Entrevista a Ana Valdés Menor responsable de la Biblioteca del Museo de Villena

Las bibliotecas son mucho más que espacios llenos de libros: son lugares donde se conserva la memoria, se protege el conocimiento y se crean vínculos entre las personas y la historia de su comunidad. En esta entrevista para Alquibla hablamos con Ana, bibliotecaria de vocación y responsable de la Biblioteca del Museo de Villena, quien, tras casi tres décadas de experiencia en las bibliotecas municipales de la ciudad, asumió el reto de trabajar en un espacio especializado en arqueología, prehistoria, historia y etnografía. A través de su trayectoria descubrimos el importante papel que desempeñan las bibliotecas en la conservación y difusión del patrimonio cultural, los proyectos que están acercando la historia de Villena a la ciudadanía, como los Laboratorios Ciudadanos de Historia Oral, los retos de las bibliotecas locales y la necesidad de convertir estos espacios en lugares vivos, abiertos y necesarios para la sociedad. Una conversación apasionante sobre libros, memoria, patrimonio y, sobre todo, sobre el poder de las bibliotecas para conectar a las personas con su pasado, su presente y su comunidad.

Ana ¿cuál fue su motivación principal para dedicarse al mundo de las bibliotecas y cómo llegó a trabajar en la Biblioteca Museo de Villena? Si preguntas a la gente que me conoce te dirán que nací siendo bibliotecaria. Una visita a la recién estrenada biblioteca de mi pueblo cuando apenas tenía 7 años hizo que una idea se me colara en la cabeza de manera persistente : quería ser bibliotecaria. Y como todavía era muy pequeña, pues empecé a ejercer de bibliotecaria en mi propia casa: hice tarjetitas para cada libro, le adjudiqué ubicaciones tan particulares como “salita”, “cuarto trastero” y le puse etiquetas en los lomos a modo de tejuelos para ordenarlos según un criterio que yo inventé intentando recordar lo que me habían explicado en la biblioteca municipal. Mi padre me regaló un fichero para ordenar y posteriormente localizar los
libros, como una verdadera profesional. Y así fui feliz jugando hasta que por fin pude estudiar Biblioteconomía y Documentación en la Universidad de Murcia.
En el año 1993, con la carrera sin acabar, aprobé una beca de colaboración para trabajar como auxiliar en las Bibliotecas Municipales de Villena. Y ahí comenzó mi andadura. En 1997 aprobé la plaza de auxiliar, y a partir de ahí una vorágine de estudios y oposiciones que me hicieron licenciarme en Documentación por la Universitat Oberta de Catalunya, un máster de animación lectora en la Universidad de Alcalá de Henares, y llegar a ser Técnico de Biblioteca de las Municipales de Villena donde trabajé hasta el año 2022 – casi 30 años- en las que me propusieron hacerme cargo de la Biblioteca del Museo de Villena , también municipal, que estaba próximo a inaugurarse.
Después de haberme formado realmente como bibliotecaria municipal, enfrentarme al reto de trabajar en una biblioteca especializada en arqueología, prehistoria, historia y
etnografía como es la Biblioteca del Museo de Villena (MUVI) me parecía que podía ser un camino muy interesante para afrontar la última parte de mi vida profesional. ¡Y aquí estoy, encantada!

¿Cómo describiría su día a día como técnico medio en bibliotecas y cuáles son las tareas que más disfruta? Yo entiendo las bibliotecas como seres vivos con los que se ha de aprender a convivir y de las que has de intentar sacar el mayor provecho posible para convertirlas en los mejores seres que hayas conocido jamás, con quien te apetezca compartir tiempo, conocerlas más profundamente porque te resultan muy interesante y que además te sientas agradecido, feliz y sanado cuando disfrutas de ellas.
Para conseguir que las bibliotecas se conviertan en esos lugares tan especiales — que hay que recordar que no son de uso obligatorio y que una persona puede pasar toda su vida sin pisar una biblioteca y no sucedería nada, aunque se lo perdería todo — hay que trabajar con la comunidad sí o sí. Es obligatorio. Hay que darle servicio a la ciudadanía, que sientan la biblioteca como un lugar imprescindible en sus vidas, porque solo allí encuentran todo lo que necesitan en cada momento: diversión, cultura, información, ocio, compañía, entretenimiento, conocimiento…
Y esa parte de trabajo directo con las personas es el que más me gusta de mi faceta bibliotecaria. La realización de actividades de cualquier tipo, intentando visibilizar el MUVI, dando a conocer lo que contiene, y haciendo entender a la población que el contenido de la biblioteca del MUVI les interesa porque, en definitiva, no es más que una biblioteca de historia de su ciudad.

