Reseña del libro Amada Carlota de Marta Robles

Marta nunca defrauda, Amada Carlota es su nueva historia compuesta por 392 páginas y publicada por la editorial Espasa que siempre apuesta por ella. Querida he de decirte que con esta novela te coronas, te llevo siguiendo por casi todas tus novelas pero esta y por muchos aspectos es increíblemente maravillosa. La novela va dedicada a Sonia in memoriam en quien se ha inspirado para la esencia de Carlota y al hombre que a su lado le da amor y confianza. Para dar comienzo a la lectura a través de dos frases de Goethe y M. de Montaigne.

 

Cada uno de sus capítulos comienza con una frase de un personaje ilustre de la historia y conforme vayamos leyendo nos daremos cuenta de que la novela va del pasado al presente de manera continuada y conoceréis el por qué de estar escrita así. La novela comienza el 5 de agosto de 1985 y al primer personaje que conocemos es a una joven muchachita de 16 años llamada Mari Carmen.

Ella está embarazada y acude al hospital. La primera persona que le recibe es Sor Azucena y sentimos los primeros momentos de soledad en su habitación. Mª Carmen está muy dolorida y desde principio vemos a una mujer a la que NO SE LE PERMITE quejarse ya que “muchas mujeres han pasado por eso” y a la que le “obligan” a olvidarse de todo en una clínica clandestina de Asturias cerca de Llanes.

En el presente Marta nos ubica en 2018 y el conocido Inspector Roures (de sus anteriores novelas) recibe una llamada de Carlota. A Roures le preocupa vivir muerto y de nuevo junto a él escuchamos buena música. A su lado Manos su ayudante averigua que la Biblia incluye proverbios y se nos nombra por primera vez el mesmerismo unido a Dickens.  Conocemos qué es lo que defienden y por quién fue creado en el Siglo XVIII.

La autora aprovecha para denunciar que en pleno siglo XXI los abusadores estén encubiertos y donde las víctimas al final son las que se llevan la peor parte. Mientras Roures reflexiona sobre lo que le queda de vida útil preocupado en si va  a heredar la enfermedad de Alzheimer de su madre. Roures se siente emocionado al encontrarse de nuevo con Carlota y admite su fragilidad.

“Las emociones no son enfermedades como se consideraba en los siglos pasados”

Conocemos ahora el nombre de una clínica Nuestra Señora del Loreto y de la niña que nació fruto del matrimonio entre García-Aranda y Magdalena Aguado, pero ese matrimonio está abocado al fracaso, ella no le quiere y él es un prestigioso ginecólogo. En este momento vivimos la realidad de los matrimonios impuestos separados por diferente clase social. Ella tiene 16 años y él 28. Magdalena es una mujer que no decide nada y que la manejan como una marioneta entre su marido y su suegra. De hecho el nombre lo va a elegir el padre Mª Carmen Adriana Carlota Mercedes.

A ella le asfixia el mundo de las apariencias y se siente fuera de ese mundo al que pertenece su marido quien no le ha permitido desarrollar el instinto maternal. Nicolás Franco el hermano del Generalísimo se cruza en su camino. Ella es cantante en el pub Whisky Jazz donde se deleita con lo que más le gusta, la música y que la autora nos detalla su ubicación. Ahora Magdalena tiene una nueva ilusión y está cubierta por su amiga Ángela. Un billete a Argentina hace que su vida empieza a cambiar hasta que de nuevo la vida le da un nuevo revés. Se encuentra en un dilema porque en el fondo tiene que abandonar a sus hijos. Ella canta canciones de los Beatles y de Nancy Sinatra.

No hay novela de Marta en la que no haya polémica en cuanto a la política y es precisamente con la portera Teresa con quien Roures se detiene para hablar de política con nombres y los que se manifiestan no votantes del PP, entre quienes hay una relación cordial de amistad y de simpatía. Roures también tiene un pasado y mientras espera a Carlota la historia con las dos mujeres con las que le fue infiel le vienen a la cabeza. Pero Carlota también tuvo affaires por lo que entre ellos ha habido mentiras y secretos.

Carlota tiene una herida profunda y una historia con agujeros negros que proviene de su madre quien ahora vive un momento de secuestro en el avión por la policía franquista por estar embarazada del hermano de Franco. Vivimos los nervios de Magdalena en el coche y su entrada a quirófano mientras es “obligada” a abortar. Como siempre los demás deciden la vida que tiene que tener.

