Reseña del libro Te receto un gato de Syou Ishida

Como amante de los gatos, llevaba tiempo queriendo leer el libro Te receto un gato de la autora japonesa Syou Ishida, compuesto por 320 paginas publicado por Planeta y que recibió el Premio Kioto a la Mejor Novela.

La novela está estructurada en cinco capítulos que nos relata la historia de diferentes personas y cuyo tratamiento efectivo es tener un gato, aunque en principio le suene a locura ya que cada gato es apto y elegido para cada una de las personas.

A la primera que conocemos es a Shuta Kagana de 25 años. Una persona que desea un futuro mejor y mejorar su salud. La autora nos adentra entre callejones para encontrar la ansiada “Clínica del corazón” en la quinta planta. Sus síntomas son de ansiedad laboral. Syou nos relata detalles a lo largo de su narración, cómo es el médico, cómo es el gato (porque no hay dos gatos diferentes) y las instrucciones para cuidarlo, así como los primeros momentos en casa.

Los gatos son el remedio de todos los males y a cada paciente y para comenzar les receta un gato 10 días. La primera gata se llama B., los resultados empiezan a observarse enseguida. Shuta no puede dejar nada por delante de la casa que dañe al gato y es capaz hasta de perder su trabajo (que en el fondo es lo que quería)

En relación al trabajo conocemos a Enoto y Mamiya, de su mano conocemos las humillaciones públicas que en ocasiones tenemos que soportar en nuestros puestos de trabajo y por la parte de Shuta sabemos cómo reacciona su cuerpo y cuyo trabajo es el de engañar a los clientes, que no le gusta. También la autora nos afirma que para ser comercial hay que valer. Otro aspecto que se trata en este capitulo es las expectativas que tiene la familia en ti.

Para quien ha tenido gato toda la vida como es mi caso, hace mucha gracia leer aspectos que solo quien ha convivido con un gato conoce. La forma de peinarse, su limpieza, y lo que ocurre cuando los tocas.

Vivimos el miedo paralizante de nuestra protagonista y la ansiedad y desesperación que siente. B se escapa porque se ha asustado y los daños que ocasiona le van a hacer adentrarse en una empresa de construcción liderada por Satsuki y Jinani quienes no perdonan a quienes maltraten a los gatos, es por ello que van a tratar tanto al gato como a Shuta como en su casa con mucha ternura y con momentos de diversión.

“Los gatos solo hacen lo que les apetece. No obedecen órdenes”

En el segundo conocemos a Yusaku Koga de 52 años. Es un hombre inseguro y que se refleja en su primera entrada a la clínica. Yusaku también tiene problemas en el trabajo ya que no soporta a su jefa, le molesta su risa y el ambiente de la oficina. Es una persona que trabaja como operador y tiene insomnio. En la clínica también conocemos a Chitose que es la ayudante del medico y quien les entrega a los gatos. Natsue es la mujer de Yusaku, alérgica a los gatos y entre los que no reina muy buena comunicación. Ella se queja de que su marido no le escucha. Emiri es la hija de ambos. Empiezan las noches sin dormir por el cuidado de la gata ya que no para de maullar, pero cuando menos se quiere dar cuenta coge el sueño y ya no escucha las voces de su jefa.

Gracias a la sensibilidad de los gatos vivimos un momento jocoso junto a Makugo y la familia empieza a vivir momentos que no recordaban haber vivido de risas y de cambios a favor.  Todo ello se refleja en su trabajo y llena de halagos a su jefa por lo bien que los ha cuidado porque ella se fija en los detalles.

“A todos nos gustan que nos digan cosas bonitas, cuando les enseñamos a los demás las cosas que nos gustan”

La autora aprovecha en varias ocasiones para hablarnos de las tiendas de animales como negocio y que a los gatos no valoran por si algo es mas barato o mas caro sino por el olor.

La familia ya está unida, el gato ha hecho su cometido y es momento de devolverlo. Ellos mismos acuden a una casa de Acogida de Gatos, a la niña le llama la atención enseguida uno que está en tratamiento y no disponible, es una gata karey llamada Roku pero que van a decidir cambiarle el nombre

En el capítulo tercero conocemos a Aoba y a su madre Megumi Nanada. La hija tiene problemas escolares pero la madre no lo quiere ver ya que es una persona que simplemente se dedica a echarle las culpas a su hija por todo. La niña quiere explicarle todo al medico y habla de las Facciones. Su madre nunca le hace caso de nada y cree que lo que dice su hija son tonterías sin importancia de manera continua (con el daño que hace eso)

La autora recrea un momento mágico de un reencuentro con un gato anterior por parte de la niña. Anteriormente se llamaba Reiko y ahora Yuki. Aoba odia a su madre y siempre está enfadada con ella. Vemos también el reflejo de la tensión en casa por parte del gato. Es momento de conocer también a Akira Shiina presidenta de la Asociación Japonesa de Amigos de la Salud y Seguridad alojada en un piso toxico y maldecido.

Tomoka Takamine es la protagonista del capitulo cuarto. Ella es diseñadora y dueña de un establecimiento de bolsos, es una mujer muy perfeccionista y su socia es Junko. La autora aprovecha para hablar del ser mas tolerante con los errores y las faltas de los demás. Es por ello que el gato que se le va a asignar no va a ser cualquiera, pero es precisamente él quien le inspira en sus diseños, le hace despertar su lado creativo. Este gato es de la raza ragdoll y se llama Tanque. La pareja se llama Daigo y no tiene un futuro serio, no trabaja y se debe encargar del gato, pero ya veréis de qué manera.

La autora se para en las almohadillas de los gatos tan suaves y que también sirve de inspiración para el material de sus bolsos. Pero el contraste con Tanque lo trae Tangerine un gato más inquieto y con una gran actividad frenética. Vivimos momentos del darse cuenta y de no importar tener en la ropa pelos de gato a pesar de ser una persona que cuida su imagen por lo que se dedica. Su pareja es un irresponsable y es momento también de decirle todo lo que piensa de verdad, aunque su único objetivo es casarse con él.

Para el quinto y último capítulo, la autora nos presenta a Ioka un millonario que es propietario de los edificios del centro de Kioto. De la mano de Suda y Abino la autora nos presenta un piso lleno de gatos, un criadero ilegal en el que solo han sobrevivido esos dos gatos. Abino es geiko de Gion y sabemos lo que ocurre cuando Geiko se independiza. De nuevo se nos habla de lo especial de los gatos que nos atrae. Abino se queda con el gato tricolor que se llama Chitose, cuyo gato busca el contacto físico y va a luchar por cuidarlo.

Chitose ha desaparecido y para su dueño se apodera del sentimiento de remordimiento por una ventana que dejó abierta. De nuevo subimos a la quinta planta del edificio como hemos hecho en todos los capítulos y en la clínica siente que ya los conoce de antes. Ahora se le va a asignar otro gato, pero se siente culpable y que lo ha traicionado por pensar que ha olvidado a Chitose. Ahora el gato se llama Mimio. La autora para finalizar nos da un mensaje relevador el apego es de los humanos hacia los gatos y no al revés.

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