Entrevista a los responsables de la Librería Los libros de la Luciérnaga

¿Cómo nace La Luciérnaga y qué inspira su nombre? La Luciérnaga nace del deseo de darle un espacio mágico y cuidadoso a la infancia donde poder conectar con lo esencial. Habíamos trabajado como miembros del Colectivo Apnea y decidimos crear una vertiente de álbumes ilustrados para niños y niñas. Paralelamente iniciamos un proyecto de Casa nido liderado por dos de nuestras compañeras, Irene y Giovanna, con un grupo de familias que no queríamos que nuestras peques fuesen a la guardería tan pronto y buscábamos un espacio natural de crecimiento hasta los tres años. Este primer espacio se abrió en la huerta de Murcia y nuestros peques pasaron su infancia entre el espacio exterior conectado con la naturaleza y el espacio interior de una mágica yurta que nunca olvidarán.

Para Irene, la inspiradora de este nombre, las luciérnagas representan el mundo mágico, de pequeña en muchas ocasiones veía sus luces por la noche y su madre le decía que eran duendes, muchas noches salíamos en familia a buscar duendes y hadas. Fue una infancia cargada de imaginación donde pudo vivir mi infancia en un entorno natural aún no tan contaminado, donde aún había luciérnagas y amapolas que ahora ansío encontrar para alimentar la imaginación de los más peques como hicieron conmigo, donde poder volar y soñar otros mundos posibles. Como las pequeñas luces que se buscan en la noche, las luciérnagas no buscan la belleza sino la magia y aparecieron lecturas y libros que ayudaron a construir el sentido más íntimo de la Luciérnaga y que seguimos construyendo tanto en la proximidad de los lazos familiares como en las aulas, sin olvidar el impulso que los cuentacuentos musicales nos ofrecieron en los primeros pasos de este proyecto.

¿Qué os llevó a especializaros en el álbum ilustrado y la novela gráfica? El interés por el libro ilustrado surge gracias a que Irene es maestra de infantil y ya los usaba en el aula y que Giovana, una de nuestras compañeras, hizo un voluntariado a través del servicio civil italiano en las bibliotecas infantiles de Roma. Allí descubrió las maravillas que había publicadas y ambas nos animaron a asomarnos por esa ventana, nos quedamos fascinados de las joyas que hay en el mundo de la ilustración y empezamos a investigar, a formarnos y a leer y a darnos cuenta que era muy común que se nos cayeran lágrimas como puños con muchos libros publicados en este formato, fue un enamoramiento total.

Además vimos que en un mundo actual mega estimulado por la imagen, a aquella parte de la chavalería que menos lee las obras publicadas en formato ilustrado, bien el cómic o la novela gráfica son un buen punto de partida para engancharles a leer. Inicialmente requieren menos esfuerzo que una novela solo con texto y son un anzuelo para que, sin darse cuenta, estén leyendo plácidamente.

Además en los últimos años se están publicando cada vez más novelas gráficas en castellano y hemos alcanzado un muy buen nivel y aunque el público no esté tan fidelizado como, por ejemplo, en Francia cada vez son más -no solo adolescentes sino también personas adultas- quienes se enganchan a este formato.

Definís vuestro proyecto como “librería nómada”. ¿Qué significa eso en vuestro día a día? Creamos este concepto de librería nómada con la idea de acercar los libros a la gente, a pie de calle. Nos gusta la idea de crear espacios temporalmente mágicos donde una simple plaza o una calle se convierte en una librería ambulante cargada de historias bellas con las que cautivar, emocionar, soñar o reír.

El ser nómadas nos permite montar la librería en eventos cercanos a nuestros principios o bien crear un espacio para la cultura en lugares inesperados.

Con la misma idea también movemos nuestra biblioteca nómada, actividad de animación lectora, que pretende crear espacios de lectura intergeneracionales en jardines y espacios de recreo, facilitando un espacio de lectura agradable y cuidado.

¿Qué tipo de lectores suelen acercarse a La Luciérnaga? Son personas con bastante apetito lector, muy amantes de la lectura y que buscan recomendaciones personalizadas, hechas con cariño. Generalmente buscando un álbum ilustrado de esos que, como dice el compañero Txema, incluso enterrados debajo de la tierra deslumbran. Buscan un libro que no necesariamente esté sujeto a una edad, sino que les cautive, les emocione y que la calidad de su dibujo y texto les lleve a experimentar emociones y sensaciones entrañables, cálidas como una mantita en invierno mientras fuera llueve.

Buscan títulos que se salgan de lo convencional, donde poder descubrir historias necesarias que no siempre se cuentan. Entre La Luciérnaga y sus lectoras pretendemos establecer un vínculo estrecho, una amistad lectora, que nos permite compartir nuestra pasión y emocionarnos conjuntamente disfrutando de un libro.

