Entrevista a Jacob Serrano Director de la Biblioteca Pública de León

Las bibliotecas públicas atraviesan un momento de transformación profunda, marcado por los cambios tecnológicos, sociales y culturales de nuestro tiempo. Lejos de perder relevancia, estos espacios se consolidan como lugares esenciales para el acceso al conocimiento, la cultura y la información, adaptándose a nuevas realidades sin renunciar a su esencia.

En esta entrevista conversamos con Jacob, profesional de la Biblioteca Pública de León, quien reflexiona sobre el papel que desempeña hoy la biblioteca en la vida cultural de la ciudad, los retos que afronta el sector bibliotecario, la evolución de las personas usuarias y la importancia de la programación cultural como eje vertebrador del servicio público.

A lo largo de la conversación, Jacob comparte una mirada serena y comprometida sobre el presente y el futuro de las bibliotecas públicas, poniendo el acento en valores irrenunciables como el acceso libre a la información, el fomento de la lectura y la función social de la biblioteca como espacio de encuentro, aprendizaje y cohesión social.

Jacob ¿qué trayectoria profesional te llevó hasta la Biblioteca Pública de León y qué aprendizajes han marcado más tu camino como bibliotecario? La mayor parte de mi vida he desarrollado mi labor profesional alejada de las bibliotecas. Comencé mi trayectoria profesional en el ámbito bibliotecario de la Comunidad de Castilla y León en la Biblioteca Pública del Estado de Zamora. Allí, me ocupaba de la gestión del Centro Provincial Coordinador de Bibliotecas. Este trabajo se centraba, principalmente, en las bibliotecas rurales y en el sistema de bibliobuses de la Provincia. Creo que ese conocimiento de primera mano de la realidad rural, del papel que pueden jugar los servicios bibliotecario en un entorno asolado por la despoblación y el envejecimiento, es lo que más ha marcado mi camino como bibliotecario, más allá de cuestiones de otro tipo que, ante realidades tangibles, se presentan como secundarios.

¿Cuál es el papel que desempeña hoy la Biblioteca Pública de León dentro de la vida cultural y social de la ciudad? La Biblioteca Pública de León desempeña un papel central a este respecto, y no solo porque se encuentre situada en el corazón urbano de la ciudad. La combinación de un programa cultural de calidad con la existencia de un fondo bibliográfico considerable es, a mi juicio, lo que hace del centro un punto neurálgico en la cultura de la ciudad. Esto ha sido así durante los últimos 50 años, cuando se crea la Casa de Cultura en el año 1975, y confío en que siga siendo así. Al menos, en lo que al personal de la Biblioteca se refiere, el esfuerzo va a continuar encaminado en esa dirección. Eso sí, siendo conscientes de que es necesario mejorar y corregir aquellas cosas que no se estén haciendo todo lo bien que se debiera.

¿Qué servicios o proyectos consideras más representativos de la biblioteca en la actualidad? Las bibliotecas atraviesan un momento de profunda transformación. Es cierto que esta frase viene siendo un mantra desde hace treinta años, pero, no es menos cierto, que la sociedad está sumida en este proceso desde ese tiempo, en lo que se ha dado en llamar “sociedad de la información y el conocimiento”. Desde mi punto de vista, la Biblioteca, como institución, independientemente del tipo que sea, debe trabajar en crear servicios capaces de adaptarse a este contexto de transformación sin perder su esencia, que descansa y descansará siempre sobre la colección bibliográfica. Combinar esos dos aspectos puede resultar un tanto complicado, ya que escorarse hacia uno de los dos extremos es relativamente sencillo. Son algunos los que consideran que el préstamo y devolución de libros es la tarea principal y única de la biblioteca y son otros tantos, estos un poco más abundantes, que creen que el libro ya no es necesario en la biblioteca. Hay que moverse entre esos extremos. Tal vez, una programación cultural coherente y de calidad sea un comienzo.


¿Cómo ha evolucionado el perfil de las personas usuarias y sus necesidades en los últimos años?
Las necesidades se han multiplicado, al igual que lo han hecho los usuarios. Creo que el envejecimiento paulatino de la sociedad, la inmigración y la evolución constante de las tecnologías de la información y el conocimiento son los factores principales que se esconden detrás de esta evolución. Esos factores pueden combinarse como quieras y encontrarás las casuísticas más variadas en cuanto a perfiles y necesidades. Los bibliotecarios debemos estar preparados para esta circunstancia, para seguir ofreciendo un servicio de calidad en un contexto cambiante.

¿Qué estrategias se están desarrollando para atraer a públicos que tradicionalmente no frecuentan la biblioteca? En esto, cada biblioteca es un mundo. No existe una norma o regla que sea de aplicación y garantice buenos resultados. La creación de un espació o sección juvenil puede resultar en un entorno, pero en otro no. Creo que es esencial conocer el entorno en que se ubica la biblioteca. Esto que digo es más sencillo en el ámbito rural, pero no lo es tanto en el urbano. Ampliar las tipologías de materiales de la colección es un buen comienzo. Añadir videojuegos, juegos de mesa, libros de lectura fácil, etc. puede ofrecer datos de uso que nos indique que demanda la comunidad en la que se enclava la biblioteca. Para mí ese es el papel proactivo de la biblioteca, observar y evaluar en aras de ofrecer un buen servicio.”

¿Qué importancia tiene la programación cultural en una biblioteca pública como la de León? La programación cultural de la Biblioteca Pública de León es esencial. Considero que es el mejor medio para dar a conocer nuestros fondos y para consolidar una actuación de fomento a la lectura. Debe combinar lo lúdico con lo formativo. Además, debe ofrecer opciones para todas las horquillas de edad de usuarios.

