Las bibliotecas de museo son espacios esenciales donde el conocimiento científico, la investigación y la memoria patrimonial dialogan en silencio con las piezas expuestas. En ellas se custodia mucho más que libros: se conserva contexto, se construye discurso y se sostiene el trabajo intelectual que da sentido a los museos.
En esta entrevista conversamos con Remedios, responsable de la Biblioteca del MARQ (Museo Arqueológico de Alicante), una de las bibliotecas especializadas en arqueología más importantes de España. A través de su trayectoria profesional y de su experiencia diaria, nos adentramos en el papel fundamental que desempeña una biblioteca de museo en la investigación, la difusión del patrimonio y el acceso democrático al conocimiento.
Hablamos de fondos singulares, de cooperación institucional, de digitalización, de retos profesionales y, sobre todo, de la vocación bibliotecaria entendida como servicio público y compromiso cultural. Una conversación que pone en valor el trabajo silencioso —pero imprescindible— de las bibliotecas especializadas y de quienes las hacen posibles.
Remedios, ¿podrías contarnos cómo fue tu trayectoria profesional hasta llegar a la Biblioteca del MARQ y qué aspectos de este proyecto te resultaron más atractivos desde el principio? Mi formación estaba enfocada a la enseñanza, de hecho mi primera carrera es la de Filosofía, de la que soy licenciada, pero posteriormente me licencié en Documentación. Viví muchos años fuera de la provincia y cuando regresé descubrí las becas de formación que ofrecía el museo y pensé que era una buena manera de aplicar los conocimientos de la carrera que acababa de terminar.
¿Qué funciones cumple la Biblioteca del MARQ dentro de un museo arqueológico y de qué manera complementa el discurso expositivo del museo? Una biblioteca de museo es imprescindible para la actividad del mismo. Su principal función es servir de apoyo a los técnicos en los procesos de investigación y estudio, tanto para la redacción de artículos, como para la elaboración de las exposiciones.
¿En qué se diferencia una biblioteca especializada en arqueología y patrimonio histórico de otro tipo de bibliotecas más generalistas? La diferencia principal estriba en el tipo de literatura, no tenemos libros de ficción (salvo contadas excepciones), y en el tipo de usuario, que suele ser personal especializado en la materia, estudiantes, o simplemente cualquier persona interesada en la arqueología, la historia y ciencias afines.
¿Cuáles son los fondos, colecciones o materiales documentales más singulares que custodia actualmente la Biblioteca del MARQ? El valor de esta biblioteca es incalculable, tenemos ejemplares antiquísimos, el más antiguo de 1727. Pero no es solamente el Fondo Antiguo lo que hace única a esta biblioteca: su enorme especialización, unida al hecho de que mantenemos intercambio de ejemplares con museos y universidades de todo el mundo, la convierte, con sus más de 52000 registros, en una de las más importantes de España, al nivel de las de muchos museos nacionales.
Mención aparte merece la biblioteca personal del que fuera director del Museo, Enrique A. Llobregat Conesa, compuesta por 14672 ejemplares, que completa y amplia nuestros fondos de manera extraordinaria.
¿Cómo apoya la biblioteca el trabajo de investigación de arqueólogos, historiadores y otros especialistas que colaboran con el museo? Ofrecemos información pero desde una búsqueda selectiva de la misma, lo que facilita enormemente obtener los resultados más acertados. En biblioteconomía, uno de los principios fundamentales es recuperar el máximo de información pertinente obviando la basura informacional (como encontramos en Internet), es decir, lo que no nos interesa y entorpece nuestra búsqueda. Desde las bibliotecas no nos limitamos a guardar, cuidar y difundir los fondos custodiados, también ayudamos y enseñamos a buscar con pericia.
¿Qué retos específicos plantea la gestión, organización y conservación de documentación especializada en arqueología y ciencias afines? A mi juicio, y al hilo de la pregunta anterior, resulta primordial que la catalogación de los ejemplares sea lo más exhaustiva posible para su posterior búsqueda y su recuperación de manera efectiva.
¿Cómo ha influido la digitalización en el trabajo diario de la biblioteca y en el acceso a la información por parte de los usuarios? No cabe duda de que la digitalización de los procesos bibliotecarios ha facilitado enormemente tanto nuestro trabajo diario como la búsqueda de información, pero no hay que olvidar que la gran mayoría de nuestros fondos, al ser tan específicos, no es posible consultarlos en versión digital en páginas web. Recuerdo el 28 de abril del año pasado, España se quedó a oscuras. Ese día hubo que hacer las búsquedas bibliográficas acudiendo a las estanterías, y nadie pudo consultar las publicaciones disponibles digitalmente en sus reproductores electrónicos, pero sí podía leerlas en su formato en papel.
¿Qué papel desempeña la biblioteca del MARQ en la difusión del conocimiento científico y del patrimonio arqueológico entre la ciudadanía? Desde la biblioteca ofrecemos la base documental y bibliográfica, proporcionamos el contexto desde el que analizar y entender las piezas expuestas e incluso las que no lo están. Y la información ofrecida no se limita al Museo Arqueológico de Alicante, ni a la provincia de Alicante. Una biblioteca de museo, de arqueología en nuestro caso, proporciona un espacio donde consultar también las colecciones de otros museos, sus exposiciones y, por supuesto, los trabajos de investigación que se realizan en todo el mundo, sobre periodos y localizaciones completamente dispares. Y lo mejor de todo: no es una biblioteca exclusivista, cualquiera interesado en consultar nuestros fondos, puede acceder a ella, o incluso para estudiar otras materias, siempre que se respeten las normas de uso. Existen catorce puestos de lectura a disposición de las personas interesadas.