Marta nos presenta un tema que hace unos años y tal como ubica ella en la novela estuvo en boga, el tema de los niños robados, cómo era el modus operandi, quien había detrás de ello y la manera en que lo justificó la iglesia junto con las “monjitas” en época de Franco. Es momento de hablar de la doctrina de Vallejo-Nájera que formó parte de la historia de España por el robo de menores durante el franquismo.

Pero a la vez que la narración nos conduce por la historia de los niños robados y de la mano de Manos, se sucede otro acontecimiento en la Universidad con un profesor, en la que unas chicas no se atreven a denunciar. Y en el que Marta afirma que queda un mundo entero por cambiar y que lo acompañan de versos de Campoamor y Agustín Moreto.

Vivimos junto a Magdalena su dolor y no vais a poder evitar echar alguna lagrimita por todo lo que tiene que pasar. Se siente vacía, rota y miserable junto a Rosa quien le ayuda, ya que a su amiga Ángela no le ha avisado. En este momento Magdalena solo quiere morir y es por ello que también acude a su amigo Miguel Ángel que es médico para que le cure la infección que tiene y le recete unas pastillas amarillas tal y como cantan los Rolling Stones “valium” para que “le ayudan a pasar esta época de su vida”. Vuestra rabia como lector irá aumentando con el futuro de estas dos personas tanto Miguel Ángel como Ángela.

Ahora Roures es el que está cabreado por este tema de los niños robados y debe investigar las clínicas donde se han realizado tal atrocidad. Su viaje ahora se inicia en Llanes, ya que Roures quiere conocer la relación que guardan madre e hija. Y damos paso a la periodista Miriam del Rio quien nos hace un resumen rápido de los acusados en 1985 gracias a un programa que se emitió entre 1939 y 1963 “Al Servicio de España y del Niño Español” donde la adopción era un negocio y la “Ley del parto anónimo”

Una carta en el bolsillo de su amiga vuelve a recuperar la ilusión por Nicolás con unas palabras muy bonitas de amor y recordándole que VIVA, Marta nos recrea cómo sienten sus personajes a través de la música, pero Magdalena no se encuentra con fuerzas y debido a las pastillas empieza a delirar. El marido se aprovecha para cebarse todavía más con ella.

Carlota Aguado es jueza y es trasladada a Madrid. Ella ama a Roures con el que siente mucha complicidad pero también están llenos de secretos. Roures cree saber dónde está la clínica donde nació su hija de ojos azules aunque no haya constancia de ella en Quintes. Durante este momento Carlota siente angustia y Marta realiza una reflexión de nuevo sobre lo que se considerar los buenos padres mientras suena una canción de David Bowie. Roures se dirige a Asturias y por el camino realiza una parada en León, en lo que Marta se recrea en algunos de los lugares más bonitos de la ciudad castelloleonesa. Durante la comida de nuevo, la autora nos trae la escena política, y al que Roures les molesta el ruido que hacen y los platos que piden que sean los más caros mientras él disfruta de su arroz con leche.

Durante el año 1977 Magdalena siente que su vida no va para ningún lado y que sus hijos van creciendo. Buscar a Nicolás en el periódico ABC y encontrar pequeñas noticias de él le da alegría hasta que su marido le comunica que ha muerto. Ella se queda paralizada y entonces vivimos la desolación ya que ahora sí se encuentra sola del todo. Toma una decisión de quitarse la vida y despierta en el hospital con el mismo pañuelo que el día que la secuestraron. Es momento de conocer la verdadera cara de Enrique su marido quien ha estado detrás de todas las desgracias que han ocurrido a su alrededor.

De la mano de Roures conocemos también Gijón y su llegada a Quintes a una clínica de estética y su clientela masculina. Él se identifica como detective privado y ahora es Victoria quien le da información sobre Cabrales. Es camino al pueblo donde se topa con un hotel japonés que da nombre a la novela Amada Carlota (en la página 124) en La Cotariella y allí más información sobre La Casa del Indiano (en el concejo de Piloña) en un enclave privilegiado donde puede haber archivos de lo que ocurrió años atrás y donde puede extraer más información de la que no tiene.