¿Cómo se equilibra la preservación del fondo bibliográfico con la incorporación de nuevas tecnologías y formatos digitales? Realmente se equilibra de una manera natural. Me explico. Los fondos digitales tienen una exigencia formativa a la hora de su tratamiento y difusión, a la vez que unas necesidades tecnológicas, pero no espaciales. El problema tradicional de las bibliotecas ha sido el espacio, es decir, la falta de espacio. La proliferación de una y otra colección no entra en contraposición a este respecto. Por otra parte, la digitalización es una medida no solo de difusión, sino de preservación del fondo. Cualquiera puede acceder a consultar un ejemplar del siglo XVI, por ejemplo, siempre que esté digitalizado, sin poner en riesgo su integridad estructural. Por tanto, creo que se genera una sinergia que enriquece enormemente el mantenimiento del fondo bibliográfico de la biblioteca.

¿Qué retos afrontan hoy las bibliotecas públicas en un contexto de cambios tecnológicos y sociales constantes? Tal vez uno de los retos más importantes a que se enfrente la biblioteca, en lo que ha cambios tecnológicos se refiere, es la irrupción de la Inteligencia Artificial. En lo que a cambios sociales se refiere, creo que la polarización creciente que se observa en el seno de la sociedad puede acabar, si no lo está haciendo ya, reviviendo los viejos fantasmas de la censura o, de lo que es peor, la autocensura.

¿Cómo contribuye la biblioteca al fomento de la lectura entre niños y jóvenes? El papel de la Biblioteca es imprescindible en lo que a fomento de la lectura se refiere, en general. Este aspecto queda mucho más remarcado si nos referimos al fomento de la lectura entre niños y jóvenes. El hecho de disponer de una colección abundante, variada y actualizada de libros y materiales contribuye enormemente a motivar la afición lectora en estas horquillas de edad. Este factor se apoya, además, en la creación de una programación cultural orientada a este público. En la Biblioteca Pública de León se busca que dicha programación tenga siempre la literatura como eje central, de manera independiente al formato en que se quiera tratar (teatro, taller, títeres, etc.)

¿Qué papel juegan los bibliotecarios como mediadores culturales más allá del préstamo de libros? Creo que el bibliotecario tiene un papel más relevante en materia de alfabetización informacional que de mediador cultural. Más allá de ser un profesional en materia de referencia bibliográfica, que no es poco en lo que a mediación cultural se refiere. Esto que digo se acentúa más en el ámbito de las bibliotecas especializadas y centro de documentación, al igual que se diluye en mayor proporción en el entorno de las bibliotecas rurales. Es un panorama complejo, la verdad.

¿Existen colaboraciones con otras instituciones culturales o educativas de León que te gustaría destacar? Sí, sobre todo con el ámbito educativo. Colaboramos con la Escuela Municipal de Música, Danza y Artes Escénicas de León, que contribuyen a mejorar nuestra programación cultural. También con los institutos y colegios de la ciudad y alrededores, mediante las visitas de escolares a las instalaciones de la Biblioteca todos los martes, miércoles y jueves. Creo que esta colaboración es esencial y muy provechosa para todas las partes

¿Qué proyecto o iniciativa futura te ilusiona especialmente dentro de la Biblioteca Pública de León? Mantener el rumbo de lo que se ha venido haciendo que es, básicamente, ser un punto de referencia en materia cultural y de conocimiento de la ciudad, a la vez que nos adaptamos a los cambios que el transcurrir de los tiempos nos va ofreciendo.

¿Cómo ves el futuro de las bibliotecas públicas y qué valores crees que nunca deberían perder? El futuro de las bibliotecas se presenta incierto. Vivimos n un momento de incertidumbre general, donde parece que todo aquello que era válido y asumido como consenso en el seno de la sociedad está siendo puesto en entredicho. Las bibliotecas públicas no permanecen ajenas a esta situación. Vivimos en un momento de transición. Ya me he referido al profundo impacto que han supuesto las nuevas tecnologías, entre las cuales, la Inteligencia Artificial va a suponer una transformación sustancial en el modo en cómo desarrollamos nuestra labor profesional y cómo nos relacionamos con la sociedad. A ello, sumaría el relevo generacional que se ya se ha iniciado y que mostrará su cara más evidente en cuestión de 5 a 10 años. Más de un 50% de la plantilla actual se va a jubilar en los próximos años. Todo ese caudal de conocimiento profesional va a salir de las bibliotecas públicas. El relevo, en demasiadas ocasiones, se va improvisando, dando como resultado plantillas muy mermadas por diferentes cuestiones que hacen que la calidad del servicio se resienta. No obstante, creo que sabremos adaptarnos. Las bibliotecas han demostrado saber adaptarse a diferentes situaciones, algunas de ellas bastante precarias. Se hará de nuevo, sin duda. El acceso a la información y el conocimiento, la difusión de la cultura y la idea de la importancia de la lectura en la conformación de las sociedades actuales son valores que deben imperar. Esta idea debe ayudarnos a avanzar.

¿Qué consejo darías a quienes quieren dedicarse profesionalmente al mundo de las bibliotecas y la gestión cultural? Ánimo y a por todas. Es un trabajo exigente, más allá de la idea estereotipada que se tiene, pero merece la pena.

Algo que añadir…

Nada más, salvo que no dejen de visitar las bibliotecas.

 

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