En el complejo entramado que da vida a las bibliotecas públicas, el trabajo técnico desempeña un papel fundamental, aunque en muchas ocasiones permanezca invisible para el gran público. Detrás de cada catálogo accesible, cada colección bien organizada o cada servicio eficiente, existe una labor planificada y estratégica que garantiza el acceso equitativo a la información y la cultura.
En esta entrevista conversamos con Laura, Jefa de Sección Técnica de Bibliotecas en la Biblioteca Central Pedro Ibarra, quien nos ofrece una mirada cercana y experta sobre los desafíos, transformaciones y oportunidades que afronta hoy la profesión bibliotecaria. A través de su trayectoria y experiencia al frente de una red municipal de bibliotecas, descubrimos la importancia de la planificación, la innovación tecnológica y el compromiso con la comunidad en un contexto cada vez más digitalizado.
Una reflexión imprescindible para comprender cómo evolucionan las bibliotecas en el siglo XXI y el papel clave que desempeñan como motores culturales, educativos y sociales.
Laura, como Jefa de Sección Técnica de Bibliotecas en la Biblioteca Central Pedro Ibarra, ¿cómo ha sido su trayectoria profesional hasta asumir esta responsabilidad y qué le motivó a especializarse en el ámbito bibliotecario? Mis estudios de Filología Hispánica en la universidad dejan patente mi estrecha relación con la lectura y con las bibliotecas, de las que he sido usuaria habitual.
Desde el momento en el que trabajé por vez primera, gracias a una beca, en la biblioteca tuve claro que dirigiría todo mi esfuerzo a conseguir formar parte de este equipo profesional.
Considero que es una suerte haber trabajado en distintos servicios bibliotecarios, como, por ejemplo, ser la responsable de una sala infantil y juvenil, coordinar bibliotecas sucursales de barrio y pedanías, o trabajar como técnica catalogando fondos y programando las actividades de animación lectora, antes de ocupar la jefatura de la red municipal de bibliotecas de Elche. Toda esta experiencia profesional me ha permitido conocer, de primera mano, cómo funciona el servicio, algo muy importante a la hora de coordinar y gestionar, en mi caso, una red de ocho bibliotecas y un bibliobús, con un equipo a mi cargo de más de 35 personas.
¿Cuáles son las principales funciones que desempeña en la Sección Técnica y cómo influyen en el funcionamiento diario de la biblioteca? Dirigir una red de bibliotecas municipales supone, en primer lugar, definir una política general del servicio y marcar unas líneas generales de actuación. A partir de ahí, se desarrollan los planes, programas y estrategias que llevaremos a cabo en la biblioteca, y que además implican personal, colecciones, infraestructuras y presupuesto.
¿Qué papel desempeña la planificación técnica en la organización, tratamiento y difusión de los fondos bibliográficos? En el s. XXI, la biblioteca debe tener presente que la rentabilidad del servicio no descansa solamente en la cantidad y riqueza de las colecciones que alberga, sino en los trabajos que luego permitan dar acceso y difusión a estos fondos. Puesto que no contamos con personal y recursos ilimitados, la planificación es muy necesaria.
¿Cómo afrontan desde la sección técnica los retos relacionados con la catalogación y normalización en un entorno cada vez más digitalizado?En un entorno digital, la cooperación con otras bibliotecas en trabajos como la catalogación y la normalización en muchas fases de nuestro proceso técnico permiten dedicar más tiempo y personal a otros proyectos culturales y sociales, donde buscamos la implicación o participación de la comunidad.
Pero tampoco podemos olvidar que el profesional de bibliotecas tiene que formarse continuamente para actualizar sus conocimientos y perseguir un perfil profesional que conozca las nuevas herramientas de su trabajo y que se caracteriza por ser cada vez más multidisciplinar: trabajos de catalogación, animación cultural, difusión en redes sociales, digitalización y conservación de las colecciones, búsqueda y tratamiento de información en Internet, etc.
¿Qué importancia tiene la automatización y el uso de herramientas tecnológicas en los procesos técnicos de la biblioteca? Una automatización generalizada de las bibliotecas que trabajan en red conlleva una normalización en las tareas más habituales y, además, un ahorro de tiempo considerable. Los registros sólo se incorporan una vez, el resto de biblioteca sólo tiene que consignar que hay ejemplares en su biblioteca de ese documento.
Lo mismo ocurre, por ejemplo, a la hora de buscar información y referencias bibliográficas, tanto dentro como fuera de la biblioteca, pues la era digital en la que vivimos nos permite acceder a la información que necesitamos de forma inmediata e independientemente del lugar donde se encuentre. Por ejemplo, un investigador que no reside en el lugar donde se encontraba el documento que necesitaba para su trabajo tenía que recurrir, primero, a una búsqueda con la ayuda del personal bibliotecario, con llamadas telefónicas, correspondencia y, finalmente, personarse en el centro o solicitar una copia por correspondencia. Hoy se puede acceder a las bases de datos de las bibliotecas para realizar desde casa una búsqueda previa a su consulta, si bien un reto al que nos enfrentamos cada día es la infoxicación y el ruido de Internet a la hora de lanzar búsquedas. Es ahí donde el papel del bibliotecario es esencial.
