Hablar de emociones en la infancia no siempre es fácil, y menos aún cuando se trata de temas tan delicados como las altas capacidades, el trauma o el duelo. Sin embargo, la psicóloga Cinta González ha hecho de ello su vocación. Con una sólida trayectoria profesional, que combina más de 14 años como maestra y orientadora con su actual labor en un hospital de día y en consulta privada, Cinta acompaña a niños, familias y adultos en el reto de comprender y gestionar sus emociones. Su experiencia le ha llevado a especializarse en altas capacidades, trabajando tanto con los pequeños como con su entorno familiar y escolar para favorecer su bienestar emocional y académico. Fruto de esa sensibilidad nace su libro Toni aprende a decir adiós, una obra que busca ofrecer a los niños una herramienta cercana y accesible para afrontar la muerte y el proceso de despedida. En esta entrevista, Cinta nos habla de su trayectoria, de la importancia de la educación emocional y de cómo su experiencia personal y profesional la inspiró a escribir un cuento que ya está ayudando a familias, docentes y profesionales de la salud mental infantil.

Cintia ¿Cuál es tu formación y trayectoria profesional? Soy psicóloga con especialización en altas capacidades, trauma y gestión emocional. He sido maestra durante más de 14 años, pasando por las aulas hasta llegar a orientación, donde implementé programas de enriquecimiento para niños con altas capacidades. Actualmente, compagino mi vida laboral entre un hospital de día, donde trabajo con casos muy complejos que han sido atendidos previamente en el sistema de seguridad social durante un largo período, y mi labor como psicóloga independiente. A lo largo de mi carrera, me he enfocado en acompañar tanto a niños como a adultos en su desarrollo emocional, trabajando especialmente con personas que tienen una forma diferente de percibir y reaccionar ante el mundo, como aquellas con altas capacidades o situaciones de trauma.
¿Cómo llegaste al trabajo con la infancia y las emociones? ¿Qué te motivó a enfocar tu carrera en ese ámbito? Desde muy joven, empecé a estudiar educación social porque mi vocación por la atención a las necesidades de las personas comenzó a surgir muy pronto. Mi curiosidad y ganas de superarme me llevaron a seguir un camino de formación que pasó por magisterio, luego psicopedagogía y finalmente psicología. A medida que avanzaba en mi carrera, me di cuenta de la importancia de acompañar a los niños en su desarrollo emocional, especialmente en situaciones de vulnerabilidad. Además, entendí que la atención familiar desde una perspectiva sistémica es crucial, ya que no podemos abordar el bienestar de un niño sin tener en cuenta el contexto familiar y las dinámicas que allí se dan. En mi trabajo actual, la parte familiar juega un papel fundamental, ya que considero que es imposible ayudar a un niño sin involucrar a su entorno cercano y ofrecerles herramientas para mejorar su dinámica emocional y familiar.
Sabemos que también estás vinculada al trabajo con menores con altas capacidades. ¿Podrías contarnos en qué consiste tu labor con ellos? Mi trabajo con niños con altas capacidades se centra en acompañarles emocionalmente y ayudarles a gestionar las particularidades que su alta capacidad cognitiva puede traer consigo. A menudo, estos niños enfrentan desafíos tanto en el ámbito escolar como en sus relaciones interpersonales debido a la intensidad con la que viven las experiencias y emociones. Además, he trabajado con pacientes que han desarrollado comorbilidades, como el TOC o los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), que pueden surgir como consecuencia de la presión interna y las expectativas externas. Mi labor consiste en ofrecerles herramientas para gestionar la frustración, el perfeccionismo y la ansiedad que a menudo acompañan a los niños con altas capacidades. También es fundamental trabajar con los padres para que comprendan las necesidades emocionales y psicológicas de sus hijos y coordinar con el colegio para asegurar que el entorno educativo sea el adecuado para el desarrollo integral del niño, favoreciendo su bienestar emocional y académico.
