María Ángela Martín, traductora del Cantar del Mío Cid

María Ángela Martín, traductora del Cantar del Mío Cid

Hoy entrevisto a María Ángela Martín Vega, una escritora que en esta ocasión ha realizado un estudio sobre la obra cumbre de la literatura Cantar del Mío Cid. Esta es una edición digital y puede descargarse gratuitamente desde cualquier punto del mundo. Está pensada para un público muy amplio, especialmente para los estudiantes de España y América, y para todos los amantes del mito del Cid.

María Ángela Martín, traductora del Cantar del Mío Cid

1. Anteriormente ya la entrevistamos en Alquibla, ¿qué evolución ha presentado a la hora de escribir? Después de una novela bastante larga, me he pasado al relato corto. Cada cierto tiempo he publicado uno en el Blog de Literanda, que es la editorial donde publiqué El códice del franco en formato digital. Así he podido dedicar más tiempo a la traducción del Cantar de Mío Cid. La norma de la editorial es que todo lo que se publica en su página web tiene que estar relacionado con libros o autores. Mis narraciones han girado en torno a ellos, y de esta forma he tenido la oportunidad de contar a los lectores quién era Christine de Pizan, la primera mujer que consiguió en pleno siglo XV vivir de la literatura; el descubrimiento casual de un manuscrito andalusí del siglo XI en una mezquita del Cairo;  el desarrollo del mito de don Juan Tenorio; traer al siglo XXI a los personajes de La vida es sueño; hablar de las crónicas medievales a través de las figuras de doña Urraca de Zamora y los secretarios de Pedro IV de Aragón; revivir las peripecias de Per Abbat y de Muñoz Seca; explicar cómo una niña argentina, que se negaba a aprender a leer y a escribir, se convirtió en una pequeña poetisa; imaginar a partir de una tablilla de bronce en latín y otra en celtíbero cómo era la vida en la Hispania romana. Y, cómo no, fabular sobre los amores del Cid y doña Jimena.

2. ¿Qué nos puede contar de su última publicación sobre la versión del Cantar de Mío Cid? En cierta ocasión, Andrés Alonso Weber, el director de Literanda, me comentó que echaba en falta en su catálogo de obras clásicas una versión del Cantar de Mío Cid,  y yo me ofrecí a hacerla. Había que empezar de cero, para no incurrir en plagio con otras versiones editadas. Utilicé el texto en castellano antiguo de la edición de la R.A.E., con notas de Alberto Montaner Frutos, que me sirvió también de diccionario, para comprender mejor el significado de las palabras. Pero luego yo hacía mi traducción y la comparaba con otras, en prosa y en verso, para asegurarme de dos cosas: que no me estaba desviando del sentido original, y que no podría ser considerado un plagio.

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3. ¿En su investigación ha encontrado alguna información que desconocía? He encontrado muchas cosas que me han llamado la atención. Hay que tener en cuenta que yo no soy filóloga, sino graduado social, es decir, diplomada en relaciones laborales, y todo el debate sobre quién escribió el Cantar, dónde y en qué idioma fue escrito, si hubo uno o varios autores me era completamente ajeno. Este debate, sin tomar partido por uno u otro grupo de filólogos e historiadores, lo he trasladado al prólogo. Ahí el lector de esta versión hallará una explicación resumida del mismo. También me ha parecido encontrar una cierta explicación sobre el «destierro» del Cid, al estudiar la figura de los personajes reales de  Rodrigo Díez y Jimena. Porque tenemos que recordar que existieron de verdad. El autor, o autores, del Cantar de Mío Cid han mezclado tan hábilmente la realidad con la ficción y construido un mundo imaginario tan sólido que durante siglos se ha considerado este poema como una especie de crónica en verso. Al comparar el poema con Historia Roderici, su biografía en latín, podemos apreciar que el Cantar toma muchos datos de su vida para elaborar libremente un relato dramático, que luego tuvo secuelas y precuelas, dando lugar al desarrollo de un mito.

