Entrevista a Ana Manero Responsable de la Biblioteca Juan Régulo Pérez

En Alquibla nos acercamos hoy a un proyecto que aúna vocación bibliotecaria, compromiso cultural y una profunda convicción en el poder de las lenguas como puentes entre comunidades. Conversamos con una profesional cuya trayectoria está estrechamente vinculada a la Federación Española de Esperanto y a la consolidación de la Biblioteca Juan Régulo Pérez como espacio de referencia para el estudio y la preservación del patrimonio en esperanto en nuestro país.

Desde la gestión y catalogación de fondos especializados hasta el impulso de iniciativas digitales como Bitoteko o la elaboración de herramientas normativas para bibliotecas de esperanto, su labor refleja cómo el trabajo constante, incluso desde estructuras modestas, puede generar redes de colaboración nacionales e internacionales. Además, su reciente publicación sobre Maruja Mallo en edición bilingüe amplía ese compromiso hacia el diálogo intercultural y la mediación entre lenguas.

En esta entrevista abordamos los retos de las bibliotecas especializadas, la importancia de la normalización catalográfica, el papel de los catálogos en línea y el valor de las bibliotecas como garantes de la memoria colectiva. Una conversación que pone de relieve que, más allá de los grandes números, el verdadero patrimonio cultural también se construye desde proyectos apasionados, rigurosos y profundamente colaborativos.

Ana ¿cómo nace tu colaboración con la Federación Española de Esperanto y qué papel desempeñas actualmente en sus proyectos bibliotecarios? Mi colaboración con la Federación Española de Esperanto surge a principios de los años noventa. Poco antes yo había aprendido esperanto y cuando ofrecí mi ayuda a la asociación… me encomendaron la tarea de ordenar los libros de las estanterías… y hasta hoy.

Aunque entonces había ya una considerable cantidad de monografías y publicaciones seriadas, no se podía decir que constituyeran una biblioteca ya que la colección no estaba ordenada ni mínimamente catalogada. Tampoco se podía prestar con ella ningún servicio. Desde entonces mi papel ha sido gestionar la colección, hacerla crecer en la medida de lo posible, ordenarla, catalogarla e implementar servicios bibliotecarios para los socios y para el público en general.

¿Podrías contarnos cómo es la Biblioteca Juan Régulo Pérez y qué la hace especial dentro del panorama bibliotecario español? La Biblioteca Juan Régulo Pérez es una biblioteca especializada que consta de aproximadamente 3600 monografías, alrededor de 130 cabeceras de publicaciones periódicas, diverso material audiovisual, y otros documentos como fotografías, folletos turísticos y recortes de prensa. Todo ello en esperanto o sobre el esperanto. También, aunque en cantidad mucho menor, alberga documentos en otras lenguas planificadas (volapük, ido, interlingua, etc.).

La colección es modesta si la comparamos, por ejemplo, con la de la Biblioteca Nacional de España (BNE), que tiene en su catálogo cerca de 30 millones de documentos. No obstante empezamos a entender su importancia cuando descubrimos que en el catálogo de la BNE se recuperan solo alrededor de 500 títulos relacionados con el esperanto.

La limitación del espacio disponible en la sede de la Federación, donde se ubica, condiciona drásticamente su crecimiento.

La biblioteca lleva el nombre de una de las personalidades más destacadas del movimiento esperantista español, Juan Régulo Pérez, principal editor a nivel internacional de libros en esperanto entre 1952 y 1977.

¿Qué importancia tiene para una biblioteca especializada como esta contar con un catálogo en línea accesible y actualizado? El acceso a los documentos de bibliotecas con características semejantes a la nuestra no está exento de dificultades. La primera es el desconocimiento de su existencia. Otra es que los servicios se ofrecen desinteresadamente por los propios socios, lo que hace que el horario de acceso sea muy restringido.

Un catálogo en línea es el primer paso para difundir la cultura en esperanto y facilitar el acceso a la documentación a investigadores e interesados. El hecho de que parte del catálogo esté integrado en el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico desde 2022, facilita su difusión en un ámbito cultural más amplio.

