Reseña del libro Sin vergüenza de Meritxell García

Meritxell no defrauda. Ya leí La fuerza de ser altamente sensible y ahora me encuentro con este libro recién publicado Sin vergüenza publicado por Ediciones Urano y compuesto por 216 páginas. Me atrevería a decir que es su libro más íntimo y el que más le ha costado escribir por ponerse en primera persona a contarnos experiencias propias que le han hecho crecer relacionadas con la vergüenza.  El libro va dedicado a su hija Lluna a quien considera su maestra y a la que hace referencia en varias ocasiones dedicándole unas palabras.

Le sigue un prólogo escrito por la actriz Maria Calvet donde nos habla de la vergüenza y su impostora en el bien y en el mal. Ese momento en que nos hacemos mayores y nos vamos conociendo mejor.  Nos cuenta qué sintió cuando se lo propuso la autora y como en la vida en muchas ocasiones se intenta imponer la vergüenza a la que hay que adelantarse en una vida donde ya podemos elegir nuestros sentimientos.

María nos lanza una frase en forma de mantra ¿a qué le tenemos vergüenza? Y la reacción de cada persona frente a ella, así como la suya propia. También de la importancia de encontrar lugares seguros donde poder ser uno mismo. La propia prologuista comparte con el lector un fragmento de su obra de teatro donde nos invita a disfrutar y a dejarnos sentir.

Es ahora el momento de empezar el libro de Meritxell compuesto de 16 capítulos cortos pero muy reflexivos y en los que más de uno te vas a ver identificado en alguna etapa de tu vida como me ha pasado a mí. La autora nos habla de la vida de cada uno de nosotros intentando encajar en una sociedad que nos han impuesto y de la necesidad de desencajar, a la vez el cómo encaja una persona P.A.S. como ella y como yo ha llevado la vergüenza a lo largo de su vida dejando de lado su personalidad. Meritxell nos cuenta lo que vamos a aprender en el libro y nos cuenta su historia y su experiencia en primera persona sin filtros acompañada de alguna que otra anécdota.

“No puedes dejar que la vergüenza conduzca tu vida y dirija tus acciones”

También nos habla sobre cómo nos limita la mitad del otro y de la necesidad de crear un espacio interno de calma y seguridad. Sacar al niño que todos llevamos dentro para sacudir a la vergüenza y desnudarse internamente para verse reflejada en el espejo con honestidad. Ordenar las emociones y que la vergüenza esté por detrás de ellas explicando cómo se conjugan éstas con la vergüenza y las heridas emocionales que nos acompañan a cada uno de nosotros. Afirmando que “la vergüenza se vive en la piel”. Nos aclara que no todo el mundo siente la vergüenza por igual y que no podemos ni debemos dejar que la vergüenza decida por nosotros.

Dentro del crecimiento personal, el empoderamiento es crucial y es por ello que la vergüenza debe colocarse en el lugar de no elección para que determine tus acciones. La autora no explica cómo hacer para escoger el pensamiento que el cerebro lanza sin filtro frente a una situación que puede generar vergüenza y nos deleita con un poema que le acompaña mientras se elimina y trabaja el muro de la vergüenza titulado El camino no elegido de R. Frost.

Al lado del perfeccionismo el miedo. Considerarse toda una vida como la rara, ser diferente y a la vez tener seguridad de uno mismo. Necesidad de rehacer por donde se pisa y poner autenticidad, empatía y libertad en lo que cada uno decide. Limpiar lo que no hace falta en el interior del software y aceptar lo que nos hace humanos: vulnerables, empáticos y honestos.

La autora desnuda el alma y nos cuenta su primera historia con la vergüenza a los 12 años y el momento en que lo sintió, así como las emociones que despertaron en ella. Debido a su carácter sensible su autoexigirse, ser foco, no permitirse error y en qué parte del cuerpo lo sentía. Así como las frases boicoteadoras que a día de hoy aún su cerebro le manda en su faceta como escritora. La necesidad de crearse una coraza para sobrevivir y asociarlo a través de películas y artistas favoritos (en los que algunos coincido con ella). Su ilusión (en un momento determinado) de querer cantar en una banda de rock y su vergüenza.

