Son estos dos signos ortográficos algunas veces mal empleados. No es raro ver, en periódicos y revistas, así como en los carteles murales expuestos al público como reclamo, palabras, oraciones y frases que cierran admiración o interrogación sin que hayan abierto

Interrogación y admiración en el texto

Correctores de estilo hay que inmediatamente detrás de cerrar uno de estos signos ponen un punto bien visible para que el linotipista lo advierta bien y no olvide ponerlo, cerrando, así la oración o frase con dos puntos en línea: el del signo y el de la propia cosecha del corrector de estilo. Interrogación y admiración en el texto

Hay obras en las que casi cada frase aparece con uno de estos signos, como si sus personajes solo hablasen a gritos, entre exclamaciones o en constantes extrañezas.

A veces, para acentuar aún más si cabe el catastrófico uso y abuso de estos signos, los repiten, abriendo y cerrando con dos, tres e incluso más signos de admiración o interrogación; aunque repetir hasta tres veces como máximo en ciertos casos uno de estos signos no sea en sí incorrecto, lo es en verdad abusar de tal licencia en casos en que la acción no lo requiere.

Otros sin ton ni son, abusan de la licencia de abrir y cerrar con los dos signos al mismo tiempo, interrogación y admiración juntos; en obras de teatro y novelas esto está permitido cuando uno de los actores tiene que expresar una pregunta con extañezas, o exclamarse preguntando, y lógicamente debe admitirse como correcto en la literatura en general; pero no debe abundarse en ello.

Para evitar el empleo desacertado de estos signos, he aquí unas sencillas reglas que servirán de ayuda

  1. En español, a diferencia de los demás idiomas, los signos de admiración e interrogación abren y cierran en principio y fin de oración, respectivamente. Es incorrecto, por tanto, cerrar uno de estos signos sin haberlo abierto, como lo es asimismo abrir los signos al revés, o sea con el punto hacia abajo y cerrarlo con el punto hacia arriba
  2. Se usan, como su nombre indica, los de interrogación para expresiones interrogativas, preguntas, etc. y los de admiración para las expresiones exclamativas, que pueden denotar gozo, admiración, asombro, pavor, etc.
  3. Ha de tenerse en cuenta que las frases admirativas o interrogativas han de empezar precisamente donde empiece la exclamación o la interrogación, y no antes; pero ¿tú sabes lo que haces?; A pesar de todo digo: ¡no!
  4. Cuando las frases con admiración o interrogación son varias y seguidas, pueden escribirse con minúscula excepto la primera, y por lo tanto con coma cada una de ellas, puesto que el punto de estos signos oficia de punto final y no sería correcto empezar la frase con minúscula: ¡Qué vergüenza!, ¡cuánta locura!, ¡qué delirio! Ha de tenerse presente que los signos de interrogación y admiración admiten inmediatamente detrás de sí todos los signos ortográficos, menos el punto final. No obstante, los puntos suspensivos podrán ir antes o después según lo requiera la oración
  5. Debe evitarse introducir los dos signos en una misma frase, de forma que abra con uno y cierre con los dos: ¡Esto no es así, ¿lo oyes?! Lo correcto, sería: ¡Esto no es así!, ¿lo oyes? O bien: ¡Esto no es así! ¿Lo oyes?
  6. Una pregunta puede preceder a otra, y ésta es la que lleva los signos interrogativos: qué tomas, ¿cerveza?
  7. Cuando la oración empieza con tono interrogativo y termina de forma exclamativa o viceversa, se pueden emplear en la misma los dos signos, cada uno donde le corresponda: ¿A dónde vamos a llegar, Dios mío!
  8. No pueden cerrar, en caso alguno, dos oraciones separadas por punto: ¡No. Márchate! ¿Qué haces. No vienes?
  9. Ambos signos suelen intercalarse a veces en la oración detrás de una palabra o frase, puestos entre paréntesis y con el punto hacia abajo, para indicar duda, ironía, sorpresa, etc. : Llegó a afirmar que era amigo (?) de los árabes (!)

 

(Diccionario de tipografía y del libro. José Martínez de Sousa. Madrid: Paraninfo, 1981)