“La vida corre y cada vez deja menos tiempo para los amigos”

Magdalena vive un infierno encerrada en su cuarto y no se atreve a denunciar a su marido quien no la amó nunca y que va a hacer lo posible por hundirle en vida. Le prohíbe incluso ver a sus hijos: Mariana, Enrique y Mª Carmen para aislarla por completo. Es momento de conocer la historia de sus hijos que es igual de feroz que la suya. Mariana vive apegada a su padre y no está feliz. Magdalena coincide con Alberto el encargado del Whisky Jazz quien le ofrece cantar allí pero ese mundo va a traer otras consecuencias para ella, como las drogas. Ella se plantea divorciarse por una ley que ha salido y llega a buscar incluso unos pisos que Marta nos recrea diciéndonos que era el lugar donde Mecano se reunía para elaborar sus canciones.  Mariana tiene 13 años y su padre abusa de ella, se siente sucia y culpa a su madre a la que le deja una nota que va a hundir para siempre.

Mientras Roures fuma una llamada de Prieto le pone de nuevo en alerta comunicándole que acaban de liberar a 16  víctimas de trata que no se atreven a denunciar y que va unido a la historia del profesor de la universidad a través de la web dark. La autora aprovecha para contarnos el origen de la histeria en relación al orgasmo de las mujeres. La web dar es una web en la que pueden acceder compradores a ver fotos y que pueden estar distribuidas en cualquier parte del mundo a través de una URL.

Es momento de conocer a Elena Maldonado la dueña de la Casa Indiano y su marido Carlos Pardo. Ella es escritora y conocemos que esa casa es la que fue la clínica donde se robaban los bebes en la democracia. Allí se encuentran los archivos y también hay expedientes médicos de los bebes robados hasta los años 80 que califica Marta como red criminal.  Es un documento en concreto el que le da la pista que Roures necesita.

Magdalena se ha refugiado en las drogas y se siente culpable por lo que ha ocurrido hasta ahora. La investigación se centra en la muerte de Mariana y todas las miradas van a su hermano quien se convierte en el principal sospechoso mientras la madre se mata poco a poco. Enrique es otro de sus hijos a quien también le gusta el rock and roll y las drogas que une a ambos en este momento de su vida y al que le espera también un final trágico y en el que su madre empieza a enloquecer. Marta nos detalla los efectos de la heroína.

Una carpeta llama la atención a Roures y esa corresponde a Mª Carmen García Aranda mientras come unos dulces de Gijón y suena Pink Floyd. Una llamada de Prieto le saca de su concentración porque ha averiguado algo mas con el caso del profesor de la Universidad, el profesor les hacía llegar al orgasmo a través de una estimulación cerebral hipnosis erótica mientras les hacia fotos y videos.

Nuestra protagonista no tiene bastante con la culpa que su marido no le deja ir al cementerio porque le hace creer que es culpable de todas las muertes que ha habido hasta el momento. Debido a su tristeza es que se refugia en las drogas ya que le han hecho creer que toda la culpa ha sido suya. Ella ha tocado fondo y es momento de plantarse frente a la vida y de decir BASTA para enfrentarse a todo. Magdalena ya no puede más y le pide el divorcio a su marido para reconstruirse y llama a un abogado.

Roures llama a dos chicas afectadas por el profesor. Marta nos detalla sus inquietudes y una de ellas es escritora a la que le gustaría llegar a la altura de Rosa Montero. Les espera un buen interrogatorio a unas chicas que han estado asustadas e intimidadas.

El abogado Miralles es todo oídos para Magdalena y es precisamente él quien se va a poner en contacto con Enrique (su ex marido), ella es dueña de la mitad de sus bienes y su abogado le detalla los pasos a seguir para no equivocarse. Es momento de que Magdalena empiece a escribir un diario que heredará su hija para que sepa en algún momento toda la verdad. Y es precisamente a ésta última quien también es abusada por su padre tras drogarla.

Es momento de conocer realmente quién es Mª Carmen García Aranda y Roures afirma que todo ello le habría facilitado mucho el trabajo para rebuscar en su pasado. Todo empieza a cuadrar y conocemos que el padre es cómplice de la clínica de bebés robados y una confesión que no os puedo relatar. Mª Carmen ha sufrido el robo de su bebe y ahora la investigación se entra en quién es el padre, se conocen sus delitos y que su madre se encuentra en un centro de salud mental.

Paula necesita un trasplante urgente y es necesario saber quién es el padre. Para llegar al año 1984 donde en España empezaron los divorcios y a la vez los derechos de Magdalena. Es momento del empoderamiento de ella y de reunirse con su marido para separarse de él y echarle en cara el aborto y lo que le corresponde por ley además de que la autora aprovecha para afirmar que la medicina es un negocio. Pero también quiere saber lo que ocurrió con Mariana y no va a parar hasta conseguirlo. Mª Carmen se encuentra mal y es su padre quien le obliga a ir a  un ginecólogo mientras le informan de que está embarazada.

