Recién llega a mis manos el poemario Donde nacen las imágenes: un viaje poético por África del joven autor Diego González que surge de un viaje iniciativo por el continente africano. Diego dedica el libro al lector, a la poesía y a todos por acompañarle al viaje y caminar con él.
Agradece a las personas que no se dejan llevar por las fronteras, a la necesidad de abrir los ojos y a las enseñanzas que le otorgaron sus padres por los valores. Pero también a su yo del pasado y a los que leyeron el libro antes de que se publicara y a los que creyeron en él para acabar agradeciendo precisamente a África.
El autor necesita realizar hacer una aclaración antes de comenzar. Él escribe para transmitir lo que el mundo le dice, cada uno de sus poemas es un instante. Nos cuenta por qué escribe y cual es su forma de mirar sin adornos sino escuchando a la vida con el alma abierta
Para llegar a un prólogo donde nos cuenta desde donde surgió este poemario y bajo de cada uno de los poemas hay un nombre del lugar donde su cámara encontró aliento. Al libro no lo acompañan imágenes para al leer su poemario vivirlas mejor a través de los ojos de cada uno y nos invita a adentrarnos y sentir el Atlántico y a que camines con él y que sientas lo que sintió él. Si sientes más curiosidad te invita a su Instagram para ver sus imágenes.
Cada uno de sus poemarios va acompañado de un título que lo precede y desde el primero Me voy a África hasta el último Gracias por irte, hace que te adentres en su aventura y en su propio crecimiento personal a través de los viajes.
Diego nos cuenta instantes, miradas, sentimientos y nos hace conscientes de las ideas equivocadas que tenemos de áfrica. Todo ello contando en primera persona. Cómo es la vida real de allí, sus gentes y sus sueños, cuyo objetivo es darles voz.
Nos lleva a las personas que entendieron su mirada, a las personas que no posan y a la persona que le inspiró para dar título a este poema y la huella que dejó en él. A las palabras en swahili y a lo que significan, a lo que aprendió y a como pasa el tiempo sin prisa a través de los ojos de una anciana, pero también a las carreteras sin control.
Dedica poemas al silencio profundo y el dolor de ver a personas llevando agua bajo el sol caliente y la historia de las mujeres con miradas maltratadas sosteniendo la revolución de su país. Se lo dedica a ellas a las que resisten sin trono, a las madres y al peso del presente y el pasado por lo que suponen en cuanto a guía, raíz y hogar
A las voces apagadas y a las palabras con un lenguaje que se entiende donde la lengua vibra al son de la música y que lo disfrutan con un pequeño baile. Al linaje a las tradiciones y al significado que les dan a sus tótems.
A la infancia robada de los niños vendiendo por las calles, a sus emociones, a ser prisioneros de un sistema escrito en tiza y dinero en una sociedad llena de hipocresía y desde ahí a que su mirada sea espejo de conciencia, donde el destino de un niño africano es morir con su historia
El autor nos habla de los desiertos, de los turistas y de cómo les pesa a la gente de allí su historia colonial y como se reparten los trabajos entre hombres blancos y negros. Se dirige al lector para pedir disculpas si siente que duele a alguien al hablar del dinero y en el que quiere hacer consciencia sobre la igualdad.
Lo que significa para ellos lo que no se compra, dar un abrazo a una persona que lo necesita y estar, a conseguir una sonrisa de un niño y nos hace conscientes de lo poco que sabemos de la vida y lo que ellos nos enseñan mientras tienen mucho menos de lo que nosotros tenemos.
Termina el poemario con un epílogo contándonos con lo que vuelve después de cada viaje y el último de sus poemas tras el epílogo lo escribe a modo de despedida a los que marcharon y les envía un abrazo sincero.
El último poema se titula Gracias por irte, donde el autor nos explica su vivencia en primera persona. Las primeras dificultades que no le causaron ningún problema sin saber donde dormir, el cansancio y las pisadas en la arena. Se da gracias por el coraje y dejar el miedo atrás, para dejar lo seguro y enfrentarse a lo desconocido, a los extraños, al desierto. Nos hace conscientes de que el mundo no es malo por empezar a andar y hablar de su yo del pasado, así como de los esfuerzos por confiar en ti.
También hay lugar para las anécdotas y afirma que las cosas que le pasaron fueron perfectas para crecer para llegar a ser el hombre que es hoy más valiente siguiendo su corazón con un alma pura y lo que ha logrado con cada uno de sus viajes.
La novela termina con una sinopsis y una pequeña biografía. Un joven nacido en 1992 en Chile que desde 2022 recorre países con su cámara y ya lleva 48 cuyas tres pasiones son: viajar, las fotos y escribir para recordar a través de la poesía.