La “agitación lectora” es uno de vuestros lemas. ¿Podéis explicarnos en qué consiste y cómo la fomentáis? Por agitación lectora entendemos una combinación de animación lectora con otros elementos que lleven los libros y la lectura más allá de meramente estimular que se lea más. Pretendemos reconocerles todo su poder transformador, evitando libros insulsos y maniqueos sin alma y convirtiendo al libro en una herramienta de transformación social.

Vemos en nuestra sociedad, más de lo deseado, conflictos bélicos, opresión, racismo, homofobia… y consideramos que esta agitación lectora que promovemos es uno de los instrumentos que tenemos la sociedad civil para reeducar, para eliminar los miedos, para desmontar prejuicios, para darle afecto a quien no lo ha tenido. No podemos eliminar todos los males que inculca el afán por el dinero pero sí podemos sembrar, a través de los libros y nuestras actividades de agitación lectora, valores, ejemplos de resiliencia… esperanza.

¿Qué importancia tiene para vosotras la recomendación personalizada? ¿Cómo conectáis con los gustos de cada lector? La recomendación personalizada es una marca de la casa, es esencial porque supone acompañar a quien lee a encontrar aquello que ahora mismo le apetece o necesita leer.

Para conectar con sus gustos nos basamos en la escucha activa sobre qué desean, en su experiencia lectora y, a través de esta plática, ya sea online o en persona, vamos perfilando qué lecturas son las más adecuadas a ese momento.

Tener delante de los ojos la lectura adecuada en el momento deseado es un deleite para los sentidos y, por lo tanto, para que sea placentera hay que dedicarle la misma atención que le dedicamos a la gastronomía, a la música, al cine o a cualquier otra fuente de placer que elegimos cuidadosamente.

Colaboráis con editoriales como Barbara Fiore, Libros del Zorro Rojo, Astiberri... ¿Qué buscáis en una editorial a la hora de seleccionar vuestros libros? Buscamos calidad no sólo en la ilustración sino también en el texto. Perseguimos historias que nos emocionen, nos remuevan, nos cautiven y nos dejen la sensación de no querer salir de ese libro. Ni para el público infantil ni para el adulto nos interesan fórmulas de éxito escritas como churros o las que tienen una lectura muy guiada, previsibles y que pasan por el lenguaje superficialmente. Apostamos por editoriales que conmuevan, que arriesguen en sus publicaciones, que aporten también temáticas poco comunes en las estanterías y poco promocionadas pero que son necesarias para la construcción de una sociedad más inclusiva y creativa.

¿Cómo seleccionáis el catálogo que ofrecéis, tanto online como en los espacios donde os desplazáis? Leyendo, leyendo y leyendo. No sólo novedades editoriales sino también nos encanta visitar las bibliotecas municipales y dejarnos recomendar por sus bibliotecarias. Nos encanta también que nuestras lectoras nos recomienden lecturas y nos descubran autores. Aunque somos seis luciérnagas adultas (más nuestras peques) que siempre estamos entre libros, obviamente todavía nos falta mucho por leer y mucho por aprender, por ello nos enriquece mucho el diálogo que establecemos entre lectoras y bibliotecarias.

¿Qué papel juega la ilustración en la experiencia lectora, especialmente para los más pequeños? Respetamos totalmente a quienes defienden un texto sin imágenes para que la imaginación realice la labor de crear su propio imaginario, se expanda, invente y no se deje influenciar por corsés preestablecidos, si bien consideramos que es compatible con el álbum ilustrado que nos aporta referencias fijas a la hora de imaginar la historia. No consideramos que sea un problema la sugerencia de imágenes, sino que estas sean limitadas, similares, en cuanto a estilo, color, técnica, etc.

Creemos que la ilustración estimula el apetito lector. Tenemos el ejemplo de los cuentos silentes donde a través de las imágenes podemos contar una y otra vez la misma historia y nunca va a ser igual, ya que va a depender de quién la interprete y de qué elementos queramos incorporar de nuestra propia cosecha. Esta guía de imágenes sirve, asimismo, para que la infancia que todavía no sabe leer siga el hilo de la historia e incentive su creación, su vocabulario y sus habilidades descriptivas y narrativas.

