja reposar el trabajo, se revisa, se ve de otra manera y ahí quizá quieres publicar y compartirlo con los demás, pero mi primera recomendación a quien quiera escribir es que lo haga sin miedo, sin perjuicios. Recurrir a la escritura o creación siempre constituye un gozo para el alma, y siempre, siempre ayuda.
¿Hay algún autor o autora que haya marcado tu estilo o que te haya inspirado para escribir Desde el alma? No, no hay un autor o autora que me haya marcado en la poesía específicamente, pero he de hacer mención especial a autores de los que he bebido y me encantan como Mario Benedetti. Me parece un estilo en contacto plenamente con el lector y eso es lo que yo quería y quiero. De hecho tuve la fortuna que de uno de los poemas, que en su momento publiqué en redes, uno de mis profesores del máster, José Carlos Rovira, me dijo que uno que había leído, A Literatura, le parecía de Benedetti. Por supuesto fue todo un halago para mí. En mi otro poemario hay algún poema bebido de Lorca.
¿Cómo ha cambiado tu manera de escribir poesía desde que comenzaste hasta ahora, especialmente en temas de amor? Pues no escribo poesía por el momento. De hecho tengo dos novelas entre manos. Una la estoy rehaciendo y la otra es nueva completamente. No son de amor y, no lo sé, pero por el momento no creo que vuelva a escribir poesía de amor. La verdad es que la poesía responde o respondió en mí a una necesidad muy íntima y no siempre tengo esa necesidad, y la que sí tengo la calmó con mi narrativa. Ahora bien, escribir mis dos poemarios me supuso una catarsis en mi vida literaria.
¿Qué esperas que sienta el lector al recorrer las páginas de Desde el alma? Amor, amor y amor, deseo de enamorarse si no lo está o los recuerdos de cuando lo estuvo e incluso del dolor cuando se fue, porque también hay poemas para esa fase, inevitable en cualquier amor. Espero que leyendo Desde el alma conecte con ese maravilloso sentimiento que está a disposición del ser humano y sienta amor, amor a raudales.
¿Tienes en mente futuros proyectos literarios o poemarios? ¿Seguirás explorando el amor o te gustaría abordar otros temas? Sí, como he dicho, tengo entre manos dos novelas. Una es histórica, lo que lleva mucho trabajo de investigación en el que ya estoy, y la otra es una de las primeras novelas que escribí y que por diferentes circunstancias no le di salida. Esa es más fácil para mí porque lo que hago es revisar ya que el tema lo tengo del principio al fin. La verdad me está gustando mucho reencontrarme con esa que fui y cambiar, sobre todo cambiar la forma porque yo ya no escribo así. Soy mucho más cuidadosa que antaño como, me imagino, le ocurre a cualquier persona que escribe.
Los temas que abordo son otros alejados del amor específicamente, pero puede ser que aparezca en alguna de mis novelas. Escribir es como la vida; no sabes del todo qué va a pasar.
Por último, ¿cómo ha sido para ti compartir este poemario con amigos y seres queridos, sabiendo que muchas veces tus versos nacen desde lo más íntimo? Buena pregunta porque es difícil hacerlo si en tus letras te abres pero, si escribir es parte de ti y te sale del alma se ha de separar la creación, la literatura que se escribe, de tus sentimientos propios y de tu vida siempre y cuando desees compartir lo que escribes con los amantes de la poesía o… de la literatura misma. No es fácil hacerlo y en mi caso lo consigo porque amo mucho escribir y, aunque a veces fuera un arrebato, como la época poética, no puedo parar de hacerlo porque soy yo, es parte de mí…






