Hoy entrevisto a Elvira, profesional vinculada al ámbito de la documentación artística en el Centro de Arte y Naturaleza (CDAN), para conocer de cerca su trayectoria y su visión sobre el papel de la gestión del conocimiento en el contexto cultural contemporáneo.
A lo largo de la conversación, Elvira nos habla sobre el origen de su vocación, la importancia de los centros de documentación en instituciones artísticas y los desafíos que plantea trabajar con prácticas contemporáneas, muchas veces efímeras y en constante transformación. Una entrevista que invita a reflexionar sobre la relevancia de la documentación como puente entre el arte, la investigación y la sociedad.
Elvira ¿cómo surge tu vocación por la documentación y la gestión del conocimiento en el ámbito del arte y qué te llevó a desarrollar tu trayectoria profesional en este campo? Provengo de una formación interdisciplinar en filosofía, arte y literatura: campos en los que el trabajo referencial es constante y donde, desde el inicio, aprendí a poner la información existente al servicio de mis investigaciones. Sin embargo, no imaginaba que acabaría trabajando como profesional de la documentación.
Esto cambió cuando en verano de 2023 acudí al CDAN para hacer unas prácticas. El CDAN es un museo pequeño y durante esas prácticas yo pasé por todos sus departamentos. Sin embargo, me sentí especialmente atraída por el trabajo que se hacía desde el INDOC, la biblioteca del CDAN, y acabé pasando la mayor parte del verano entre libros. Creo que allí surgió mi vocación.
El CDAN es un espacio muy singular dentro del panorama cultural español. ¿Qué papel desempeña el área de documentación e investigación dentro de un centro que une arte, naturaleza y pensamiento contemporáneo? Según la definición del Consejo Internacional de Museos (ICOM) un museo es una entidad dedicada, entre otras labores, a la investigación.
Para que esa actividad investigadora pueda producirse, se requieren de estructuras que organicen y faciliten el acceso a la información. Ahí entra el INDOC: reunimos fuentes documentales especializadas y ejercemos como mediadores entre los usuarios y esa información, asesorando a investigadores, pero también cualquier visitante del museo que exprese interés en seguir aprendiendo sobre lo que ha visto en nuestras salas.
Sin embargo, el INDOC no se limita a la documentación y a la investigación. Su nombre es un acrónimo que hace referencia a tres funciones: investigación, documentación y cooperación. Esa tercera pata también es esencial: al final se trata de reconocer que, por muy singular que sea nuestro centro, el trabajo que hacemos no se está haciendo en el vacío, sino que hay muchos otros agentes culturales que están trabajando en líneas similares, y con los que es indispensable crear redes.
Desde tu experiencia en INDOC, ¿cómo contribuye la documentación artística a la investigación y a la comprensión de las prácticas contemporáneas vinculadas al arte y el paisaje? El arte contemporáneo está muy conectado con la investigación: la tendencia que vemos desde el INDOC entre los artistas que nos consultan, es que la mayor parte de ellos empiezan sus proyectos con investigaciones muy exhaustivas y marcos teóricos muy rigurosos.
Cuando las obras se han generado desde esta praxis, aunque la primera recepción por parte del público pueda darse desde un plano más directo y emocional; para entender bien su contenido debemos acercarnos a las mismas fuentes que el artista utilizó en las primeras fases de su proyecto.
Aquí no hablamos sólo de documentación artística: los artistas contemporáneos construyen sus bases teóricas en diálogo con otras disciplinas de pensamiento, como la ciencia, la tecnología, la filosofía, la antropología, etc. En el INDOC combinamos libros de referencia teórica, especialmente teoría del paisaje, con catálogos de artistas que resultan fundamentales para poder trazar vínculos y genealogías en las técnicas y estilos utilizados.
