Reseña del cuento Juguemos en el prado de Delfina Mendoza

Como amante de la historia del arte, no he podido disfrutar más del cuento Juguemos en el Prado de Delfina Mendoza publicado por la Editorial Cuatro hojas y que tiene 44 páginas en una versión bilingüe.

La narración está compuesta por cuatro personajes Saturno, Borjita (primo de Saturno), José (conservador del Museo) y Socorro (restauradora del Museo).

Con un lenguaje fácil de leer debido al público que va dirigido, la autora nos introduce en el Museo de la mano de Saturno un personaje lleno de maldad y que quiere llenar los cuadros de oscuridad aunque Borjita (de Zaragoza) lo va a evitar mientras unos niños cantan una canción muy simpática y que va a ser el encargado de avisarles si Saturno se encuentra en la Sala o no para que puedan visitarla con tranquilidad.

La autora ha seleccionado nueve cuadros (de El Bosco a El Des Rogier van der Weyden) a través de los cuales nos enseña los valores con los que se tienen que quedar los niños y que nos transmiten a través de los cuadros así como los estilos que utilizan los pintores.

Para finalizar con un cuadro en el que el propio niño tiene que hacer de restaurador para arreglar un cuadro que Saturno ha estropeado. La autora nos cuenta cómo se llaman las zonas perdidas de los cuadros y cómo deben dibujar el último de los cuadros que se nos presenta que es El descendimiento. A la vez que anima a los niños a seguir viendo más obras de arte.

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