Entrevista a Teresa Rivela bibliotecaria en la Biblioteca Pública de Ribadavia

Las bibliotecas públicas siguen siendo hoy uno de los pilares fundamentales para el acceso democrático al conocimiento, la cultura y la información. Más allá de su función tradicional como espacios de consulta y préstamo, se han convertido en auténticos centros de dinamización cultural y social, especialmente en localidades donde la cercanía con la comunidad permite generar un vínculo directo y transformador. En esta entrevista para Alquibla, conversamos con una bibliotecaria que desarrolla su labor en la Biblioteca Pública Municipal de Ribadavia, un enclave marcado por una profunda tradición histórica y cultural en el corazón de la provincia de Ourense.

A lo largo de esta conversación, descubrimos su trayectoria profesional, su compromiso con la mediación lectora y su papel como agente cultural en una biblioteca que no solo conserva la memoria local, sino que también impulsa proyectos innovadores, fomenta el hábito lector entre niños y jóvenes, y contribuye a reducir la brecha digital. Su trabajo refleja la evolución de una profesión que, en el contexto actual, exige competencias técnicas, sensibilidad social y una clara vocación de servicio público.

Esta entrevista permite comprender, desde dentro, cómo las bibliotecas públicas de Galicia continúan reinventándose para responder a las necesidades de sus comunidades, consolidándose como espacios vivos donde la cultura, la educación y la inclusión siguen siendo protagonistas.

¿Cómo describirías tu labor como bibliotecaria en la Biblioteca Pública de Ribadavia y qué significa para ti trabajar en un entorno con tanta historia y tradición cultural como el de Ourense? Como bibliotecaria de la Biblioteca Pública Municipal de Ribadavia mi labor es, sencillamente, hacer que la biblioteca esté viva y sea útil para su gente. Gestiono el fondo, organizo la información, atiendo a usuarios de todas las edades, acompaño en la búsqueda de lecturas y datos fiables, y diseño actividades que fomentan la lectura y el pensamiento crítico. En una biblioteca comarcal como la nuestra eso significa ser muchas cosas a la vez: mediadora cultural, gestora, dinamizadora, formadora y un punto de acceso a la cultura y a la información para muchas personas.

Trabajar en Ribadavia, capital do Ribeiro, es un privilegio y también una responsabilidad. Aquí la historia no es un decorado: está en las calles, en el patrimonio judío, en el teatro, en la memoria oral y en la tradición vitivinícola que define el territorio. La biblioteca no puede vivir de espaldas a eso. Mi trabajo consiste en conectar ese pasado con el presente, conservar la memoria local y, al mismo tiempo, ofrecer herramientas actuales para entender el mundo de hoy. De ahí la creación de una sección de colección local y la sección vitivinícola.

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional hasta convertirte en bibliotecaria y qué te llevó a elegir esta profesión? Mi trayectoria profesional nace de forma bastante natural. Soy licenciada en Geografía e Historia y en Museología, una formación muy vinculada al estudio del patrimonio, la memoria y la transmisión del conocimiento. Crecí en una familia de profesores, en una casa llena de libros, donde leer era algo cotidiano y desde pequeña me ha gustado leer. Mas que elegir esta profesión, me llegó por casualidad, accedí en principio solo por un tiempo pero luego el trabajo me enganchó y lo que iba a ser temporal se hizo indefinido porque me encanta lo que hago. No es solo custodiar libros, es organizar, contextualizar, recomendar, crear comunidad y garantizar el acceso igualitario a la información.

Desde tu experiencia, ¿qué papel desempeña una bibliotecaria en la vida cultural y social de una localidad como Ribadavia? En contextos pequeños, donde los recursos son limitados pero la cercanía es grande, la bibliotecaria se convierte en motor cultural. Programar actividades, tejer redes con otros agentes locales como los centros educativos, OMIX, asociaciones… y garantizar el acceso a información veraz.