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4. ¿Se puede considerar el Cantar de Mío Cid un referente de la literatura mundial? Sí. Es la primera obra literaria de un idioma que tiene más de quinientos millones de hablantes. En su forma narrativa están contenidos todos los géneros literarios que se desarrollarán en el futuro. No es un simple poema épico como los de la literatura francesa o germánica, sino que tiene mucho de teatro, de novela, de lenguaje periodístico.

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5. ¿Qué nos puede contar sobre el motivo real del destierro del Cid? El poema que ha llegado hasta nosotros comienza en el momento justo en el que Rodrigo Díaz abandona Vivar camino del destierro. Pero no conocemos el motivo exacto, porque al manuscrito del siglo XIV le falta la primera página. A través de sus primeros versos intuimos que es debido a un enfrentamiento con los nobles de la corte, los «enemigos malos» a los que alude en verso 9. Más adelante nos enteramos, a través de los versos 113 y 114, de que la ira del rey se debe a que supuestamente el Cid  se ha quedado con dos arcones de oro que debería haber entregado al fisco. En los versos 3.291 y 3.292 se nos cuenta que el conde García Ordóñez odia al Cid porque le ha vencido en la batalla de Cabra. Todos estos pormenores están sacados de la Historia Roderici, compuesta mucho antes que el poema épico. Pero si comparamos al Cid literario del Cantar con el Rodrigo Díaz histórico vemos hay algo que no encaja en todos estos tira y aflojas del Cid con Alfonso VI y sus nobles. Como si hubiera algo oculto. Por otra parte, la genealogía de doña Jimena presenta un desfase considerable. ¿Cómo es posible que esta dama naciera en el año 1051 y su padre, el conde de Oviedo, muriera en el 1046? De los cinco hijos del conde, solo doña Jimena es considerada sobrina del rey. Ninguno de ellos firma la carta de arras de su boda con el Cid. En su lugar, además de los parientes del novio, firman Alfonso VI y las infantas Urraca y Elvira. Si consideramos que Historia Roderici utiliza la palabra nepta, que en latín designa a las sobrinas carnales, eso significa que era hija de uno de los hermanos del rey. Descartados infantes Elvira y García por ser muy pequeños cuando nació doña Jimena, y la infanta doña Urraca —porque de haber tenido un desliz habría terminado recluida de por vida en un monasterio— solo nos queda el hermano mayor, don Sancho II de Castilla. De ser doña Jimena hija ilegítima del rey castellano, los encontronazos entre Alfonso VI, sus nobles y el Cid, y sus prolongados alejamientos de la corte tendrían motivos más que suficientes. Reconozco que esto último es una intuición personal; pero creo que si se llegara a probar, aclararía muchos matices de la biografía del Rodrigo Díaz histórico. En cuanto al destierro literario, eso el autor del Cantar lo deja a la imaginación de cada lector.

6. ¿Cuánto tiempo de investigación le ha supuesto escribir la introducción y las notas de esta nueva versión del Cantar de Mío Cid? Más o menos uno año, pero no a tiempo completo.

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7. ¿Cree que los lectores necesitaban una aclaración y unas notas para poder entender mejor esta obra del siglo XIII? En todas las ediciones el texto original y las traducciones están acompañadas de numerosas notas. Son imprescindibles para comprender el sentido de las palabras y el contexto en el que se mueven los personajes. Voy a poner un ejemplo: en uno de los pasajes, Álvar Fáñez manda por delante a un grupo de jóvenes escuderos. Como tarda en llegar la comitiva, nos dice el verso 1515 que los muchachos «tómanse a deportar», lo que yo he traducido por «se ponen a jugar», y en la nota a pie de página explico que el verbo deportar en la Edad Media significaba divertirse, jugar, y que de él derivan las palabras deporte y deportivo. También hay notas filológicas e históricas, donde señalo los pequeños anacronismos del manuscrito del siglo XIV. Aprovechando que soy técnico en recursos humanos, también he introducido algunos comentarios sobre la organización de la mesnada, vista como una empresa medieval que daba trabajo a mucha gente. En todas las notas he huido del tono académico y creo sinceramente que el lector disfrutará con ellas.