¿Cómo se coordina el trabajo técnico con el resto de áreas para garantizar un servicio de calidad a los usuarios? La coordinación en las tareas diarias y la comunicación permanente en el equipo de la biblioteca son las claves para que los servicios bibliotecarios que ofrecemos sean de calidad. Semestralmente planteamos unos objetivos departamentales en los que trabajamos para que las personas usuarias obtengan una respuesta a su demanda en un plazo de tiempo fijado.
¿Cuáles son los mayores desafíos a los que se enfrentan actualmente las bibliotecas públicas en el ámbito técnico? Sin duda, unos presupuestos ajustados y la falta de una actualización periódica de la infraestructura informática que permita trabajar de forma rápida, segura y con alojamiento suficiente para una colección digital cada vez más amplia.
También la visibilidad en Internet, pues localizar documentos implica tener que acceder antes al catálogo de la biblioteca. Con los nuevos modelos de catalogación RDA se trabaja para subsanar este problema.
¿Cómo gestionan la actualización y mantenimiento del catálogo para asegurar que sea accesible, preciso y útil para la ciudadanía? Tenemos la suerte de contar con un catálogo colectivo de acceso en línea que integra a las bibliotecas valencianas y que se gestiona de forma centralizada. Para colecciones especiales, la mayor parte de temática local y que aún no se han incorporado al catálogo, contamos con inventarios disponibles a través de la web de la biblioteca. En la era digital, se tiende a implantar la catalogación en RDA para facilitar las búsquedas y dar un mejor servicio al ciudadano.
¿Qué criterios se siguen en la selección y organización de nuevos materiales, tanto en formato físico como digital? A la hora de actualizar las colecciones de la biblioteca e incorporar títulos, tenemos presente el perfil de persona usuaria a la que se dirige la biblioteca pública. Descartamos fondos especializados, buscando una actualización de las distintas temáticas, incorporando las novedades editoriales y teniendo en cuenta también las peticiones y preferencias de las personas usuarias de la biblioteca, tanto infantiles, juveniles como personas adultas. El fondo de una biblioteca debe ser dinámico, buscando un equilibrio entre calidad y demanda. Ejemplo de ello son la creación de nuevas secciones que vamos destacando del fondo general de préstamo (Young Adult, Lectura Fácil, Mi primera biblioteca) que van apareciendo para responder al interés lector del momento.
¿Cómo valora la evolución de la profesión bibliotecaria en los últimos años y qué competencias considera esenciales hoy en día? El papel que hoy en día desempeña el profesional de la biblioteca va ligado al cambio que las bibliotecas han experimentado a lo largo de este siglo XXI.
A las competencias intrínsecas que ha tenido esta profesión se van añadiendo otras nuevas, en dos direcciones principalmente: la de agente social y cultural dentro de su comunidad, y las habilidades relacionadas con las nuevas tecnologías.
¿Qué papel desempeña la Biblioteca Central Pedro Ibarra dentro del tejido cultural y educativo de su entorno? Uno de nuestros objetivos principales es dejar patente que la biblioteca es un recurso y un servicio municipal y, por tanto, colabora con los centros educativos, asociaciones o instituciones municipales, al mismo tiempo que forma parte de la oferta cultural de la ciudad cuando se vincula a la lectura.
La biblioteca apoya a los centros educativos con visitas que incluyen animación lectora y alfabetización informacional, por ejemplo. En una vertiente más cultural, realizamos presentaciones de libros, exposiciones de fondos de la biblioteca o jornadas de puertas abiertas, entre otras actividades.
¿Cómo se trabaja desde el área técnica para preservar y poner en valor el patrimonio bibliográfico local? La biblioteca pública municipal se convierte en memoria de su ciudad desde el momento en el que se preserva e incorpora continuamente la producción de autoría o temática local, en cualquier formato, en una colección muy especial para nosotros y que se reconoce como patrimonio bibliográfico y documental local.
Trabajamos en su difusión a través de dos canales: la digitalización del fondo más antiguo para facilitar su consulta, y la difusión mediante exposiciones temáticas o visitas especiales a la biblioteca.
¿Qué proyectos o iniciativas recientes destacaría como especialmente significativos en su trayectoria al frente de la Sección Técnica? La biblioteca central Pedro Ibarra posee una interesante colección de prensa del s. XIX y primera mitad del s. XX que el Ministerio de Cultura acaba de incorporar a su “Biblioteca Virtual de Prensa Histórica”, recurso esencial para la investigación histórica, cultural y social.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir a quienes están comenzando su formación en Biblioteconomía y Documentación y desean desarrollar su carrera en el ámbito de las bibliotecas públicas? Sólo puedo decir que se trata de una profesión apasionante por la riqueza de ámbitos y trabajos que engloba, diferentes y al mismo tiempo relacionados y complementarios en lo que hoy en día sigue siendo un trabajo en el que convergen multitud de competencias.