El Centro de Arte y Naturaleza trabaja con artistas, investigadores y público diverso. ¿De qué manera se articula el trabajo documental para apoyar estos procesos creativos y de investigación? Cabe destacar que nuestro trabajo en la actualidad parte de una dificultad de base: entre 2013 y 2019 el INDOC permaneció inactivo, lo que acabó derivando en la pérdida de sus bases de datos por falta de mantenimiento del sistema. En la actualidad, el trabajo documental del INDOC debe volver a los básicos. Es decir, a la catalogación de todos los documentos cuyo registro no pudo ser recuperado. Esta catalogación se hace siguiendo la exhaustividad propia de una biblioteca especializada, lo que significa que es un proceso lento, en el que invertimos mucha energía.
Esto desemboca en que, por el momento, los usuarios no puedan encontrar todos nuestros libros en el catálogo. Ante esto, se prioriza el trato humano y el asesoramiento bibliográfico personalizado. La mencionada diversidad del público hace esencial una mediación adaptada a las inquietudes y necesidades de cada usuario.
¿Qué tipo de fondos, materiales o recursos documentales custodia el CDAN y qué valor tienen para investigadores, historiadores del arte o estudiantes interesados en la relación entre arte y naturaleza? El INDOC se alinea con los ejes temáticos del CDAN. Así pues, reúne bibliografía especializada en torno al arte y la naturaleza, con un especial foco en temas de land art y otras intervenciones en la naturaleza, teoría del paisaje y paisajismo. La naturaleza de estos documentos es fundamentalmente textual, incluyendo libros, revistas, catálogos y folletines. Sin embargo, también se recogen documentos audiovisuales.
Además, el INDOC reúne una selección bibliográfica destinada a indagar sobre la obra de aquellos artistas que han estado vinculados de alguna manera al centro. Esto incluye a artistas del siglo XX pertenecientes a la colección donada por José Beulas y María Sarrate. Incluye también a los artistas que participaron en el proyecto Itinerario de Arte y Naturaleza, realizado entre el año 1994 y el 2009, con intervenciones en distintos puntos del paisaje oscense. Y, finalmente, incluye a los artistas que han formado parte de nuestras exposiciones.
En un momento en el que la información digital es clave, ¿qué estrategias se están desarrollando en el CDAN para la conservación, organización y difusión digital de sus recursos documentales? El INDOC, como muchas otras bibliotecas especializadas, sufre una falta de recursos que impide su actualización con respecto a los imperativos del futuro digital. Como ha sido mencionado, nuestra base de datos sigue en proceso de recuperación, por lo que aún nos queda un largo camino para poder enfrentar el reto de la digitalización con las herramientas de las que idealmente nos gustaría disponer.
Desde el año pasado, nuestro catálogo (aunque incompleto) vuelve a estar disponible online, lo cual es un paso muy importante para asegurar la visibilidad digital de nuestros fondos. Además, el INDOC cuenta con un boletín que envía trimestralmente a todos sus socios a través de herramientas de mail marketing. Este punto de conexión con nuestra comunidad es fundamental para asegurar la difusión del nuestro trabajo en el mundo digital.
¿Cómo se conecta el trabajo del área de documentación con otros departamentos del centro, como comisariado, educación o programación cultural? Al ser un museo pequeño, los departamentos del CDAN no están tan rígidamente delimitados como en otros centros. Casi todos los miembros del personal cumplen funciones en más de un departamento. Yo misma, además de ser la encargada el INDOC, colaboro en el departamento de educación impartiendo talleres y visitas guiadas.
Esta permeabilidad de los departamentos permite una comunicación constante, asegurando que el trabajo de todo el equipo esté acompasado y vaya en una misma dirección. El INDOC se involucra en el comisariado de exposiciones desde el inicio, proporcionando fuentes bibliográficas que se emplean, tanto para desarrollar la base teórica de los proyectos expositivos, como para definir la selección de artistas y redactar el catálogo y las hojas de sala. Cuando la exposición se inaugura, viene acompañada de una selección de libros que configuran una exposición bibliográfica con la que complementar la experiencia del visitante. Además, el INDOC colabora en el proyecto educativo de cada exposición a través de actividades específicas, como un Club de lectura.