¿Qué necesidades emocionales específicas detectas en los niños y niñas con altas capacidades? Los niños con altas capacidades suelen presentar una intensidad emocional que, en ocasiones, puede resultar difícil de manejar tanto para ellos como para los adultos a su alrededor. Esta alta intensidad emocional puede llevarles a sentir las experiencias de manera más profunda, lo que puede desencadenar frustración, ansiedad o incluso un sentimiento de soledad, ya que sus emociones se sienten más funcionales. Además, tienen una gran presión interna y expectativas externas muy altas, lo que puede derivar en perfeccionismo y miedo al fracaso. También es frecuente que experimenten ansiedad social debido a su dificultad para conectar con sus compañeros, ya que sus intereses y preocupaciones suelen ser diferentes. Otro aspecto fundamental es el perfil sensorial. Los niños con altas capacidades tienden a ser más sensibles a los estímulos sensoriales, lo que implica una mayor reactividad a sonidos, luces o texturas, lo que puede generarles malestar o distracción. Esta desregulación sensorial puede dificultar su concentración o aumentar su nivel de ansiedad. En mi trabajo, proporciono estrategias tanto a los niños como a sus padres. Una de las más importantes es regular el ambiente. Enseño a los padres cómo crear un entorno que minimice estímulos innecesarios y favorezca la calma, adaptando espacios, horarios y rutinas a las necesidades emocionales y sensoriales del niño. Además, les ayudo a identificar cuándo y cómo reducir las expectativas en situaciones de alta carga emocional, favoreciendo un espacio emocionalmente seguro para el niño.
¿Consideras que la educación emocional está suficientemente incorporada en los programas dirigidos a este colectivo? ¿Qué se podría mejorar? Aunque ha habido avances en la inclusión de la educación emocional en los programas educativos, considero que aún queda mucho por hacer, especialmente con los niños con altas capacidades. En muchos casos, el enfoque educativo sigue centrado principalmente en el rendimiento académico, dejando de lado las necesidades emocionales y sociales de los niños. Esto es particularmente relevante en el caso de los niños con altas capacidades, quienes, debido a su forma diferente de procesar y experimentar el mundo, requieren un enfoque más holístico que no solo tenga en cuenta su capacidad intelectual, sino también su bienestar emocional. A menudo, estos niños no encuentran espacios adecuados para expresar sus emociones o gestionar la intensidad de las mismas. Para mejorar, se debería integrar más la educación emocional de manera transversal en todos los niveles educativos, ofreciendo no solo estrategias para la gestión emocional, sino también apoyos en la construcción de relaciones sociales, la autoaceptación y la regulación sensorial. Es fundamental que tanto los docentes como las familias reciban formación específica sobre cómo detectar y abordar las necesidades emocionales y sensoriales de estos niños para asegurar su desarrollo integral.
¿Cómo surgió la idea de escribir Toni aprende a decir adiós? ¿Qué necesidad viste en tu entorno profesional o personal? La idea de escribir Toni aprende a decir adiós surgió a partir de las numerosas experiencias que he vivido trabajando con niños que atraviesan procesos de duelo, pero más específicamente por la cuestión de la muerte en sí y lo que preocupa a los niños a muy temprana edad. Como psicóloga y madre, me di cuenta de la falta de recursos accesibles que ayuden a los niños a comprender y gestionar este tema tan complejo de una manera adaptada a su edad y emocionalidad. En la sociedad, existe la creencia de que los niños no atraviesan depresiones o que hay que evitarles sentir todas las emociones, y esto es un error. Los niños también tienen emociones profundas y complejas que necesitan ser comprendidas y gestionadas. En el caso de la muerte, los niños suelen tener preocupaciones que, a veces, son difíciles de expresar, y este libro nació de mi experiencia personal con mi hijo, que fue lo que nos llevó a descubrir sus altas capacidades a los 4 años. Decidí crear este libro para ofrecer a los niños y a sus familias una herramienta emocional que les ayude a entender la muerte y a gestionar las inquietudes y sentimientos que genera, dándoles la oportunidad de expresar y comprender lo que sienten.