Una condición establecida por el Director del museo, Manuel H. Olcina Doménech, que se respeta escrupulosamente, es que a pesar de que a menudo se realicen eventos en la sala noble como jornadas, charlas, etc., la actividad de la biblioteca no se ve interrumpida, ni a nivel de trabajo interno ni en la atención a los usuarios.
¿De qué manera se trabaja desde la biblioteca para acercar sus recursos tanto a investigadores como al público general interesado en la arqueología? La clave es la visibilización de la biblioteca, tanto desde la web del museo, como aprovechando para hacer publicidad de la misma cuando el público visita la zona donde está ubicada. Para quien no lo sepa, el edificio donde se encuentra el museo fue en origen un hospital, y la biblioteca está alojada en la planta de cruz latina de lo que antiguamente fue la capillla. El espacio central es una maravilla, invito a quien no lo conozca que se asome en su próxima visita.
También con esta intención de dar a conocer la Biblioteca del MARQ, desde diciembre de 2021, forma parte del mapa de bibliotecas especializadas del Consejo de Cooperación Bibliotecaria y aparece en el Directorio de Bibliotecas Españolas del Ministerio de Cultura y Deporte. Asimismo, a partir de marzo de 2024, se incluye dentro del Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico Español del Ministerio de Cultura.
¿Qué proyectos, programas o iniciativas destacadas ha desarrollado la Biblioteca del MARQ en los últimos años? Desde la biblioteca pretendemos que esta sea un espacio vivo, participativo y en constante evolución. Llevamos ya varios años celebrando el Día del Libro y el Día de las Bibliotecas. Con ese objetivo montamos una pequeña exposición conmemorativa en el ábside de la capilla, donde se proyecta un vídeo realizado desde la biblioteca y se exponen algunos libros de nuestros fondos. La última, realizada por el Día de las Bibliotecas, que este año tenía como lema “Contra la desinformación: bibliotecas”, aborda el tema de la policromía en la estatuaria antigua. Todavía puede visitarse.
Con el fin de acercar la Biblioteca a la ciudadanía, también impartimos charlas sobre el funcionamiento de la misma y una visita guiada a colectivos como ASAUTE o el CEFIRE.
Además de la inclusión en el mapa del Consejo de Cooperación Bibliotecaria y en el Catálogo de Patrimonio Bibliográfico, ambos del Ministerio de Cultura, ahora mismo estamos tramitando el convenio de colaboración con Dialnet. Consideramos que la cooperación, el intercambio de trabajo con otros organismos es siempre enriquecedor para todas las partes.
En 2024, la Biblioteca del MARQ acogió el XII Punt de Trobada del Col·legi Oficial de Bibliotecaris i Documentalistes de la Comunitat Valenciana (COBDCV), en una jornada se pusieron en común experiencias entre profesionales de las bibliotecas especializadas y de las bibliotecas públicas.
¿Cómo es la colaboración entre la biblioteca y otros departamentos del museo, como conservación, investigación o didáctica? Todos los departamentos del Museo están conectados, ellos recurren a la biblioteca y viceversa. También participamos en actividades conjuntas.
¿Qué competencias y habilidades consideras fundamentales para ejercer hoy la profesión bibliotecaria en un entorno museístico y especializado? Para ejercer esta profesión y en este contexto, pero también como actitud vital, considero imprescindibles las ganas de aprender, de mejorar, de hacer lo que hagas lo mejor que puedas.
¿Qué importancia crees que tienen las bibliotecas de museos en la preservación de la memoria científica y cultural? Una importancia primordial. Pero me gusta precisar que las bibliotecas, de museos o de cualquier otro tipo, no somos simplemente lugares donde se conservan los libros, la parte de difusión es fundamental. ¿De qué sirve albergar tanto saber si no se pone a disposición de la ciudadanía?
Desde tu experiencia, ¿qué consejos darías a las personas que desean orientar su carrera profesional hacia las bibliotecas especializadas o de museos? En general, no soy nada proclive a dar consejos, cada uno tiene que tomar sus propias decisiones, pero sí recuerdo haber dicho a mis hijas que estudiaran lo que les gustara, que disfrutaran de la carrera, de la vida universitaria. Si luego no encontraban trabajo en ese oficio encontrarían en otros y habrían disfrutado de ese aprendizaje.
A nivel personal, ¿qué significa para ti ser bibliotecaria y qué es lo que más valoras de tu trabajo en el MARQ? Siendo bibliotecaria me gano la vida y encima disfruto ejerciendo mi trabajo: me considero una privilegiada.
Considero que el enriquecimiento que supone tratar con gente tan diferente, junto con la parte creativa y la relacionada con la enseñanza, son aspectos especialmente atractivos para mí.
Algo que añadir… Sí, agradecer tu interés por mi trabajo y por dar a conocer la Biblioteca del MARQ, así como animar a toda aquella persona interesada en visitarla a que lo haga. Decía Doris Lessing que “la biblioteca es la más democrática de las instituciones, porque nadie en absoluto puede decirnos qué leer, cuándo y cómo”.