¿Qué papel cree que juegan las bibliotecas en la preservación del patrimonio cultural de Villena? Cualquier biblioteca, sea del tipo que sea, es esencial para la preservación del patrimonio del lugar donde se ubica.
Pero cuando se habla de bibliotecas de museos, y sobre todo de museos como el MUVI, donde se aloja toda la historia de la ciudad de Villena, de sus gentes, tradiciones, ritos…. configurando en sí una identidad propia y una memoria colectiva como sociedad, todavía se afianza más la idea de que la Biblioteca del MUVI se convierte en una herramienta esencial para la conservación de este patrimonio a través de la recolección y protección de documentos históricos, la salvaguardia de la memoria local, y la posterior difusión y visibilización de la misma.
Es completamente necesario preservar todo ello con el fin de que se pueda dar a conocer. Porque solo lo que se conoce se puede amar, y esta es la única vía en la que se pueden labrar lazos emocionales de la ciudadanía con la historia de su lugar y de sus antepasados que sin duda, es su propia historia.

¿Podría contarnos algún proyecto o iniciativa reciente en la que haya trabajado que le haya resultado especialmente gratificante? En estos momentos la Biblioteca del Museo de Villena lleva adelante un proyecto que nos está proporcionando muchas alegrías a todo el equipo del MUVI : nuestros Laboratorios Ciudadanos de Historia Oral, que tienen un fin muy concreto: la confección de una biblioteca oral de la ciudad de Villena que recoja todo aquello que, porque quizás no son historias o personas demasiado relevantes, no se han recogido nunca por escrito.

Para ello la biblioteca del MUVI se convierte en un espacio de colaboración social, donde se trabaja la intergeneracionalidad, conectando ideas, personas y recursos que tienen intereses comunes : rescatar del olvido y recuperar datos no escritos sobre los temas de nuestra ciudad que la propia ciudadanía propone: deporte, gastronomía, oficios, monumentos, periodos históricos, crímenes, lenguaje…
El laboratorio de biblioteca oral del MUVI es una herramienta para escuchar y observar lo que sucedía en nuestra ciudad, utilizando todos los testimonios recogidos para incluso poder identificar necesidades, deseos, recursos y fortalezas de la comunidad que se podrían poner en juego para desarrollar nuevas ideas que la enriquezcan o simplemente desentrañar el porqué de algunas cosas que ahora vivimos o vemos en Villena.

¿Cómo ha evolucionado la relación entre los usuarios y la biblioteca desde que comenzó a trabajar allí? La Biblioteca del MUVI era muy desconocida. También porque por varias casuísticas el MUVI, antiguo Museo Arqueológico “José María Soler” había estado cerrado, se procedió a un cambio de ubicación y un museo completamente renovado hasta incluso en su denominación…. Y los usuarios que se acercaban a ella eran prácticamente los trabajadores del propio museo y el colectivo de investigadores o estudiantes que por lo general, ya conocían la biblioteca y hacían uso de ella.
La situación ha variado un poco. La Biblioteca del MUVI se ha hecho más visible gracias a las actividades que se proponen para toda la ciudadanía, desde pequeños hasta adultos, con o sin intereses investigadores propios. Y también, por supuesto, a la donación de la Biblioteca Schubart que ha dado a la Biblioteca del MUVI una proyección internacional.
Todo esto ha hecho que se pregunte más por la biblioteca y sus recursos y se acerquen más a ella. Creo que comienza a ser un espacio que empieza a despertar curiosidad y a generar un vínculo entre la ciudadanía y el MUVI. Todavía queda muchísimo por hacer, pero creo que vamos por el buen camino.