El duelo infantil es un tema complejo. ¿Qué fue lo más difícil de abordar durante la creación del libro? Lo más difícil de abordar durante la creación de Toni aprende a decir adiós fue encontrar el equilibrio adecuado entre abordar un tema tan complejo como el duelo y hacerlo de una manera que fuera accesible y comprensible para los niños. El duelo es una experiencia profundamente humana y personal, y transmitirlo de una manera que no resultara ni demasiado alarmante ni demasiado simplificada fue un reto. Quería asegurarme de que el libro no minimizara la experiencia emocional de los niños, pero tampoco la hiciera parecer algo que debiera ser evitado o temido. Fue importante transmitir que, aunque la muerte es un tema doloroso, es parte de la vida, y que está bien sentir y expresar esas emociones. Además, hubo que tener en cuenta la diversidad de situaciones que los niños pueden experimentar al enfrentar una pérdida, por lo que debía ser un libro que no solo hablara de la muerte, sino que también ofreciera herramientas para lidiar con el vacío y la incertidumbre que provoca.
¿Cómo fue el proceso creativo? ¿Qué aspectos tenías claros desde el principio y cuáles fueron surgiendo sobre la marcha? El proceso creativo fue un viaje emocionante y desafiante a la vez. Desde el principio, tenía claro que el enfoque debía ser honesto, pero también sensible y accesible para los niños. Quería crear una historia que no solo abordara la muerte, sino que también proporcionara herramientas para que los niños pudieran gestionar sus emociones al enfrentarla. Sabía que debía ser una obra que permitiera a los niños identificar y verbalizar lo que sentían sin temor a ser juzgados. Esta historia tiene muchísimo de real, ya que está inspirada en experiencias que he vivido personalmente, tanto como madre como profesional. En cuanto a los aspectos que surgieron sobre la marcha, el desarrollo del personaje de Toni fue algo que se fue construyendo poco a poco, según avanzaba la narración. Quería que Toni representara a cualquier niño, con sus miedos, preguntas y sentimientos, pero a la vez que fuera alguien con quien los niños pudieran conectarse fácilmente. También, a medida que avanzaba en el proceso, me di cuenta de lo crucial que era la parte visual del libro, ya que las ilustraciones desempeñan un papel fundamental en cómo los niños se relacionan con el contenido. La colaboración con el ilustrador fue una parte clave del proceso, ya que juntos buscamos maneras de transmitir emociones complejas a través de imágenes que complementaran el texto.
¿Cómo se construyó el personaje de Toni? ¿Qué representa para ti? El personaje de Toni se construyó a través de las vivencias por una parte de la vivencia de uno de mis hijos y que fue lo que nos llevó a detectar sus altas capacidades y por otra parte de los niños con los que he trabajado, ya que el tema de la muerte es una cuestión con mucha relevancia en las inquietudes de los niños con altas capacidades a edades muy tempranas. Toni representa la parte más vulnerable de los niños, esa que a veces no sabe cómo expresar lo que siente o cómo afrontar algo tan complejo como la muerte. A través de Toni, quise reflejar la curiosidad, el miedo y la confusión que muchos niños experimentan al enfrentar situaciones que no entienden completamente, pero también su capacidad para encontrar respuestas, explorar sus emociones y aprender a decir adiós. Para mí, Toni es un reflejo de la resiliencia infantil, esa capacidad de seguir adelante a pesar de las dificultades, de transformar el dolor en aprendizaje y crecimiento.
¿Qué importancia tienen las ilustraciones en este tipo de obras y cómo fue el trabajo con la parte visual del libro? Las ilustraciones son fundamentales en este tipo de obras, ya que son un medio clave para conectar emocionalmente con los niños. Los niños suelen procesar la información de manera visual, por lo que las ilustraciones ayudan a que comprendan mejor el contenido emocional de la historia, especialmente cuando se trata de un tema tan complejo como la muerte. Además, las imágenes permiten suavizar el impacto de un tema tan delicado y darle una sensación de cercanía, haciendo que los niños se sientan más cómodos para abordar sus propias emociones. El trabajo con la parte visual del libro fue un proceso muy colaborativo con el ilustrador, quien aportó una visión que complementó perfectamente el mensaje emocional que quería transmitir. Juntos, buscamos crear ilustraciones que fueran sencillas, pero que reflejaran la profundidad de los sentimientos de Toni, aportando una perspectiva visual que pudiera acompañar a los niños en su proceso de comprensión y aceptación.
