Ven que te cuento: Animación a la lectura

Como actividad destacada para el Día del Libro, se celebró en la Biblioteca Gabriel Miró de Alicante, una animación a la lectura para mayores, algo que está en ocasiones olvidado y en el que se nos dieron una serie de consejos de cómo contarles a un niño, según su edad, los cuentos. El título de la charla fue Ven que te cuento y la impartió Mario Caballero de una forma inmejorable.

Ven que te cuento: Animación a la lectura

En su formación destaca que realizó el TASOC (un ciclo de animación a la lectura) y su objetivo era cambiar el mundo. Leer, pensar y hablar se encuentran en el mismo proceso mental. La animación a la lectura es algo que se contagia. Como primer cuento de introducción: El camino que no iba a ninguna parte.  Escrito por el magnífico Gionni Rodari padre de la fantasía moderna.

Hay que intentar hacer universos a través de la palabra. ¿Por qué hay que animar a leer? Hablar nos ayuda a comunicarnos. ¿Cómo se anima a leer? Leer te tiene que gustar, te tiene que nacer, la mejor receta es que los niños nos vean con un libro. Lo que hay que transmitir es que leer produce placer, que es un juego casual. Y hay que saber adaptar el cuento a la edad del niño.

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Hay que llevar también especial cuidado con los libros que les hace grandes. Y hay que contarles los cuentos populares.

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Libro recomendado a partir de los 3 años, Hora de cenar

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Hay que elegir muy bien los cuentos. A los niños hay que hablarles como personas, como lo que son. Los niños son libres y pueden elegir lo que quieren leer. Ya que ellos lo traducen a su nivel. Los niños disfrutan mucho cuando tras un día de duro trabajo se dedica un tiempo sólo para ellos para contarles un cuento en la cama a la hora de dormir en el que el adulto se tiene que transformar en un niño. Es algo mágico.

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Desciframos las letras que para ellos son jeroglíficos. Tiene que salir nuestro niño de verdad de dentro para contar un cuento. Lo que tienes que transmitir al niño es que eres un mero vehículo para que él salte a la fantasía. Hay que hacerle sentir especial y dejar volar su imaginación. Es un momento de premio.Hay que contarle el cuento de verdad, con ganas, con intención, no siempre con voz plana, en ocasiones acelerando el lenguaje, haciendo pausas, etc. convirtiéndose así en una montaña rusa deliciosa.

La hora perfecta para contarles un cuento es al acabar el día o cuando están muy nerviosos y no se pueden dormir ya que de esta forma se relajan.

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El niño también pasa por la etapa de los por qués y se realizan preguntas como ¿Por qué el mar es salado? En ese momento al niño hay que contarle la verdad y lo que a ti te contaron. Hay que vivir entre el mundo real y el imaginario. Muchas respuestas se encuentran en la mitología griega.

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Los cuentos deben ser leídos o contados muy cerca de los niños y mirando a los ojos. Hay que jugar a acercarnos. Los niños te miran por dentro.

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El cuento también se puede convertir en una transmisión de valores. Según la editorial que publique el cuento va a transmitir sus propios valores.

Se puede empezar a contar cuentos clásicos o cambiar los cuentos, cambiar los papeles, convertir a los príncipes malos y a las brujas buenas. Los personajes de los cuentos clásicos infantiles están muy bien diseñados. Ej: la bruja tiene que ser mala.

Otro ejemplo de cuento: Confundiendo historias. La caperucita es verde (en lugar de roja), va a casa de su tía (en lugar de a casa de la abuelita), se encontró con una jirafa (en lugar de al lobo), etc.

Hay que contarles los cuentos tal y como son y conforme van avanzando ir cambiándoles los roles. En los cuentos clásicos si que es imprescindible que sepan cuál es el final verdadero de la historia. El final y el principio de los cuentos no se pueden cambiar, lo que si se puede cambiar es el nudo.

Lo que NUNCA se debe hacer es rebajar el lenguaje. Ej. A un perro llamarlo guau, guau. Los niños lo entienden todo y hay que llamar a las cosas por su nombre.

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Un lugar ideal para contar un cuento es un sitio tranquilo, y es contraproducente contarlo nervioso, así como hacerlo sin ganas. No hay que darles a los niños tampoco atracón de cuentos. Podemos repetir el cuento muchas veces porque en ocasiones el niño quiere el mismo libro una y otra vez. A los niños les gusta que seamos adultos convertidos en niños.

Existen los cuentos que nunca se acaban como es: El sultan y los ratones.

Cuentos troquelados: Luna llena.

Cuentos que establecen un nuevo lenguaje. Libros con magia. Libros que juegan contigo. Ej. Un libro de Hervé Tullet.

Hay que leerles porqué no poesía buena y que no sea ñoña.

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Libros sin texto: El arenque rojo

En el que un libro cuenta una historia de lo que pasa una tarde en un parque. La interrelación entre las personas. Puedes fabricar las historias que quieras porque no hay texto ninguno solo ilustraciones.

Libros que crean conciencia: Mi padre fue rey.

No hay ninguna receta para que lean. Hay que tomárselo con calma, ir a la biblioteca. Que observen cuentos de todo un poco, cuentos populares. También el álbum ilustrado en el que el niño sin leer se lo puede imaginar lo que allí está ocurriendo.

Los niños con los cuentos son muy selectivos y en el mundo editorial hay cuentos para todo el mundo.

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Contemos sin prisa, compartamos, repitamos, de forma pausada, y será la fórmula mágica para contarles a los niños un cuento para que sueñen.

2 pensamientos sobre “Ven que te cuento: Animación a la lectura

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