¿Qué estrategias utiliza para atraer a públicos más jóvenes o diferentes perfiles a la biblioteca? Si ya es un reto acercar las bibliotecas a los jóvenes, quizás, cuando hablamos de una biblioteca especializada como es el caso de una biblioteca de museo, puede ser todavía un reto mayor, debido a que los contenidos son más limitados y quizás no, en principio, del interés de muchos sectores poblacionales. Pero trabajamos para romper esas barreras. Y teniendo en cuenta que el MUVI es un museo de historia de Villena, jugamos con esa baza porque lo más cercano siempre tiene interés y si no, es mucho más fácil generarlo. De esta manera, se plantean actividades intergeneracionales como las que realizamos en torno a las tradiciones funerarias de la ciudad en el marco de la campaña “Espanta la por” de la biblioteca del Museo Etnográfico de Valencia, los laboratorios de historia oral que hemos comentado con anterioridad, la suelta de libros, las visitas guiadas a las diferentes colecciones de la biblioteca o la lectura en voz alta de “El Quijote” en la que participan todo el alumnado de quinto de primaria de la ciudad y más de 100 lectores adultos de todas las edades.
Son maneras de conseguir que vean que la Biblioteca del Museo de Villena alberga fondos que le pueden interesar y también maneras de que la gente de todas las edades venga al MUVI, alcanzando uno de los objetivos principales de este tipo de bibliotecas: dinamizar el propio museo y sus piezas.
Así que jugamos con ello proponiendo actividades para todas las edades pero no tanto con la intención de que se dirijan solo a un sector poblacional concreto, si no que convivan todos ellos en los encuentros y sinergias que se crean en la Biblioteca del MUVI, y se interelacionen todas las generaciones con el fin de aprender unas de otras y compartir historia.

¿Cuáles considera que son los mayores retos a los que se enfrentan las bibliotecas pequeñas o de ámbito local hoy en día? En realidad creo que esta respuesta ya se la he escuchado a otros compañeros: el presupuesto y el personal.
Es muy habitual que en las bibliotecas pequeñas y locales trabaje solo una persona, como es mi caso, y además no se disponga de un presupuesto “en condiciones” para emprender actividades de más envergadura, compra de ejemplares que amplíen la colección de manera física y digital, posibilidad de disponer de un catálogo en línea…
Las bibliotecas hoy en día competimos con muchas posibilidades de ocio muy asequible y cómodo que suponen un obstáculo real. Pero también es verdad que ahí está el trabajo del bibliotecario/a para conseguir que el esfuerzo que puede suponer acercarse a la biblioteca se vea compensado con las buenas sensaciones que se viven en ella tras un encuentro, una exposición, una charla, la exploración de una historia nueva, de un documento que no conocías o de la convivencia con otros vecinos con los que has descubierto algo nuevo pasando un buen rato.
Siempre lo defiendo: ya no existen bibliotecas. Existen espacios y bibliotecari@s. Y con ello, se conforman las verdaderas bibliotecas del Siglo XXI

¿Ha tenido alguna experiencia particular con la colección del museo que le haya sorprendido o emocionado? Me sucedió algo curioso, de estas coincidencias que dan alegría.
En el MUVI se estaba restaurando un abanico japonés que se encontró por casualidad en el interior de un aparador procedente de una antigua residencia de verano de la familia Selva, una familia muy adinerada de la ciudad de finales del S. XIX con un sello de la Sociedad Valenciana de Agricultura, una entidad muy representativa de la aristocracia valenciana de la época. Su contextualización era difícil.
Pero, curiosamente, en esos días, una donación hecha a la biblioteca del MUVI presentaba como motivo de su portada el mismo sello de esta institución centenaria. El título era “Notas sobre la antigüedad y el regadío en las tierras valencianas” y nos sirvió para confirmar la procedencia del abanico : la fiesta del Cotillón de 1893, que se celebró en el pabellón de esta entidad en la Feria de Julio de la Alameda de Valencia.

¿Cómo se integra la Biblioteca Museo de Villena con otras instituciones culturales de la ciudad o de la región? La Biblioteca del MUVI tiene relaciones muy directas con algunas instituciones, por ejemplo la Universidad de Alicante, con la que se ha conformado la Biblioteca Schubart, que reúne 7000 volúmenes del arqueólogo alemán, reconocido internacionalmente, Hermanfrid Schubart, que ahora está disponible para investigadores y particulares de todo el mundo que solicitan sus documentos en préstamo.

