Roberto Aliaga, biólogo de formación y consolidado escritor de literatura infantil afincado en Alicante, es una de las figuras más destacadas de las letras para niños en España, con una obra traducida a más de quince idiomas. En su entrevista para Alquibla, el autor comparte su faceta más íntima como padre y creador humilde, al tiempo que profundiza en el significado de haber obtenido el prestigioso Premio SM El Barco de Vapor 2017 con su aplaudida novela Cómo arreglar un libro mojado. Una conversación ideal para descubrir a un narrador excepcional que defiende la necesidad de tomarse muy en serio al público infantil.
¿Quién es Roberto Aliaga y cuáles son sus sueños? Pues, en primer lugar, es el padre de Aroa e Iván. Y después de eso, alguien que se dedica a escribir cuentos para niños. Mis sueños son humildes y cotidianos, y tienen que ver más con los pequeños detalles del día a día que con las grandes hazañas.
¿Cómo un día un biólogo pensó en que podría dedicarse a escribir cuentos infantiles? No fue un pensamiento de un día para otro, y también es de justicia decir que el escritor estaba antes que el biólogo, aunque nunca pensé que me pudiera dedicar a esto profesionalmente. Era un hobby, una bonita forma de perder el tiempo. Pero la vida siempre sorprende.
Al ver su biografía, podemos observar que sus cuentos han sido traducidos a 16 lenguas. Imagino que una gran satisfacción que sus cuentos puedan llegar a todas las partes del mundo. ¿a quién encargó sus traducciones? Sí, es algo que no deja de llamarme la atención; que algunos de mis cuentos lleguen a lugares donde yo nunca llegaré. ¡Cómo los envidio!
Las traducciones siempre corren a cargo de la editorial extranjera que se interesa por un libro y adquiere los derechos a la editorial española que lo publicó en primer lugar. Son ellas las que se encargan de todo.
En la actualidad, publicar es una tarea ardua y complicada, ¿qué consejo daría a la gente que quiera ver publicadas sus obras, tanto novelas como cuentos? Que lo siga intentando. Desde que envié mi primer texto a una editorial hasta que me dijeron que sí tuvieron que pasar seis años y muchas negativas. Pero ese tiempo me sirvió para encontrar mi estilo y mi género. No hay que empecinarse en publicar algo. Si dos o tres editoriales te dicen que no es porque probablemente no deba publicarse. Y ese es el reto: escribir algo mejor y volver a enviarlo.
De todos los cuentos que ha escrito, ¿cuál escribió con más cariño? En todos ellos pongo el mismo cariño. En todos pongo todo mi empeño e intento hacerlos lo mejor que sé.
¿Cómo recibió la noticia del Premio Barco de Vapor 2017? y, ¿qué nos podría contar del cuento ganador? Con muchísima alegría y un enorme sentimiento de agradecimiento, porque el nivel de las obras que se presentan a este premio es muy alto. Creo que he tenido mucha suerte.
“Cómo arreglar un libro mojado” trata sobre Víctor, y su encuentro fortuito con un libro. Víctor lo ha mojado sin querer. Sí, de pis. Y por eso tiene que llevárselo a casa para limpiarlo, porque su madre es bibliotecaria y, como se entere… Pero una vez en casa, Víctor descubre que el libro no es un libro. Es un diario. Un diario escrito a mano por un niño que, según parece, tiene un problema bien gordo…
¿Qué opinión le merece el trato que se da a la cultura en España? y, ¿a la literatura infantil? Creo que aún tenemos que trabajar mucho para que se mejore… Pero no hay que ser derrotista. Al contrario. Hay que seguir luchando.
¿Tiene proyectos futuros en marcha? Siempre hay algún proyecto en marcha. En septiembre saldrá una nueva colección en Edebé formada por 4 títulos y ahora mismo estoy revisando las galeradas. También tengo alguna historia que quiere ser escrita sobrevolando mi cabeza. En fin… Seguimos.