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8. ¿Qué es lo que nos vamos a encontrar en particular en esta edición y por qué los lectores deben adquirirla? ¿Podría compartir un fragmento con los lectores de Alquibla? Mi traducción se caracteriza por mantener, dentro de lo posible, la musicalidad interna de los versos medievales y de no alterar la rima. Hay algunas ediciones donde todos los versos terminan con un verbo en pretérito perfecto simple. Sin embargo, en el texto original la rima es asonante, y unas veces finaliza con un verbo y otras con un nombre propio o un adjetivo. Yo he intentado que el nuevo texto se pareciera al original lo máximo posible, pero utilizando el mayor número de palabras actuales. ¿De qué sirve traducir un párrafo y dejar en él una palabra que desconocemos? En todas las ediciones que he consultado, cuando el Cid marcha al destierro, y  vuelve la cabeza para contemplar por última vez su casa, el Cantar dice: «Vio puertas abiertas, vanos sin candados,/ alcandaras vacías, sin pieles y sin mantos,/ sin halcones y sin azores mudados». Y el lector se pregunta: «¿Y qué significa alcandaras?». Según una nota de la edición de la R.A.E. quiere decir «perchas». Pues se pone la palabra moderna y ya está. El lector agradece poder leer sin tropiezos: «perchas vacías, sin pieles y sin mantos». También he tenido especial cuidado en separar las escenas que describe el texto, incluso poner acotaciones en cursiva, para que el texto no resulte pesado, y al mismo tiempo, resaltar el efecto tan visual que tiene el poema.

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Esta es una edición digital y puede descargarse gratuitamente desde cualquier punto del mundo. Está pensada para un público muy amplio, especialmente para los estudiantes de España y América, y para todos los amantes del mito del Cid.

Creo que uno de los pasajes más hermosos es precisamente el comienzo. Voy a compartir sus primeros versos:

  1. En silencio, copiosamente llorando,1
  2. Volvió la cabeza y se quedó mirando.
  3. Vio puertas abiertas, vanos sin candados,
  4. perchas vacías, sin pieles y sin mantos,
  5. sin halcones y sin azores mudados.
  6. Suspiró Mío Cid, porque tenía grandes cuidados.
  7. Habló Mío Cid bien y mesurado:
  8. —¡Gracias a ti, Señor, Padre que estás en lo alto!
  9. ¡Esto me lo han tramado mis enemigos malos!

A estos versos le acompañaría la siguiente nota a pie de página:

  1. Según la edición de la R.A.E., la frase original De los sos ojos tan fuertemientre llorando, significa que lloraba fuertemente, pero en silencio; no gimiendo y sollozando como se solía hacer en la Edad Media.

9. ¿Qué piensa del trato que se da a la cultura en España?, ¿y a las bibliotecas?Pienso que en España la cultura está bien considerada, aunque es difícil vivir exclusivamente de ella. Las bibliotecas están muy bien gestionadas desde los Ayuntamientos y otros organismos públicos. Sus funcionarios son generalmente amables y eficientes. Y lo que es más importante, son de acceso gratuito. En otros países hay que pagar cada vez que sacas un libro, esto no sucede en España. Tener acceso a todas las bibliotecas de la Comunidad de Madrid con una única tarjeta me parece una gran ventaja.

10. ¿Cambiaría o modificaría algo de la web de difusión cultural Alquibla? Nada. Todo me parece muy bien.

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1 pensamiento sobre “María Ángela Martín, traductora del Cantar del Mío Cid

  1. Y esta señora se carga precisamente la oakavra ‘alcándara’, una de las más hermosas del poema, y que está ahí no solo por su belleza, sino por razones métricas. Hay que tener valor.

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