Las presiones por la que tuvo que pasar de niña que lo hacía todo bien en la época que en la televisión se veía Operación triunfo y sonaba la canción de Aretha Franklin, la respuesta y luego sentirse débil, y una voz interior calificada como maltratadora y la necesidad de desahogarse en los baños para que nadie la escuchara. También nos cuenta donde se refugiaba (en los libros) y un regalo que le marcó de su abuela donde podía hacer desahogarse a través de la escritura terapéutica.

La vergüenza siempre estará ahí, pero lo importante es poder vivir con ella, pero controlándola y que no nos controle ella a nosotros. Somos humanos y no siempre podemos actuar de forma tranquila mientras el discurso mental que nos manda el cerebro son pensamientos intrusivos de arrepentimiento, en el que es necesario pararse y permitirse equilibrar.

“Crecer es un camino circular, pero por mucho que parezca que regresas al punto de partida no es así”

Es aclaratorio recordarnos de manera diaria que no venimos con manual de instrucciones y que analizamos tanto lo bueno como lo malo a través de los ojos de los demás. También nos recuerda cuál es su diagnóstico y la no pertenencia a ningún grupo social, ya que se considera auténtica con sus imperfecciones y le llama la atención seguir a personas que sí aceptan su “yo autentico”, ya que siempre hay que buscar donde uno se sienta cómodo

Cierta critica a lo que es muy importante también para mí y nos dijeron en la infancia acompañado de frases que utilizaron y que tanto nos han dañado en nuestra edad adulta tipo “contrólate” “no te querrán” y como reaccionaba el cuerpo a modo de parálisis destacando su gran sensibilidad desde pequeña

“Las estructuras de la vergüenza deben caer para que podamos construir una nueva manera de relacionarnos con nuestros sentimientos y con los de los demás”

Elegir ser libre frente a los demás y como ha hablado de esos sentimientos también a través de dos de sus otros libros. Permitir equivocarse y ser tu misma no huyendo de los sentimientos que solo llevan a un bucle mental interminable. Saber abrir la caja de los sentimientos y lo que ocasiona en otros, así como no hacernos responsable de lo que ocasiona en los demás.

Sanando incluso patrones familiares que llevamos arrastrando y de la importancia de poner a cada persona en su lugar en la saga familiar. También como relacionados con las heridas y las heridas que llevamos debido a las lealtades familiares. Nos cuenta en qué momento decidido ser escritora y el título de su primer libro “El arte de la empatía” donde aprovecha para hacer una reflexión sobre el mundo editorial y si es necesario tener muchos seguidores para poder ser “visto”

Rechaza la idea que tienen otros de que una persona pueda dedicarse a diferentes disciplinas y no encasillarse en un mundo de etiquetas, sino como una mujer buscando soluciones y luchando por sus ideales. En un mundo y nel que ves en los demás lo que no ves en ti y nos lo compara a través de las películas. El miedo a hacer el ridículo cuando te tocan alguna herida y su ideal de que teniendo pareja tenía solución al rechazo y en lo que cayó el pensamiento, así como lo negativo de esas relaciones que tuvo.

Habla de las relaciones como un trabajo constante y escuchar las necesidades de cada una de las personas para darnos lugar a un libro que le abrió los ojos “Los cinco lenguajes del amor”

“Es mi responsabilidad expresar como me siento y qué necesito crecer juntos a partir de aprendizajes. Ser nosotros mismos”

Es importante colocar en el lugar que corresponde la aceptación del error y los discursos internos con que nos hablamos, pero sobre todo no olvidarnos de sernos fieles a nosotros mismos y dejar de controlar lo que no nos pertenece. Cada uno demos saber lo que queremos y cómo lo queremos, así como la libertad que algunos sienten frente a la vergüenza

“No todo el mundo está preparado para escuchar lo que no quiere oír, pero es o no debe ser un motivo para mentir y sobre todo para hacerlo con las personas que amas”

Un aspecto relacionado también con la vergüenza el aspecto físico de cada uno de nosotros y el significado que tiene para la sociedad ser delgada o gorda, los cuerpos con etiquetas, gordofóbico y la incomodidad del cuerpo, donde cada uno de nosotros debe reconciliarse con el cuerpo y a la vez cómo se relaciona a través del sexo y de los silencios que a veces no escuchamos. Escuchar el discurso que nos hacemos al mirar nuestro cuerpo y la empatía que ha sentido con la autora cuando ha dicho que la educación física era el peor día de la semana (porque a mí también me pasaba), pero sí encontrar el espacio seguro en el yoga para poder escuchar y sentir a su cuerpo.