Además también colaboramos con centros educativos, la Concejalía de Educación, asociaciones sociosanitarias y locales a través de diferentes actividades culturales que se van desarrollando a lo largo del año : presentación de libros, charlas, visitas guiadas a la biblioteca, lectura pública de “El Quijote”, exposiciones…
Además, la Biblioteca del MUVI participa cada año en la campaña “Espanta la por” que organiza la Biblioteca de l’Etno del Museo Etnográfico de Valencia y también en los Laboratorios Bibliotecarios (LAABS) impulsados por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura .
Pero lo que es cierto es que el MUVI en sí, intenta participar en todos los eventos que concurren en la ciudad durante los 12 meses: VEM (Villena es Música), Fiestas de Moros y Cristianos, Mercado Medieval, FIC (Frente de Iniciativa Cultural) y también lazos de colaboración con absolutamente todos los grupos culturales, asociaciones vecinales y de cualquier tipo en las que el MUVI pueda tener presencia, y ahí, también, la Biblioteca del MUVI hace sus aportaciones.

¿Qué importancia tienen las nuevas tecnologías en su trabajo diario y en la gestión de la biblioteca? Las nuevas tecnologías son , hoy en día, en cualquier trabajo, un instrumento imprescindible. Ni que decir tiene que para el control de la colección y también para su difusión, es necesario contar con un catálogo on-line que nos permita alcanzar a usuarios especializados en determinadas materias, como sucede en parte en la Biblioteca del Museo. La visibilización de los fondos, el posicionamiento de la biblioteca y su localización son herramientas completamente necesarias para dinamizar las colecciones. Y todo ello, no sería posible sin todos los avances tecnológicos que hemos disfrutado en estas últimas décadas.
También la digitalización es un factor importante a la hora de conservar documentos que por su fragilidad dificultan la consulta y además se facilita el acceso al mismo de forma remota.
Así pues, se necesitan sistemas documentales y de gestión, procesos de digitalización continua, e incursiones en redes sociales.
Pero todo ello, o mejor dicho, la falta de algunas de estos elementos, no puede ser excusa para dejar de hacer cosas en la biblioteca. Hay que seguir trabajando siempre, con las herramientas que se tengan, en la dinamización y presentación de la biblioteca como elemento esencial de información, educación y ocio.

¿Puede hablarnos de algún libro, documento o fondo especial de la biblioteca que considere imprescindible para conocer la historia de Villena? Cualquier documento resulta siempre imprescindible, porque puede darte justo el dato que te falta para que incluso se enhebren teorías que no terminaban de encajar, y entonces, un libro concreto, puede convertirse en el más importante de tu investigación.
Pero es cierto que hay documentos esenciales para conocer la historia de Villena, como la propia “Historia de Villena” de José María Soler o “La relación de 1575” con estudio y
anotaciones del mismo autor.
Pero también son muy interesantes los estudios sobre la lengua, el folclore y el cancionero porque nos acercan mucho más al pueblo. Sin obviar, por supuesto, todos los trabajos de investigación que se publican en torno a Villena y alrededores gracias a dos premios: los de la Fundación “José María Soler” y el premio “Faustino Alonso Gotor” de la Comparsa de Estudiantes.
Así que, no es que haya un libro imprescindible, es que lo que es imprescindible es la visita a la biblioteca para descubrir qué documento es el más necesario para el momento en el que se encuentra cada usuario.

¿Qué formación o habilidades considera esenciales para alguien que quiera dedicarse a la gestión y atención en bibliotecas? ¡Creo que hay que tener todas las habilidades! Ser bibliotecaria es ser un poco de todo. Un conjunto de emoción y estudio. Es cierto que la profesión de bibliotecaria no parece una profesión vocacional, tal y como se entienden otras profesiones como las relacionadas con la salud, – medicina, enfermería – o todo lo relacionado con la educación y lo social -maestros, educadores, integradores, abogados –, pero lo que es verdad es que una bibliotecaria, sin vocación, no será jamás una verdadera profesional. Ser bibliotecaria no es encontrar y prestar libros, colocarlos correctamente, ordenar sobre lo ordenado y mantener las salas en silencio. Ser bibliotecaria es conseguir que las bibliotecas sean un lugar de encuentro, de sociabilización, de aprendizaje, de ocio, de educación, de paz, de negociación…. y conseguirlo, además, utilizando como herramientas los libros y la lectura. Y para eso es esencial creer en el poder de las letras, de los libros y de la atracción que las bibliotecas pueden ejercer sobre la gente, consiguiendo que un servicio público que no es necesario para vivir se convierta en completamente necesario para la gente que lo vive. Es decir, convertir en imprescindible, lo que de primeras es prescindible. Y encima, a través de una actividad que supone un esfuerzo: leer. La tarea es complicada. Por eso es necesaria la pasión, pero también la formación. Hay que nacer con algo y hacerse con todo, acomodándose cada día a las necesidades de cada usuario. ¡Ser bibliotecaria es muy complejo! Jeje
Los profesionales de las bibliotecas han de ser gente con un gran nivel en habilidades sociales, atentas, observadoras, empáticas, proactivas y con un 10 Revista Desiderata / Entrevista punto de psicología práctica que les permita comprender, de veras, las necesidades de sus usuarios para convertir las bibliotecas en un espacio imprescindible para ellos, para vivir en sociedad, para sentirse cómodos, para sentir que hay un lugar en el mundo que les espera cada día.

