Reseña del libro La verdad del cuervo de Queta Bermejo

Una portada impactante da paso al primer caso de Cristina Peterson bajo el título de novela La verdad del cuervo escrita por Queto Bermejo compuesta por 217 páginas.  Una novela de fácil lectura  que te va a mantener en vilo hasta el final compuesta por una trama inquietante donde sus personajes se afanan por mantenerse unidos en un caso que va a cambiar los planes a nuestra protagonista Cristina. La autora comienza con los agradecimientos a Kiko y Aritz sus compañeros de vida, a sus padres, hermana, Egon, Augusto López y a Patri por su apoyo.

Lo primero que me llamó la atención fue el título de cada uno de sus capítulos compuestos por una palabra que refiere una emoción por poneros un ejemplo: desasosiego, nerviosismo, envidia, etc. acompañado de unas tres frases que dan paso a la lectura del capítulo de la novela que comienza con En conflicto y acaba con Compasión.

La acción se sitúa en Alcázar de San Juan y a pesar de que nuestra principal protagonista es Cristina no hay que quitarles importancia a las mujeres que tienen voz a lo largo de la  novela. A las primeras que conocemos es a Marisa, que debe marchar de viaje y a su madre Asunción, una mujer terca, a la que le gusta la canela, las pastas ricas y a quien su hija va a buscar a alguien para cuidarla mientras ella se ausenta.

Cristina es una persona nerviosa, fumadora y que le va a venir muy bien cambiar de aires para ver a su tía, pero en el tren de camino a Alcázar ya conocemos a otro personaje crucial de la novela, a Paca a la cual le encantan los chismorreos y no para de hablar.

La primera escena cotidiana se sucede en el momento en que se reúnen las mujeres mayores para charlar de los chismorreos del pueblo junto a unas pastas ricas y productos típicos del lugar. De Cristina sabemos que ha estudiado comunicación no verbal y que colabora con la policía, pero también de Pepa a la que le gusta la pintura y la iglesia la tiene como su tabla de salvación donde se refugia por la dura historia que le ha tocado vivir.

La historia de Cristina no ha sido fácil en cuanto a sus relaciones amorosas (Danny) y familiares (su padre John es un alcohólico). La autora nos ubica en la iglesia de San Francisco donde acude con su tía y ya conocemos las primeras sensaciones de Cristina en cuanto se cruza con las personas. Ella en verdad tiene un “don” para conocer a las personas sin haber hablado con ellas por sus estudios. El cura Damián es una persona a quien califica con una gran rigidez.

Es momento de conocer a las amigas de su tía, a Dolores y Angustias que son hermanas y también Gisela. La autora también se recrea en las sensaciones de las amigas de su tía a través de los ojos de Cristina aunque también le pide a su tía que le hable de ellas.

En un paseo casual a comprar pasteles en El Clavel, Cristina se topa con Rosa una vieja amiga que es Guardia Civil. Y simultáneamente también conocemos a Carmen quien trabaja en su casa y confía en su instituto y en su marido. Ella está preocupada por sus hijos Luisito y Pablito que son monaguillos. Ambas acuden juntas al Bodegón de El Gordo y se ponen al día de sus historias de vida, pero también vemos a una Rosa nerviosa por la situación con su marido. Pepa ha sufrido mucho por el suicidio de su hija y la muerte de su nieto.

A la merienda en casa de la tía Asun también acuden Damián y Gregorio los curas de la iglesia quienes desde principio y delante de las amigas de la tía y de todos se ponen a comentar las historias de los santos mientras una Pepa devota a la iglesia permanece callada.

Damián sufre un accidente, le cae una maceta en la cabeza y queda inconsciente en el suelo. Carlos Escudero Mengual va a ver a Rosa muy nervioso ya que lo están acusando a él del accidente,  ya que ha podido contagiarse también de la salmonelosis en su granja y sanidad va a realizarle una inspección.

El punto de encuentro en muchas ocasiones la autora nos lo pone en una pastelería (será una golosa como yo) y es ahora donde Roberta y Rosa se encuentran. John es el padre de Cris, aparece poco pero no para de acosar, y es momento de descubrir que se cree que van a haber más afectados en la granja.

Es momento de que la autora hace una reflexión sobre lo que mueve a las personas: dinero, poder o una combinación de ambas y es ahora donde empiezan las primeras investigaciones para averiguar lo que le ha ocurrido al padre Damián. El funeral se realiza en el pueblo y las amigas de la tía Asun las sentimos rotas de dolor pero todas las miradas se centran en Carlos.

Rosa Galera necesita a Cristina para la investigación y le va a realizar una propuesta al frente de José A. Miñana el superior de Rosa. En un primer momento vemos a una Cris agobiada, manipulada y no dispuesta, además de presionada, pero finalmente sabréis cuál va a ser su decisión con condiciones.

Los primeros indicios confirman que el padre Damián murió por arma blanca y deben analizar también las fotografías, así como los principales sospechosos y los turnos que hacían para estar junto al padre Damián. Es momento de ponerse a trabajar y entrevistar a las primeras personas para que les faciliten más información. Una de las primeras va a ser Marcela quien mejor conocía a la víctima, y se ocupaba de las tareas domesticas del despacho parroquial, pero se habla con Pepa encontró el cuerpo y Gisela.