La cooperación cultural es uno de los ejes de tu área de trabajo. ¿Qué tipo de proyectos o colaboraciones se han desarrollado con otras instituciones, archivos o centros de investigación? Una de las prioridades ha sido integrar el INDOC en redes de trabajo que permitan compartir recursos, experiencias y metodologías con otras instituciones. Entre ellas destacan RECIDA (Red de Centros de Información y Documentación Ambiental) o El Cubo Verde, plataformas que facilitan el intercambio de conocimiento en torno a arte, paisaje y medio ambiente.
También se ha buscado situar al centro en el ámbito de los programas europeos, con el objetivo de fortalecer su proyección internacional y generar un currículum que facilite futuras colaboraciones y vías de financiación. En este contexto, el CDAN participa como socio en la New European Bauhaus y ha impulsado iniciativas como el proyecto transfronterizo Paisajes-Pyrénées, desarrollado a través de la convocatoria de la AECT Pirineos-Pyrénées. Este proyecto fue liderado desde el CDAN en colaboración con centros de formación en paisaje como el CPIFP Montearagón (Huesca) y el Lycée Adriana (Tarbes).
Desde tu perspectiva, ¿qué retos enfrenta actualmente la documentación en el ámbito del arte contemporáneo, especialmente cuando se trata de obras conceptuales, efímeras o vinculadas al paisaje? Muchas prácticas del arte contemporáneo no generan necesariamente un objeto estable que pueda conservarse o catalogarse de forma tradicional. Y, si lo generan, el registro sólo ofrece una mirada incompleta al ciclo vital de la experiencia.
Esto es muy evidente en el caso de obras de land art. El land art es un movimiento que, en su concepción original, busca la creación de obras situadas en el territorio, creadas a partir de los materiales disponibles en la propia naturaleza: creaciones efímeras, ideadas para que la intemperie y el propio paso del tiempo vayan modificando la obra, hasta hacerla desaparecer. En muchos casos disponemos de fotografías, pero se tratan de fotografías que capturan un momento específico (normalmente justo tras su creación), y no capturan ese lento desaparecer.
Sin embargo, no creo que enfrentarse a esta falta de registros deba de ser vivido de forma negativa por los profesionales de la documentación: hay cierta belleza en reconocer que a ciertas formas de arte solo se puede acceder de forma completa a través de la vivencia directa, y no a través de documentos y registros.
El CDAN se encuentra en Huesca, un contexto territorial muy vinculado a la naturaleza. ¿Cómo influye este entorno en las líneas de investigación y en los proyectos documentales que se desarrollan en el centro? La preocupación por el territorio es uno de los ejes del trabajo del CDAN, y uno que ha estado presente desde la definición de la línea museística del centro. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en la existencia de una sala dentro del museo dedicada, precisamente, al territorio, donde se presentan exposiciones de artistas que trabajan con y desde el entorno de Huesca. Esta preocupación también se refleja en el trabajo del INDOC, en tanto que en nuestros fondos se da especial cabida a catálogos de artistas locales y proyectos vinculados a los Pirineos, a la Sierra de Guara y al entorno oscense en general.
¿Qué importancia tiene para un centro de arte contar con un sistema de documentación sólido que permita preservar la memoria de exposiciones, proyectos y procesos creativos? La documentación es clave para que la actividad de un centro de arte no se agote cuando una exposición se desmonta. Esta permite preservar la memoria de los proyectos, registrar los procesos que los hicieron posibles y mantenerlos disponibles para futuras investigaciones o nuevas lecturas.
En este sentido, el centro de documentación funciona como una memoria activa del propio centro. Por ejemplo, la exposición actual, comisariada con motivo del 20º aniversario del CDAN, recupera algunos de los proyectos y exposiciones más relevantes de su trayectoria. Un ejercicio así solo es posible cuando existe una documentación rigurosa que permite volver sobre esas experiencias y generar nuevas reflexiones a partir de ellas.