Roures debe averiguar quién es  el padre de la criatura para salvarla y contacta con un novio que tuvo Mª Carmen,  Ignacio Alfenda quien le aclara que entre ellos tuvieron mucho cuidado a la hora de mantener relaciones sexuales y quien no opone resistencia para hacerse prueba de ADN. Roures quiere saber donde está ingresada Magdalena para ir a verla y contarle en los líos que se ha metido su ex marido. Es momento de hablar de salud mental y se lo agradezco a Marta la que a modo de ironía dice que en ocasiones la depresión se toma como si fuera un dolor de cabeza.

Prieto se reúne con Roures en un bar y Marta hace un guiño a la RAE en la persona de Francisco Rico quien sabe todo de Petrarca, Lazarillo y el Quijote. Entre ellos conversan sobre el tema de la universidad y de que todo parece sacado de una película de ciencia ficción, ya que las chicas han tenido que someterse a cibersexo y al no saber quién había al otro lado.

Mª Carmen con 16 años no quiere abortar por lo que su hija debe ponerse en régimen de adopción y esconderla en Llanes. Ella se encuentra muy asustada y Enrique la esconde en un hospital bajo la custodia de la hermana Encarna. La separa del colegio y ella no debe contar nada.

El profesor universitario Vicente Gascón es sorprendido con una paliza en la que le roban el móvil y el ordenador donde se encuentran sus secretos. Se ha metido en un lio muy gordo a través de su “experimento literario” que deben cerrar de una vez por todas.

Mª Carmen no confía en las monjas  por su política de la caridad y todo son chicas como ellas que conoció en Peñagrande. Enrique va a la clínica donde se encuentra Magdalena y quiere ocultar el dinero que tiene en Suiza. Es momento de que Mª Carmen conozca la historia de su madre que no comprende porque no la sabe. Su madre llega a la UCI tras haberse tomado varias “pastillas amarillas”. Mientras Mª Carmen lee los cuadernos de su madre en los que se encuentra la historia sin filtros, liberación y desesperación, pero ella cree que debe haber un tercer cuaderno. Ella toma la decisión de cambiarse el apellido por el de  su madre en primer lugar.

Las chicas universitarias se encuentran en la casa El Viso atrapadas y engañadas. Es un momento de mucha tensión y en el que sale mal parado Manos y su primo Gabriel ya que han asaltado la casa ocupada por rumanos y donde se escondían las chicas. Tanto Enrique como Ignacio han ido a hacerse las pruebas de ADN y en 48 horas tendrán el resultado de las pruebas. Manos se encuentra en coma inducido y conocemos a su mujer Maribel.

El último capítulo de Amada Carlota, Marta lo titula Encuentro del pasado y el presente. La trama se desarrolla en el hospital y las pruebas indican quién es el padre biológico para “sorpresa” de todos. El profesor es mandado a la cárcel en prisión provisional sin fianza y Roures debe comunicar a Mª Carmen el resultado del ADN pero no quiere hacerle daño. Pero Roures sabe donde debe estar, que es al lado de Manos quien se encuentra entre la vida y la muerte.  Pero un final no merecido para Magdalena hace que las últimas páginas lleguen a su fin de una novela que me ha marcado profundamente. En el epílogo Prieto y Roures se entretienen en la comida y piden croquetas mientras Carlota entra. Es Roures quien le dedica la canción de Isma Romero y Coti.

“A veces solo es necesario saberlo todo para poder olvidarlo”

Una larga lista de agradecimientos hace que ahora sí la novela llegue a su fin por destacar algunos diré que nombra a Beatriz de Vicente abogada y criminóloga, Anna experta en ADN, al hospital Alonso de Trasplantes de Madrid y a la anestesista Sonia, a José Nieto inspector jefe de UCRIF alter ego de Prieto, Manuel González detective y asesor que le inspiró para Manos, al juez Pedraz para resolver sus dudas sobre los asuntos legales y a sus otros amigos abogados, a la unidad central de cibercrimen de la Guardia Civil, a Soledad Arroyo autora del libro bebés robados, a su familia de Gijón, a su hijo Miguel, a Palmira su agente literaria, a los propietarios del restaurante y hotel Amada Carlota y a una persona especial in memoriam. También al hotel La Casona de Indias, descendientes de Antonio Vallejo-Nájera, a Myriam por la relación con Franco. Finaliza la novela con otra dedicatoria a su amiga Sonia in memoriam asesinada a los 33 años por su ex pareja y que se dio eco de ello la prensa.

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