Conocer Oviedo es sumergirse en una ciudad llena de historia, arte y tradición, pero hacerlo de la mano de una guía apasionada como María José convierte la experiencia en algo inolvidable. En esta entrevista descubrimos cómo nació su vocación, qué la llevó a especializarse en la catedral, el casco histórico y el prerrománico asturiano, y de qué manera consigue transmitir a los visitantes la esencia de una ciudad que enamora a quienes la recorren. Un recorrido por anécdotas, secretos y tesoros que muestran a Oviedo como un destino imprescindible para cualquier viajero.
¿Cómo comenzó tu carrera como guía turística? La verdad es que un poco por casualidad. Yo era guía turística acreditada, aunque no ejercía como tal porque mi disponibilidad era limitada; era muy difícil compaginar mis circunstancias particulares con un trabajo. Hace unos pocos años me apunté a un curso que impartía la catedral de Oviedo y allí conocí a Vanessa Castillo, que me dio la oportunidad de trabajar en su empresa, Viajes Vantur, compatibilizando el trabajo de guía con mi situación personal.
¿Qué te llevó a especializarte en el casco histórico, la catedral y el prerrománico? Para mí son la esencia de la ciudad, su alma. Oviedo es lo que es hoy en día por lo que fue en el pasado. Una ciudad llena de historia y arte en cada rincón. Cada piedra de Oviedo es memoria de un suceso por descubrir, una historia de amor, de sufrimiento o de misterio, como las piedras de Santa María del Naranco.
¿Qué es lo que más te apasiona de mostrar Oviedo a los visitantes? Posiblemente la conexión que surge muchas veces con los clientes. Les muestras cosas que ellos ni se imaginaban que pudiera haber en Oviedo o les cuentas historias que despiertan su interés, su curiosidad y sus ganas por saber más de algún asunto. He tenido incluso intercambios de información muy interesantes con clientes sobre otros lugares de España, desconocidos para mí, donde se ocultan auténticos tesoros que me gustaría conocer. La lista es cada vez más larga.
¿Podrías contarnos en qué consiste tu visita guiada a la catedral y qué la hace tan especial? Realizo una visita de hora y media con una pequeña introducción en el exterior y, cuando entramos, procuro no dejar un solo rincón sin comentar: catedral, claustro, sala capitular, Cámara Santa y capillas barrocas. No sé si mi visita será especial o no, pero yo lo que procuro es que sea lo más amena posible, mezclando arte, historia y anécdotas. Es nuestra Sancta Ovetensis un Patrimonio de la Humanidad que guarda dentro otro Patrimonio de la Humanidad que es la Cámara Santa. En ella se encuentra el Santo Sudario, que cubrió el rostro de Cristo, y las cruces prerrománicas de los reyes asturianos, entre ellas la Cruz de la Victoria; la cruz de Asturias. Tiene tanto arte y anécdotas en su interior que cada rincón es especial, desde el capitel en que un hombre y una mujer luchan con espadas, hasta los balazos de sus piedras testigos de la revolución de 1934. Y por supuesto mi pasión es su retablo, y se me nota.
Ofreces free tours del casco histórico y museos como Arqueológico y Bellas Artes. ¿Cuál es la dinámica de estos tours y como interactúas con los visitantes? Realmente un free tour es una visita guiada al uso en la que el guía confía en sí mismo, en su visita, y no le da miedo el pago del cliente, ya que se paga al final. Puede haber alguna excepción pero, por lo general, un cliente satisfecho valora el trabajo y la profesionalidad. En estos free tours intento mezclar datos históricos y artísticos con anécdotas y también algo de actualidad, estando siempre abierta a la interactuación con el cliente. A veces preguntan ellos y a veces yo. La improvisación, dentro de un guión y unos límites, es lo que hace única cada visita.
