Novelas poemáticas de la vida española de Ramón Pérez de Ayala

Colección de tres breves novelas intelectuales (Prometeo, Luz de domingo y La caída de los limones) de Ramón Pérez de Ayala publicada en 1916.

Novelas poemáticas de Ramón Pérez de Ayala

Tres tragedias humanas ilustran sobre el carácter nacional y su dimensión pesimista. Cada una de ellas, escena o episodio, va precedida de un poema que la singulariza. Coinciden en la frustración. El fracaso viene condicionado por la adversidad del ambiente y la conducta errónea de los personajes. Junto a la prosa magistral y desenfadada coinciden también en el tono simbólico y hasta mítico, con inspiración clásica o inmediata en busca de alcance universal. El autor deja ver sus conocimientos y florea de citas sus historias y las atiborra con un estilo profuso, casi amanerado.

Prometeo. A Juan Pérez de Setignano le hubiera gustado vivir en la Grecia clásica, pero como es imposible aspirar a conseguir la plenitud vital y emprende, como Ulises, un largo viaje que lo lleva por Italia y luego por España con el nombre de Marco de Setiñano. En Pilares obtiene una cátedra de griega. Pero se siente frustrado. Se inicia entonces el mito de Prometeo cuando el profesor quiere engendrar un hijo que cumpla con su elevados objetivos y quieren ser éstos tan altos que rehúye el amor de Federica, viuda de un indiano rico, para unirse en matrimonio a Perpetua Meana, joven lozana y un tanto metida en carnes a la que conoce en circunstancias similares a las de Ulises y Nausicaa. El ideal helenístico de Setiñano fracasa porque el fruto de la unión es un ente ridículo, contra hecho, tarado moralmente y caprichoso, cuyas aberraciones y precoz sexualidad desembocan en el suicidio.

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Funde dos mitos griegos, el de Ulises y el que sugiere el título y viene a ser un precedente de los <<esperpentos>> de Valle-Inclán. <<La brillantez de un lenguaje – dice Nora – que mezcla sabrosamente cierta reverberante entonación homérica, soleada y alegre, al realismo detallista o pintoresco con que refleja la vida cotidiana constituye acaso el valor dominante y perenne de la novela, su mayor seducción para el lector capaz de complacerse en el arte exquisito del prosista>>. Los mitos clásicos son así transportados a la degradación de la vida moderna, por eso Ayala anuncia que el lector, ya conoce la historia que va a contar. Muchos lectores la comparan, por el parecido de algunos rasgos, con Amor y pedagogía de Unamuno.

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Luz de Domingo es una cruda tragediaque se ceba en los angelicales Cástor y Balbina. En Cenciella, cercano a Pilares, en el ambiente caciquil provinciano de principios de siglo, el bando de los Chorizos, que es enemigo de los Becerriles, viola repetidamente a Balbina el domingo antes de la boda solo porque considera rival al novio. Cástor no es sino secretario del ayuntamiento y un liberal idealista. Se inicia entonces la trágica y avergonzada huida de la pareja. Primero a Pilares (Oviedo), donde nace el hijo de paternidad tan conflictiva; luego, para evitar más escándalos, a un pueblo de Tierra de Campos, y cuando son descubiertos siguen su éxodo hacia América, pero el barco naufraga y solo el niño se salva: <<Así, confundidas las dos almas en un aliento, volaron al país de la Suma Concordia en donde no existen Becerriles ni Chorizos y brilla eternamente la pura increada luz dominical>>.

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Era la única luz posible, la de la paz y la liberación definitiva, la muerte, el único reposo para los señalados por la desgracia. El autor relata impasible los hechos, la sórdida tragedia, versión moderna de la leyenda de las hijas del Cid, en busca de un efecto más revulsivo en el lector ante tanta barbarie y destino infausto. La alegoría está en juego abriendo un universo aterrador en el que no quedan esperanzas de represalias contra los violadores. Muchos críticos consideran este texto el mejor relato del escritor.

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La caída de los limones recrea un famoso crimen que atribuye a la ciudad de Guadalfranco y a los errores de educación y la fuerza del ambiente. El joven Arias Limón, abúlico e irascible, es el último descendiente de la familia de los Limones, caciques en decadencia y heredera del poderío aristocrático. Arias se muestra incapaz de llevar a cabo sus sueños de gloria. Sus conflictos afectivos se inician en el amor incestuoso que siente hacia su hermana Dominica, y éstos no hacen sino desequilibrar su mezquino espíritu, a lo que contribuye el odio de los vecinos que no ven en él sino el sucesor del cacique. Enamorado platónicamente de Lola y temeroso de que la muchacha le niegue su amor viola y mata a su <<desconocida>> amada antes de admitir siquiera el riesgo de que pudiera no quererlo, y luego acaba también con la madre de la víctima cuando acude a su auxilio. Es la España ruin de la corrupción, del atraso, de la degeneración, de la vileza. La grandeza literaria del personaje reside en la simpleza del mismo: <<Mis ambiciones eran generosas, nobles. ¡Cuántas veces me he sentido enfermo porque mi corazón no me cabía en el pecho!>>, confiesa Arias. Son los instintos reprimidos que no encuentran salida viable a la pasión frenética que desata en él la muchacha. El castigo que expía en la horca abusos tan aberrantes viene a restablecer el equilibrio.

El narrador cuenta la historia en mirada retrospectiva cuando las doloridas hermanas del asesino llegan a una casa de huéspedes de Madrid, ciudad donde Arias va a ser ajusticiado. La base histórica es el famoso crimen de Don Benito, en Badajoz, en el ambiente caciquil estancado y sofocante de principios de siglo. Es la visión desagradable de España y sus frustraciones, de la salvaje brutalidad. Sin duda un libro maestro en la narrativa.

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