¿Ha vivido algún momento memorable con los usuarios o con algún proyecto cultural que quiera compartir? He tenido muy buenos momentos en esta biblioteca. Pero no puedo obviar uno que creo que dejará huella siempre en mi carrera profesional, y fue la visita del arqueólogo
Hermanfrid Schubart, que con 93 años vino desde Rauschenberg, Alemania , junto a su esposa Inka, para disfrutar, una vez más, de toda su biblioteca personal que había sido donada hacía dos años al Museo de Villena.
Confieso que me daba cosa, porque defiendo que las bibliotecas personales son la patria de cada uno, y como tal, las quieres ver cuidada y respetada. Me dio mucha alegría que Schubart me dijera que ahora quién mejor conocía su colección, además de él y su mujer, era yo. Me emocionó verle en muchos momentos cómo se recreaba con algunos de sus libros ya catalogados, cómo se fijaba si faltaba este u otro número, cómo acariciaba lo que, en definitiva eran su vida : sus libros.
Debe pensar que, efectivamente , la Biblioteca del Museo de Villena es un buen lugar para alojar su biblioteca y que la cuidamos muy bien, porque ha decidido enviar otro cargamento de más de 3000 ejemplares de arte e historia. Esta colección supone que el Museo de Villena se convierta en un verdadero epicentro de la documentación prehistórica. De hecho hay documentos que ya han viajado a Italia o Estados Unidos, por tratarse de trabajos únicos que solo tenemos aquí, en esta biblioteca. Así que, de nuevo en mi vida, feliz de ser bibliotecaria y de que esta profesión me depare estas alegrías.

Desde su experiencia, ¿cómo cree que evolucionará el papel de las bibliotecas en la sociedad en los próximos años? Creo que las bibliotecas ya se están convirtiendo en un lugar de encuentro y socialización cultural y educacional, traspasando esa imagen de almacén de libros que se tiene de las mismas.
En el momento en el que vivimos en el que se puede leer cualquier cosa a cualquier hora cualquier día, es difícil entender las bibliotecas como se entendían hace unas décadas donde la presencia física se hacía imprescindible para la consulta y lectura de ciertas obras. Ahora no.
Vuelvo a repetirlo: las bibliotecas no existen, existen los espacios y los bibliotecarios.
Espacios que se han de convertir en lugares imprescindibles para la ciudadanía porque es allí donde encuentran lo que necesitan: paz, relax, descubrimientos, conocimiento, lectura, solución a algunos de sus problemas….
Bibliotecarios y bibliotecarias que se convierten en mediadores de las necesidades de los usuarios, que no siempre son necesidades lectoras, pero que sí, mediante los libros, se pueden atajar: soledad, alicientes para conseguir un objetivo, entretenimiento… en definitiva felicidad, que es algo muy adictivo y que es lo que consigue que la gente quiera venir a las bibliotecas, básicamente, porque encuentra aquello que necesita.
Así pues, los bibliotecarios/as tenemos muchísimo trabajo por delante para conocer profundamente a la sociedad a la que servimos, a la ciudadanía que atendemos y a las dificultades que podamos remediar a través de las bibliotecas. ¿No es apasionante el reto que tenemos? A mí, ¡me encanta!

Algo que añadir… Solo un consejo: “prueben a entrar en una biblioteca, y no dejarán de pensar en ella”

 

 

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