¿Qué destacarías de las visitas a Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo para alguien que nunca ha visto el prerrománico asturiano? Son un misterio y lo seguirán siendo. No se sabe quién fue el arquitecto, el genio que hizo algo diferente a todo lo que había y muy por encima de lo que hubo durante muchos siglos después. Son edificios que siguen las proporciones áureas, totalmente simétricos y que tienen influencias bizantinas, carolingias y del imperio persa. También se desconoce por qué los construyeron en el Monte Naranco, a tres Kilómetros de Oviedo, y ni siquiera se sabe cuál era el uso de Santa María. Todo son hipótesis. Lo único cierto es que son dos edificios construidos hace mil doscientos años, en tiempos del rey Ramiro, y que son dos de los más bellos y perfectos edificios prerrománicos conservados en toda la Europa Occidental. La visita da para mucho. Entre los edificios y su misterio es más que entretenida.
¿Qué tipo de público suele acudir a tus tours y cómo adaptas tus explicaciones según su interés o conocimiento previo? La verdad es que hay de todo, desde la persona erudita con una gran base cultural, hasta el que viene con miedo a que le aburras con datos históricos. Por eso, en las visitas a Oviedo, procuro hacer algo que pueda encajar en cualquier perfil al ser un público muy heterogéneo. Lo enfoco de manera que sea una visita que mezcle cultura, costumbres, historia, arte y sobre todo que te centre en la ciudad. También es importante que tras la visita tengas una noción de los lugares más interesantes de Oviedo y puedas decidir qué es lo que más te atrae, según tus gustos, para acercarte a conocerlo. En catedral y prerrománico el público es un poco más homogéneo, no tanto en los conocimientos sino en los gustos. Es un público un poco más interesado en el arte y la historia. Pero como yo digo siempre todos nuestros tours son muy amenos porque no hay historia aburrida si el narrador le pone humor y pasión.
Alguna anécdota curiosa o memorable que te haya ocurrido durante un tour. La que más recuerdo, no sé si por el susto que me llevé, fue una que me sucedió hace aproximadamente un año en una excursión. Yo también guio en ocasiones la excursión a Los Lagos de Covadonga, Cangas de Onís y Lastres. Lastres es un pueblo marinero muy hermoso hecho en un acantilado. Durante la visita yo hago un recorrido por la parte alta, acto para todos los públicos, y luego desciendo por sus empinadas cuestas y vuelvo a subirlas con los clientes que están en mejores condiciones físicas. Siempre aviso que las cuestas no son actas para problemas respiratorios o cardiacos. Pues el año pasado, después de subir todas las cuestas, se me acerca una señora y me dice: “Parece María José que el marcapasos que me pusieron hace medio año va bien”. No era broma, yo me quedé blanca, aunque ahora, a toro pasado, me rio.
¿Qué es lo que más sorprende o fascina a los visitantes cuando conocen Oviedo contigo? Lo que más les llama la atención y muchísima gente me lo dice es lo bonita que les resulta la ciudad. Oviedo enamora, igual que Asturias en general. Al ir realizando el tour la gente se va sorprendiendo también de cómo ha sabido reponerse de los reveses sufridos y conservar esa esencia y ese pasado que la convierten en una joya. Por ejemplo, hay mucho desconocimiento de lo que supusieron para la ciudad hechos no tan lejanos como la revolución minera de 1934. La gente se sorprende mucho de cómo la ciudad quedó arrasada tras la revolución y la guerra civil y de cómo se encuentra ahora, tan bonita, cuidada y bien conservada. Oviedo es el ave fénix para el cliente de mis visitas.
Para alguien que visita Oviedo por primera vez ¿qué recorrido o lugar no pueden perderse? Es dificilísimo elegir un solo lugar en Oviedo pero la publicidad de Asturias, que se creó hace cuarenta años, no ha cambiado su logo; en él se encuentra la ventana del mirador de Santa María del Naranco. Fueron los edificios prerrománicos ramirenses los primeros en ser declarados Patrimonio de la Humanidad en Asturias, son únicos y por eso son la imagen de Asturias. Considero imprescindible acercarte a verlos si vienes a Oviedo. Pero no es fácil decidirse porque la ciudad guarda muchísimos tesoros: la catedral, sus museos, la iglesia prerrománica de San Julián de los Prados y absolutamente todo el centro histórico.
