Con una sutileza exquisita y unas ilustraciones maravillosas la escritora y orientadora AACC Cintia González nos regala un cuento titulado Tony aprende a decir adiós, y tras su lectura solo tengo palabras de agradecimiento y que pienso atesorar en mi biblioteca por si alguna vez tengo que explicarle a mi sobrino la marcha de sus abuelos.
El libro va dedicado a sus hijos, a su marido y a todas las personas que han perdido un ser querido a quienes siempre hay que guardar en el recuerdo, pero en especial a las personas con altas capacidades quienes van a encontrar en su libro una reflexión para encontrar la paz a través del amor.
Dejar marchar en ocasiones no es fácil y mucho menos para un niño, eso muy bien lo sabe Cintia y es por eso que nos presenta este libro, a la que no le hace falta mucho texto para transmitirnos de manera adecuada y sencilla el mensaje que quiere transmitirnos.
La autora nos presenta a Tony que juega inocentemente con su abuelo, a él le gusta disfrazarse, la astronomía y la pintura. Lo que no sabe que su mundo un día se va a volver más oscuro al tener que dejar marchar a su abuelo. Cintia nos expresa las emociones que siente y de la manera en que Tony no encuentra consuelo.
Su madre le sirve de consuelo y también sus abrazos, pero Tony quiere encontrar respuestas a un sinfín de preguntas. Es momento de enfrentarse a la tristeza y de dejar salir las emociones. Sale la injusticia, la tristeza y la rabia. Es por ello que la autora recalca el aprovechar el tiempo con las personas que queremos y de saber cómo expresar las emociones, sacarlas hacia afuera.
Pero al igual que vivimos el duelo con Tony también vivimos el cómo superarlo y que no es otro que con el recuerdo. Es por ello que entre su familia se dedican a juntar en un álbum objetos, fotos, señales que le van a recordar a él para siempre. Por ello que Cintia normaliza el ayudar a un niño yendo a terapia y la manera en que pueden expresarse sacándolas si no encuentras las palabra a través de la pintura como uno de los mecanismos a utilizar.
Una noche, Tony observa las estrellas para imaginar todas las que acompañan a su abuelo y la autora nos regala un momento precioso de Tony sintiéndose abrazado por las estrellas, y eligiendo a su abuelo como la estrella que más brilla, y al que siempre llevará en su corazón a través del amor y eso le reconforta.
Nuestro pequeño protagonista llega a la paz a través de los recuerdos y los momentos felices y una preciosa ilustración acompañada de la luna, un telescopio y un reloj de arena da por terminado el maravilloso cuento.
La autora finaliza con cuatro actividades prácticas para realizar con los pequeños y que se dividen en objetivo, materiales e instrucciones.