En tu trayectoria profesional, ¿qué aprendizajes o experiencias han marcado tu forma de entender la documentación artística y la gestión del conocimiento en instituciones culturales? Mi forma de entender mi profesión está muy vinculada a las enseñanzas de Roberto Ramos, el promotor del INDOC y a quien considero mi mentor. Fue él, acompañándome durante mis prácticas en el CDAN, quien me supo transmitir el amor hacia la documentación, y me dio muchas de las pautas con las que hoy entiendo mi trabajo. Por ejemplo, recuerdo su insistencia en el mantra, extraído de las leyes de la biblioteconomía de Ranganathan: “A cada lector su libro, a cada libro su lector”. Esta idea me hace percibir el oficio del documentalista como si fuera el de una casamentera del arte y la cultura, algo que encuentro entrañable y muy inspirador.
Para quienes trabajan en bibliotecas, archivos o centros de documentación, ¿qué aporta el trabajo en una institución como el CDAN que combina investigación artística, territorio y pensamiento interdisciplinar? Creo que quienes trabajan en bibliotecas, archivos o centros de documentación ya cuentan con una enorme capacidad profesional: combinan curiosidad, rigor, innovación y una gran vocación de servicio y dinamización cultural. Por eso me resulta difícil pensar qué podemos “aportar”: precisamente son profesionales muy acostumbrados a extraer aprendizajes y herramientas de casi cualquier proyecto o experiencia.
Si tuviera que señalar algo que puede resultar interesante en el caso del CDAN, sería la forma en que el centro de documentación está estructuralmente integrado en la vida del museo. El INDOC no funciona como un espacio aislado, sino que está profundamente imbricado en la actividad del centro, lo que favorece un diálogo constante entre artistas, investigadores, visitantes y equipo del museo. Esa cercanía también facilita que el trabajo documental se conecte de manera muy directa con las prácticas artísticas que se desarrollan en el centro.
¿Cómo se puede acercar el trabajo documental al público general para que comprenda su importancia dentro del ecosistema cultural y artístico? Hay muchas estrategias posibles para acercar el trabajo documental al público. En el caso del CDAN, intentamos hacerlo sobre todo desde la didáctica y procurando que la documentación acompañe las facetas más visibles del museo.
La mayoría de las personas llegan al centro atraídas por las exposiciones y, a menudo, no saben que detrás de ellas existe también un trabajo documental o que el museo cuenta con una biblioteca especializada donde pueden seguir profundizando en esos temas. Por eso tratamos de establecer pequeños puentes entre ambos espacios. Por ejemplo, en las exposiciones sacamos libros del INDOC y los incorporamos al recorrido expositivo, acompañados de pequeñas píldoras de información que explican que esos materiales forman parte de la biblioteca del CDAN e invitan al público a acercarse, preguntar y descubrir que pueden consultarlos o incluso llevárselos en préstamo.
Mirando al futuro, ¿qué proyectos o líneas de trabajo te gustaría impulsar desde INDOC para seguir fortaleciendo la investigación, la documentación y la cooperación cultural en el ámbito del arte y la naturaleza? De cara al futuro, me parece fundamental seguir fortaleciendo el INDOC como espacio de encuentro y como punto de referencia para investigadores y profesionales interesados en el arte y la naturaleza. Creo que el reto está en atraer y aglutinar a una comunidad sólida de usuarios que comparten intereses comunes y que puedan encontrar aquí un lugar de conexión y de intercambio.
En este sentido, considero esencial que las instituciones que custodian información trabajemos para evitar que el conocimiento se fragmente o se atomice. La documentación debe favorecer la creación de puentes constantes entre personas y proyectos que desarrollan líneas de trabajo complementarias, de modo que puedan retroalimentarse y beneficiarse mutuamente. El papel del INDOC puede ser precisamente ese: actuar como nexo, facilitar el diálogo y contribuir a una red cultural e investigadora más cohesionada y colaborativa.