¿Qué consejos darías a quienes quieren aprovechar al máximo la experiencia de tus tours? Que vengan a disfrutar el momento, no a quedarse con datos. Que se queden con la esencia. Visitar un monumento es como comer en un restaurante; disfruta mientras lo ves y quédate con el sabor. Si luego quieres rememorarlo para eso están las fotos. Ahora con los móviles no hay problema. Yo cuando viajo hago fotos a aquello que me gusta y me llama la atención y cuando vuelvo a casa pongo lo que era y si me acuerdo de alguna anécdota también la apunto. Si algo te llama mucho la atención, luego siempre se puede buscar sobre el tema, porque todo está en los libros.
¿Cómo crees que conocer la historia y el arte de Oviedo enriquece la visita a la ciudad? Aunque yo en mis tours mezclo historia y arte con otras cuestiones, creo que es imprescindible ir contando la historia de Oviedo para ir comprendiendo la evolución de la ciudad. El arte y los diferentes estilos arquitectónicos que encuentras en Oviedo son fruto de su historia, de las personas que pasaron por allí y quisieron dejar su huella para la posteridad. Desde la iglesia prerrománica mandada construir por un monarca asturiano, hasta el palacio barroco de una familia de noble abolengo asturiana, hasta una escultura de de bronce para homenajear a un personaje popular como la fotógrafa Josefa Carriles. Mi tour sigue lo que fue la evolución de la ciudad. Primero su origen fundacional, luego el ensanche del siglo XVI y por último el ensanche del siglo XIX.
¿Qué retos o satisfacciones encuentras al ser guía turístico en Oviedo? Como trabajo a mí me parece maravilloso. Es mi verdadera vocación sin duda, pero además es un trabajo enriquecedor. Nunca dejas de aprender cosas nuevas. Yo voy modificando mis tours, buscando cosas nuevas que contar, por ejemplo preparando cuadros diferentes que mostrar en el museo de Bellas Artes, o buscando en libros de historia y de arte. También es muy importante formarse bien sobre cultura asturiana. Otro factor que enriquece mucho es el intercambio con los clientes, encuentras en esta profesión gente maravillosa de diferentes partes del mundo que te cuentan historias o hablan de lugares que desconocías. El trato con el cliente es fundamental y muchas veces su comentarios al terminar la visita te ayudan a mejorar. Es importante escuchar para avanzar y saber transmitir a la gente .
¿Cómo ves la evolución del turismo en Oviedo en los últimos años? El turismo ha aumentado mucho en Asturias en general, y en Oviedo en particular, los últimos años. Yo creo que ha sido una mezcla de la promoción turística tan acertada hecha desde las diferentes instituciones y el boca a boca. Desde la pandemia mucha gente empezó a viajar por España y muchos fueron los que descubrieron Asturias y Oviedo y regresaron a su casa enamorados; y no hay mejor promoción que un cliente satisfecho. En julio y agosto el turismo es principalmente nacional y en primavera y otoño aumenta el turismo extranjero. Pero, en general, el perfil del turista que visita Asturias es el de aquel que viene a conocer sus monumentos, su cultura, su gastronomía y sus paisajes. Es el turismo que todos quieren. Además el turismo está creciendo de manera sostenible y poco a poco se está consiguiendo la desestacionalización. De hecho crece más ya el turismo fuera de los meses centrales de verano que en verano. Nosotros hemos notado durante todo el año pasado que Oviedo es un destino que eligen muchas personas para hacer escapadas de fin de semana fuera de temporada alta.
