El libro Cuando el camino se acaba el autor José Castellà nos deleita con una poesía de rima libre/espontánea, versos cortos y ritmo profundo a lo largo de sus 88 páginas. El libro va dedicado a su familia.
El prólogo es escrito por José Tovar quien nos describe al autor y nos cuenta a qué edad escribió su primera poesía, dejando verter sus versos a través de los consejos de su amigo Rafael Chirbes a quien deja fascinado el autor.
Es un libro de poesía pero un gran homenaje a muchos a través de sus líneas. La mayoría de los poemas comienzan con una frase de un poeta y es por ello que el primero lo dedica a Ernesto Cardenal para hablarnos sobre la existencia.
Conforme iba tomando notas para la realización de la reseña, iba escribiendo cada uno de los autores a los que homenajea, y es por eso que lo voy a compartir con vosotros, así como un listado de palabras que me venían al terminar de leer el poema con el corazón en la mano.
Entre los autores que se citan: Blai Bonet, León Felipe, Ítalo Calvino, Pere Gimferrer, Manuel Vázquez Montalbán, ángel González, Luis Cernuda, Joan Margarit, Charles Baudalaire, Walt Whitman, Francisco Brines, Jaime Gil, Eladio Cabañero, Alfonso Moreno, José A. Valiente, José Hierro, María Beneyto entre muchos otros.
Para hablar en sus poemas sobre la existencia, las lagrimas y los recuerdos, los silencios. Sobre cómo se suceden los días en octubre y cómo se siente según la estación del año en que se encuentre. También hay lugar para hablar de la soledad no deseada y para filosofar sobre la metamorfosis.
Hay poemas que comienzan con una palabra y se repite a lo largo de sus líneas, es el caso de Quisiera. O un poema titulado “S” en el que todas las palabras que componen el poema empiezan por la letra S.
Se compara a los árboles con la monotonía y a la similitud de los andenes con los sueños en vida. También otro poema curioso que empieza cada línea con la primera línea del abecedario. Para terminar hablando sobre el destino y las palabras.
Lugar también para los sueños, para los fantasmas del silencio y a la lluvia cuando cae. Otro poema curioso simulando el Padre Nuestro de la religión católica pero cambiando la letra finalizando con un desesperado ¿Dónde estás?
De la necesidad que en ocasiones nos produce huir del cuerpo y olvidar el tiempo, así como la noche de estrellas de la mano de las Perseidas. La nostalgia de la muerte y la vida, de que no tenemos nada y que nada nos pertenece y de la necesidad de no estar donde no perteneces. Hay dedicatorias también a la demencia, a la razón a la pasión y al horizonte para llegar a los encuentros del presente.
El autor se reencuentra también con su niñez y con el momento presente para volver a la rutina en que los recuerdos del pasado permanecen en el presente y la soledad va unida a la muerte lenta en una noche sola con la luna
El poemario acaba con un fragmento de José Hierro sobre la luz.