¿Qué diferencias notáis entre vender en un espacio físico temporal y hacerlo de forma online?  La complicidad de una mirada ante un libro deseado comúnmente, el ver la reacción de quien va abriendo un libro que le acabas de facilitar y cómo se va transformando su cara, el lenguaje corporal que se despliega en quienes se acercan a un libro con total fervor… Sin lugar a dudas preferimos la opción de librería física ante la online pero actualmente no podemos asumir los elevados costes de montar una librería,  mantenerla abierta y hacerla sostenible. ¡Quizá algún día consigamos este sueño

¿Cómo recibís el feedback de vuestros lectores y cómo influye en vuestras decisiones como libreras? Recogemos con mucho mimo todas las opiniones que nos llegan. Todo comentario de ánimo sirve de empuje y bálsamo para los días en los que hay menos fuerza para seguir hacia delante. Y si llega alguna crítica, ¡bienvenida si es constructiva! Nos la llevamos a la cocina, se comenta con todo el equipo, se cuece y vemos qué lectura positiva podemos sacar de ello.

Como libreras nuestras decisiones están guiadas por los principios de la economía social solidaria compartidas con el resto de entidades de REAS, esas ideas nos guían a la hora de crear nuestros proyectos de agitación lectora y tomar caminos que afecten a la librería. Y para dar esos pasos trascendentes, sin duda la opinión de nuestras lectoras más fieles que tejen red entorno nuestra siempre nos sirven para tener una visión externa.

¿Tenéis alguna anécdota o momento especial vivido como librería nómada que os gustaría compartir? Sin duda uno de los momentazos ha sido participar en Demoleer, el festival feminista de literatura autogestionado por un grupo muy potente de mujeres de la Región que en dos ediciones han conseguido cautivar al público con propuestas literarias muy interesantes. Ser parte de las librerías que se suman al evento es muy especial.

Anécdotas en estos diez años que cumplimos tenemos muchas. Una de ellas, por ejemplo, fue una Navidad donde un señor muy mayor en silla de ruedas obligó a sus acompañantes a acompañarlo hasta nuestra parada para contarnos que él fue uno de los libreros primeros en Murcia, que muchos de sus libros los vendía de forma clandestina para salvar la censura y que había sido muy feliz haciéndolo, todo contado con lágrimas en los ojos, en los suyos y en los míos.

También es muy lindo el ver a familias que nos compraron en su momento cuentos para el bebé que estaba en su barriga, nos han seguido comprando libros para los siguientes años y ya casi estamos recomendándoles los primeros cómics para lectores de 8-9 años.

¿Qué libro o álbum ilustrado recomendáis sin dudarlo cuando alguien no sabe por dónde empezar? Cada uno de nosotras, las seis personas que formamos La Luciérnaga, tenemos un libro fetiche que es, sin duda, nuestro salvoconducto para entrar en el maravilloso mundo del ilustrado, estos son: Así es la vida de Ana Luisa Ramírez, El Árbol Rojo de Shaun Tan, El oso cazamariposas de Susanna Isern & Marjorie Pourchet,  El niño semilla de Levi Pinfold, El pequeño conejo blanco de Xosé Ballesteros Rey y Óscar Villán y Salvaje de Emily Hughes.

Estos son algunos de nuestros favoritos pero es cierto que la lista es extensa y cada vez va creciendo más y más.

¿Hacia dónde se dirige La Luciérnaga? ¿Qué proyectos tenéis en mente para el futuro?  Por una parte, a nivel de librería, nuestra intención no es crecer y crecer como podría pensarse. Nos interesa más seguir ofreciendo un servicio muy detallado, personalizado, casi artesanal a quien nos solicita recomendaciones libreras. Seguir conociendo más autores y autoras y consolidarnos como librería cercana de confianza.

Por la parte asociativa, seguimos creando iniciativas de animación lectora que nos solicitan ayuntamientos, bibliotecas o centros escolares. Ahora mismo estamos montando uno relacionado con la animación lectora en institutos a través del cómic y esperamos consolidar también la tercera edición de “Échale cuento al limón” donde ponemos en valor la labor del agricultor y las manipuladoras de cítricos a través de la cooperativa El Limonar de Santomera.

Nos gustaría también seguir colaborando con otras librerías amigas como Libros Traperos y entidades de la economía social solidaria de REAS y la REACC, donde tejer lazos con colectivos y personas implicadas en las artes y la cultura comunitaria.

Por último, ¿qué significa para vosotras ser libreras hoy en día, en un mundo tan digitalizado? Formar parte de la resistencia, de la esperanza. Ofrecer hoy en día libros, una actividad tan poco lucrativa pero tan llena de esperanza, supone crear vida en medio del cemento, del asfalto de la modernidad. Supone ofrecer un remanso de tranquilidad frente al frenético deambular del mundo digital. Supone hacer despertar los cinco sentidos ante lo estéril de lo virtual, sirve para dar opción a la reflexión, a la contemplación y al disfrute pleno sin tener que rendir cuentas a la productividad.

 

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