¿Cómo se está planteando la creación de la biblioteca digital y qué tipo de fondos podrá consultar el público? El proyecto data de 2009. El objetivo de Bitoteko, nuestra biblioteca digital, es facilitar el acceso en línea a los documentos en papel que están en la biblioteca física, especialmente a aquellos en mal estado de conservación, que no se pueden prestar. Además, existe un número creciente de documentos nacidos digitales cuya gestión eficiente se hace cada vez más necesaria. Por otro lado, se potenció la colaboración con otras instituciones que también se dedican a la difusión de la cultura en esperanto.

Así pues, Bitoteko contiene documentos digitalizados procedentes de la colección analógica de la Biblioteca Juan Régulo Pérez y otros nacidos digitales resultado de la actividad de la Federación. Cuenta también con documentos procedentes de fuentes externas tanto nacionales como internacionales.

Está estructurada en torno a tres secciones: Biblioteca (monografías, registros sonoros, vídeos, carteles, fotografías, partituras, etc.), Hemeroteca (más de 150 cabeceras de publicaciones periódicas), y El esperanto en los medios (una recopilación de recortes de prensa e intervenciones en medios audiovisuales).

En 2012 Bitoteko se incorporó a Hispana, el directorio nacional de recursos digitales implementado y gestionado por el Ministerio de Cultura, y desde 2013 forma parte también de Europeana, la biblioteca digital financiada por la Unión Europea.

La bibliografía de obras españolas traducidas al esperanto es un proyecto muy singular, ¿qué objetivos persigue y a quién va dirigida principalmente? Tradukoteko es el nombre que le hemos dado a la base de datos bibliográfica sobre obras escritas originalmente en cualquiera de las lenguas de España y traducidas al esperanto.

Tiene dos objetivos principales: proporcionar información sobre las obras de nuestra literatura que ya pueden leerse en esperanto y convertirse en un instrumento útil para los traductores, de modo que cuando emprendan un nuevo proyecto tengan información fidedigna sobre la labor realizada hasta ahora en ese campo.

Su origen está en el trabajo pionero de Juan Azcuénaga y Miguel Gutiérrez, y tratamos de mantenerla actualizada y completarla retrospectivamente.

¿Qué retos presenta la catalogación de fondos en esperanto frente a otras lenguas más habituales en el ámbito bibliotecario? Catalogar fondos en esperanto no es realmente más complejo que catalogarlos en cualquier otra lengua, salvo la propia. Lógicamente, si se conoce la lengua, es más fácil entender el contenido del documento y facilita sobre todo la indización y la clasificación. Pero eso ocurre con cualquier otro idioma. El esperanto, además, no plantea, al menos para catalogadores occidentales, dificultades insalvables, ya que utiliza el alfabeto latino.

En cualquier caso, actualmente la tecnología facilita la consulta de otras bases de datos si fuera necesario. Y el uso generalizado de formatos comunes como el MARC ayuda a interpretar los datos.

¿Cómo surge la idea de elaborar un manual de catalogación en RDA para bibliotecas de esperanto y qué necesidad viene a cubrir? La mayoría de las bibliotecas de esperanto pertenecen a asociaciones o a particulares y suelen ser de tamaño pequeño, como la nuestra, o mediano (varias decenas de miles de ejemplares). En muchos casos están gestionadas por voluntarios no profesionales y se encuentran dispersas por todo el mundo. Tener una normativa común que unifique la práctica catalográfica facilita la colaboración entre las distintas instituciones.

De esa necesidad de colaboración surge la propuesta de elaborar un manual de catalogación. Ya está disponible la parte de monografías, que incluye una introducción a la técnica catalográfica en general, una introducción a RDA y una introducción a MARC 21. También se dan unas nociones de uso del sistema integrado de gestión bibliotecaria Koha, que es el que usamos nosotros y el que recomendamos para las bibliotecas de esperanto.

El manual está basado en los perfiles de aplicación de RDA para los distintos materiales de la Biblioteca Nacional de España. Tengo la satisfacción de haber participado en la elaboración del perfil de monografías modernas cuando trabajaba en el Servicio de Catalogación del Departamento de Proceso Técnico de la BNE. Eso me ha facilitado el trabajo de trasladar las instrucciones RDA al esperanto sobre una base sólida.