Si pudieras elegir un solo lugar de Oviedo que definiera la esencia de la ciudad, ¿cuál sería y por qué? Ya he hablado en la entrevista largo y tendido de los edificios de Oviedo, de sus monumentos, de su belleza y su cuidado, pero no he hablado de lo más importante, y es su gente. Oviedo es una ciudad viva, yo siempre lo digo y eso es gracias a la gente. Hay cultura, hay ocio, hay vida; porque la gente lo demanda y lo consume. La esencia de Oviedo es su gente. No te puedes perder pasear por la zona de plazas de mercado un domingo por la mañana o por las diferentes sidrerías de la ciudad. La gente que visita la ciudad queda encantada con el carácter asturiano, abierto y amable.
¿A qué empresa o institución perteneces como guía turística y cómo se organiza vuestro trabajo? Yo trabajo para Viajes Vantur, una empresa de guías y agencia de viajes de Gijón. Ha crecido mucho en los últimos años, convirtiéndose a día de hoy en la empresa local que más guías tiene en nómina. Realizamos visitas guiadas, free tour y privados en Oviedo, Gijón, Avilés, Cudillero y Lastres, y también alguna excursión como Los Lagos de Covadonga, Cangas de Onís y Lastres. Ofrecemos además de visitas en español, en inglés, francés y alemán. El trabajo se organiza principalmente desde la empresa, que va asignado los tours según van saliendo, porque en verano es una locura la cantidad de visitas que tenemos. Pero la verdad es que en el equipo nos llevamos todos fenomenal, hay muy buen ambiente y sobre todo se escuchan las sugerencias de todos.
¿Qué diferencia de valor añadido aporta vuestra empresa a las visitas guiadas en Oviedo? Son visitas que te introducen en todo el centro histórico de Oviedo, incluido el origen fundacional, por el que muchos otros tours no pasan, y que te centran mucho en la ciudad y las cosas que hay que ver y conocer. Pero sobre todo lo que nos diferencia es el trato al cliente. Para nosotros el cliente es un tesoro y lo cuidamos. Procuramos que el número de personas por tour no sea muy grande y si tenemos que enviar tres guías se envían y, sobre todo, ponernos en contacto con el cliente antes del tour por si tiene alguna duda. Eso mucha gente lo agradece enormemente.
¿Cómo colaboráis con otros guías o con entidades culturales de la ciudad para ofrecer estas visitas? Tenemos colaboraciones con Sidraturismo, OTAVA o Gijón Profesional. Hemos realizados visitas temáticas sobre sidra en Villaviciosa en colaboración con Sidraturismo o visitas sobre modernismo y otras rutas en Gijón a través de visita Gijón, ofertadas desde la oficina de turismo. A día de hoy, seguimos ampliando las colaboraciones con algunas empresas y con comercio local, sobre todo en Gijón, para ofrecer nuestras visitas, pero con vistas a hacer lo mismo en Oviedo. También colaboramos con otros guías de Asturias en diferentes visitas, como excursiones a cruceristas o a algún grupo de alguna agencia de viajes.
¿Ofrecéis algún tipo de formación o especialización dentro de la empresa para los guías? Por supuesto. En temporada baja acudimos a cursos y también hemos hecho visitas a pomaradas y lagares organizados por Sidraturismo, y acudimos a conferencias y cursos sobre arte e historia que se organizan diferentes instituciones tanto en Gijón como en Oviedo. Y si alguno no puede acudir porque está guiando le pasamos los apuntes, como en el colegio. También solemos tener guías en prácticas que todavía están estudiando y a los que enseñamos y ayudamos a soltarse. Los tutorizamos en las prácticas, de hecho muchos de los que forman ahora nuestro equipo empezaron así.
¿Hay algún proyecto o iniciativa de la empresa que te entusiasme y quieras destacar para los visitantes? El principal proyecto de Viajes Vantur ahora, con el que me siento muy implicada, es ir buscando cooperaciones y lograr aumentar las visitas fuera de temporada alta, buscando un turismo responsable y sostenible, un cliente satisfecho y dando a la plantilla la mayor estabilidad laboral posible









