Reseña del cuento Iballa, corazón samurái de Juan Carlos Saravia López

Tras la bella portada del cuento Iballa, corazón samurái publicado por Círculo Rojo solo me quedan palabras bonitas hacia su escritor Juan Carlos Saravia López por la joyita que nos presenta dirigido para un público infantil/juvenil, pero con un mensaje que se deja leer entre líneas.

El autor nos deja una reflexión al principio sobre la ilusión de que nunca le abandone la imaginación y de siempre caminar hacia delante para posteriormente pasar a presentarnos a sus personajes con unas ilustraciones dignas de admirar.

De Iballa conocemos dónde vive, pero un viaje con su abuela a La Gomera va a hacerle vivir experiencias que nunca va a olvidar. El autor nos define las asignaturas que más le gustan en el colegio y a su íntima amiga Beniko, niña oriental de la que ya conocemos algunas de sus costumbres, así como su casa.

Nuestra protagonista se va de viaje y va a hacer un pacto con su amiga, escribir un diario ambas y luego contárselo todo y así van a hacerlo a lo largo de sus 60 páginas. Ellas se quieren mucho y deben disfrutar porque pronto estarán juntas.

La casa de la abuela se encuentra en el Parque Nacional de Garajonay y nos llega el olor a palo santo desde allí. La abuela Aregoma no es una abuela al huso es hippie y viste como tal, pero también cocina muy bien. Los acompaña a lo largo de este viaje Guaire un podenco rescatado de la protectora. Un guiño a su infancia quiero pensar porque en la mochila de Iballa aparecen Epi y Blas.

El disfrute de la naturaleza se siente en la narración junto a los Chorros de Epina y las leyendas que le rodean y los beneficios que obtienen las personas por beber de esa agua: salud, amor y fortuna. El autor aprovecha para contarnos el origen del parque natural y la historia de amor entre Gara y Jonay que une a la perfección con las estrellas del firmamento.

También el autor nos transporta a la Laguna Grande donde no crecen las plantas, solo hay piedras que esconden un misterio. Nuestras protagonistas suben al Teide y es momento también de escuchar el silencio.

La simbología rodea al cuento a través de mariposas y libélulas. Persiguiendo una mariposa, Iballa llega a un lugar desconocido donde va a vivir una experiencia maravillosa y única de solo 10 minutos y donde la mariposa se transforma en libélula. Allí es donde conoce a un anciano ciego llamado Satoru arriba del Monte Fuji y con el que disfruta de la ceremonia del te y en el que el autor aprovecha para contarnos los tipos de dulces que existen.

“Cada encuentro debe ser atesorado como algo único ya que podría no volver a repetirse”

Es momento de dar lugar a la espiritualidad en el que el autor a través de la narración nos hace reflexionar sobre valorar cada momento que vivimos. Es curioso que escuchamos al anciano hablando en plural y es porque incluye en su vida a las libélulas y nos cuenta lo que representan. Iballa queda fascinada con el aprendizaje y aprende una lección de la mano del samurái, que las libélulas siempre van hacia delante y que son símbolo de buena suerte.

“Disfrutar de cada instante del presente nos da salud para realizar el futuro con nuestros sueños y lograr que se hagan realidad”

A través de la película Kung Fu Panda se nos ofrece un regalo especial. Es momento de volver con la abuela y de empezar a escribir el diario para que no se le olvide nada y poder contárselo a su amiga querida.

En definitiva, un cuento para soñar junto a nuestras protagonistas y vivir grandes aventuras, así como una posibilidad de cambiar tu filosofía de vida de la mano de valores que se hacen notar como la familia, amistad, lealtad entre muchos otros.

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll al inicio