¿Crees que este manual puede convertirse en una herramienta de referencia para otros profesionales de la información a nivel internacional? Bueno, en principio el objetivo es más modesto y limitado a las bibliotecas de esperanto, que constituyen en sí mismas una comunidad internacional.

No obstante, el manual está disponible en línea y accesible para los profesionales interesados en él. En cualquier caso, recomendamos también la consulta de la utilísima documentación que las bibliotecas de referencia, como la BNE, ponen a disposición de los profesionales.

Desde tu experiencia, ¿qué papel juegan las bibliotecas en la difusión y preservación del esperanto como lengua y como movimiento cultural? Las bibliotecas son imprescindibles para la preservación y difusión de la cultura en esperanto. Aunque suene a lugar común, representan la memoria colectiva de la comunidad. Hay que tener en cuenta, además, que las grandes bibliotecas no siempre han podido conservar este interesante patrimonio. En muchos casos porque la producción editorial en esperanto ha dependido mucho de la autoedición y con frecuencia, por diversos motivos, no se ha cumplido la ley de depósito legal (o su equivalente en los distintos países) y la conservación de la documentación se ha realizado mediante iniciativas individuales.

Hoy día, afortunadamente, hay mucha más conciencia de la necesidad de cumplir con la legislación para que la conservación del patrimonio en esperanto, que es patrimonio de todos, lo realicen también las instituciones oficiales encargadas de ello.

Además, muchas bibliotecas de esperanto albergan también material archivístico, documentos únicos cuya pérdida sería irreparable desde un punto de vista histórico y cultural.

Recientemente has publicado un libro bilingüe sobre Maruja Mallo, ¿qué te llevó a elegir a esta artista y a presentarla en esperanto y español? Voy a intentar resumir, porque la historia del libro, que presento en su introducción, es un poco larga.

Me interesa Maruja Mallo porque es una personalidad destacada de la vanguardia española. No sólo es una gran y originalísima pintora, además, contribuyó a cambiar la imagen tradicional de la mujer y luchó para conseguir un nuevo orden social. Por si todo esto fuera poco, influyó de forma decisiva en la obra de dos grandes poetas de su tiempo: Rafael Alberti y Miguel Hernández.

El libro es una versión ampliada de la conferencia inaugural que sobre la pintora presenté en julio de 2018 con ocasión de la celebración conjunta en Madrid del 77º Congreso Español de Esperanto y el 51º Congreso de la Liga Internacional de Profesores Esperantistas. A la conferencia asistió Miguel Fernández, reconocido poeta en el mundo del esperanto, que por entonces estaba preparando una antología de la Generación del 27. Miguel me pidió el texto de la conferencia como apéndice de su antología. Al darle forma a mis notas para redactar el apéndice, y teniendo Maruja Mallo una personalidad tan interesante y polifacética, el texto salió demasiado largo para la función prevista y se convirtió en libro independiente.

En principio, la obra, originalmente escrita en esperanto, estaba destinada a un público internacional y su estructura, con la inclusión de referencias históricas y culturales, perseguía ese fin. Luego pensé que mi trabajo también podría ser útil para el público de habla hispana como pequeña introducción a la figura de Mallo y lo traduje al español.

El libro va ilustrado a color con obras de la pintora, contiene una amplia bibliografía e incluye el poema En modo surrealista, de Miguel Fernández.

¿Qué aporta la edición bilingüe a la difusión cultural y al diálogo entre lenguas y comunidades lectoras? Me gusta que lo presentes así, como diálogo entre lenguas y comunidades lectoras. En realidad, es lo que siempre ha sido. La edición bilingüe acerca el esperanto a un público normalmente ajeno y con frecuencia reticente a las posibilidades del esperanto como vehículo de aproximación intercultural.

Lo más frecuente es presentar en esperanto las obras de los autores nacionales. La situación inversa, presentar en una lengua nacional una obra originalmente escrita en esperanto es menos habitual, pero muy interesante en cualquier caso ya que permite dar a conocer en otros ámbitos culturales a los autores que han elegido el esperanto como lengua de creación.

