El legado de Jorge Oteiza sigue siendo hoy una fuente inagotable de investigación, reflexión y creatividad. Más allá de su conocida obra escultórica, Oteiza dejó tras de sí un vasto universo intelectual compuesto por escritos, correspondencia, cuadernos, libros y documentos que permiten comprender en profundidad su pensamiento y su proceso creativo.
En el Museo Oteiza, el Centro de Estudios desempeña un papel fundamental en la conservación, investigación y difusión de este extraordinario patrimonio documental. Su biblioteca y su archivo personal constituyen un espacio privilegiado para investigadores, estudiantes y amantes del arte interesados en explorar las múltiples facetas de uno de los creadores más influyentes del siglo XX en España.
En esta entrevista conversamos con la responsable del Centro de Estudios para conocer de cerca la labor que se realiza con estos fondos, los proyectos de investigación en marcha y los retos que supone conservar y difundir un archivo tan singular. Un recorrido por el “laboratorio de ideas” de Oteiza que nos invita a descubrir nuevas dimensiones de su obra y su pensamiento.
¿Cuál es la misión principal del Centro de Estudios del Museo Oteiza y qué papel desempeña dentro de la institución? Su principal misión es la difusión de la obra y pensamiento de Jorge Oteiza y el apoyo a toda aquella persona que quiera profundizar en su estudio.
Dentro del museo su importancia es central ya que Oteiza no fue solo escultor y, por tanto, su legado no se compone exclusivamente de sus esculturas. De hecho, su biblioteca personal, sus libros, revistas…forman parte del recorrido museográfico. Puede contemplarse y, en su caso, consultarse. Del mismo modo, mucha documentación-manuscritos, mecanografiados, anotaciones etc. está expuesta para enriquecer y dar contexto a la exposición.
Sin olvidar que el Centro de Estudios está presente en cada acción, actividad, exposición que se lleva a cabo en el museo.
¿Qué valor tiene la biblioteca y el archivo personal de Jorge Oteiza para investigadores, estudiantes y público general? El valor es inmenso y para todo tipo de público. Para el ámbito académico es evidente: para investigar a cerca de Oteiza, su obra o su figura, o su tiempo, pero también para aquella persona investigadora que quiera ahondar en temas como lingüística, etnografía, tendencias artísticas, poesía… Y para el público general, desde luego. Es un creador que no solo produce obra, sino también reflexión. Yo misma, antes de incorporarme aquí, desconocía que Jorge Oteiza hubiera desarrollado ideas sobre el flamenco y el arte jondo, o que hubiera establecido conexiones tan sugerentes entre los frontones, sus vacíos, los pelotaris y los cazadores neolíticos. Adentrarse en su universo intelectual resulta verdaderamente fascinante para cualquiera.

¿Cómo se formaron los fondos documentales que hoy conserva el Centro de Estudios y qué tipo de materiales los integran? Los fondos del archivo son parte de la donación que, junto con su obra escultórica, el artista hizo al pueblo de Navarra en el año 1992. Ese fue el comienzo de la Fundación Museo Jorge Oteiza.
Los materiales, al igual que su temática, son muy diversos: Una amplia biblioteca de libros y revistas, que forma parte de la exposición y que se completa con la nueva biblioteca, y el archivo personal, compuesto por escritos, cuadernos, libretas, cartas, fotografías, postales, audiovisuales, audios, carteles, periódicos…
¿Qué singularidades hacen del archivo personal de Oteiza un fondo especialmente relevante dentro del panorama cultural español? Es un artista tremendamente teórico, algo no muy frecuente en el siglo XX. Eso ya lo hace singular, pero además, es de los pocos museos monográficos de artistas que alberguen tanta cantidad de obra, porque él guardaba mucho. Además, aunque llevo poco tiempo aquí, me atrevería a señalar que otra de las singularidades del archivo es que transmite la sensación de haber sido concebido por él mismo como un legado. Es como si lo hubiera proyectado con antelación, casi como una manera de trascender. Da la impresión de que te interpela directamente y de que era plenamente consciente de ello o, al menos, así lo percibo yo.

¿Qué líneas de investigación se desarrollan actualmente a partir de los fondos del Centro de Estudios? La más importante actualmente es dar soporte a la elaboración del Catálogo Razonado de la Palabra de Jorge Oteiza (CRPJO) es un ambicioso proyecto investigador y editorial, destinado al público general, pero que constituirá una herramienta de gran valor para todos los especialistas en arte e interesados en Jorge Oteiza. El profesor Joaquim Dols es el investigador principal de este proyecto, desarrollado en estrecha colaboración con el Centro de Estudios del Museo Oteiza.
En cuanto a las líneas de investigación, algunas se centran en la traducción de sus textos, otras en profundizar en sus años en América y, por supuesto, en el apoyo documental a las exposiciones. Una de ellas, Luz y sombra. Goya and Spanish realism acaba de regresar de Bruselas, y la próxima, prevista para marzo, estará dedicada a Nestor Basterretxea y Jorge Oteiza, se celebrará en el museo de Alzuza, y contará también con mucho soporte documental del archivo.
¿De qué manera se facilita el acceso a la biblioteca y al archivo a investigadores nacionales e internacionales? El archivo tiene un catálogo online abierto que se puede consultar desde cualquier rincón del mundo que tenga conexión a internet. Desde él puede accederse a la ficha catalográfica de cada documento, que está perfectamente descrito. Para poder ver el documento escaneado ha de venir físicamente al museo y verlo desde cualquiera de los puestos del centro de estudios incluso el original. Como entendemos perfectamente que no es posible para todo el mundo, para aquellos que no puedan desplazarse facilitamos el intercambio vía correo electrónico u otro método de transmisión de archivos digitales.