“A veces callar duele más que hablar”

Nos confiesa que no le gusta conducir y nos cuenta la presión que ha sentido alguna vez por hacer el ridículo aparcando y cómo se siente frente a otras personas en la dificultad. Critica a las palabras que utiliza la gente con falta de humanidad y la impaciencia que gobierna el día a día de nuestras vidas y que en uno segundo puede hundirte. La pérdida de la amabilidad y la parálisis del cuerpo frente al rechazo y la vergüenza. Así como no evitar madres experiencia que todo hijo debe vivir. Ignorar y desvincularse con determinación y valentía de lo que le enseña su hija

La autora nos habla de los límites autoimpuestos y el trabajo de cada uno que lo podemos complementar con el trabajo de C. Campillo y los abusos de la piel y su memoria. Ahora ya no es una niña indefensa de 3 años y debe experimentar lo que le gusta y lo que no y tener el poder de decidir con los hombres para también conocer su cuerpo y aplicar lo de dar y recibir para liberarse de la deuda. Distraer la mente mientras haces otras cosas para que no te invadan los pensamientos intrusivos.

“El recuerdo del fracaso mata el futuro intento de libertad”

“Cada una da y recibe desde quien es”

Para hablar del amor nos ofrece un fragmento del libro de Erich Fromm donde es necesario dejar a la gente que se equivoque y permitirse ser merecedora e intentar evitar el sufrimiento de tus hijos. Olvidarse de los impulsos y de aquello que no quieres ser, construir la vida que quieres y entender donde esta nuestro centro emocional para llegar a esta pregunta ¿Quién controla nuestra vida? Para llegar al agradecimiento por la vida y por lo que tenemos, tener fe y crear una nueva realidad para caer rendidos en donde nada se puede controlar y soltarlo todo para protegerse.

Nos habla de los juicios y del espacio seguro que se crean otros, así como del cuerpo de la mujer. Cada persona debe buscar un espacio seguro en el otro en el mundo de la pareja y nos habla de las dificultades que tenemos muchos de nosotros en pedir ayuda. Nos habla de lo que le han ayudado sus clases de baile y los que hace también por su cuenta construyendo el espacio seguro que hay dentro de ti.

Días difíciles tenemos todos, pero esos también pasan y compra su crecimiento con el crecimiento de los nísperos y la voz de la injusticia en su hija Lluna.

“La herida va contigo donde vayas”

“Es responsabilidad de cada uno poner límites. Alzar la voz y decir NO”

Importante darse permiso para sentirte cada uno ser como es y encontrar esa fórmula que nos hace únicos unido a la necesidad de unirse a lo que aman la imperfección, cogerlos de la mano y sentir las emociones con ellos.

“Yo solo puedo controlar lo que hago, pienso, siento y digo”

Meritxell nos habla del taller que imparte sobre la vergüenza y el cómo tratar a alguien que sufre cuyo cambio reside en el cuerpo y en el sistema nervioso para mirar la vida de frente y apuntarse los logros centrándose en la creatividad y encontrar cada uno de nosotros la fórmula que sabemos que nos funciona y si es necesario pedir ayuda.

Llegamos al último de los capítulos que podría ser una síntesis de todo lo anterior porque los une en un título Los 10 principios del sin vergüenza.

Terminamos con un apartado de agradecimientos, a Sandra Bruna su agente a su editora Esther, a Alf Nota (amigo y terapeuta), a su hija Lluna su maestra, a Dani (el Nana) su compañero de vida elegido. A su madre Mamu cuyo espacio es el más seguro. A María Calvet por su inspiración, a los lectores, a Vero, a Dalit (espacio seguro) y a Casa Índigo. A ella por escribir con miedo, abriendo el corazón pensando en que nadie la iba a leer. Nos confiesa que ha sido el libro que más le ha costado escribir y nos da un empujón para vivir sin vergüenza. Termina el libro dándonos las gracias por confiar en nosotras mismas y nos da un mensaje de ánimo para no abandonar.

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