El poeta escocés William Auld, por ejemplo, ha sido propuesto varias veces para el premio Nobel de literatura por su obra en esperanto. Y hay otros muchos autores cuya calidad literaria merece ser conocida fuera del ámbito esperantista. Parafraseando el famoso dicho, vale la pena aprender esperanto aunque solo sea para poder leer a estos autores en su lengua original. La traducción de sus obras a idiomas nacionales, y su presentación en edición bilingüe, por ejemplo, es una muy buena alternativa.

Aunque se aleje del ámbito estrictamente bibliotecario, ¿consideras que este libro conecta de algún modo con tu labor como bibliotecaria y mediadora cultural?

Los bibliotecarios (y los archiveros y los conservadores de museos) somos los guardianes de la cultura, de su conservación y su difusión.

El hecho de haber escrito un libro me sitúa, al menos provisionalmente, al otro lado del sistema. Pero en realidad no se trata nada más que de las dos caras de la misma moneda, los dos aspectos,  activo y pasivo, de la actividad cultural.

¿Cómo valoras el estado actual de los proyectos culturales vinculados al esperanto en España? La vida cultural en esperanto en España es muy rica. Se desarrollan proyectos muy variados, desde la edición de libros a la celebración de congresos, pasando por la publicación de revistas, la organización de cursos, la presentación de conferencias, el desarrollo de actividades digitales y la colaboración en proyectos internacionales de todo tipo.

Por ejemplo, en 2026, a lo largo del verano, se van a celebrar en España al menos estos tres encuentros: el 84º Congreso Español de Esperanto, en Portugalete (Bilbao); el 99º Congreso de la Asociación Mundial Anacional, en León; y el 82º Congreso de la Organización Mundial de Jóvenes Esperantistas, en Tiana (Barcelona).

Es solo una muestra de la vitalidad del movimiento esperantista en España en la actualidad.

¿Qué consejos darías a bibliotecarios y bibliotecarias que quieran impulsar proyectos especializados o colaborativos como los que tú desarrollas? Aunque es difícil dar consejos sin conocer las circunstancias particulares, yo diría que lo primero es hacer un diagnóstico de las necesidades y los medios reales con los que se cuenta para llevar a cabo el proyecto. Un objetivo demasiado ambicioso o poco realista puede conducir al fracaso y la consiguiente frustración.

Se suele empezar dando pequeños pasos que poco a poco –a veces muy muy poco a poco–  te van acercando al objetivo. Con frecuencia surgen dificultades técnicas, no se cumplen los tiempos previstos y en ocasiones puede parecer que se retrocede. Pero no hay que desanimarse.

Rodearse de colaboradores entusiastas y participativos ayuda a sobrellevar las dificultades.

¿Qué proyectos te gustaría ver hechos realidad en los próximos años dentro del ámbito de las bibliotecas de esperanto? Ya existe una comunicación fluida entre las bibliotecas de esperanto que permite la colaboración y el intercambio de materiales e información.

Además, estaría muy bien que más bibliotecas pudieran disponer de un catálogo en línea. Y quizás se pudiera lograr la creación de un catálogo colectivo o de algún sistema de búsquedas distribuidas que permitiera hacer consultas simultáneas contra distintas bases de datos.

Algo que añadir Me gustaría hacer constar la inestimable colaboración de Miguel Ángel Sancho, responsable de la coordinación informática de la Federación Española de Esperanto, sin cuya intervención no se hubiera podido realizar ninguno de los proyectos bibliotecarios de la asociación.

También quiero mencionar expresamente la excelente labor llevada a cabo por los equipos que desarrollan los proyectos del Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico y de Hispana. Iniciativas como éstas, desarrolladas por el Ministerio de Cultura y mantenidas en el tiempo, favorecen la visibilidad de los proyectos de instituciones menores, que también tienen algo que aportar al patrimonio común.

Y, cómo no, agradecer cordialmente a Alquibla su interés por conocer nuestra actividad. Es un honor para nosotros estar presentes en vuestra web.

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