¿Cómo dialogan los documentos del archivo con la obra artística y el pensamiento teórico de Jorge Oteiza? Los documentos del archivo dialogan con la obra artística y el pensamiento teórico de Jorge Oteiza de una manera muy orgánica: son, en cierto modo, su laboratorio de ideas. Es su laboratorio de ideas. Como he señalado, fue un creador poliédrico y profundamente teórico. Sus escritos y anotaciones dan cuenta de esa sólida base conceptual que después materializaba en forma de escultura, pero también de poesía, ensayo o incluso de proyectos que quedaron en el ámbito de lo posible.
¿Qué retos supone la conservación y organización de un archivo personal de estas características? Afortunadamente, muchos retos ya han sido resueltos por quienes me precedieron. El mayor desafío fue el inicio: enfrentarse a la enorme diversidad de materiales y sus distintas necesidades de conservación, catalogación… Hoy, como ocurre en todos los archivos y bibliotecas, los retos son el espacio y la actualización de los soportes hacia formatos más duraderos
¿Se están llevando a cabo proyectos de digitalización para preservar y difundir los fondos documentales? Sí, el grueso de la digitalización ya está realizado. No obstante, en 2025 hemos seguido completando el proceso con la digitalización de todos los recortes de prensa que conservaba Jorge Oteiza. En 2026 daremos continuidad al trabajo con las revistas y también con las fotografías que seguimos recibiendo a través de donaciones o depósitos.
Además, recientemente, en el marco del CRPJO, se ha dado un paso más con la transcripción íntegra de sus manuscritos y mecanoscritos, lo que supone una herramienta de enorme valor para el personal investigador y facilita de manera notable el acceso y estudio de sus textos.
¿Qué papel desempeña el Centro de Estudios en la difusión del pensamiento de Oteiza más allá del ámbito museístico? Desempeña un papel central ya que actúa como un núcleo de conocimiento que vertebra muchas de las iniciativas vinculadas al legado de Jorge Oteiza.
Pero su alcance va más allá del ámbito estrictamente museístico. Recibimos solicitudes de doctorandos, artistas plásticos, creadores de artes escénicas, profesionales del ámbito audiovisual y sonoro… Oteiza fue un autor extraordinariamente versátil, con intereses que atravesaron múltiples disciplinas, y eso hace que su pensamiento siga siendo hoy un punto de referencia para perfiles muy diversos.
¿Cómo se articula la colaboración del Centro de Estudios con universidades, investigadores o instituciones culturales? De diversas maneras. Muchas veces por medio de convenios de colaboración, por medio de acuerdos puntuales o simplemente por medio de la propia persona investigadora, quien ya está vinculada a una universidad u otra institución.

¿Qué tipo de actividades, publicaciones o encuentros nacen directamente del trabajo del Centro de Estudios? En el museo trabajamos en equipo, y muchas ideas surgen de nuestras reuniones. El Centro de Estudios propone iniciativas que luego se desarrollan conjuntamente en actividades, publicaciones y encuentros
¿Cree que la biblioteca y el archivo permiten descubrir facetas menos conocidas de Jorge Oteiza? Totalmente. Es el lugar idóneo para descubrirlas todas.
¿Qué importancia tiene hoy, en la era digital, mantener vivos los centros de estudios vinculados a archivos de autor? En la era digital y, en realidad, en cualquier época, son fundamentales. Constituyen una de las fuentes primordiales para comprender no solo los procesos creativos de un autor, sino también el contexto histórico, social, político y lingüístico en el que desarrolló su obra. Hoy tenemos acceso a una cantidad ingente de información, pero a menudo es repetida, no contrastada o incluso sesgada. En cambio, en un archivo se conservan los materiales originales: intervenciones hechas con papel y tijera, anotaciones a lápiz o bolígrafo, correcciones, borradores… Es decir, el rastro directo del pensamiento en construcción. Esa dimensión material y crítica es insustituible.

¿Qué le gustaría que investigadores y lectores descubrieran al acercarse por primera vez al Centro de Estudios del Museo Oteiza? Lo primero es que la gente sepa que el centro de estudios existe jaja. Muchas veces, y esto es un problema bastante extendido en bibliotecas y centros de documentación, nuestro trabajo se percibe solo como un apoyo, un complemento de algo “más importante”. Se nos considera auxiliares y nunca la tarea principal.
En este caso, sin embargo, creo —aunque quizá sea algo ingenua— que el Centro de Estudios tiene tanta importancia como el propio museo y la obra escultórica de Jorge Oteiza. Es, a la vez, corazón y cerebro, cuerpo y alma: sostiene y da sentido a lo que se ve en la exposición, al tiempo que conserva y hace vivir su pensamiento.