¿Qué retos y satisfacciones encuentras en el día a día de tu trabajo como bibliotecaria en una biblioteca pública? Los retos del día a día tienen mucho que ver con la diversidad de tareas y de públicos: atender a los usuarios, orientar en el uso de los ordenadores, ofrecer recomendaciones ajustadas a cada persona y, al mismo tiempo, diseñar proyectos de fomento de la lectura infantil que realmente funcionen según las edades. Requiere escucha, paciencia, formación continua y mucha capacidad de adaptación.

La gran satisfacción llega cuando todo eso da fruto: cuando la gente vuelve a la biblioteca, confía en tu criterio, se deja asesorar y siente el espacio como propio. Y, sobre todo, cuando los niños vienen contentos, participan en las actividades y asocian la biblioteca con algo positivo. Ver que la lectura despierta curiosidad y ganas de volver es, sin duda, la mejor recompensa.

¿Cómo ha evolucionado tu forma de trabajar como bibliotecaria ante los cambios tecnológicos y las nuevas demandas de los usuarios? Mi forma de trabajar ha cambiado mucho con la tecnología. Ahora todo se gestiona digitalmente: el catálogo, los préstamos, las renovaciones y reservas se hacen a través de la intranet Koha, y los usuarios pueden acceder en línea a sus cuentas y a los libros electrónicos por GaliciaLe y eBiblio.

Además, servicios como el carné único para toda Galicia han hecho que la biblioteca esté más conectada con el resto del sistema, y que podamos atender mejor las demandas de los usuarios, ofreciéndoles información rápida, acceso remoto y orientación en el uso de estas herramientas. La labor de atención sigue siendo personal, pero con la ventaja de que la tecnología facilita mucho la gestión y el acceso a la lectura y la información.

¿Qué perfil de usuarios acude habitualmente a la biblioteca y cómo adaptas tu trabajo para atender a públicos tan diversos? En la biblioteca de Ribadavia tenemos un público muy variado: niños y niñas que vienen a las actividades y a buscar cuentos con sus padres , jóvenes que usan los ordenadores, estudian o buscan libros para el instituto, estudiantes de oposiciones, adultos que consultan fondos o revistas, etc.

Para atenderlos adapto mi trabajo constantemente: selecciono materiales adecuados a cada edad, ofrezco recomendaciones personalizadas, explico cómo usar los servicios digitales, y diseño actividades que despierten interés y participación.

¿Qué importancia tiene para ti la mediación lectora y el acompañamiento a los lectores desde tu papel como bibliotecaria? Para mí, la mediación lectora es el corazón de mi trabajo. Acompañar a los lectores, especialmente a los niños, significa guiarlos para que descubran el placer de leer y ayudarles a crear un hábito lector que les acompañe toda la vida.

Lo que más me motiva es diseñar proyectos de fomento de la lectura que sean divertidos, adecuados a sus edades y despierten curiosidad. Creo que los niños de hoy son los futuros usuarios de la biblioteca, y sembrar ese interés temprano tiene un impacto enorme tanto en su desarrollo personal como en la vida cultural de la comunidad.

¿Cómo contribuyes, desde tu trabajo, a fomentar el hábito lector entre niños y jóvenes del municipio? Intento fomentar la lectura entre niños y jóvenes a través de proyectos atractivos y cercanos siempre combinando exposiciones bibliográficas y murales ilustrados de distintas temáticas: sobre ODS, reciclaje, cultura local, autores del Día das Letras Galegas, cómic o cualquier tema interesante. Todo pensado para que la lectura sea divertida y forme un hábito duradero. Lo acompañamos de cuentacuentos, talleres o concursos para hacerlo más divertido

Estos proyectos nos han dado reconocimiento ya que hemos ganado 8 premios María Moliner y un premio Abril, Mes dos Libros entre otros.

¿Qué lugar ocupa la cultura gallega en tu labor como bibliotecaria y en la gestión de colecciones y actividades? La cultura gallega ocupa un lugar central en mi trabajo. Tanto en la gestión de colecciones como en la programación de actividades busco que los usuarios descubran y valoren nuestro patrimonio. Organizamos proyectos y exposiciones sobre el Día das Letras Galegas, figuras como Emilia Pardo Bazán, Rosalía, Castelao, o escritoras gallegas actuales para el Día da Muller.