¿Has notado una recepción diferente del libro entre niños con altas capacidades o alta sensibilidad emocional? Sí, he notado que los niños con altas capacidades o alta sensibilidad emocional tienden a conectar de una forma más profunda con este tipo de historias. Estos niños suelen experimentar las emociones de manera más intensa y profunda, por lo que pueden entender mejor la complejidad de un tema como el duelo. El libro les ofrece un espacio para identificar sus propios sentimientos, reconocer que está bien sentir tristeza o miedo, y aprender a expresar esas emociones. Además, muchos de ellos tienen una capacidad de reflexión muy desarrollada y, por lo tanto, pueden captar los matices de la historia que otros niños podrían pasar por alto. La recepción ha sido positiva, especialmente porque muchos padres y educadores de niños con altas capacidades han reconocido que el libro les proporciona una vía para hablar abiertamente sobre la muerte y las emociones, algo que a veces resulta difícil de abordar.
¿Qué tipo de reacciones has recibido por parte de familias, docentes o profesionales de la salud mental infantil? Las reacciones que he recibido han sido muy positivas y alentadoras. Las familias han agradecido profundamente el enfoque delicado y comprensivo del libro, destacando cómo les ha ayudado a abrir conversaciones difíciles con sus hijos sobre la muerte. Muchos padres han mencionado que el libro les ha permitido abordar este tema de manera natural y sin temor, ofreciendo un espacio seguro para que sus hijos expresaran sus dudas y emociones. Los docentes también han valorado el libro como una herramienta útil para tratar el tema del duelo en el aula, especialmente porque está escrito de una forma que los niños pueden entender y conectar emocionalmente. Los profesionales de la salud mental infantil, como psicólogos y terapeutas, han reconocido la importancia del libro en el acompañamiento emocional de los niños, y muchos lo han recomendado como un recurso para trabajar el duelo en sus consultas. En general, todos coinciden en que Toni aprende a decir adiós es una obra que facilita la expresión emocional en los niños y ayuda a desmitificar un tema tan complejo como la muerte.
¿Tienes pensado continuar escribiendo libros sobre temas emocionales o relacionados con la diversidad infantil? Sí, me gustaría continuar escribiendo sobre temas emocionales y relacionados con la diversidad infantil. Hay muchos aspectos emocionales que necesitan ser tratados con la misma profundidad y sensibilidad que el duelo, como la gestión de la ansiedad, el perfeccionismo, o los desafíos que enfrentan los niños con alta sensibilidad o altas capacidades. Creo que los niños necesitan herramientas para comprender y gestionar sus emociones, y los libros son una excelente forma de facilitarles ese proceso. Además, me interesa explorar más temas sobre la diversidad emocional e intelectual, ya que creo que es fundamental proporcionarles recursos que validen sus experiencias y les ayuden a sentirse comprendidos. Cada libro que escriba será una oportunidad para seguir acompañando a los niños y sus familias en su camino hacia el bienestar emocional.
¿Dónde puede adquirirse el libro y cómo pueden las personas interesadas conocer más sobre tu trabajo? “Toni aprende a decir adiós” se puede adquirir exclusivamente a través de mí por el momento. Los interesados pueden contactarme directamente para obtener una copia. Además, en mi página web personal podrán encontrar más información sobre el libro, recursos adicionales para trabajar el duelo infantil y conocer más acerca de mi trayectoria profesional. También me pueden seguir en mis redes sociales, donde comparto contenido relacionado con la gestión emocional, las altas capacidades y el acompañamiento familiar. De esta forma, pueden mantenerse al tanto de futuros proyectos y publicaciones, así como participar en conversaciones sobre temas emocionales relevantes para los niños y las familias.
Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría que se llevara cada lector al cerrar Toni aprende a decir adiós? Me gustaría que los lectores se llevaran la sensación de que, aunque la muerte es una parte inevitable de la vida, no es algo que deba ser temido o evitado. Es importante que los niños comprendan que está bien sentir tristeza, miedo o confusión cuando enfrentan una pérdida, y que esos sentimientos son completamente funcionales. A través de este libro, espero transmitir que el proceso de despedida, aunque doloroso, también puede ser una oportunidad para aprender, crecer y entender mejor el valor de nuestras relaciones. También quiero que los niños y las familias interioricen que, con el apoyo adecuado, es posible encontrar un camino hacia la sanación emocional, sin que el dolor o el miedo a la muerte nos paralicen.