“La mayoría de las mentiras se producen por la propia interpretación de la realidad, la cual puede variar en cada individual e incluso en función del estado hormonal de la persona”

Se habla de la mentira de forma inconsciente y colectiva. Marcela es la primera que califica al padre Damián como “mal bicho” y la autora reflexiona sobre cómo de triste debe ser la vida de una persona para que tenga tanto interés en la de la otra. Empezamos a ver que hay algo que no cuadra y que puede que haya algo oscuro en la vida de Damián. La próxima entrevistada va a ser Roberta.

También hay momentos de culpabilidad por no compartir con la tía Paca información sobre el caso y temas de herencia en las que se ven incluidas Dolores y Angustias ya que tienen un cierto grado de consanguinidad con el padre Damián.

En un momento de querer olvidarse de todo, Cris visita una librería y se encuentra el libro de P. Rothfuss El nombre del viento, lectura que compartió con Danny quien tanto daño le hizo. Es un momento convulso ya que en un momento que no lo espera también recibe una llamada de su padre John por quien siente horror, pero ahora es una llamada diferente, quiere invitarle a su casa y comunicarle que va a tener un hermano.

Las investigaciones continúan y la visita a Pepa hace saltar las alarmas, ella en su jardín tiene unas plantas venenosas procedentes de Gran Canaria que no deberían estar allí. De manera paralela conocemos la vida de Ojeda (cabo) adicto al bingo y sus problemas económicos.

Rosa y Cris se reúnen para poner en común los puntos de la investigación hasta ahora y Cris siente miedo por la conducción temeraria de Rosa. Van a comer a un restaurante de La Mancha y llegan a la conclusión de que el asesino es reincidente mientras averiguan a través de unos papeles la relación que guardan Ángeles y Dolores con el padre Damián.

Cris en un momento de soledad recuerda a la niña que fue y el recuerdo traumático de su padre alcohólico junto a una reunión en comisaría donde se afirma que Cris no ha avanzado nada en la investigación y Angustias Molinero ha desaparecido. Podemos percibir también a través de las letras la angustia de Dolores.  El terror se observa al encontrar a Pablito y Luisito jugando con muñecas y acariciando partes íntimas. Hay muchas preguntas sin respuesta y gritos por parte de Angustias a quien la han encontrado en una casa vieja.

La trama continua con Roberta quien se arrepiente de algunas cosas que ha hecho y quien a partir de ahora se convierte en la principal sospechosa. La complicidad entre Rosa y Cris se hace presente en las veces que se reúnen y quedan sobre todo para comer en pizzerías, comiendo gachas, etc.

Carmen Ramírez es la madre de los monaguillos y denuncia a Carlos por abusos, pero hay momentos de mucha confusión mientras Rosa recuerda cosas de él cuando se enamoró.  Todavía no está todo resuelto porque Carlos piensa que ha sido un error y no entiende el por qué ha sido detenido, él no es un pedófilo y es defendido por Cris quien es expulsada por el brigada Miñana quien no permite que duden de su profesionalidad.

Cris es una persona sensible y su trabajo lo utiliza como salvoconducto a favor de su autoestima que ha sido tan dañada y no va a permitir el desprecio de Miñana. Es momento de despertar algunas heridas de su niñez de nuevo tras una charla con su tía quien le recomienda que tenga una relación seria. De su despacho han desaparecido unas cartas que están guardadas en un armario junto con unos apuntes del Simposio de Washington y ese armario le ha despertado algo más a Cris.

Es momento de acudir al despacho parroquial y abrir el armario a ver si hay mas pistas. Lo que encuentran es muy doloroso, fotos de niños desnudos incluidas de Carlos y Juan cuando eran pequeños. En el cementerio junto con Pepa es ella misma quien le confiesa lo que le ocurrió a su hija y a su nieto. Las piezas del puzle empiezan a encajar y Carlos es absuelto.

La tía y sus amigas se reúnen de manera urgente y decidir si deben llevar al asesino ante el juez porque ellas sí saben quién fue el culpable de todo. Se plantea si se debe hacer justicia o que se aplique la legalidad. Es momento de descubrir un concepto que es bajo el que se mueve toda la novela sororidad, y que consiste en que todas las mujeres se han unido para mentir en conjunto y elegir el camino de la justicia donde todas en algún momento han sufrido. También se habla de la enfermedad CIPA.

Con un final encauzado Cris debe marchar y reconciliarse con su padre. Ojeda ha sido sancionado y Miñana vuelve a Madrid. La autora realiza una reflexión sobre los cuentos de hadas que han hecho daño a las niñas durante generaciones. Carlos también ha sufrido mucho y se le recomienda que se vaya a otra ciudad a rehacer su vida.

La autora finaliza la novela con tres cartas, la primera de Roberta para Roberta, de Roberta a Dolores y de Roberta a Gisela para dedicarnos una nota de la autora invitándonos a recomendar su novela a familiares y amigos y nos invita a dar nuestra opinión a través de un código QR y compartir nuestras experiencias. Nos despide para encontrarnos con su nueva aventura de Cristina Peterson.

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