También trabajamos temáticas locales: la historia de Ribadavia, el sector vitivinícola, el teatro ligado a la Mostra Internacional de Teatro, la Noite Meiga, el Entroido o el Samain, siempre acompañadas de muestras bibliográficas y actividades que conecten la tradición con la comunidad.

¿Qué actividades culturales o iniciativas impulsadas desde la biblioteca te han resultado más gratificantes a nivel profesional? Muchos proyectos han sido gratificantes, pero si tengo que destacar uno, seria el Proyecto sobre los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) dando a conocer sus objetivos y metas con distintas exposiciones mas específicas sobre el Reciclaje y la economía circular o la contaminación de los mares. Hicimos visitas escolares para enseñarles las distintas exposiciones, se hicieron cuentacuentos relacionados con la temática y les dimos a conocer no solo los ODS sino más minuciosamente el problema de la contaminación y la repercusión de sus actos en el medioambiente y talleres infantiles de reciclaje.

¿Cómo entiendes el papel de la bibliotecaria como agente contra la brecha digital y la exclusión social? Entiendo mi labor como la de servir de puente. En una biblioteca municipal, la brecha digital no se combate solo con Wi-Fi gratuito, sino con acompañamiento.

Mi papel es evitar que la tecnología sea una barrera que segregue a los vecinos entre quienes tienen acceso y los que no.  Somos un lugar donde damos acceso a los recursos digitales libre y gratuito, tanto en ordenadores de la biblioteca como wifi y a la vez ayudamos a aquellos que lo necesitan en trámites, para que nadie quede excluido por no saber.

En definitiva, hoy la biblioteca no solo presta libros; garantiza derechos ciudadanos en la era digital.

¿Recuerdas algún momento especialmente emotivo o significativo vivido en la biblioteca que haya marcado tu trayectoria profesional? Sin duda, el momento más significativo fue recibir mi primer Premio María Moliner.

Llevaba apenas unos pocos años en la profesión, esforzándome cada día por innovar y mejorar el servicio. Que ese esfuerzo temprano fuera reconocido a nivel nacional fue la validación de que el camino elegido era el correcto.

Ese premio marcó mi trayectoria porque me dio la confianza y el impulso para seguir transformando la biblioteca en lo que es hoy: un espacio vivo y esencial para la comunidad.

¿Qué habilidades consideras esenciales para ejercer hoy la profesión bibliotecaria en una biblioteca pública? Para ejercer hoy en una biblioteca pública, ya no basta con ser «el guardián de los libros». Necesitamos un perfil híbrido que sea tan técnico como humano:

  • Alfabetización y agilidad digital: No solo saber usar las herramientas, sino tener la capacidad de enseñar a otros a manejarlas (desde un certificado digital hasta una búsqueda de empleo).
  • Empatía y escucha activa: La biblioteca es un termómetro social. Hay que saber leer qué necesita el ciudadano.
  • Gestión cultural y dinamización: Capacidad para crear proyectos que saquen la biblioteca a la calle y atraigan al barrio (como esos proyectos que he mencionado)
  • Resiliencia y adaptabilidad: El entorno cambia rápido. Debemos estar dispuestos a desaprender y reinventar el espacio constantemente.

¿Cómo imaginas el futuro de la profesión bibliotecaria y el papel de las bibliotecarias en los próximos años? El futuro de la profesión bibliotecaria será cada vez más social, educativo y tecnológico: las bibliotecarias no solo cuidarán libros, sino que ayudarán a las personas a encontrar información confiable, aprender a pensar críticamente y usar la tecnología de forma responsable. Las bibliotecas seguirán siendo espacios clave para el acceso al conocimiento, la cultura y la comunidad.

¿Qué mensaje te gustaría transmitir, como bibliotecaria, a quienes aún no han descubierto todo lo que una biblioteca pública puede ofrecer? La biblioteca pública es un espacio abierto para todas las personas: no hace falta que te guste leer ni que seas “intelectual” para venir. Aquí puedes encontrar libros sobre tus hobbies, como horticultura, manualidades, deportes, tecnología o finanzas, además de acceso a internet, recursos digitales y ayuda para lo que necesites. Acércate sin miedo: la biblioteca también es para todos.

 

 

 

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